sábado, 7 de enero de 2017

Agua en el desierto


Cuentan que un hombre estaba perdido en el desierto, a punto de morir de sed, cuando  llegó a una casa vieja,  una cabaña que se desmoronaba,  sin ventanas, casi sin techo, muy golpeada  por el tiempo.
El hombre deambuló por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del sol desértico. Mirando alrededor, vio una bomba a algunos metros de distancia, muy vieja y oxidada. Se arrastró hasta allí, agarró la manija y empezó a bombear sin parar pero no ocurrió nada.
Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, la limpió  y leyó el siguiente mensaje: "Primero necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo" PD.: "Haz el favor de llenar la botella otra vez antes de partir."
El hombre arrancó la rosca de la botella y, para su sorpresa, efectivamente tenía agua. ¡La botella estaba casi llena de agua! Pero de repente, el hombre se vio  en un dilema: Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, toda el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona... pero quizá eso no iba a salir bien. ¿Qué debería hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua vieja y salvar su vida? ¿Debería perder toda el agua que tenía en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas quién sabe cuándo?
Finalmente, con temor, el hombre volcó toda el agua en la bomba. Enseguida, agarró la manija y empezó a bombear... y la bomba empezó a chillar. ¡Y nada ocurrió! Y la bomba chilló y chilló. Entonces surgió un hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con abundancia!
La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. El hombre  llenó la botella y bebió de ella hasta hartarse. La llenó otra vez para el próximo que pasara por   allí, la enroscó y agregó una pequeña nota al billete preso en ella: "¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar toda el agua antes de poder obtenerla otra vez!"
Una de las características comunes en casi todos los seres humanos es que solemos aferrarnos a algunas cosas. No queremos soltarlas porque pensamos que es lo único que tenemos y ponemos toda nuestra confianza y esperanza en eso.
Pero Dios nos pide que confiemos en Él, que le entreguemos lo que tenemos, posesiones, familia y hasta nuestra vida para poder darnos mejores cosas.
Al entregarle lo mejor que tenemos dejamos libres nuestras manos para que Dios nos de cosas mucho más buenas. No es un ejercicio fácil pero solamente confiando en Él alcanzaremos nuestros sueños,
No lo dudes, por más que estés atravesando un desierto y no tengas más que una botella de agua, entrégala, Dios no te fallará, no va a permitir que mueras de sed en el desierto, por el contrario te dará agua fresca en abundancia.  Él quiere bendecirte pero debes confiar en su amor y sabiduría.
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9)
No tienes que beber el agua que ha estado embotellada por un tiempo desconocido cuando puedes beber agua fresca y cristalina  sin límites.



      Ana María Frege Issa
               CVCLAVOZ    

viernes, 6 de enero de 2017

Para los que aman a Dios


Muchas veces, por mucho que nos esforcemos y hagamos todo de forma correcta, las cosas simplemente no salen como quisiéramos y por más que tratemos de conocer y entender las causas para que nada salga como pensamos simplemente no tienen sentido.
Damos todo lo mejor de nosotros, tendemos la mano al que lo necesita, vivimos conforme a los preceptos de Dios pero todo parece apuntar a que nos equivocamos y que hicimos las cosas mal en algún punto. Recibimos calumnias, un trato injusto, ninguno de nuestros planes parece funcionar y llegamos a pensar que Dios nos ha dado la espalda, que todo está saliendo de control.
No te preocupes, Dios está en control, aun cuando no lo veas así y te parezca que Él no quiere escuchar tus ruegos y que no ve tus lágrimas, Dios está obrando a tu favor, en un silencio maravillosamente supremo se está encargando de prepararte para aquellas cosas grandes y maravillosas que tiene para ti y sí, ha escuchado cada una de tus oraciones y ha recogido cada lágrima que has derramado. No le reclames, no te enojes con Él, sólo dale gracias  y aguarda, Dios te ama y tiene cosas grandes para tu vida.
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Corintios 2:9
José es un gran ejemplo de cómo Dios tiene cosas grandes para los que le aman. Su historia la encontramos en el libro de Génesis, a partir del capítulo 37.  José fue vendido por sus hermanos, encarcelado injustamente y hasta  olvidado por el jefe de los coperos, pero permaneció firme, continuó actuando correctamente y Dios lo exaltó: José se convirtió en gobernador de todo  Egipto.
Tal vez ahora no comprendas todo lo que estás viviendo pero en un futuro cercano podrás ver hacia atrás y comprobarás que en el  momento de crisis tu mirada era tan corta que no podías ver  los planes maravillosos que Dios tenía para ti o quizás nunca lo entiendas pero puedes estar seguro que  Dios obra a tu favor y todo lo que permite que suceda es para tu bien porque te ama y tiene planes de bien para tu vida.
¡No te rindas! Cree que Dios tiene un plan perfecto para  ti y que ahora sólo te está preparando para las bendiciones  que vendrán. ¡Confía en Él!


      Ana María Frege Issa
               CVCLAVOZ    

jueves, 5 de enero de 2017

Para limpieza y santificación


Desde tiempos inmemorables los espejos fueron utilizados como utensilios de tocador. Sabemos esto porque los arqueólogos han encontrado varias pruebas de ello, incluso la Biblia los menciona como parte de la fuente de metal que estaba a la entrada del Tabernáculo de la Reunión.
Recordemos que los sacerdotes en aquella época debían entrar totalmente limpios de espíritu y de cuerpo a quemar la ofrenda para el perdón de los pecados. Para ellos se puso un espejo para que cada uno pudiera ver sus imperfecciones y limpiarse, Éxodo 38:7-9 y Éxodo 30:18.
La historia no nos dice quiénes fueron los que lo inventaron, pero hoy en día es considerado un utensilio muy necesario. Cualquier persona antes de salir de su hogar suele ver su reflejo para asear y arreglar cualquier aspecto que considere desalineado en sí mismo.
Además hoy son muy usados no sólo como enceres de baño o de habitación, sino también como objetos decorativos en edificios y estructuras públicas. A través de los años han sido muy bien explotados por los arquitectos, decoradores de interiores, modistas, etc.
Santiago 1:22-23 dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porqué si alguno es oidor de la palabra de pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que en consideración sin espejo su rostro natural”. Versión Reina-Valera 1960
Santiago presenta la palabra de Dios como une espejo en el que uno puede reflejarse y ver cómo realmente es. Pero también dice que cuando tenemos conocimiento de lo que dice la  Biblia y no la consideramos, entonces somos semejantes a uno que se mira a sí mismo y está muy desarreglado, pero no hace nada al respecto.
La palabra de Dios refleja la condición de nuestra alma y espíritu, nos muestra las imperfecciones reales que debemos limpiar con las Sangre de Cristo y presentarnos limpios delante de Él.
Hebreos 4:12 "Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de doble filo; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas".
Una miradita al espejo de nuestras almas todos los días podría limpiarnos de toda imperfección y ayudarnos a santificar nuestras vidas.



               Héctor Colque
                 CVCLAVOZ    

miércoles, 4 de enero de 2017

Padre extraordinario- hijo extraordinario


En las redes sociales puedes encontrar una infinidad de imágenes y frases, algunas de ellas graciosas, otras dolorosas o groseras y algunas que te hacen pensar, como esta: “Las personas no cambian solamente se moderan para lograr su objetivo” ¿Cuán cierta puede ser esta frase?
Pablo antes conocido como Saulo de Tarso era un cazador de cristianos, un día recibió su llamado a predicar y fue ese el punto de inicio de Pablo como apóstol y siervo de Jesucristo, se convirtió de perseguidor a predicador y muchos de los que lo conocían no creían su cambio.
Hechos 9:26 dice: “Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de reunirse con los creyentes, pero todos le tenían miedo. ¡No creían que de verdad se había convertido en un creyente!” (NVT).
Muchos de los creyentes hemos llegado a los pies de Cristo a cierta de edad, cuando ya hemos hecho o dicho cosas vergonzosas y ahora que conocemos el amor de Dios, hemos sido transformados pero algunas de las personas que nos conocen no creen en nuestro cambio o no podemos creer que alguien que vivió una vida libertina haya cambiado.
¿Cuántas veces has sido juzgado en base a tu pasado? A muchos de nosotros nos han señalado y condenado por el pasado que tuvimos y hemos llegado al punto de dudar de obra transformadora de Dios en nuestra vida.
Cuando te juzguen recordando tu pasado o el enemigo te susurre al oído lo que hiciste, recuerda esta verdad “Dios te transformo y no eres una persona común, sino que eres hijo de un Rey”.  Hechos 10:15dice: “Pero la voz habló de nuevo: —No llames a algo impuro si Dios lo ha hecho limpio” (NTV), Dios te limpió del pecado y te santificó, aunque los demás lo duden o no lo crean, tú cree y vive conforme a lo que Dios hizo en ti.
“No eres común, eres una persona extraordinaria”

            Judith Quisbert
               CVCLAVOZ    

martes, 3 de enero de 2017

¡Tienes más capas que la cebolla!


Shrek, era un ogro muy temido por todas las personas del lugar, donde iba aparentaba fortaleza e inspiraba temor, sin embargo su amigo el burro lo confronta sabiamente diciendo: “Estás tan envuelto en tus capas cebollita que ocultas tus sentimientos” Shrek no quería que nadie vea como en realidad se sentía y por eso se disfrazaba aparentando ser un terrible y espantoso ogro ¿No te ha pasado?
Muchas veces nos ponemos capas que nos ayudan a protegernos de los demás y a encerrarnos en nosotros mismos, esto hace que seamos incapaces de expresar nuestros sentimientos. No está mal buscar protección, lo malo es que esas capas no nos permiten ser nosotros mismos, ya que impiden que los demás descubran lo que realmente hay dentro nuestro. Tenemos tanto miedo a que nos lastimen, que nos cerramos para no permitir que alguien nos vuelva a herir…
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. – 1 Samuel 16:7
Cuando el profeta Samuel fue a buscar al elegido de Dios para gobernar, todos estaban esperando una figura fuerte, que haga intimidar de tal modo que enfrente cualquier adversidad en el reino. Nadie se imaginaba que se trataba de un joven sencillo como David, ni siquiera su propio padre, a tal punto que ni siquiera lo mandó a llamar, recién lo hizo cuando se convenció que sus otros hijos no eran los escogidos…
La verdad es que las personas pueden lastimarnos si escuchamos palabras necias, sin embargo, lo importante no es lo que ellos piensen de ti, sino lo que Dios piensa, porque solo así, aunque los demás no lo crean, llegarás lejos. Dios quiere que todos sepan quién eres, ya que detrás de ese ogro, se encuentra un ser sensible, un padre dulce, un jefe humilde, un esposo cariñoso, un amigo…
Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Daniel 10:12
Si te cuesta expresar tus sentimientos delante de los demás, la buena noticia es que no tienes que fingir delante de Dios. Ahora mismo, puedes disponer tu corazón y orar  siendo sincero con él. Deja de llevar tus cargas solo, reconoce ante su presencia tus imperfecciones, errores, fallas, tristezas. Dios escuchará tu oración, a él no le importa que tan fuerte te veas por fuera, o que parezca que tengas el control, a él le importas tú.
Si hay un lugar seguro para abrir tu corazón y mostrarte tal cual eres, es en la presencia de Dios. En su presencia hay plenitud de gozo.


              Shirley  Chambi
                 CVCLAVOZ    

lunes, 2 de enero de 2017

¡Gracias!


Desde pequeños se nos ha enseñado  que, cuando alguien nos da algo o hace algo por nosotros, debemos decir “gracias” como parte de las normas de urbanidad y buenos modales.
Nadie va a decir gracias antes de ver si  lo que la otra  persona tiene para nosotros es bueno.
Sin embargo, cuando estamos esperando algo de parte de Dios, lo primero que deberíamos hacer es dar gracias por aquellas coas que vendrán, creyendo que ya ocurrió aquello que estamos pidiendo, dando por hecho que Dios ya respondió nuestra oración.
No es fácil agradecer  cuando uno ha recibido una noticia devastadora y no ves que algo positivo pueda surgir de eso, cuando te dicen que tienes una enfermedad irreversible ni cuando perdiste tu trabajo hace meses y no has encontrado otro. En esas circunstancias no agradecemos, esperamos que Dios haga algo, le recordamos nuestra situación de forma constante y hasta llega un momento en el que nos conformamos con un “Aunque sea”, ya no importa lo que queríamos, sino que apelamos a que Dios nos dé “alguito, lo que sea”.  Dejamos de buscar lo mejor, sólo queremos salir de esa situación.
La fe es el requisito indispensable en la vida cristiana. Nuestra mente siempre está en constante batalla con nuestra fe. Pero lo importante es tener la certeza de que Dios tiene algo grande para nosotros, que esa oración que hicimos ya fue contestada.
Tener un corazón agradecido y acercarnos a Dios con sinceridad y llenos de fe, hace que la mano de Dios se mueva en nuestro favor. No necesitas oraciones largas y rebuscadas, basta con que tengas fe.
El evangelio de Marcos, en el capítulo 5, nos relata  el caso de una mujer que estaba enferma por mucho tiempo. Había visitado médicos y gastado todo lo que tenía pero no mejoraba. Entonces, cuando se acercó a Jesús y tocó el manto fue sana.  La fe de esta mujer era tan grande que Jesús mismo preguntó quién había tocado su manto porque poder había salido de Él. En ese momento la pregunta sonaba un tanto absurda, considerando que la multitud lo estaba apretando.
Si esta mujer no hubiera estado segura de que Jesús podía sanarla, entonces no se hubiera acercado. Recordemos que Jesús estaba en medio de una multitud, seguramente no fue nada fácil llegar hasta Él. Y aun cuando lo hubiera tocado, si no hubiera creído, no habría pasado nada.
“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:20
Quizás tuviste un año muy difícil y no viste la respuesta a muchas de tus oraciones, pero es tiempo de que creas y des gracias por aquello que pediste y que Dios ya te dio. No te rindas, sigue orando con fe pero también alégrate porque Dios ya te respondió. Prepárate cada día más para recibir lo que Dios tiene para ti.  Recuerda que en cualquier momento Dios puede sorprenderte.
¡Termina el año agradecido y recibe el 2017 de la misma manera y verás grandes maravillas!


        Ana María Frege Issa
                 CVCLAVOZ    

domingo, 1 de enero de 2017

Perdido

 
¿Alguna vez has extraviado algo importante para ti? Has rebuscado sin descanso, arrepintiéndote a cada instante por haberlo perdido y lo has buscado sin perder las esperanzas ¿Cómo te sientes después de encontrarlo? Estoy segura pegarías un grito al cielo y quizá harías un gran festejo.
Quiero contarte que del mismo modo hace el Señor cuando encuentra lo importante que perdió.
Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Lucas 15:3-7
La Biblia nos enseña que somos como ovejas y que en ocasiones nos alejamos de Dios. La alegría que le producen las noventa y nueve ovejas no parece suficiente para el Buen Pastor que piensa en la que está perdida, lo que muestra que nadie es indiferente para el Señor; cada uno vale mucho a sus ojos. Después de dejar seguros a los fieles busca al extraviado.
La pregunta que quiero hacerte es: ¿Te has perdido? Esta enseñanza manifiesta el gran amor que Jesús nos tiene y está dispuesto a dejarlo todo para ir a tu encuentro. Te animo a empezar este nuevo año en la dirección correcta, con la protección y amor de tu Pastor, si te has alejado recuerda que ¡Él nunca se da por vencido! Vuelve al redil seguro y reconfortante.



              Shirley  Chambi
                 CVCLAVOZ