lunes, 21 de noviembre de 2016

Una sencilla oración


Cuentan que un joven creyente, abogado de profesión, solía pasar los domingos en casa de su madre y hermana, que  vivían un poco alejadas de la ciudad. Su padre  había muerto hacía unos años, así que él se encargaba  de dirigir el culto familiar.
Cierta noche, después de la oración, la madre le reprochó: No me gustan estas oraciones tan cortas que tú haces. Y mucho menos, después de que he leído en los periódicos que el otro día estuviste  dos horas hablando ante el tribunal”
      - Tienes razón, mamá – contestó el joven- pero tú olvidas que el Señor no es tan duro de cabeza ni de corazón como los jueces. Él entiende perfectamente lo que quiero decirle, y no tengo necesidad de convencerle repitiendo una y otra vez la misma cosa.

Sin duda alguna no se trata de lo extensa que se a tu oración o de lo rebuscadas que sean tus palabras, a Dios le interesa un corazón sincero y que crea en que Él escucha y tiene el poder para realizar el milagro que necesitamos o para conceder el anhelo de nuestro corazón.
Hay muchas personas que olvidan la relación que son hijos de Dios y siguen temiendo hablar con Él porque no saben cómo dirigirse ni qué será más adecuado decir, olvidando lo que dice Hebreos 4:16: Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos. (NTV)
Nuestro Dios es un Padre amoroso y misericordioso, no está esperando escuchar la mejor oración, la más adornada, extensa ni correcta estructuralmente para responder, sino que se fija en nuestro corazón y la fe que tenemos.
No necesitamos convencer a Dios de nada, solamente quiere que confiadamente le hagamos llegar nuestras peticiones,  reconociendo su poder, su bondad y amor.
Olvídate de la idea de que Dios está tomando nota  y criticando tu oración, por el contrario, acércate confiadamente, preséntale tus peticiones de la forma más honesta que encuentres, háblale como a Aquel que  te ama tanto que fue capaz de dar a su Único hijo por ti.


           Ana María Frege Issa
                   CVCLAVOZ    

domingo, 20 de noviembre de 2016

Nada me faltará


“Jehová es mi pastor; nada me faltará.” Salmo 23:1
Qué hermoso es leer este salmo y saber que tenemos un Pastor en quien podemos encontrar todo lo que necesitamos.
Dios promete que nada nos faltará porque Él nos pastorea. Eso quiere decir que Él hace un trabajo de Pastor todos los días con nosotros. Nos cuida de peligros, nos guía por los mejores caminos, nos fortalece, nos ama, y cuando fallamos nos disciplina. Y es que nuestro Dios es tan lindo con nosotros que nos ha dejado esa promesa para que nunca desconfiemos de Él.
Pero, por otro lado, Jesús dijo que Él sabe quiénes son sus ovejas porque las conoce, éstas oyen su voz y lo siguen,  Él les da vida eterna y ellas no perecen jamás… nadie puede arrebatarlas de su mano porque su Padre se las dio y nadie puede arrancar nada de las manos del Padre. Juan 10:27-29. La realidad es que aunque digamos que Jehová es nuestro Pastor, si no escuchamos su voz y no le seguimos, entonces somos ovejas descarriadas o sencillamente no somos parte de su rebaño. La buena noticia es que podemos pasar a ser una de sus ovejas aceptando Su sacrificio en la cruz, confesándolo como Señor y Salvador y reconociendo que Dios lo levantó de entre los muertos Romanos 10:9.
Y si estamos descarriados, la Biblia dice que “el Buen Pastor” vino precisamente a buscar aquella oveja perdida y que se regocija más por aquella rescatada que por las miles de ovejas que aún están en su rebaño. Sólo tenemos que detenernos, escuchar su voz y seguir sus instrucciones.
“Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.” Mateo 18:11-13.
Nada te faltará si Jesús está en tu corazón y empiezas a vivir conforme a Su palabra. Dios sabe qué necesidades tienes y las suplirá en su momento. Filipenses 4:19 nos dice “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…” Salmo 23:6.


         
                   Diego  Jora
                   CVCLAVOZ    

sábado, 19 de noviembre de 2016

¡No me soltarás!


“Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan” Salmos 23:4 NTV
El doctor Alfonso debía entregar medicamentos al único centro de salud de un pequeño pueblo alejado de la ciudad; en el último tramo antes de llegar, debía caminar por un estrecho y peligroso sendero que rodeaba la montaña,  no podía detenerse ya que quería aprovechar la luz del día para llegar a su destino final, esa era su meta.
Sin embargo, una pequeña piedra hizo que resbalara hacia el vacío, pero instintivamente reaccionó agarrándose de una raíz que sobresalía, pensó ¿Qué hago? ¿Quién me ayudará si no vi a nadie en todo el camino? Entonces gritó insistentemente: ¡Dios ayúdame, Dios ayúdame!, pero la única respuesta que oía era sólo el silbido del viento.
Estaba agotado y su mano ya no aguantaba más el peso de su cuerpo, así que con gran desesperación pensó en dejarse caer al vacío.  Pero en ese instante alguien lo tomó fuertemente de la mano y entre jalones le arrastró hasta el borde del sendero. Era un hombre robusto de piel canela, habitante del pueblo al cual se dirigía y que lo había estado vigilando todo el camino de manera silenciosa, porque era conocedor de los peligros de la zona. Su silencio y su intervención oportuna salvaron al doctor de un fatal desenlace.
Dios conoce muy bien nuestros caminos, los peligros, las complicaciones y los retos que afrontamos. Tengamos por seguro que el Señor está siempre atento, para que cuando lo necesitemos Él venga en nuestro socorro a tomarnos de la mano. Nunca llega tarde ni se distrae, sino que está mirándonos con la misma atención con la que un padre observa a su hijo cuando está aprendiendo a caminar.
Aunque andemos en valles obscuros o si estamos en calma Dios está con nosotros, no hay nada ni nadie que nos aleje de su presencia. Su mano está ahí para sacarnos una y otra vez y traernos de vuelta al camino.
“No me soltarás en la calma o la tormenta” dice una conocida canción, y esto es tan cierto que lo podemos comprobar día a día
“Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre.” Salmos 23:6 NTV


              Soraida Fuentes
                   CVCLAVOZ    

viernes, 18 de noviembre de 2016

La capacidad de disfrutar


“Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso.” Eclesiastés 6:1-2.
En estos días leí una historia que me llamó mucho la atención. Relataba la vida de un hombre de Vermont, llamado Ronald Read, a quien solían ver caminando por las calles de la ciudad, siempre con un abrigo viejo, roto y desteñido. Este hombre trabajó muchos años limpiando en una gasolinera y luego realizó la misma tarea para una conocida e importante tienda de la ciudad. Los que conocían a este hombre decían que era capaz de dejar su precario auto a bastante distancia de los lugares a los que iba, solo para no tener que pagar el estacionamiento.
Desconcertaba a sus conocidos el hecho de ver a Ronald cada día leyendo un ejemplar del “Wall Street Journal”, ya que era notoria y evidente su pobreza, pero pensaron que se trataba de alguna manía relacionada con su edad.
Ronald falleció en Junio del 2014 a la edad de 92 años dejando una fortuna de 6 millones de dólares. Este dinero por indicación suya fue donado a la biblioteca y al hospital de su ciudad. Ni siquiera su propio hijo conocía acerca de la riqueza de Ronald, la cual había sido forjada por su increíble habilidad para operar en la compra y venta de acciones bursátiles.
Era millonario pero vivía como un pobre necesitado y aunque algunos llamarán a esta actitud como humildad, la realidad es que este hombre fue incapaz de disfrutar lo que fue el fruto de tanto esfuerzo y su extraordinaria habilidad para operar en la bolsa.
La Biblia nos enseña que no es bueno amontonar como lo hace el avaro que ama el dinero, no por lo que puede obtener con él, sino por el solo hecho de poseerlo.  ya que hace un dios de sus riquezas. En el caso opuesto encontramos a las personas que buscan llenar vacíos comprando todo lo que desean, sin embargo al poco tiempo continúan con el sentimiento de insatisfacción que no pudieron llenar con el consumismo.
Pero también es cierto que fuera de estos casos extremos a veces no sabemos o no nos permitimos disfrutar lo que Dios nos quiere dar. Por eso,  no depende tanto de cuanto tenemos sino del contentamiento que podemos lograr con nuestra vida y lo agradecido que estamos en cuanto a lo que Dios nos quiere dar.
Aunque la historia está enfocada en lo económico, su aplicación puede ser mucho mas amplia.
Existen personas que no pueden disfrutar del descanso, sienten culpa de tomar vacaciones o pasar un tiempo haciendo algo que realmente les gusta, o de comprarse algo que no es estrictamente necesario pero que le gustaría tener.
¡Que decir de aquellos que no pueden parar con sus ocupaciones para disfrutar un precioso y necesario tiempo de familia!. La realidad es que mucho podemos intentar por satisfacer nuestros deseos pero es Dios quien nos da la capacidad de disfrutar.
Pienso que nadie quieres ser el hombre del texto bíblico citado, ni tampoco el excéntrico Ronald de la historia, ambos tenían riquezas que no pudieron disfrutar y otros se terminaron beneficiando de ellas. Tenemos la enseñanza del apóstol Pablo que sabía contentarse en toda situación: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. (Filipenses 4:11)”.
Por lo tanto, creo que hoy es una gran oportunidad para ser agradecido con Dios por todas las bendiciones recibidas de su mano y también para pedir con toda humildad: Señor dame la capacidad para disfrutarlas.


 
                Daniel Zangaro
                   CVCLAVOZ    

lunes, 14 de noviembre de 2016

¿Listo para reinar?


Cuenta una historia que cierta reina madre sometía a su hija a un régimen duro y a reglas de educación muy severas.
Al hablar del caso, una persona expresó la idea de que parecía excesivo el rigor.

       - Usted se olvida que mi hija será reina un día, y si no sabe gobernarse a sí misma, ¿cómo gobernará a sus súbditos? – Dijo la reina.
Muchas veces  la gente nos critica por tratar de buscar agradar a Dios y vivir en santidad e inclusive a nosotros mismo nos cuesta entender la razón  de ciertas circunstancias y en ocasiones  llegamos a creer que pueden ser exagerados los mandamientos que encontramos en la palabra de Dios, pero todo eso tiene un propósito.
“Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad”. Hebreos 12:10 (NTV)
No se trata de esta vida, nuestra estadía en  la tierra  es transitoria y es sólo un tiempo de preparación para la eternidad.  ¿Cómo se supone que podremos ejercer como reyes sino aquí no nos preparamos?
“…Tú eres digno de tomar el rollo y de romper los sellos y abrirlo. Pues tú fuiste sacrificado y tu sangre pagó el rescate para Dios de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación. Y la has transformado  en un reino de sacerdotes para nuestro Dios. Y reinarán sobre la tierra”. Apocalipsis  5:9,10 (NTV)
Cuando nuestra perspectiva acerca de esta vida cambia y vemos todo como una preparación para la eternidad, nuestro enfoque está en lo verdaderamente importante: la eternidad.
No te fijes ni escuches lo que los demás dicen de ti y cuando te sientas desanimado y sin fuerzas recuerda que te estás preparando para ejercer un cargo privilegiado que no cualquiera podrá tener.

           Ana María Frege Issa 
                   CVCLAVOZ    

domingo, 13 de noviembre de 2016

Aprendamos de Felipe


“Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.” Hechos 8:40.
Felipe es mencionado por primera vez como uno de los 7 elegidos para el trabajo de benevolencia en la iglesia en Jerusalén. Tenía buen testimonio, era lleno del Espíritu Santo y de Sabiduría. (Hechos 6:3-5)
Aunque era un trabajo muy importante el área en la que estaba sirviendo, no se conformó simplemente con “servir mesas”. Sino que, al ver la persecución encabezada por Saulo de Tarso, él fue a la ciudad de Samaria y predicó a Cristo.
“Felipe, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías. Las multitudes escuchaban atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje y ver las señales milagrosas que él hacía. Muchos espíritus malignos fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas; y muchos que habían sido paralíticos o cojos fueron sanados. Así que hubo mucha alegría en esa ciudad. Un hombre llamado Simón, quien por muchos años había sido hechicero allí, asombraba a la gente de Samaria y decía ser alguien importante. Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, a menudo se referían a él como «el Grande, el Poder de Dios». Lo escuchaban con atención porque, por mucho tiempo, él los había maravillado con su magia. Pero ahora la gente creyó el mensaje de Felipe sobre la Buena Noticia acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo. Como resultado, se bautizaron muchos hombres y mujeres. Luego el mismo Simón creyó y fue bautizado. Comenzó a seguir a Felipe a todos los lugares a donde él iba y estaba asombrado por las señales y los grandes milagros que Felipe hacía.” Hechos 8:5:13 (NTV)
Hay varias lecciones que podemos aprender de Felipe, pero en estos pasajes lo que más me llama la atención es su disposición y el corazón para servir al Señor obedeciendo su mandato de predicar el Evangelio al mundo.
A Felipe no le importaron los problemas, ni las consecuencias que iba a sufrir, lo único que él quería era anunciar el evangelio, dar esperanza a esas personas perdidas y mostrar el poder de Dios por medio de los milagros que hizo. 
Nosotros también podemos y debemos ser obreros dedicados y dispuestos a anunciar el mensaje de Jesús por donde vayamos.


                   Diego Jora 
                   CVCLAVOZ    

sábado, 12 de noviembre de 2016

Pelea por tu bendición


Cuando leo la historia de Jacob y Esaú en Génesis 27, no deja de asombrarme las distintas y peculiares reacciones de ambos. Esaú era el primogénito y en el contexto bíblico esto le daba preeminencia y autoridad sobre aquellos que venían después de él en su familia. Sin embargo y como sabemos, Esaú no valoró este privilegio y se lo vendió a su hermano a cambio de un simple plato de lentejas.
Si profundizamos un poco más en esta historia, podríamos decir que Esaú representa a las personas que pese a tener el derecho legal de ocupar una posición, no lo hacen o la desprecian. Dejan pasar las oportunidades que otros estarían muy felices de aprovechar. Son personas a las que Dios le has dado mucho, dones, talentos y hasta posición de liderazgo, sin embargo caminan por la vida como si nada hubieran recibido. Muchas veces suelen ser quejosos y desagradecidos ya que no son capaces de ver y disfrutar de todo lo que Dios les ha dado.
En el otro extremo de esta historia se encuentra Jacob, quien usando de su astucia y en confabulación con su madre, engañó a un anciano Isaac que difícilmente podía distinguir con certeza entre un hijo y otro. Sin embargo y a pesar de nuestro desacuerdo con la mentira, Jacob puede darnos un ejemplo positivo, él supo pelear por lo que quería, aunque claro está usando de malas artes, pero también es cierto que estuvo atento para tomar lo que su hermano despreció.
Jacob representa a otro grupo de personas, aquellos que luchan incansablemente por conseguir las metas que se proponen. Ellos no se quedan con la palabra no como si fuera una ley inalterable, sino que pelean por su bendición hasta obtenerla. Son aquellos que legalmente no son los primogénitos pero actúan como si lo fueran.
Al igual que Jacob hay muchas personas que tienen metas y trabajan esforzadamente para conseguirlas, pero sus métodos no son lícitos, son aquellos que pregonan el fin justifica los medios. Jacob y su madre parecían adherir a esta manera de pensar, sin embargo la mentira, el engaño y el pecado, pronto traerían sus dolorosas consecuencias.
Jacob representa a los que toman atajos, a los que se creen más astutos que los demás y hasta cierto punto parecen obtener una buena retribución a su comportamiento. Sin embargo muchos años de enemistad y persecución tuvieron que ser padecidos por causa de su engaño.
Un momento especialmente importante y del cual podemos sacar enseñanza se da cuando Jacob pelea contra el ángel del Señor: "Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices". (Génesis 32:26). Algo muy importante que podemos sacar de esta historia es la tenaz persistencia de Jacob en ser bendecido. Entonces podríamos preguntarnos ¿Tenemos la misma determinación para lograr lo que anhelamos?. Te animo en este tiempo a que al igual que Jacob, sigas peleando incansablemente en oración, dejando de lado todo desánimo para obtener tu bendición.

                 Daniel Zangaro 
                    CVCLAVOZ