jueves, 19 de marzo de 2015

Cuando Dios pelea por ti


Cuentan que un duque de Sajonia declaró la guerra a un obispo alemán. En aquel tiempo los obispos tenían recursos militares, así como nobleza secular. Pero éste era un buen obispo; uno de los pocos buenos en aquellos malos tiempos.
El duque envió un espía al palacio del obispo para informarse  de las fuerzas  que éste movilizaría en su contra. Cuando regresó, el espía fue ansiosamente interrogado por el duque.
    -   Pues señor, - respondió el hombre- el obispo no está haciendo ninguna  preparación para la guerra.
      -   ¿Cómo es posible? Replicó el  duque. ¿Qué ha dicho?
     -   Dice que su tarea es alimentar su rebaño, predicar la Palabra de Dios, visitar a los enfermos; y que en cuanto a la guerra, se la encomienda al Dios todo poderoso, porque “Jehová de los ejércitos” es más entendido en guerras que él.
     -   Si es así- declaró el duque reflexivamente- No voy a meterme en una guerra con este hombre. Es demasiado peligroso.Muchas veces olvidamos que Dios es quien pelea por nosotros;  nos estresamos y desesperamos pensando cómo venceremos, cuál será la mejor forma de hacerle frente al enemigo.
Hay personas que  llegana enfermarse, a perder el sueño y el apetito,  dañan sus relaciones interpersonales; toda su vida es un caos mientras intentan encontrar soluciones. Sin embargo, al igual que al pueblo de Israel, Dios nos dice que bajo esas circunstancias extremas estemos quietos.
“Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos”. Éxodo 14:13,14 (NTV)
Por muy difícil que sea, aunque las cosas parezcan ponerse cada vez peor y veas tus circunstancias como un enemigo gigante que está por terminar contigo, permanece quieto porque el Señor peleará por ti.
Cuando nos desesperamos, tendemos a hacer muchas cosas para “ayudar a Dios” y lo único que logramos es agotarnos y retardamos el milagro que Él tiene para nosotros.
Permanece quieto, sin importar el nombre que tenga tu enemigo (deuda, problemas familiares, falta de trabajo, problemas legales, enfermedad, etc.) porque cuando Dios pelea tus batallas puedes estar seguro que  verás su gloria.
Persevera fiel en lo que se te ha encomendado, sirve con toda diligencia y amor, ocúpate de las personas y cosas que Dios te ha confiado y deja que Él pelee por ti.
 Ana María Frege Issa 
        CVCLAVOZ

lunes, 16 de marzo de 2015

Necesito un favor


 
En varias oportunidades vi que, en algunos restaurantes, ingresaban personas necesitadas para pedir comida o limosna a los comensales. Muchas de esas veces la gente reaccionó molesta y manifestó su rechazo a estas personas, hasta el punto de lograr que los desalojen del lugar.
Es posible que tú no actúes de esa manera; sin embargo, cuando nos toca hacer favores en muchas ocasiones sentimos incomodidades o negamos el favor cuando podemos hacerlo.
Lo que debes preguntarte a ti mismo es: ¿Tengo el poder para hacerlo?
No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo. Proverbios 3:27
La palabra de Dios nos manda a que si tenemos el “poder” para ayudar a los demás, lo hagamos. Es posible que te cueste aceptar esta verdad, que te cause cierta incomodidad, pero está escrita en la Biblia y no la podemos ignorar. Dios te ha bendecido con todo lo que posees ahora, todo lo que tenemos es un regalo de nuestro Padre en su infinita misericordia.
No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle. Proverbios 3:28
Si un amigo o un hermano nos piden un favor es porque realmente lo necesitan y Dios nos enseña que debemos ayudarlos sin hacerlos esperar, cuando tenemos la potestad de hacerlo. ¿Alguna persona que te pidió un favor? ¿Tenías el poder para hacerlo? ¿Lo hiciste de la forma como Dios te pide?.
Querido amigo, si has estado fallando en esta lección de Dios es tiempo de cambiar. Recuerda que Dios siempre ha sido fiel con nosotros, sosteniéndonos en tiempos difíciles.
“…El que te corona de favores y misericordias.” Salmos 103:4
Shirley Chambi 
     CVCLAVOZ

domingo, 15 de marzo de 2015

¿Estás atento a su voz?

 
Para que uno cumpla con una tarea que le fue encomendada es imprescindible que haya escuchado perfectamente lo que se le pidió realizar, de otro modo, la misión no se ejecutaría como fue planificada.
Un mensaje puede entenderse claramente cuando el que está esperando recibirlo, escucha atentamente y dispone todo su ser para comprenderlo. Otros factores importantes son el ambiente y la distancia, porque el ruido y las interferencias son causantes de que el mensaje se pierda o se distorsione.
Eso fue lo que justamente hizo Abraham cuando Dios lo llamó para que dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber a dónde iba pero confió en Él. Incluso cuando llegó a Canaán, la tierra que se le había prometido, vivió allí por fe, pues era como un extranjero que al principio se estableció en carpas.  
Esa actitud es la que todos deberíamos imitar, porque muchas veces estamos presentes en determinados lugares pero nuestra mente está ausente, y eso nos impide llegar a conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas. Él todos los días nos escucha y nos habla, somos nosotros los que estamos muy ocupados y preocupados para escucharlo.
Cuando Dios no nos responde en el tiempo que esperamos, puede ser porque está esperando el mejor momento para hacerlo pero también este silencio debe ser una alerta que nos haga analizar qué cosas nos están impidiendo escuchar su voz. Identifica cuáles son los factores que te están impidiendo escucharlo, posiblemente son problemas familiares, una enfermedad, una deuda, la falta de trabajo, una adición o el estilo de vida tan acelerado que estás llevando. ¡Haz un alto en todas tus actividades diarias! Separa un tiempo y un lugar para conversar a solas con Dios, porque sólo de esa manera llegarás a conocerlo mejor y confiar en sus promesas, llegarás a tener una relación más íntima y personal con Él además de conocer los planes que tiene para tu vida.
Dios tiene distintas maneras de hablarte: usa a personas, circunstancias, canciones, videos, mensajes, etc. para expresarte su amor y darte dirección, pero eres tú el que debe estar atento y dispuesto a escuchar su voz y obedecerlo.
Muéstrame la senda correcta, oh  Señor; señálame el camino que debo seguir. Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza. Salmo 25:4-5 (NTV)
 Brisna Bustamante 
     CVCLAVOZ

sábado, 14 de marzo de 2015

Te oye


 
Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones! Isaías 65:24 (NTV)
¿Tienes peticiones en tu corazón que estás aguardando la respuesta de Dios? Pienso que sí, todos tenemos un deseo, una necesidad o algo que aguardamos.
Muchas veces perdemos la paciencia y se va ahogando la esperanza y pensamos: ¿será que Dios se ha olvidado de mí? o no soy tan buena/o para que Dios conceda esta petición, o a Dios no le interesa mi necesidad pues está más ocupado en otros “santos”
Sin embargo,1 Juan 5:14 dice: “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada; y como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos.” 1 Juan 5:14-15 (NTV) Entonces, podemos estar seguros que nuestra oración es oída por Dios, cuando es agradable a Él, esto lo podemos comprobar por medio de su palabra.
Debemos estar conscientes de que no siempre recibiremos respuesta inmediata, habrá situaciones que lleven tiempo, pero esto no es sinónimo de olvido de parte de Dios sino que hay algo mejor para ti.
Es muy importante tener paciencia y confiar en la sabiduría de Dios, también la seguridad de saber que somos escuchados nos dará fuerzas y paz.Salmos 18:6 (NTV) “Pero en mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos.”
No te desanimes si no ves ahora el sol sólo porque las nubes lo cubren, él sigue ahí y no ha dejado de brillar, Dios también permanece ahí preparando tu bendición.
 Soraida Fuentes 
     CVCLAVOZ

jueves, 12 de marzo de 2015

Ser Feliz….

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Podés tener defectos, vivir ansioso y estar irritado algunas veces, pero no te olvides de que tu vida es la mayor empresa del mundo.  Solo vos podés evitar que ella vaya en decadencia.  Hay muchas personas que te precisan, admiran y te quieren.
Me gustaría que siempre recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin
accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.
Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.
Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza.
No es apenas conmemorar el suceso, sino aprender lecciones en los fracasos.
No es apenas tener alegría con los aplausos, sino encontrar alegría en el anonimato.
Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y períodos de crisis.
Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista de quien sabe viajar para dentro de su propio ser.
Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse un actor de la propia historia.
Es atravesar desiertos fuera de sí, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma.
Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.
Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.
Es saber hablar de uno mismo.
Es tener coraje para oír un “NO”.
Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta.
Es besar a los hijos, mimar a los padres y tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.
Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple que vive dentro de cada uno de nosotros.
Es tener madurez para decir “me equivoqué”.
Es tener la osadía para decir “perdóname”.
Es tener sensibilidad para expresar “te necesito”.
Es tener capacidad de decir “te amo”.
Deseo que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz…  Que en tus primaveras seas amante de la alegría.  Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría.  Y, cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.  Pues así serás cada vez más apasionado por la vida.

Y descubrirás que… Ser feliz no es tener una vida perfecta sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.  Usar las pérdidas para refinar la paciencia.  Usar las fallas para esculpir la serenidad.  Usar el dolor para lapidar el placer.  Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.
Jamás desistas.  Jamás desistas de las personas que amas.  Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible.  ¡Y sos un ser humano especial!
Autor Desconocido.
La reflexión sobre la felicidad que alguien se inspiró a escribir, no deja de llevarnos a meditar sobre la simplicidad de lo que esta puede realmente ser.  Solemos pensar que para ser felices necesitamos que todas las cosas nos salgan bien o que no tengamos problemas con nadie más.
Pero la verdad es otra muy distinta.  Podemos ser felices aún cuando las circunstancias no sean las mejores porque, a final de cuentas, la felicidad es un estado o condición del alma que se reconoce bendecida por Dios y demuestra su contentamiento.  ¿Y qué de ustedes?  ¿Se atreverán a seguir el consejo del pensamiento de hoy?
Raúl Irigoyen
El pensamiento del Capellán

sábado, 7 de marzo de 2015

Si permaneces en Él



No he conocido a una persona que no haya tenido dificultades en su vida, muchas veces son inevitables y también son parte de nuestra existencia aquí en la tierra, incluso la misma Biblia nos advierte: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (NTV)
¿Pero qué pasa cuando estamos en medio de una situación incierta y nuestra fe empieza a menguar? Corremos un gran riesgo, ya que no tener fe nubla nuestra visión espiritual, incitándonos a abandonar los caminos de Dios porque no vemos su ayuda.
Precisamente, Dios no hará lo que nosotros creemos que necesitamos, sino lo que será mucho mejor para cada uno de nosotros y lo que aportará a nuestra madurez espiritual para gozar en la eternidad.
Hay personas que llegaron a Dios y a medida que pasaba el tiempo experimentaron pruebas y eso fue motivo para abandonar la decisión que hicieron e incluso empeorando su condición, ¿qué pasó con ellos? Juan 15:5 dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” El que persiste a pesar de las penumbras verá y sentirá los frutos buenos.
Si estuvieres bajo cualquier circunstancia difícil ya sea que no tienes aún un empleo fijo o un ser querido partió, o lastimaron tu corazón, te animo a que permanezcas en Dios, aunque no veas la respuesta cercana, confía que Él está entretejiéndola bendición y que serás recompensado/a  por permanecer firme en la fe.
Examina tu corazón y pídele a Dios que te haga fuerte si estás débil en la fe.

 Soraida Fuentes
   CVCLAVOZ

domingo, 1 de marzo de 2015

A pesar de todo


Un niño de doce años, que miraba desde la ventana, se fijó en que sólo la boya (señal flotante que se coloca sobre el agua, sujetándola al fondo, para marcar un lugar, señalar un sitio peligroso o un objeto sumergido) flotaba serenamente en aquel turbulento mar y se mantenía en su lugar a pesar de los vientos fuertes.
El niño comentó con los demás que la boya era la única cosa que había allí afuera que parecía no tener miedo, porque aunque se hundía de vez en cuando, siempre volvía a subir sin daño y en el mismo lugar.
Entonces el papá les explicó que la boya se mantenía firme a pesar del viento fuerte porque estaba amarrada a un ancla en el fondo del mar.
Al igual que la boya, que, a pesar de los vientos y movimiento de las aguas, permanece en su lugar. Cuando nuestra confianza en Dios está anclada en Cristo, podemos enfrentar cualquier dificultad que se aproxime; sin temor; y con la paz que él nos da. Sean tiempos de sufrimiento, de desesperanza, junto  a él, podremos permanecer en pie.
El apóstol Pablo pasó por situaciones adversas, fue encarcelado, azotado, perseguido, por tan sólo predicar el evangelio, y sin embargo, su fe nunca menguó, al contrario, él decía: para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Pablo tenía la plena convicción de que debía vivir confiando  en el Señor a pesar de los impertinencias de la vida. Y tal era la paz que sentía pues sabía en quién había creído y en quién estaba puesta su fe.
Juan 16:33 también nos dice “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Jesús nos enseña que las aflicciones son parte de la vida, que habrá tiempos de dolor pero que en esos momentos debemos confiar en Él y disfrutar de la paz que proviene de él.
Aunque estemos por desfallecer sigamos confiando porque no existe mayor bendición como la de una perfecta confianza en el Señor.
 
 Claudia Carvajal 
     CVCLAVOZ