lunes, 23 de mayo de 2011

ACERCANDOME AL REY



¿Cómo hago para que mis sueños se hagan realidad?

“Todo lo que puedas hacer o soñar, hazlo. La audacia contiene en sí misma genio, poder y magia.” Goethe

Todas las personas que conozco tienen sueños, unos con más optimismo que otros, otros esperando que algún día puedan realizarlos y son muy pocos los que están haciendo sus sueños posibles. Algunas preguntas comunes que escucho sons: ¿Cómo hago que mis sueños sean realidad? ¿Cómo sé si es mi sueño? ¿Cómo sé que voy a lograrlo?

Cuando me lo preguntan todos esperan que les responda, pero eso no es lo que pasa, busco llevar la persona a ver de dónde vienen esos sueños, a ver qué es lo que tiene y qué es lo que le hace falta para el cumplimiento del sueño.

Creo que los sueños vienen de Dios y cuando los sueños son de El debes creer que va a suceder.

¿Qué estás esperando que suceda? Es seguro que tú esperes que muchas cosas buenas sucedan en tu vida, en tu matrimonio o familia, en tu carrera o en tu trabajo, o en tu negocio.

Ahora te pregunto ¿Estás yendo a tus sueños?

No solamente debes desear tus sueños, debes moverte hacia ellos. Debes creer que tus sueños son posibles. Debes llenarte de energía y conquistarlos. Tus sueños hacen la diferencia en el mundo.

Hay una historia de un niño de siete años que se encontraba en una playa solitaria, a primera hora de la mañana. Recogía estrellas de mar que habían quedado en la playa y las devolvía al mar. De pronto, se le acercó un señor mayor y le preguntó:

-¿Qué estás haciendo?

El niño respondió:

-Estoy cogiendo las estrellas de mar que se han quedado atrapadas en la playa, y las devuelvo al mar, antes de que el sol de la mañana las queme y se mueran.

El señor mayor le dijo:

-¿Pero no ves lo enorme que es esta playa? Hay miles de estrellas de mar en la arena, y en todas las playas del mundo ¡millones! ¿No ves que lo que estás haciendo no sirve para nada?

El niño cogió otra estrella, la devolvió al mar, se paró, miró fijamente a los ojos del hombre y contestó:

-Ahora pregúntale a esta estrella de mar si lo que estoy haciendo no sirve de nada.

Desde aquel día, el hombre regresó a la playa cada mañana para ayudar al niño a salvar estrellas de mar.

De este niño podemos aprender muchas cosas, pero lo que me gusta es que él dio el paso para hacer la diferencia. El creyó que podía salvar a las estrellas de mar y salvó tantas como pudo. Ese era su sueño.

¿Estás haciendo lo que puedes o estás esperando a que las condiciones sean perfectas para moverte hacia tus sueños?

¿Qué puedes hacer hoy para alcanzar tus sueños? ¿Qué tienes en la mano?

Si ves que tus sueños parecen imposibles de lograr, y la gente te dice que no vas a conseguirlos, no te desanimes. Recuerda que David venció a Goliat con una sola piedra. El usó lo que tenía, el usó sus talentos y capacidades para vencer al gigante con la ayuda divina. Si, Dios le dio un sueño a David y él se movió a la conquista de su sueño.

También Dios te ha dado sueños a ti y quiere que los alcances. No te quedes pensando ni esperando a ver si algún día suceda.

El Apóstol Pablo escribió “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros,” (Efesios 3:20 NVI)

Hoy es un día para que elijas tu sueño y comiences a dar pequeños pasos. Ahora esos pasos debes darlo cada día. Cuando comiences a hacerlo tus sueños se harán realidad.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes

domingo, 22 de mayo de 2011

ACERCANDOME AL REY



¡No Botes el Cajón!

Un anciano chino permanecía sentado en el pórtico de su casa, demasiado viejo para trabajar en la huerta, mientras su hijo y el resto de la familia araban el campo para la siembra.

El hijo mira al anciano y piensa para sus adentros: Ya está muy viejo… ¡Todo lo que hace es comer y producirnos gastos y molestias! ¿Qué nos puede aportar? Lo mejor es salir ya de ese viejo estorboso.

Así pues, el hijo construye un cajón; lo arrastra hasta el pórtico y ordena bruscamente a su padre: ¡Padre, métete ahí dentro!

Cuando el anciano, con paso vacilante, logra meterse dentro de la caja, el hijo le coloca la tapa y la clava fuertemente; la monta sobre una carreta tira por dos bueyes y se encamina montaña arriba hasta un elevado peñasco. Al llegar a la cumbre, el hijo oye unos golpes que lo llaman desde el interior de la caja y pregunta: ¿Qué quieres, papá?

La voz del padre responde desde el interior: Hijo, ya comprendo lo que estás haciendo conmigo; me vas a matar porque ya no te sirvo de nada… pero déjame darte como padre un último consejo:

-Te sugiero que me tires a mí por el despeñadero; pero conserva el cajón, porque muy probablemente tus hijos llegarán a necesitarlo dentro de unos años…

Puedes tener muchas excusas para hacerlos a un lado, pero hay que prestarles atención, ayuda, cariño, en los años de vejez y durante sus enfermedades. No podemos hacerlos a un lado, después de haber trabajado y de cuidarnos, sus años de vejez deben ser dignos y sobretodo rodeados de amor.

La Biblia dice: Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. Éxodo 20: 12

domingo, 15 de mayo de 2011




Déjalo a mi Cargo

Una mujer de nombre Mary Ellen, experimentó en cierta ocasión una gran carga. Se sentía turbada que no podía dormir ni comer, arriesgaba su salud física y emocional, estaba a punto de una crisis nerviosa. Sin embargo, pudo reconocer que ella nada podía hacer para cambiar sus circunstancias.

Entonces leyó en una revista la historia de otra mujer llamada Connie, quien también había experimentado grandes dificultades en su vida. En el relato, una amiga le preguntó a Connie, cómo pudo soportar la carga de dichos problemas. Connie respondió: “Llevo mis contrariedades al Señor”.

Su amiga le respondió: “Por supuesto, es lo que debemos hacer”.

Entonces Connie continuó diciendo: “Pero no tan solo debemos llevarlas ante Él. Debemos dejar nuestros problemas con el Señor”.

No solo debemos dejar nuestros problemas con el Señor; no debemos quedarnos con ninguno.

Se cuenta una divertida historia sobre un anciano que juró que nunca viajaría en avión. Sin embargo, cierto día se presentó una emergencia y le fue necesario llegar con urgencia a una ciudad lejana. La vía más rápida de lograrlo era por aire, por supuesto, así que compró el boleto y se embarcó en su primer viaje de avión.

Conociendo su renuencia a viajar, cuando sus parientes lo recibieron en el aeropuerto le preguntaron cómo había estado el vuelo, a lo que el anciano respondió: “Supongo que bien, pero les diré una cosa, en ningún momento deposité todo mi peso sobre el asiento”.

¡El Señor desea que eches todas tus cargas sobre Él y que allí las dejes! Él anhela que también le entregues el peso completo de tus problemas. Entonces, podrás continuar tu vida con la plena confianza, de que Él, cuidará de aquellas cosas que le has encargado.

Salmos 55:22
Echa sobre el Señor tu carga y Él te sustentará.

martes, 10 de mayo de 2011

ACERCANDOME AL REY



Los Últimos Cinco Minutos

Si te levantas por la mañana tan agotado como cuando te acostaste la noche anterior, intenta recordar en qué estabas pensando los últimos cinco minutos antes de dormirte. Lo que pienses durante esos cinco minutos, va a impactar tu dormir y esto determinará cómo será el próximo día.

Cuando duermes, tu percepción consciente descansa, pero tu mente inconsciente permanece activa. Los sicólogos se refieren al subconsciente como el “subdirector auxiliar de la vida.” Cuando la mente consciente está “fuera de acción”, la subconsciente asume el control. El subconsciente cumple con las órdenes que recibe, aún cuando no estés al tanto de ello.

Por ejemplo, si los últimos minutos antes de dormir los inviertes preocupándote, el subconsciente graba este sentir, lo cataloga como temor y entonces actúa como si fuera realidad. Como resultado, los músculos permanecen en tensión, los nervios están de punta y los órganos del cuerpo se alteran, lo que significa que el cuerpo no está descansando en realidad.

Sin embargo, si esos últimos minutos son invertidos en contemplar una gran idea, un verso inspirador o un pensamiento calmado y alentador, el sistema nervioso interpretará: “Todo anda bien”, y pondrá el cuerpo en un estado de relajamiento y paz. Esto te ayuda a despertar estimulado, fortalecido y confiado.

Muchos de los días que comienzan mal, se deben a la noche anterior, a esos últimos cinco minutos críticos de pensamientos consciente. Tú puedes afectar tu mente consciente con ideas saludables y positivas y preparar así el camino para una noche de verdadero descanso, si meditas en la Palabra de Dios al retirarte a dormir. Por ejemplo, podrías reflexionar en:

Salmo 91:1-2
El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: Refugio mío, y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.

Salmo 4:8
En paz me acostaré, y así mismo también dormiré; porque solo tú, Señor, me haces habitar seguro
.

¡Felices sueños!

domingo, 8 de mayo de 2011

ACERCANDOME AL REY



La Mamá más mala del Mundo

Yo tuve la mamá más mala de todo el mundo. Mientras que los niños no tenían que desayunar, yo tenía que comer cereal, huevos y pan tostado.

Cuando los demás tomaban refrescos gaseosos y dulces para el almuerzo, yo tenía que comer emparedado.

Yo tuve la mamá más mala de todo el mundo. Mientras que los niños no tenían que desayunar, yo tenía que comer cereal, huevos y pan tostado.

Cuando los demás tomaban refrescos gaseosos y dulces para el almuerzo, yo tenía que comer emparedado.

Mi madre siempre insistía en saber donde estábamos. Parecía que estábamos encarcelados. Tenía que saber quienes eran nuestros amigos.

Insistía en que si decíamos que íbamos a tardar una hora, solamente nos tardaríamos una hora.

Me da vergüenza admitirlo, pero hasta tuvo el descaro de romper la ley contra el trabajo de los niños menores. Hizo que laváramos trastes, tendiéramos camas, y aprendiéramos a cocinar y muchas cosas igualmente crueles.

Creo que se quedaba despierta en la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer. Siempre insistía en que dijéramos la verdad y solo la verdad.

Para cuando llegamos a la adolescencia ya fue mas sabia, y nuestras vidas se hicieron aún más miserables, se volvió posesiva.

Nadie podía tocar el claxon para que salieramos corriendo. Nos avergonzaba hasta el extremo, obligando a nuestros amigos a llegar a la puerta para preguntar por nosotros.

Mi madre fue un completo fracaso. Ninguno de nosotros ha sido arrestado. Cada uno de mis hermanos ha servido a su patria, y ” A QUIEN DEBEMOS CULPAR DE NUESTRO TERRIBLE FUTURO? Tienen razón, a nuestra madre.

Vean de todo lo que nos hemos perdido. Nunca hemos podido participar en una demostración y actos violentos y miles de cosas mas que hicieron nuestros amigos.

Ello nos hizo convertirnos en adultos educados y honestos. Usando esto como ejemplo, estoy tratando de educar a mis hijos de la misma manera.

Verán doy gracias a Dios por haberme dado “LA MAMÁ MÁS MALA DEL MUNDO”.

ACERCANDOME AL REY



¡Tómalo como un buen consejo!

Una mañana un padre perdió los estribos en una de esas situaciones irritantes que suelen suceder en la vid. Derramó sus frustración y enojo en su hijo, que parecía ser el blanco más cercano.

En el transcurso del día, mientras él y su hijo estaban pescando, comenzó a sentirse culpable por lo que había dicho y hecho. Y comenzó así:

-Hijo, esta mañana estaba un poco impaciente.

-¡Ajá! -murmuró el hijo, recogiendo la línea en su riel para luego volver a arrojarla.

El padre continuó:

-Eh… reconozco que debió ser difícil estar cerca de mí.

-¡Aja! -fue todo lo que el hijo murmuró de nuevo.

-Quiero… quiero que sepas que… me siento mal por lo ocurrido -prosiguió el padre.

Luego, agregó con rapidez para justificarse.

-Pero tú sabes, hijo, hay momentos en los que soy así.

-¡Ajá! -solo dijo el niño otra vez.

Pasaron unos segundos hasta que el niño le dijo a su padre:

-¿Sabes, papá? Dios te usa a ti para que nos enseñes a todos en la familia a tener paciencia.

Nuestras familias tienen una manera de dar en el clavo con su sinceridad, pero en lugar de sentirnos martillados, tomen lo que digan como un buen consejo. ¡Nadie más que su familia puede ayudarlo a crecer en la naturaleza de Jesucristo!

A menos que un padre acepte sus culpas, por cierto dudará de sus virtudes.

Efesios 1:6
Nos hizo aceptos en el Amado

domingo, 1 de mayo de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… El Señor es Mi Pastor.

“El Señor es Mi Pastor…Nada me faltará”. Salmo 23:1

Hoy es un día para disfrutar a la luz del sol si de día o de la luna si es noche de esta hermosa de la imagen de Señor y Pastor que me presenta este maravilloso salmo 23.
Acá encuentro la imagen del Señor altísimo , el Santo y por lo tanto yo pequeño e impuro por lo cuál no podría acércame a él, pero ese mismo Señor es también el Pastor, el confortador, el compañero, el amigo, quien está cerca de la oveja. Cuál es el estado intermedio entre Señor y Pastor? Sin duda es la imagen de Padre. Por eso me gozo hoy en este Salmo, en realidad es el Salmo de la Paternidad Divina.
El Padre

provee cuidado y por lo tanto nada me faltará. Qué implica la expresión “Nada me faltará”. Implica la realidad de nada se me disminuirá por que él todo lo engrandece dentro de mi. Nada me dejará vacío, porque él todo lo llena. Nada quedará sin llenar.

Ninguna de las áreas de mi vida quedará incompleta, porque el lo termina todo, lo construye todo. Por eso el Apóstol Pablo lo expresa en su carta a los Efesios cuando ora “Para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” Pablo. Un genuino y verdadero Padre siempre velará para que a sus hijos no les falte lo que es básico y necesario.

Dios, el buen padre siempre vela por los que son suyos. Este es el día para ver en acción el amor del Padre en mi existencia. No importa lo que mis ojos puedan ver o mis oídos escuchar, en medio de todo lo veré a él como mi Padre, Mi Señor y mi Pastor.

Mis temores y mis angustias las llevaré a él como oveja temerosa y su presencia reanimarán mis debilidades internas y como un hijo amado me recuperaré porque el Altísimo es mi Pastor y por encima de todo es mi Padre.
Señor, Gracias por sostenerme con el poder de tu fuerza. Gracias por ser mi padre que me anima, me sustenta y me alimenta. Hoy no estaré solo en este mundo confundido, sino que me guiaras con tu diestra y caminaré contigo como el niño camina tomado de la mano con su padre.

Nada ni nadie me hará retroceder porque tú me has dicho que estarás conmigo cada día hasta el final del camino. Hoy te quiero contemplar como mi Padre y mi Pastor. Amén.

Dr. Serafín Contreras Galeano.