sábado, 15 de junio de 2019

Pueden las dificultades de la vida hacerme más fuerte?


¿Pueden las dificultades de la vida hacerme más fuerte y sabio?
Cuando Aarón tenía siete meses de edad, él dejó de ganar peso. Unos pocos meses después, su cabello comenzó a caerse.
Al principio los médicos, le dijeron a los padres de Aarón que él iba a ser bajito de adulto, pero que por lo demás, era normal. Luego un pediatra diagnosticó el problema como progeria, o rápido envejecimiento.
Justo como predijo el pediatra, Aarón nunca creció más allá de 91 cm de estatura, no tuvo cabello en su cabeza o cuerpo, lucía como un viejito mientras aún era niño, y murió de edad avanzada al principio de su adolescencia.
Su padre era un rabino, sintió un profundo y doloroso sentido de injusticia.
Alrededor de un año y medio después de la muerte de Aarón, el padre llegó a comprender que a ninguno de nosotros se nos promete en algún momento una vida libre de dolor y desengaño. Más bien, lo más que se nos ha prometido es que no tenemos que estar solos en nuestro dolor y que podemos obtener fuerzas y coraje de una fuente externa.
Él llegó a la conclusión de que Dios no causa nuestras desgracias, sino más bien, nos ayuda inspirando a otros a que nos ayuden.
Hay un libro que se titula: Cuando cosas desagradables suceden a personas buenas. El auto dice: Yo pienso en Aarón y todo lo que su vida me enseño; comprendo cuánto he perdido y cuánto he ganado. El ayer parece menos doloroso, y no tengo temor al mañana.
Cuando dejas de mirar a las dificultades de tu vida como obstáculos y comienzas a verlas como escalones, subirás por encima de tus dificultades y ganarás algo de ellas. Te harán más fuerte y sabio.
Las mentes pequeñas son domadas y sojuzgadas por el infortunio; pero las mentes grandes suben por encima de ellas.
Proverbios 24:16
Porque siete veces cae el justo,
y vuelve a levantarse.

viernes, 14 de junio de 2019

Qué hago si la gente con la que trabajo quiere hacerme daño?


¿Quién no ha estado en está situación?
Estamos rodeados diariamente de muchas personas, sea en el trabajo, universidad, escuela, carreteras y siempre encontramos personas que nos miran con odio o envidia.
Algunos casos llegan a ser peores que sólo una mirada.
¿Por qué vivimos así?  ¿Por qué hay personas que buscan hacernos daño con palabras o acciones? pero lo más importante, ¿cómo hago para que esto no me afecte en mi día?
Hace algunos años trabajé como maestra y era difícil entre los mismos compañeros que no se dieran celos o envidias, hoy en día tengo a mis hijos estudiando y sigo viendo y escuchando como hablan mal de otros, sea entre maestros, directores o padres.
Puedo decir que se siente una energía negativa en todos los trabajos.
Algunas veces caminando en el supermercado he escuchado a los que hacen displays o demostraciones de productos, quejarse de la compañía, del jefe o de otro compañero (a), y esto se da tanto en hombres como mujeres. Sinceramente muchas veces he salido cargada del ambiente tan pesado que hay en el supermercado, de oír tantas palabras negativas.
He escuchado a familiares y amigos, comentar de personas que tienen una actitud negativa en el trabajo hacia sus personas, tristemente es muy común esto.
Y aún más triste es saber que la mayoría de personas no evitan compartir estos comentarios que muchas veces son hirientes y eso, sin meternos en redes sociales, ahí el asunto es peor.
Pero, leyendo en estos días mi biblia el Génesis, vi que muchos de los personajes famoso eran iguales, y me preguntaba  porque siempre había tenido en un pedestal a Abraham, a Isaac, Eva, Jacob?
Por ejemplo:
Abraham mintió en Génesis 20 al Rey Abimelec diciendo que Sara era su hermana, pues tenía miedo que lo mataran a causa de la belleza de su esposa, y casi con sus acciones condena al Rey.
Jacob engañó a su hermano y a su padre para conseguir la bendición de Isaac, incluso Rebecca su madre también engañó  a su hijo Esaú y a su esposo porque tenía preferencias por su hijo Jacob.
Jacob fue engañado por el padre de Raquel, él trabajo 7 años para que le dieran de esposa a Raquel y el día de la boda el padre le dio a Leda en lugar de Raquel.
Raquel robó los dioses de su padre Labán cuando se fueron y lo engañó escondiéndolos.
Y así puedes encontrar gran cantidad de personajes sólo en Génesis que eran mentirosos, ladrones… pero lo más increíble es ver como Dios mostraba MISERICORDIA en la vida de cada uno de ellos.
No importaba los errores y faltas que cometían, Dios siempre les daba otra oportunidad, Dios siempre los guiaba, Dios siempre los protegía, Dios siempre los amaba.
Me hace sentir que si ellos, siendo tan imperfectos y Dios los amaba, entonces cómo no me va a amar a mí  o ti aunque NO seamos perfectos?
Pero de todos los personajes que leí, el que me cautivo fue José.
José es la regla a todos los personajes del Génesis, José a pesar de TODAS las cosas malas que le pasó, nunca lees que se metió en problemas por ser egoísta, mentiroso, ladrón, José siempre fue justo.
Entonces porque no ser como José en tu trabajo, escuela, universidad?
¡Qué importa que todos hablen mal, que todos mientan, que todos roben, que todos sean egoístas!, si tu decides ser como José, Dios siempre estará delante de ti y te protegerá y te cuidará.
Hay dos cosas que quiero llamar tu atención, viendo estos personajes famosos y me encantaría que lo pienses cada vez que estés en situaciones como las que te describí arriba de este artículo?
  1. Puedes cometer errores como Moisés, Abraham, Jacob, Isaac, Rebeca, Raquel…  y aún así Dios SIEMPRE te AMARÁ.
Dios no te pide que seas perfecto, Dios sabe cómo eres y aún así te ama, y si nos dejó de ejemplo sus vidas, no era para que viéramos lo perfectos que eran, no, era para que viéramos que eran sumamente IMPERFECTOS, pero Dios siempre estaba con ellos.
Dios tuvo misericordia de ellos.
Dios los amó con todos sus errores y los bendijo en todo lo que hacían, aún sin merecerlo.
Así que Dios nunca te pedirá más de lo que puedes dar.
2. Puedes tratar de seguir el ejemplo de José y ser un José en medio de tu trabajo o estudios.  
Vas a conseguir muchas personas que querrán hacerte daño, que hablarán mal de ti y que incluso te lastimarán, pero Dios siempre te cuidará  aún de las situaciones más difíciles, primero para que aprendas y segundo serás bendecido.
José fue vendido por sus hermanos, y al final llegó a ser la mano derecha del Faraón.  Si, sufrió mucho, pero de cada prueba que pasó, Dios siempre lo cuidó y bendijo.
Deja que otros hablen mal, pero tú no.
Deja que otros mientan, pero tú no.
No te contamines de conversaciones que no te benefician en lo más mínimo, SE DIFERENTE.
Dios siempre va a ir delante de ti, si lo dejas.
Bendiciones.
Andrea Carrillo

martes, 11 de junio de 2019

Desatando El Cambio En Mi Vida


«Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierden el vino y también los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos.» Jesús.
El cambio es un tema que no acabará, vivimos en un mundo de cambio, hoy se habla del fenómeno del niño como ha afectado el clima en el mundo, recientemente de este lado del mundo vemos una nación en crisis afectada por un gran terremoto, pero y que de los “fenómenos” o “terremotos” que estás viviendo como persona en tu hogar o en tu trabajo. A diario llegan emails buscando consejos, buscando ayuda, quieren un cambio en su vida o quieren ver un cambio en las situaciones que atraviesan. De seguro, querido lector, tu estás pidiendo cambio
¿Cuáles son esos cambios que siempre has querido que sucedan en tu vida? Estoy seguro de que la mayoría de nosotros tiene ese deseo de cambiar, cambiar su situación financiera, cambio de carreras o de trabajo, cambio de relaciones, hábitos o incluso cambiar el CD de los malos pensamientos, de la baja autoestima, de la inseguridad y de la desconfianza que hay en su vida. Todos tenemos ese deseo de cambio y quienes creen que pueden hacerlo solos, están frustrados porque no lo logran. Creo que el cambio viene de Dios y es El quien produce e inicia el cambio.
“Nadie se baña dos veces en el mismo río.” Heráclito
Pregúntate a ti mismo, ¿Estoy preparado para los cambios que vendrán?
Muchos quieren cambios pero no se preparan, piensan que si Dios los quiere cambiar, El lo puede hacer. Claro que El lo puede hacer, pero no lo hace porque es una elección que a ti te toca y es tu responsabilidad asumirlo. El produce el querer como el hacer, esto me dice que debo  hacer algo al respecto, es decir yo tengo mi parte en el cambio. Y antes de hacer algo tenemos que prepararnos.

lunes, 10 de junio de 2019

El Árbol Confundido


Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: «No sabía quién era.»
«Lo que te falta es concentración», le decía el manzano, «si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ve que fácil es?»
– No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y «¿Ves que bellas son?»
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
– No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior. Y dicho esto, el búho desapareció.
– ¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…?, se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
– Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión «cúmplela». Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.
Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.
Y tú… ¿dejas crecer el roble que hay en ti? En la vida, todos tienen un propósito que cumplir, un espacio que llenar.
No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.
Pero sobre todo recuerda, jamás podrás conocer el propósito de tu vida si no rindes tu corazón a aquel quién te creo. Conocer a Dios es encontrar el propósito de Dios para nuestra vida.
¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!
Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. Salmo 1:1-3

domingo, 9 de junio de 2019

Dios Sabe como te Sientes!


Un niño entró en una tienda de mascotas, buscando un perrito. El dueño de la tienda le mostró una camada de perritos en una caja. El niño miró los perritos. Levantó a cada uno de los perritos, los examinó, y los puso de nuevo en la caja.
Después de unos minutos, caminó hacia donde estaba el dueño y le dijo: “Ya escogí uno” ¿Cuánto vale?
El hombre le dijo el precio, y el niño prometió volver en unos días con el dinero. “No te tardes mucho”, le advirtió el dueño, “los perritos como esos se venden rápido”.
El niño se volvió y con una sonrisa inteligente le dijo: “No estoy preocupado, el mío estará aquí”.
El niño se fue a trabajar, desyerbando, limpiando ventanas y jardines. Trabajó duro y ahorro su dinero. Cuando tenía suficiente para el perrito, volvió a la tienda.
Camino hacia el mostrador y puso un poco de billetes. El dueño de la tienda clasificó los billetes y los contó. Después de verificar la cantidad, le sonrió al niño y le dijo: “Todo bien hijo, puedes ir a buscar tu perrito.”
El niño extendió la mano hacia la parte trasera de la caja y sacó un perrito flaco, cojo y se dispuso para irse.
El dueño lo detuvo.
“No te lleves ese perrito” le refutó, “Es cojo. No puede jugar. Nunca correrá contigo. No puede ir a buscar nada. Llévate uno de los sanos”.
“No, gracias, señor”, contestó el niño. “Este es exactamente la clase de perro que he estado buscando”.
Cuando el niño se volvió para salir, el dueño iba a decir algo, pero calló. De pronto entendió. Debajo de los pantalones del niño se veía un aparato para su pierna lisiada.
¿Porqué el niño quería al perro? Porque él sabía cómo se sentía. Y sabía que era muy especial.
Jesús sabe cómo te sientes. ¿Estás bajo presión en el trabajo? Jesús sabe cómo te sientes. ¿Tienes más de lo que humanamente puedes hacer? El también. ¿Toma la gente más de ti de lo que puedas dar?. Jesús entiende. ¿No te escuchan tus hijos?. ¿Tus estudiantes no se esfuerzan?. Jesús sabe cómo te sientes.
Eres muy valioso para Él. Tan valioso que se hizo hombre como tú para que vinieras a Él.
Cuando luchas, Él escucha. Cuando añoras, Él responde. Cuando dudas, Él escucha. Él ya pasó por eso.
Hay alguien que te aprecia por lo que eres, te acepta y te ama incondicionalmente, porque ha estado en tus zapatos.. Su nombre es Jesucristo
Porque no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza. Hebreos 4:15.

sábado, 8 de junio de 2019

Agradeciendo por mis dificultades!


Cuando me diagnosticaron por primera vez la diabetes en el año 2000, estaba convencida que los medicamentos me curarían. Esta, después de todo, era la era de la tecnología y las drogas milagrosas.
No conté con mi aumento de peso ni me enteré que, al verse afectado mi sistema inmunológico, fuese diagnosticada con artritis. Para la primavera de 2004 me forcé a mí misma a ir al médico con la peor infección respiratoria de mi vida. Melancólicamente, seguí repitiéndome a mí misma: «los diabéticos son seis veces más propensos a morir de un resfriado». Para cuando puse mi pie en la balanza del médico, estaba tan enferma que la muerte sería la buena noticia.
Entonces noté mi peso. ¡Pesaba 196 libras! ¡Estaba a cuatro libras de llegar a ser mi abuela!
Mi doctor me cargó con un suministro de dos semanas de antibióticos, una botella de «prednisone» y entonces abandonó su puesto. Ahora tenía que buscar otro médico.
¡Qué bien! Estaba aterrada, pero a pesar de mis temores, mi búsqueda resultó una de las mayores bendiciones de mi vida.
A través de las conexiones familiares y mucha oración, hallé a mi doctor, una holandesa de habla suave, que no veía mi condición médica como una sentencia de muerte.
Ella visualizó mi condición como un punto de partida para una mejor salud. Estuvo abierta a métodos alternos para el control de la diabetes. Fue compasiva, profunda, y entusiasta sobre mi plan de ejercicios y una dieta de bajas calorías. «Usted puede lograrlo», me aseguró, y yo le creí.
Me fui a casa y comencé a examinarme el corazón. ¿Creo que mi vida y mi cuerpo son dones de Dios? ¿Creo que tengo una responsabilidad por mi propia salud?
¿Creo que la única manera de agradecerle a Dios por esta vida es honrar Su don? ¿Le debo a mis hijos una madre? ¿Quiero envejecer con el amor de mi vida? Mi respuesta entonces y ahora ¡es un resonante sí!
Hace un año, celebré mi cumpleaños cincuenta y ocho comprando una caminadora motorizada. Comencé una dieta saludable baja en carbohidratos de vegetales y frutas. Para fines del primer mes había avanzado de unos pasos a media milla ¡y había perdido seis libras!
Mi paladar se hizo más sensible y comencé a notar el sabor único de las comidas frescas. Una manzana y un par de cucharaditas de mantequilla de maní se tornaron una delicia para mí. Sin agregar azúcar descubrí que me encantaba el verdadero sabor de la zarzamora y del arándano.
Fue sorprendente cuán rápidamente me adapté a mi nuevo estilo de vida saludable. Gracias a Dios, tomé mi decisión al comienzo del movimiento de bajos carbohidratos.
He descubierto deliciosos alimentos con bajos carbohidratos, justo en mi abarrotaría local. Hasta puedo convidarme a mí misma a comer pan, budines y mi favorita personal, leche achocolatada, con bajos carbohidratos. Me consagré a reinventar mis recetas favoritas, creando saludables delicias con bajos carbohidratos, como panecillos y crepes de soya, ¡que saben como los originales!
En tan sólo unos cuantos meses, caminaba una milla diaria en mi caminadora. Naturalmente impaciente, me fue difícil caminar en mi lugar por una media hora completa con sólo mis pensamientos para entretenerme. Por lo tanto, decidí separar aquel tiempo para adorar.
Mientras escucho mis himnos favoritos, le agradezco a Dios por cada buena dádiva en mi vida. Me he sorprendido al descubrirme a mí misma agradeciéndole también por mis dificultades, que han creado en mí una terca perseverancia y fortaleza.
En poco más de un año, he perdido cuarenta libras y cuatro números de vestimenta, ¡y sigo perdiendo! Pruebo el azúcar en mi sangre frecuentemente durante el día, especialmente antes y después del ejercicio.
Hace un año me quitaron todo medicamento para la diabetes y, el azúcar en mi sangre, en mi cumpleaños cincuenta y nueve, permanece felizmente bajo control. Mi artritis es menos dolorosa, y estoy practicando la jardinería de nuevo.
Mi sistema inmunológico otrora falluco se ha rejuvenecido. Me defiendo de la infección y la enfermedad, ¡y tengo más energía que la que había tenido en años!
C Jaye Lewis
No te des por vencido o vencida. Dios te ama y te ha convertido en un regalo para los tuyos. Cuida tu vida y tu cuerpo por amor a Dios, a ti mismo y a los tuyos.
Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Romanos 12:1.

viernes, 7 de junio de 2019

La Adversidad te Fortalece


“La vida es demasiada corta para permitir que las dificultades me quiten la alegría de vivir.” Pedro Sifontes
¿Cómo puedo mantenerme motivado cuando las cosas no están bien? Es cierto que cuando las cosas están saliendo bien nuestra motivación está alta; sin embargo, cuando las cosas no salen como quisiéramos nuestra tendencia es a des motivarnos e inclusive a desesperarnos.
Debemos recordar las palabras de Pablo a Timoteo: Pero tú, Timoteo, mantén la calma en todo momento, soporta los sufrimientos y anuncia siempre la buena noticia.  Haz bien tu trabajo.”  2 Timoteo 4:5  ¿Qué puedes ver aquí?
La mayoría de las personas no alcanzan a ver las dificultades como oportunidades para crecer, no creemos que verdaderamente todas las cosas nos ayuden a bien. Y todas las cosas incluyen momentos difíciles, momentos de dolor. La clave para mantenerse motivado en tiempos difíciles es evitar caer en desesperanza y concentrarse en buscar el beneficio.
La adversidad nunca te dejará igual, tienes dos opciones en los momentos difíciles: te debilita o te da fuerzas. ¿Qué escoges? ¿Cómo te gustaría vivir la vida? ¿Motivado o desmotivado? Siempre tendrás opciones en la vida y una es la elección que debes hacer para enfrentar la adversidad.
¿Recuerdas el cuento de la zanahoria, el huevo y el grano de café?
Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, chef de profesión, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Pronto el agua de cada uno estaba hirviendo. En uno colocó zanahorias, en otros huevos y en el último preparó café. Los dejó hervir sin decir palabra.
La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café.Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?”
-”Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias.Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, papá?”
Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón flexible? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida?
¿O eres como el café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.
Y tú, ¿cuál de los tres eres?
“No podemos controlar nuestras circunstancias, pero podemos controlar nuestras reacciones.” Joel Osteen
Estar motivado en tiempos difíciles exige determinación, pasión, confianza y compromiso. Tener la voluntad de estar auto motivado es de valientes, no es de cobardes, los cobardes no tendrán ninguna herencia, nunca podrán disfrutar de las bendiciones de la vida.  No permitas que el fracaso o la adversidad te quite la motivación de ir tras tus sueños, cada vez que enfrentes la adversidad disponte para aprender de ella, busca los beneficios y te convertirás en una persona fuerte y poderosa.
En amor y liderazgo,
Pedro Sifontes
Coach y Conferencista