domingo, 31 de julio de 2016

Yo estaré contigo, dice el Señor



“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; Pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte.” Isaías 41: 10,13.
No importa cuán grande o desesperante sea tu situación, quiero que sepas que no estás solo (a) Dios promete que Su presencia estará siempre contigo. Él te ayudará, te guiará y protegerá aunque tu problema te muestre lo contrario. Por lo tanto, no te preocupes ni te afanes en este día. “…no te desampararé, ni te dejaré.” Hebreos 13:5
Jesús confió plenamente en las palabras de su Padre Celestial, quien al tercer día lo resucitó. Los tres jóvenes amigos de Daniel confiaron en el poder de Dios y el fuego del horno no les hizo daño. El mismo Daniel depositó su vida en las manos de Dios y los leones no lo tocaron. Él es quien tiene un verdadero cuidado de sus hijos, por eso nos dice: “No temas, yo estoy contigo”
Descansa confiando en Dios, en su poder y soberanía, Él siempre sabe qué hacer en el momento y lugar perfectos.  Nada escapa de Su mano y tiene todo bajo control. Busca su dirección y persevera aunque el tiempo sea difícil, Dios va contigo.
"...ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento. Pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.” Santiago 1:2-4
No desfallezcas, toma nuevo ánimo y confía, porque Dios ha prometido estar contigo todos los días de tu vida. “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 20:28
No estás solo y puedes estar seguro que Dios siempre estará a tu lado. “Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.” Isaías 43:2 (NTV)

       Diego Jora
      CVCLAVOZ    

sábado, 30 de julio de 2016

¿Conoces el amor perfecto?



Las montañas podrán cambiar de lugar, los cerros podrán venirse abajo, pero mi amor por ti no cambiará. Siempre estaré a tu lado y juntos viviremos en paz. Te juro que tendré compasión de ti. Isaías 54:10 (TLA)
Una necesidad básica de las personas es amar y ser amadas, y eso se ve afectado muchas veces porque fallamos o cometemos errores, llegando a creer que no merecemos el amor de Dios ni de nuestro prójimo. Es por eso que nada en el mundo necesita tanta compasión como nosotros.
Sólo un amor perfecto, el de Dios, cubre nuestras faltas con perdón y misericordia; pero ocurre que no solemos acudir a ese amor, sino que nos sumergimos en nuestro propio ego y autosuficiencia apartándonos más y más de Él.
Sin embargo, y a pesar de ello, el Señor nos busca y nos espera con amor, como lo describe la parábola del hijo pródigo, a quien no negó en ningún momento su compasión;  aunque fue por voluntad propia que el hijo se fue a mal gastar su herencia y a vivir desenfrenadamente, fue recibido con ternura.
Lo peor que podemos hacer es alejarnos de Dios en esos tiempos que fallamos, por eso debemos considerar que tenemos un Padre lleno de compasión, que su amor es perfecto y que no cambia, pues nos ve a través de Jesucristo, nuestro salvador.
Si sientes que Dios está lejos porque has fallado, no tardes más en acercarte nuevamente, háblale de cómo te sientes y sobre todo recibe su amor perfecto.
    Soraida Fuentes
        CVCLAVOZ    

viernes, 29 de julio de 2016

¿Qué hacer en tiempos de angustia?



“Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones”. Salmos 107:6
Los tiempos de angustia generalmente están caracterizados por el dolor y la prueba. Los pensamientos parecen estar fuera de control, vienen una y otra vez, como dardos venenosos tratando de amedrentar, llenarnos de temor e incertidumbre.
De manera recurrente llega a nuestra mente la misma pregunta: ¿Y si todo sale mal? ¿Y si esta situación no cambia? ¿Qué será de mi familia? ¿Qué será de mi vida? ¿Terminaré avergonzado cuando me pregunten dónde está tu Dios?
La palabra angustia viene del latín angustĭa (“angostura”, “dificultad”), la angustia es la congoja o aflicción. Se trata de un estado afectivo que implica un cierto malestar psicológico, acompañado por cambios en el organismo (como temblores, taquicardia, sudoración excesiva o falta de aire).
Desde una mirada psicológica podemos definir la angustia como la reacción de un individuo frente a una situación traumática, cuando no puede dominar las excitaciones de origen externo o interno. Es un estado de tensión acumulada y que no pudo ser descargada.
Cuando sucede esto y con tantas preguntas en la mente, muchos procuran respuestas  y en su afán, suelen buscarlas en lugares y personas equivocadas.
En su desesperación algunos consultan con la señora del barrio que se dedica a tirar las cartas, otros creyendo que lo que necesitan es tener más suerte, recurren a amuletos o supersticiones, mientras que otros comienzan a pedir una cantidad de consejos entre parientes o amigos, casi haciendo una especie de encuesta.
Abrir el corazón a las personas es peligroso y más cuando ni siquiera conocemos su estilo de vida, su sistema de valores y creencias que son en definitiva los determinantes de su comportamiento.
Cuanta gente termina aún más herida por buscar ayuda en las personas equivocadas y que tremendamente peligroso es abrir el corazón a quienes simplemente se conocen en un chat o por redes sociales, sin saber absolutamente nada de ellos.
A veces en lugar de recibir ayuda, solo se logra más dolor o el amargo sabor de la indiferencia o peor aún sentir que la situación que uno confió en privado, ahora se hizo pública sintiéndonos invadidos y traicionados en nuestra confianza.
¿Entonces es importante y correcto pedir ayuda? Por supuesto que sí y en primer lugar debemos invocar a nuestro Padre amoroso quien siempre estará disponible y sus oídos atentos a nuestra oración.
El salmista nos dice a quien es necesario invocar en el día de la angustia, ya que solo Dios es quien en realidad tiene todo poder para cambiar nuestro actual estado y proveer una real solución para nuestros problemas.
“En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.” Salmos 18:6.
En el mismo sentido, leer salmos 118:5 y Jonás 2:2.
Por lo tanto, si hoy tu vida se ha llenado de angustia, si los pensamientos te aturden y el futuro se presenta como una incierta amenaza, invoca a tu Dios, el único que tiene todas las respuestas, solo Él te ama con un amor perfecto y desinteresado. ¡Quien como Él, para cambiar tu situación actual, devolverte el gozo y la paz que sobrepasa todo entendimiento!
      Daniel Zangaro
          CVCLAVOZ    

jueves, 28 de julio de 2016

¿Te rendirás?



En Colosenses 1, Pablo se dirige a la gente que está en Colosas, a los que habían creído el evangelio de Jesucristo, dicen los versículos 21 al 23: “…antes estaban lejos de Dios. Eran sus enemigos, separados de él por sus malos pensamientos y acciones; pero ahora él los reconcilió consigo mediante la muerte de Cristo en su cuerpo físico. Como resultado, los ha trasladado a su propia presencia, y ahora ustedes son santos, libres de culpa y pueden presentarse delante de él sin ninguna falta.
Pero deben seguir creyendo esa verdad y mantenerse firmes en ella. No se alejen de la seguridad que recibieron cuando oyeron la Buena Noticia. Esa Buena Noticia ha sido predicada por todo el mundo, y yo, Pablo, fui designado servidor de Dios para proclamarla.

El Apóstol Pablo, les recuerda a los colosenses cómo era su vida pasada y cómo pasaron a ser santos, libres de culpa y aptos para presentarse delante de Dios por medio del sacrificio de Jesús pero además los insta a cumplir una obligación: “deben seguir creyendo y mantenerse firmes”
En un momento de desesperación o de problemas que nos dejan debilitados nuestra reacción puede llevarnos a cuestionar nuestra fe en Dios, en la transformación que está realizando, su poder para ayudarnos, incluso perdemos la fe en nosotros mismos.
Es importante tener presente que más allá de todo lo malo que ocurra a nuestro alrededor no debemos rendirnos. Si hoy estás desanimado y sin fuerzas, vuelve a creer en la grandeza, misericordia, gracia, justicia y todos los atributos que Dios tiene para con sus hijos.
La batalla aún no termina, Dios está de nuestro lado y no dejará que nos rindamos hasta que haya terminado su obra perfecta en nosotros.


Soraida Fuentes
    CVCLAVOZ    

domingo, 24 de julio de 2016

Levanta tu mirada



En cierta ocasión un predicador hablaba a un grupo de granjeros y les decía: “Algunos hombres son como ciertos animalitos, que no pueden mirar arriba a menos que estén tumbados de espaldas. Afanados por las cosas de aquí abajo, no encuentran tiempo más que para sembrar, trabajar, etc. Hasta que el Señor, en su misericordia, los tumba de espaldas: alguna enfermedad, un desastre, aflicción, etc. Entonces se dan cuenta de que “arriba” hay algo de mucho más valor que todas aquellas cosas que con tanto afán buscaron por el suelo”.
Las ocupaciones de esta vida y sus afanes pueden llegar a mantenernos con la mirada fija en las cosas terrenales, en lo pasajero, en lo urgente pero no en lo que realmente es importante. Entonces, cuando hemos perdido la perspectiva, Dios decide en su misericordia ponernos un alto y, de repente  por alguna circunstancia, nos encontramos de espaldas con la mirada hacia arriba.
“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten”.  Mateo 6:33 (NTV)
Si bien es cierto que debemos trabajar y esforzarnos para salir adelante, lo más importante es mirar hacia arriba, tener puestos los ojos en Dios y en aquellas cosas que alimentan nuestro espíritu, que nos hacen crecer más y acercarnos más a nuestro  Creador.
“No se preocupen tanto por las cosas que se echan a perder, tal como la comida. Pongan su energía en buscar la vida eterna que puede darles el Hijo del Hombre…” Juan 6:27 (NTV)
Si estás enfrentando problemas  recuerda que Dios te ama tanto que desea recordarte que debes levantar tu mirada, Él tiene grandes cosas para ti pero necesita que  mires hacia arriba. ¡Confía en Dios!

 
Ana María Frege Iss
  CVCLAVOZ    

martes, 19 de julio de 2016

¿Has intentado todo?



Una mujer fue diagnosticada con cáncer y le dieron  tres meses de vida. En su desesperación visitó gitanos, hechiceros y a todo aquel que decía que podía sanar, pero nada funcionó. Ella había gastado todo el dinero que tenía y también sus fuerzas, hasta que una persona la invitó a conocer a Cristo. Aunque al principio había cierta resistencia, sabía que era lo único que  no había intentado.
Cuando el  Señor llegó a su corazón y le dio más de lo que ella esperaba, sanó su interior y le dio paz. Ella  iba todos los días a alabarle y sin darse cuenta vivió diez años más del diagnóstico que le dieron, murió tranquila y sin dolor en su cama.
Esta mujer era mi abuelita y esta historia la saben todos sus hijos, quienes vieron su sufrimiento y el increíble cambio del mismo, por lo cual decidieron conocer también a Jesús. En la palabra de Dios podemos encontrar una historia similar y me gustaría compartirla contigo:
Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.  Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. 
Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.” Marcos 5:25-34
Es posible que estés sufriendo por una enfermedad y has corrido por todas partes buscando alguna solución pero nada ha funcionado ¿Piensas que has intentado todo? Creer en Jesús es la única salida que tienes, anímate a acercarte a Él para pedir perdón y misericordia por tu vida.
¿Pero qué llevó a Juan Luís Guerra a volverse cristiano? Esa pregunta se la hacen sus seguidores una y otra vez. Él la responde sin prisa: “Yo tenía en mi vida muchos triunfos, fama y fortuna pero no tenía paz, vivía tomando pastillas para controlar la ansiedad y dos personas me predicaron y dijeron que la paz que buscaba, la podía encontrar ahí, en el Señor. Abrí mi corazón y no sólo encontré paz sino vida eterna”.
Dios te puede responder de diferentes maneras, es posible que te sane o te diga que el tiempo ha llegado para que estés con Él. Nadie puede decirte qué es lo mejor para ti, pero si la respuesta viene de Dios ten por seguro que te llenará de paz y sanará tu interior para que en el tiempo indicado puedas irte seguro de que estarás con Él.
¡No corras más! Busca al dueño de la vida.
 Shirley Chambi 
                CVCLAVOZ    

miércoles, 13 de julio de 2016

Buscando la felicidad



Cuenta una historia que había una vez, en un frío día de invierno, un burrito al que tanto la estación, como la comida que su dueño le daba, le desagradaban profundamente. Cansado de comer insípida y seca paja anhelaba, con todas sus fuerzas, la llegada de la primavera para poder comer la hierba fresca que crecía en el prado.
Entre suspiros y deseos, llegó la tan esperada primavera para el burrito, en la que poco pudo disfrutar de la hierba, ya que su dueño comenzó a segarla y recolectarla para alimentar a sus animales. ¿Quién cargó con ella? El risueño burro, al que tanto trabajo hizo comenzar a odiar la primavera y esperar con ansias el verano.
Pero el verano tampoco mejoró su situación, ya que le tocó cargar con los granos y los frutos de la cosecha hasta la casa, sudando terriblemente y abrazando su piel con el sol. Algo que le hizo volver a contar los días para la llegada del otoño, que esperaba que fuera más relajado.
Llegó al fin el otoño y con él mucho más trabajo para el burrito, ya que en esta época del año, toca recolectar la uva y otros muchos frutos del huerto, que tuvo que cargar sin descanso hasta su hogar.
Cuando por fin llegó el invierno, descubrió que era la mejor estación del año, puesto que no debía trabajar y podía comer y dormir tanto como quisiera, sin que nadie le molestara. Así fue, como recordó lo tonto que había sido.
Para ser felices no necesitamos todo aquello que ven nuestros ojos,  lo que nos ofrece la publicidad ni los que otros poseen. Podemos ser felices con lo que Dios nos da porque eso es exactamente lo que necesitamos.
“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18 (NTV)
Muchas veces la gente se pasa años buscando tener más, buscando vivir la historia de los demás y en esa su búsqueda lo único que hacen es aumentar su infelicidad porque cada vez que llegan a donde pensaron que serían felices se dan cuenta de que algo más les  hace falta y ven que abandonaron cosas muy valiosas por algo que no existe.
No está mal querer superarse pero no vivas desdichado ignorando que, en realidad, podrías ser una de las personas más bendecidas del mundo.
 Ana María Frege Issa 
              CVCLAVOZ