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ormalmente solemos pensar que esperar en Dios equivale a un tiempo de inactividad, pero en realidad esa espera no tiene nada que ver con la parálisis de actividades o el estancamiento de planes, sino con una actitud activa.
Podemos tomar el ejemplo que nos da el profeta Habacuc. En el primer capítulo del libro que lleva su mismo nombre, hay una lista de peticiones que él tenía; desde reclamos por la opresión de su pueblo a manos de los Caldeos, hasta la maldad que parecía apoderarse de todos. Pero después de exponer todas sus peticiones, al inicio del capítulo 2 dice: “Estaré atento y vigilante, como lo está el centinela en su puesto, para ver qué me dice el Señor y qué respuesta da a mis quejas.” Versión Dios Habla Hoy
Esa es la verdadera actitud de alguien que espera en Dios. Notemos que no es igual a hacer fila para ser atendido o guardar las energías recostado en el sillón antes que empiece un programa de tv. No se trata de matar el tiempo mientras ocurre lo que esperamos, se trata de ser más como un soldado que aguarda vigilante y firme en su puesto.
Una correcta espera en Dios siempre nos va a llevar a obtener respuestas claras y precisas. Después de todo, el Espíritu Santo no nos guiará por caminos incorrectos o va fallar en sus instrucciones.
El ejemplo más claro es Jesús, Él nunca falló en su ministerio, pero no sólo porque es Dios Hijo. Recordemos que se despojó por completo de su divinidad para hacerse semejante a todos los hombres, Filipenses 2:7. La clave del éxito en su ministerio fue su continua relación con Dios Padre. Esa obediencia a todas las instrucciones que recibía constantemente en sus tiempos de oración, lo llevaron a cumplir la misión que tenía en sólo 3 años de ministerio. En Jesús tenemos el ejemplo perfecto.
Quizás en nuestra mente surjan varias razones por las que no obtenemos respuesta a nuestras peticiones, después de todo sabemos que Jesús vivió una vida perfecta y no podemos compararnos a Él, pero precisamente su muerte y sacrificio son la razón por la que podemos acercarnos a Dios superando el pecado y toda barrera que antes nos separaba.
“Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios, con la confianza que nos da nuestra fe en él.” Efesios 3:12 versión Dios Habla Hoy
Debemos orar con fe para ser escuchados y esperar, como un centinela, la respuesta que se nos vaya a dar.
“Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán.” Marcos 11:24 Versículos Dios Habla Hoy
La Biblia narra que una noche, en la soledad de su campamento, Jacob se preparaba para reencontrarse con su hermano Esaú, y luchó con un hombre incansablemente hasta el amanecer. Cuando éste vio que no ganaría el combate, tocó su cadera, la dislocó y entonces le dijo: – ¡Déjame ir, pues ya amanece! Pero Jacob le respondió: – “No te dejaré ir a menos que me bendigas”. (Génesis 32:24-26)
Ésta es la actitud que cada uno de nosotros debería tener cuando nos acercamos a Dios y le pedimos por las peticiones que hay en nuestro corazón; por ningún motivo deberíamos renunciar a lo que anhelamos, más al contrario tendríamos que seguir suplicando, al igual que lo hizo Bartimeo, que no oyó a los que querían hacerlo callar, sino que clamó mucho más, hasta llamar la atención de Jesús y recibir su milagro. (San Marcos 10:48)
A pesar de las circunstancias que estés atravesando y lo débil que te encuentres espiritualmente, no te des por vencido(a), lucha y mantente firme en tu posición porque la batalla que estás enfrentando es espiritual y sólo la ganarás si perseveras en oración y mantienes tu fe puesta en Dios. No dejes de clamar por ningún motivo hasta que Él te responda y veas hecho realidad lo que tanto anhelas.
Pero en mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos. Salmos 18:6 (NTV)
Dios no hará oídos sordos a tu clamor, Él te responderá el momento exacto y conforme a su voluntad, puedes vivir seguro(a) y en paz porque siempre te dará lo mejor.
Brisna Bustamante
CVCLAVOZ
La vida de Jesús no terminó en el calvario, sencillamente empezó con más poder. Fue tanto su amor antes y después que incluso en la actualidad no dejamos de experimentar la manifestación de su amor en misericordia, perdón, gracia, justicia y todos los atributos que encierran su carácter.
Un libro, narra acerca de un varón que confronta a unos escépticos sobre lo que Jesús era realmente, más allá de la religión, y dice: “…Él era real…Y en lo más íntimo de su ser, Él era amor.… Y con todo este amor, Él era completamente honesto. Pero aun cuando sus acciones o palabras exponían los motivos más oscuros de la gente, ellos no se sentían avergonzados. Sus palabras siempre transmitían una súplica de acercarse a Dios y ser liberados por Él. Tú le confiarías tus secretos más profundos. Si alguien te sorprendería en tus peores momentos, tú desearías que fuera Él…No estoy hablando de un sentimentalismo barato. Él amó, realmente amó. No importaba si eras un fariseo o una prostituta, un discípulo o un mendigo ciego, un judío, un samaritano o un pagano.
Y cuando Él estaba colgado en aquella cruz... este amor seguía fluyendo sobre los burladores y sobre los amigos desilusionados por igual. Cuando él se acercó a la oscuridad de la muerte, agotado por las torturas y sintiéndose separado del Padre, no hubo ningún momento más sublime en el mundo. Su vida fue dada para ti. Este no fue ningún loco. Este fue el Hijo de Dios, derramado hasta lo último, para abrirte el acceso libre a su Padre."
Claramente Jesús ha cambiado el rumbo de la historia y el destino perdido de la humanidad en lo eterno, trajo medicina para el alma y su amor inagotable aún nos sostiene cuando fallamos, creo que tú y yo lo estamos experimentando y lo seguiremos haciendo hasta que Él vuelva.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3.16
¿Estás experimentando ese amor infinito en tu diario vivir? Si no, pues adelante hoy tienes la oportunidad.
Sólo Él podrá amarte con amor perfecto.
En una escuela, hace muchos años, un niño hizo una travesura, manchando los papeles de la maestra con tinta.
Cuando la profesora llegó y lo descubrió, exigió a todos el nombre del culpable.
- ¡López! Gritó un niño.
- ¡López, aquí! – ordenó la maestra tomando la tabla.Había dos hermanos del mismo apellido, y se adelantó el mayor, quien recibió estoicamente el fuerte y doloroso castigo.
De repente, el menor, llorando, se adelantó gritando:
- ¡Maestra: No le pegue más! No fue él, fui yo el culpable.La profesora dejó de lado el castigo, intrigada, y pidió explicaciones:
- A ver, tú, López, el mayor: ¿Por qué te has adelantado para ser castigado si protestar de tu inocencia? Habla.
- Porque él es más pequeño, menos fuerte y está un poquito enfermo – contestó el pequeño héroe.La maestra, maravillada, abrazó al niño y le dijo:
- Muchacho, nunca serás en tu vida más cristiano que hoy. ¡Esto es lo que hizo Cristo por ti y por mí!Hace miles de años, tú y yo tuvimos un sustituto, quien sin culpa alguna tomó nuestros lugares y recibió el más duro castigo y la muerte más espantosa que un hombre puede recibir.
“Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados”. Isaías 53:3-5 (NTV)
Voluntariamente, Jesús se entregó por nosotros, soportó la humillación, el desprecio, el rechazo, los golpes, las burlas, una corona de espinas, los clavos con los que fue crucificado y una lanza atravesó su costado, todo por amor a nosotros. Él sabía que no había forma alguna de que nosotros alcanzáramos la salvación por nuestros medios y con nuestras fuerzas; por eso, decidió entregarse como sustituto de la humanidad.
Que su sacrificio siempre esté presente en nuestras vidas, que podamos vivir dignamente, honrando a Jesús, quien no escatimó su propia vida y la entregó para que pudiéramos vivir una eternidad con Él.
Ana María Frege Issa
CVCLAVOZ
La película titulada “Hombre en llamas” relata la vida de John Creasy, un ex agente de la CIA con problemas de alcoholismo que es contratado para ser el guardaespaldas de una niña. La historia se desenvuelve en México, cuya población vivía atemorizada por la ola de secuestros a los hijos de familias acaudaladas.
Al principio parecía que todo estaba bien, pero un día al regresar de unas clases de piano, ocurrió un altercado con unos delincuentes que los habían estado siguiendo. Después de una violenta balacera que dejó a John gravemente herido, se llevaron a la niña. Posteriormente, un intento de rescate organizado por la policía terminó muy mal y acabó con las esperanzas de sus afligidos padres.
John no había terminado de sanar sus heridas cuando se enteró de lo que había ocurrido, pero aun así se comprometió a recuperar a la niña y dar con los autores. Con la ayuda de varias personas logró adentrarse hasta el fondo de la organización criminal, eliminando a varios malhechores y desenmascarando a otros involucrados.
Al final, logra llegar a un acuerdo con los captores de la niña: Ellos la entregarían si a cambio se quedaba él en su lugar. John Creasy aceptó el trato e hicieron el intercambio. La niña por fin regresaría a casa y el guardaespaldas quedaría cautivo.
La película es la adaptación de una novela, pero el final muestra uno de los actos más valerosos que jamás ha existido: “Dar la vida por otro.” ¿Acaso hay alguna acción más hermosa que esa?, ¿Puede haber muestra de amor más grande que entregar la vida por voluntad propia, a cambio del bienestar de otra?
Algo similar pasó hace mucho tiempo. Todo hombre estaba cautivo del pecado y destinado a morir, Ezequiel 18:20 dice: “El alma que pecare, esa morirá” Versión Reina-Valera 1960 . Nadie podía salvarse del castigo de sus pecados, pero Dios mostraba sus intenciones de rescatar a la humanidad enviando mensajeros y profetas para dar a conocer sus planes. Zacarías 9:9 dice: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” Versión Reina-Valera 1960
El rescate anunciado muchos años antes comenzaría el día que Jesús entraba sentado en un pollino a Jerusalén y culminaría unos días después, con su muerte en la cruz del calvario y su resurrección triunfante sobre la muerte. Esta no es una novela, un cuento o una simple historia, es algo que realmente ocurrió y que debe llenarnos de alegría. Ahora somos libres por ese sacrificio.
El rescate aún puede salvar a miles de personas. Es Dios el que abre las rejas y quiebra los grilletes para darnos libertad, pero es decisión de cada uno el aceptar lo que Él hizo y salir de esa prisión.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos...” 1 Timoteo 2:5-6 Versión Reina-Valera 1960
Recordemos con especial alegría el sacrificio de amor que Dios hizo al enviar a su Hijo amado para rescatarnos de nuestro cautiverio.
Héctor Colque
CVCLAVOZ
Un niño se cayó de la cama y cuando su mamá le preguntó lo que había sucedido contestó: “No lo sé, supongo que me quedé demasiado cerca del sitio por donde entré”.
Esta ilustración la podemos aplicar a diferentes áreas de nuestra vida, en las cuales nosotros decidimos quedarnos al margen de todo lo que se relacionaba a ellas y obtenemos un resultado distinto al que esperábamos. Tal vez algunas actitudes influyeron en nuestra decisión pero nadie nos obligó a permanecer aislados, fuimos nosotros los que nos distanciamos.
Resulta tentador quedarnos en el sitio por el cual entramos y nunca movernos de ese lugar pero Dios no quiere que seamos simples espectadores de lo que sucede a nuestro alrededor, sino que nos convirtamos en agentes de cambio para ser portadores de su amor, esperanza, paz, fe, perdón y unión.
Desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo. Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo. Efesios 4:22-25 (NTV)
Posiblemente estás disconforme con tu matrimonio, familia, iglesia, lugar de estudio o trabajo, etc. No te quedes de brazos cruzados sin hacer nada o sólo juzgando, haz todo lo que esté a tu alcance para cambiar ese ambiente porque tendrás el respaldo de Dios al dejar de enfocarte en los errores de los demás y corregir los tuyos. No esperes que otros cambien, empieza haciéndolo tú, reconoce que necesitas la ayuda del Espíritu Santo para amar y aceptar a los demás tal y como son, en vez de criticarlos y rechazarlos.
No cometas el mismo error del niño, no te quedes demasiado cerca del sitio por donde entraste porque es arriesgado permanecer en ese lugar.
Brisna Bustamante
CVCLAVOZ
Todos conocemos la historia de la mujer que derramó perfume en los pies de Jesús. Seguramente fue un momento muy incómodo para los discípulos porque estaban a punto de cenar cuando llegó María con un perfume muy caro. Más que la molestia que ellos sentían por la interrupción, los discípulos murmuraban por el hecho de usar ese perfume tan costoso en los pies de Jesús, teniendo ellos la idea de que podía ser mejor venderlo y con el dinero ayudar a los pobres. Esa no era una mala idea, pero la pregunta es ¿porqué a Jesús le agradó tanto este gesto? (Juan 12) Porque Él vio arrepentimiento, humildad y un corazón sincero en esa mujer, no la juzgó por su pasado y no la perdonó por el hecho de echarle un perfume caro en los pies, sino porque ella quería sinceramente su perdón.
Reflexionando en la forma en que nosotros estamos actuando frente a Dios y lo que estamos haciendo por Él, ¿estamos agradándole cuando nos acercamos? No nos referimos a darle algo material de mucho valor monetario para ser agradable a sus ojos. Dios no necesita, ni desea que le demos nuestros bienes, ni que tal vez demos dinero a los pobres para agradarlo a Él, lo que desea y le agrada es el corazón con el que estamos acercándonos.
Debemos agradar a Dios con nuestras vidas, que nuestra mente de verdad esté enfocada en actuar conforme a su voluntad, nuestra vida debe ser como el perfume que fue regado en los pies de Jesús, que sea de buen aroma y que la persona que esté cerca lo disfrute.
“Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.” Hebreos 13:16 (RVR-1960)
Así como María le dio lo mejor y buscó agradar a Dios con su actitud y con lo que tenía, tú también puedes hacerlo, tu vida puede llegar a ser ese perfume agradable que lave los pies de Jesús dando lo mejor de ti.