martes, 8 de marzo de 2016

Inmune

 
Cuando hemos pasado por alguna enfermedad causada por un virus, por ejemplo la varicela, el organismo, una vez que ha sido tratado, crea anticuerpos que lo hacen inmune a esta enfermedad, eso impide que uno vuelva a ser contagiado con ese virus.
Podemos hacer una excelente comparación con nuestra vida espiritual. Si estamos pasando por una depresión, por algún momento tan difícil que está produciendo en nosotros sentimientos de derrota, de temor, de duda, que hacen flaquear nuestra fe; ¿No crees que podríamos crear anticuerpos que nos hagan inmunes a todas esas enfermedades del alma?
Debes confiar en Dios, en su infinito poder, poner tu necesidad a sus pies y dejar que su paz te inunde para que no mueras con ese “virus” que te está atacando.
Si estás saliendo de esta prueba no debes bajar la guardia, la forma de crear anticuerpos que eviten que caigas en lo mismo o que seas nuevamente infectado con esos malos sentimientos que te destruyen, es una  comunicación constante con Dios.
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. 1 Juan 5:18

En algún momento volverá a ocurrir un problema, nuevamente aparecerá ese recuerdo, esa persona o esa tentación que quiere que caigas una vez más en lo mismo, que quiere invadir tu ser, pero recuerda que tú ya tienes un agente que te defiende y te protege de cualquier invasión o contagio.
Depende de ti crear ese anticuerpo y que cumpla su función con respecto a todos esos ataques a los que somos susceptibles. Una vida que agrade a Dios, caracterizada por la oración, comunión y amor evitará que vuelvas a ser infectado y derrotado.
Si una vez te lastimaron, ya no volverán a hacerlo; la resistencia a cualquier pensamiento y sentimiento negativo sólo dependen de ti.

Telma Céspedes
    CVCLAVOZ

lunes, 7 de marzo de 2016

¡Ven!

 
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Zacarías 1:3
Paul Washer menciona: “Dios siempre está llamando a que su pueblo se acerque a su presencia. Pero por el contrario, satanás les está diciendo: No pueden ir, mírate, sabe lo que has hecho, lo vil que eres, Él conoce la indiferencia de tu corazón, no vayas. Esas son palabras de un mentiroso, pero lamentablemente a menudo le creen, porque es tan difícil creerle a Dios con respecto a su amor, porque su amor es maravilloso.  ¿Sabes cuál es el mayor acto de fe para un cristiano? Es verse al espejo de la palabra de Dios, ver todas tus fallas, y entonces creer por fe que Dios te ama tanto como dice que te ama. Es fe, ya que tienes que creer en algo que no has visto en ninguna parte del mundo, porque nadie es como Dios y nadie ama como  Él.”
A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. Isaías 55:1-3
Cuando Dios te dice que te acerques ¿Acaso no sabe todo acerca de ti? Él está al tanto de todo lo que has hecho y lo que vas a hacer, pero aun así te pide que te acerques. Es posible que te encuentres en necesidad o en pecado, pero quiere escucharte y salvar tu vida.
¿Hace cuánto tiempo no te acercas a Dios con todo tu corazón? En esta oportunidad quiero animarte a No dudar que eres amado. Entiende de una vez lo que hizo la poderosa sangre de Cristo en la cruz. Él no te puede amar más de lo que te ama y tampoco menos ¡Te ama con todo su ser! Por eso dio su vida por ti. Acércate ahora mismo y recuerda que eres profundamente amado.
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Isaías 55:6

 Shirley Chambi
    CVCLAVOZ

domingo, 6 de marzo de 2016

¿Será Dios hablándome?

 
Hay muchos jóvenes que aseguran que Dios les habla por medio de personas para que inicien un noviazgo. Había un caso en el cual un joven dijo: “El Señor me habló, por medio de un hermano, y me dijo que la hermana “tantos” será mi esposa” Al igual que este joven, lamentablemente, hay muchos que hacen caso a estas personas que dicen venir con un mensaje de Dios y terminan desgraciando sus vidas. 
¿Cómo sé que es Dios hablándome? Primero que nada, nosotros tenemos algo especial que nuestros antepasados o patriarcas no tenían. Tenemos la Biblia completa, la Palabra de Dios inspirada por Él mismo para leerla, estudiarla y meditarla. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17
¿Tienes dudas sobre alguna decisión en tu vida? ¿Algún amigo o familiar te dijo que viene en representación de Dios y te dio un mensaje que no te trae paz? Lee la Biblia. Dios jamás te guiará o dirigirá contrariamente a lo que Él ha pensado o prometido en su Palabra.
Si deseas confirmar si es Dios hablándote por medio de alguien o no, debes orar y estudiar la Biblia, porque Su palabra es el medio por el cual nuestro Padre Celestial nos habla. No dejes que nadie te engañe porque vendrán muchos en nombre de Dios y a muchos engañaran.
Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen” Juan 10:27. Asegúrate de pasar un tiempo de calidad diariamente en oración, estudio de la Biblia y quieta contemplación de su Palabra. Mientras más tiempo pases en intimidad con Dios y su Palabra, te será más fácil reconocer su voz y su guía en tu vida.
Debemos estar tan familiarizados con la Palabra de Dios que cuando Él nos hable o nos guíe por medio de una persona, sea claro y respaldado por la Biblia.
Como afirma el salmista en el capítulo 19:7, la biblia es la voz de Dios, perfecta y totalmente confiable.

Diego Jora
      CVCLAVOZ

sábado, 5 de marzo de 2016

No lo sueltes

 
Un niño pequeño jugaba con su padre, subía a un tronco para luego saltar y su padre lo sostenía de su mano. En un momento determinado su padre lo animó a saltar solo pero el niño lo miró con ojos inocentes y le dijo: “tu mano me da seguridad” y continuaron jugando.
Como este niño ¿quién no se ha sentido seguro sabiendo que Dios le sostiene de la mano?, aunque hay situaciones en las que aparentemente tenemos la sensación de que nos ha soltado,  no es así, su fidelidad nos comprueba que no nos abandona.
Muchos dirán que no sienten o no creen que el Señor esté pendiente de ellos; sin embargo, puede que nosotros mismo nos hayamos soltado pretendiendo caminar la vida solos, a nuestro criterio y satisfacción.
Un padre no dejaría solo a su hijo en medio de una tormenta, al contrario lo cobijaría, incluso velando más por el bienestar de su pequeño antes que de él mismo.
El Salmos 56:3 dice: “En el día que temo, yo en ti confío” es parte de la oración de confianza del Rey David cuando era perseguido por los filisteos en Gat. ¿Acaso Dios le dejaría desamparado? No fue así, lo rescató y declara: “Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven” Salmos 56:13.
No sueltes la mano de Dios, aunque te hayas alejado vuelve a tomarla y seguirás conociendo el amor verdadero de tu Padre Celestial.
Ten presente hoy que la seguridad que Dios te da es plena.

Soraida Fuentes
    CVCLAVOZ

viernes, 4 de marzo de 2016

Vive sabiamente

 
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Génesis 3:6 (RVR1960)
El enemigo siempre llamará nuestra atención y nos tentará con cosas que sean agradables a nuestra vista, nunca actuará de manera contraria; por esa razón no podemos estar desprevenidos porque eso podría costarnos la vida e incluso nuestra salvación. Al igual que un soldado que está en la guerra, debemos permanecer firmes y alertas todo el tiempo, vestidos con la armadura de Dios (Efesios 6:10-18) para desviar cualquier ataque y proteger a los que nos rodean en vez de exponerlos al peligro y ser causantes para que pequen.
Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Hebreos 4:15 (NVI)
Todos los días tenemos que pedirle al Espíritu Santo que renueve nuestros pensamientos y fuerzas para enfocarnos en hacer la voluntad de Dios y no apartarnos de Él por ningún motivo. Necesitamos pedirle a nuestro Señor Jesús que nos ayude a reflejar su carácter en todo momento y lugar, para obtener la victoria sobre todas las pruebas que nos toque enfrentar.
Esfuérzate por ser un hijo(a) de Dios que lo ame, tema y obedezca; que viva de tal manera que agrade su corazón.

Brisna Bustamante
     CVCLAVOZ

jueves, 3 de marzo de 2016

Dios tiene cuidado de mí

 
Un futbolista Brasileño llamado Lucio dijo: “El hecho de jugar para un gran equipo, jugar en la selección nacional, el hecho de tener una esposa y familia que me apoya, sólo me demuestra que necesito aún más a Dios por todas esas demandas. Creo que es en esos momentos en los que necesitamos más a Dios.”
La vida siempre tiende a llenar a cualquier persona de responsabilidades a medida que va creciendo; desde las obligaciones de estudiante o las labores que demanda un trabajo, hasta los deberes en el hogar o los compromisos sociales. Todas estas actividades pueden crecer y lo más seguro es que en un punto, uno no pueda tener la suficiente capacidad como para controlarlo todo.
Las debilidades emocionales, el cansancio físico y la fragilidad mental, pueden ser los factores: recordemos que existe un número limitado de cosas que puede retener nuestra memoria y que al recibir demasiada información junta, el cerebro tiende a descartar todo aquello que considera poco importante. Aunque seamos muy ordenados para realizar cualquier actividad, las situaciones inesperadas siempre llegan a desestabilizar un plan que parece perfecto.
Dios, como creador del universo, no ha descuidado nada. El Salmos 147:8-9 dice: “Él cubre de nubes el cielo, prepara la lluvia para la tierra, hace crecer los pastos en los montes, da de comer a los animales y a las crías de los cuervos cuando chillan.” Versión Dios Habla Hoy 
Quizás Jesús se refería a esa realidad cuando dijo: “Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves!” Mateo 6:26-33 versión Dios Habla Hoy
Debemos reconocer nuestra necesidad de Dios y echar fuera la ilusión de creer que tenemos la suficiente capacidad como para controlarlo todo. Aun las bendiciones que recibimos necesitan de Su Poder para ser administradas con diligencia.
Seamos sabios, aprendamos de Lucio y escuchemos la recomendación de 1 Pedro 5:7 “Dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque él se interesa por ustedes.” Versión Dios Habla Hoy 

Héctor Colque
    CVCLAVOZ

miércoles, 2 de marzo de 2016

Quédate quieto

 
En ocasiones, debido a los problemas no somos capaces de ver claramente, tenemos una percepción muy limitada de las cosas.
Una historia relata que un barco a vapor costero que se dirigía a Nueva York, cierta noche se vio rodeado de tan espesa niebla que hubo que parar, echar el ancla y aguardar la mañana.
Cuando al amanecer se disipó la niebla, se vio rodeado de multitud de barcos grandes y pequeños. Si se hubiera movido, de seguro habría ocurrido una catástrofe.
Lo mismo sucede con nuestras vidas cuando sentimos que las circunstancias nos abruman, que los problemas limitan nuestra visión y empezamos a desesperar porque no vemos una salida y no tenemos idea de a dónde dirigirnos. Es justamente ahí, cuando la niebla es más densa, que debemos detenernos y estar quietos, permitiendo que sea Dios quien tome el control porque seguir avanzando podría ser desastroso.
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”. Salmos 46:10 (RVR1960)
A veces Dios permite que una densa niebla nos rodee para que aprendamos a confiar y descansar  en Él. Quizás Dios ha querido mostrarte su amor y misericordia hacia tu vida durante mucho tiempo y no se los has permitido pensando que eres autosuficiente.
Es tiempo de descansar en Él, ya no pelees más, entrégale tus batallas a Dios porque Él nunca ha perdido ni lo hará; ¡Tu victoria está asegurada!

Ana María Frege Issa
       CVCLAVOZ