viernes, 6 de noviembre de 2015

La verdadera necesidad espiritual

 
Isaías 9:6-7 dice: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.” versión Reina-Valera 1960
Es una de entre las tantas profecías que fueron dadas a los profetas del antiguo testamento en la que Dios anunciaba que enviaría a un libertador para su pueblo y para el mundo. Sin embargo, los judíos de la época comenzaron a formarse una idea que no estaba acorde a los planes que tenía Dios.
Recordemos que después del reinado de Salomón vino una guerra civil que terminó por dividir a Israel: Por un lado Judá y Benjamín, y por el otro, el resto de las tribus de Israel. Pasó el tiempo e Israel fue conquistado por el imperio Asirio y después Judá cayó en manos de Babilonia, reinado en ese entonces por el rey Nabucodonosor.
Babilonia había alcanzado un esplendor único entre todas las naciones, pero como todo reino fuerte, el paso del tiempo lo debilitó dando lugar a otra nación que por aquellas épocas se erguían como una potencia conquistadora arrasando con todo lo que encontraba a su paso. Los Romanos se convertían en los nuevos dueños de Europa y en consecuencia, un nuevo dominio sobre el pueblo Judío.
Desde la división de Israel comenzó una seguidilla de tragedias, es cuando llegó un punto en el que se empieza a predicar un mensaje: Ellos creían que Dios vendría a liberarlos de los Romanos y de cualquier otro imperio que quiera oprimirlos. Pero en los pensamientos de Dios estaba derrotar a un enemigo mucho más grande y peligroso.
La victoria de Jesús en la cruz del calvario es absoluta sobre la muerte, sobre todo el reino de las tinieblas y constituye el milagro más grande de todos: conceder el acceso libre al reino de los cielos a quien acepte su necesidad de Él.
Ver su situación física como la prioridad provocó que desviaran la mirada de ver la verdadera necesidad espiritual que tenían.
No cometamos el mismo error. La salvación de Dios va mucho más allá de cualquier situación física que podamos atravesar; las deudas, las adicciones, los matrimonios casi destruidos, una economía mala, la pérdida de una trabajo y todo problema que haya sido producto de nuestras malas decisiones, puede continuar ahí después reconocer nuestra necesidad de Dios y de aceptar su salvación.
¿Eso quiere decir que Dios no nos ayudará con los problemas que tenemos? De ninguna manera. La salvación es un regalo, todo lo demás es el fruto de nuestra fidelidad. Cualquier bendición física, palpable o notoria a simple vista, es reflejo de una victoria espiritual.
Jesús vino para salvarnos de algo mucho más peligroso y terrible que cualquier amenaza física imaginable, esa liberación espiritual representa el principio del cumplimiento del resto de las promesas escritas en la biblia.  
No apartes tus ojos de tu necesidad espiritual, enfócate en ello porque como ya dijimos; las bendiciones físicas son reflejo de las victorias espiritual. Nunca funciona al revés.
Proverbios 8:35 “Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová.” Versión Reina-Valera 1960

 
Héctor Colque
     CVCLAVOZ

jueves, 5 de noviembre de 2015

Cuando los sueños demoran

 
¿Tienes sueños que aún no se han cumplido? ¿Anhelas algo con todo tu corazón y Dios todavía no te lo ha dado?
No eres el único, todos tenemos algo, por lo menos una cosa, que nuestro corazón desea apasionadamente pero que aún Dios no nos ha concedido.
Elcana tenía dos esposas: Penina y Ana. La segunda no tenía hijos y por eso Penina se burlaba de ella. Cada año, mientras iban al tabernáculo sucedía lo mismo y Ana se sentía tan mal que inclusive dejaba de comer.
Un día, después de ofrecer sacrificio Ana se levantó y fue a orar y con gran angustia derramó su corazón delante de Dios. El relato dice que no salían palabras audibles de la boca de Ana y que inclusive Elí, el sacerdote, pensó que ella estaba ebria y la reprendió.
¿Alguna vez has pasado por algo así? ¿Te has sentido tan triste que no  puedes ni proferir palabras? Inclusive cuando intentas orar no encuentras cómo dirigirte a Dios porque aquello que te sucede te duele tanto que las lágrimas son lo que mejor expresa lo que sientes.
La gente no comprende lo que te sucede, por más que les expliques no llegan a entender el dolor que estás atravesando y, aunque tratan de consolarte, no hay nada que alivie tu pesar. Tal vez es porque los sueños son personales y cada uno sabe el valor que tienen. Inclusive para Elcana era difícil comprender por qué Ana se deprimía tanto por no tener hijos.
Y claro, no faltan las Peninas que siempre saben cómo poner el dedo en la llaga y se ocupan de recordarte aquello que no has logrado todavía, aquella oración que aún no   ha sido contestada.
Pero Ana, fue al tabernáculo y derramó su corazón delante de Dios, ¿Habrá un mejor lugar? ¿Habrá alguien que te entienda como Él?
El relato continúa diciendo que una vez que Ana le explicó a Elí lo que sucedía él le dijo: “… Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.  Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová….” (1 Samuel  1:17- 19)
Te invito a seguir el ejemplo de Ana. Presenta tu petición delante de Dios, derrama tu corazón en Su presencia. ¿Quién más podría entenderte y consolarte? ¿Quién más puede cumplir los anhelos que tienes?
Si ya lo hiciste levántate y no estés triste, ve y adora a Dios. Y espera que Él no deshecha nuestras peticiones y  te dará lo que tanto anhelas.
Ana María Frege Issa
        CVCLAVOZ

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cuan Grande es mi Problema?

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Cuan Grande
Hoy, viajando en un autobús vi una hermosa muchacha con cabello de Oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura.
Al bajarse, la vi cojear. Tenía solo una pierna, y apoyada en su muleta, sonreía.
PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS, Y EL MUNDO ES MÍO!
Fui después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento que aunque se me hubiera hecho tarde no me hubiera importado, ya que al salir, oí que decía: Gracias por charlar conmigo… es Usted tan amable, es un placer hablar con gente como usted…
Ya ve, soy ciego.
PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. Y PUEDO VER, Y, EL MUNDO ES MÍO!
Más tarde, caminando por la calle vi a un pequeño de ojos azules, que miraba jugar a otros niños, sin saber qué hacer. Me acerqué y le pregunté: ¿Porqué no juegas con ellos? Siguió mirando hacia delante sin decir una palabra… entonces comprendí que no escuchaba.
PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO ESCUCHAR, Y, EL MUNDO ES MÍO!
Tengo piernas para ir a dónde quiero… Ojos para ver los colores del atardecer… Oídos para escuchar las cosas que me dicen.
PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. LO TENGO TODO, Y, EL MUNDO ES MÍO!
… NO LE DIGAS A DIOS CUAN GRANDE ES TU PROBLEMA… DILE A TU PROBLEMA ¡CUAN GRANDE ES TU DIOS!
Si no es verdad, ni bueno,
ni necesario, sepúltalo en el
olvido; de lo contrario
envíaselo a alguien que quiera saber cuan grande es Dios.
Descarga esta diapositiva aquí:  Cuan Grande Es El

martes, 3 de noviembre de 2015

Los Viajeros en la Costa

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Algunos viajeros, que viajaban a lo largo de la costa del mar, subieron a la cumbre de un alto acantilado, y dirigiendo su mirada hacia el mar, vieron en la distancia lo que ellos pensaron era un barco grande.
Ellos esperaron con la esperanza de que aquello entrara a la bahía, pero a medida que el objeto se acercaba a la costa, supusieron que más bien se trataba de una pequeña barca.
Cuando sin embargo, el objeto alcanzó la playa, descubrieron que sólo era un haz grande de leña y palos, y uno de ellos dijo a sus compañeros: “Hemos esperado inútilmente, pues después de todo no hay nada para ver sino una carga de madera”.
Nuestras meras ilusiones y anticipaciones de la vida, son más grandes que las realidades.
Fábula de Esopo.
La narración de hoy nos deja ver la tendencia humana a ver espejismos provocados por nuestras propias expectativas y sueños.  Queremos ver algo con tanta intensidad que acabamos viéndolo sin que en realidad se presenten.
Pero por otro lado, Dios sí anhela que miremos más allá de nuestras circunstancias actuales… que le contemplemos a Él y a Sus promesas, cómo se levantan poderosas para dar respuesta a la  más complicada de nuestras necesidades.
Y lo más hermoso es que con Dios, aquello que vemos en el horizonte no será un cúmulo de maderos… sino una enorme y lujosa embarcación provista de todos los recursos y bendiciones que necesitamos para salir avante.
Adelante y que el Señor les bendiga.
Raúl Irigoyen

lunes, 2 de noviembre de 2015

Para tener fuerzas

 
Los ciervos son animales bastante organizados, por lo menos así lo ha revelado un estudio hecho por la Universidad de Castilla en España. Al introducir a 44 hembras de la especie en una granja experimental, se describieron varios comportamientos muy interesantes, pero lo que más les llamó la atención fue lo siguiente:
Las ciervas se dividen en grupos por edades: el liderazgo le pertenece a las de mayor edad y las jóvenes son subordinadas. También se observó que las que dominaban seleccionaban la comida. Al tener en la granja una variedad de alimentos a disposición, ellas separaban para sí los cereales por su alto contenido de nutrientes y dejaban las legumbres por su bajo poder alimenticio.
Esto ocurría porque las que eran más grandes estaban encargadas del cuidado y la alimentación de las crías. Quizás ese comportamiento no se puede apreciar en la seguridad de la granja experimental, pero si tiene muchas sentido cuando la manada está expuesta a un ambiente salvaje.
Muchas especies de animales actúan de la misma manera; los que cuidan a la manada, los que dirigen al grupo, los machos alfa, etc. Siempre son los que procuran mejores alimentos por la tarea que desempeñan.
Algo podemos aprender del comportamiento de los animales en la naturaleza.
Imaginemos que un atleta debe hacer el recorrido de 50 Km (31 millas aproximadamente) para ganar un premio. Por lógica, su preparación física y su alimentación, no van a ser iguales a la de una persona que no tiene que enfrentar el mismo reto.
El ambiente espiritual es similar. La recomendación que hace Pablo en 1 Corintios 9:24 en la Versión Reina-Valera 1960 dice: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”
Es una instrucción en la que queda implícita la preparación continua a la que debe estar sujeto el atleta, de lo contrario es imposible que pueda realizar una carrera competitiva y pugnar por el premio.
De igual manera, si no existe una alimentación espiritual adecuada no hay mucha esperanza para el que quiere correr en la carrera que Dios ha puesto por delante (Hebreos 12:1).
Desánimo, frustración, cansancio, desaliento, pena, angustia, confusión, ansiedad, ira, deseos de abandonarlo todo, sensación de monotonía, aburrimiento, etc. son algunos de los factores que anuncian una hambre espiritual. Si no se suplen a tiempo, es posible terminar en un pecado y alejado de Dios.
Los ciervos en el ámbito natural comprenden esa necesidad de alimento para su supervivencia. Toma ese ejemplo y sé responsable, comprende que el alimento espiritual es importante para que puedas correr la carrera que Dios a trazado delante de ti.
“Tu promesa es más dulce a mi paladar que la miel a mi boca. De tus preceptos he sacado entendimiento; por eso odio toda conducta falsa. Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino.” Salmos 119:103-105 Versión Dios Habla Hoy (DHH)

 Héctor Colque
    CVCLAVOZ

jueves, 29 de octubre de 2015

Dios, no desistas

 
Cuentan que durante muchos años un herrero trabajó con ahínco practicó la caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada perecía andar bien en su vida; muy por el contrario, sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.
Una tarde, un amigo que lo visitaba y que sentía compasión por su situación difícil, le comentó: "Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado".
El herrero no respondió enseguida, él ya había pensado en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida; sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar y terminó por encontrar la explicación que buscaba. Esto es  lo que dijo el herrero:
"En este taller yo recibo el acero aún sin trabajar, y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú cómo se hace esto? Primero caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone al rojo vivo, enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada, luego la sumerjo en un balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido y el vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura. Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta, una sola vez no es suficiente."
El herrero hizo una larga pausa y siguió: "A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada, y entonces simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería".
Hizo otra pausa más y el herrero terminó: "Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que pienso es: Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras, pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas".
Dios no va desistir. Él quiere ir transformándonos y va a perfeccionar la obra que comenzó en cada uno  de nosotros. 
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6
Él tiene un plan para nuestras vidas y sin duda alguna, es el mejor que pueda existir. Pidámosle a Dios, como lo hizo el herrero, que no desista hasta que tomemos la forma qué Él espera de nosotros.

 
Ana María Frege Issa
       CVCLAVOZ

miércoles, 28 de octubre de 2015

La Travesía Es Lo Que Cuenta

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La Travesía Es La Que Cuenta.
Todos tenemos sueños; algunos nacemos con ellos y otros simplemente tropezamos con nuestro llamado. No fui diferente; yo también tuve un sueño: cuando dormía, soñaba con vivirlo; cuando me levantaba, trabajaba para vivirlo.
Un buen día, alguien me dijo; “Viajar es mejor que arribar”.
En ese entonces, me reí, sin comprender en realidad cómo era eso aún posible. Y no me di cuenta cuán cierto era hasta que tuve lo que quería. Fue entonces cuando me di cuenta de repente que la persona que vive el sueño es diferente que la que ha trabajado por él. Ahora me he convertido en una persona más sabia, calmada, fuerte y apasionada.
TravesíaLa travesía me había transformado. Cometí errores y aprendí de ellos. Me caí y aprendí a levantarme de nuevo. Lloré y aprendí a secarme mis lágrimas. Hice amistades y aprendí a valorar a la gente. Me hice de enemigos y aprendí a valorar las lecciones. La travesía había transformado una tonta oruga en una hermosa mariposa, esperando ansiosamente explorar el mundo con sus recientemente halladas alas.
Así que amigos, siempre recordemos: “La experiencia es el mejor maestro y con ello, no hay garantías de que llegaremos a ser artistas; sólo la travesía cuenta”.
Así que… ¡salud a una nueva travesía!
Priya Agarwal, copyright 2012
Fuente: http://www.motivateus.com/
Hace años llegué a la conclusión de que si tan sólo vivía para celebrar los momentos de triunfo en mi vida, estaría viviendo muy poco… y es que esos momentos son muy breves en comparación con el esfuerzo y recorrido que tomamos para llegar a ellos. Por ejemplo, invertimos 4 ó 5 años de estudios para alcanzar una licenciatura universitaria que se ve premiada con una ceremonia de graduación de dos horas como máximo. Si bien ese diploma abre puertas a un mundo profesional, tan sólo nos concede el nivel de “novatos” en un mundo de expertos que nos han precedido. Creo que el autor del pensamiento de hoy da en el blanco al llamarnos a simplemente disfrutar de la travesía… eso habrá de garantizar una vida plena y llena de sabores. Adelante y que Dios les continúe bendiciendo.
Raúl Irígoyen
El Pensamiento Del Capellán