jueves, 28 de mayo de 2015

Por amor a ti

 
Dentro de la historia de los reyes, también llamados líderes del pueblo de Israel, hubo varios que desobedecieron y fueron idolatras, no siguieron los pasos de David  a quien Dios bendijo y le dijo que bendeciría a sus generaciones. Pero,¿qué sucede cuando tu generación no hace lo correcto delante de los ojos de Dios?
Tenemos varios ejemplo, entre ellos Manases, Ezequías, Amón, también a Josías. Analizando más la historia de estos líderes que reinaron, podemos ver que la mayoría, excepto Josías, no hicieron lo correcto y Dios tuvo misericordia de ellos por amor a David. Perdonó a Ezequías porque se arrepintió y humilló, pero la promesa que Dios hizo fue cumplida a pesar de los pecados y desobediencia de estas generaciones. (2 Crónicas 33; 34) (RVR-1960)
Tal vez te encuentras en esa situación, tienes algún ser querido que está alejado de Dios, aún no lo conoce o se apartó del camino correcto, pero no debes perder la esperanza o creer que por el hecho de que en este momento esa persona está sumergida en el pecado ya no hay salvación o salida, Dios te hace la misma promesa que le hizo a David. Hoy te dice: “Reconozcan, pues, que el Señor su Dios es el Dios verdadero, que cumple fielmente su alianza generación tras generación, para con los que le aman y cumplen sus mandamientos” Deuteronomio 7:9 (RVR-1960)
Aprópiate de la promesa que Dios te da, créele y verás que Él tendrá misericordia de tus generaciones, pues son benditas y las ama por amor a ti y tu fidelidad.
No importa hijo de quién seas o quiénes sean tus hijos ni en qué estado se encuentren, lo importante es quien es tu Dios y a quién le vas a creer a pesar de todo.
Tus generaciones serán buenas, pero depende de que tú tengas fe y no olvides jamás la promesas que Dios renueva cada día.

Telma Céspedes
    CVCLAVOZ

miércoles, 27 de mayo de 2015

El vagón equivocado


 
Cuentan que dos hombres, muy experimentados y que habían viajado mucho, sintiéndose orgullosos de eso, se jactaban de no necesitar la ayuda de nadie para saber qué tren tenían que  tomar, en cierta oportunidad se dirigieron a la estación y se acomodaron en un buen compartimiento del tren que ellos creían ser el que  los llevaría a su destino.
Por tres veces un joven de equipajes asomó su cabeza en el compartimiento para avisarles que debían pasar al coche de adelante. Por fin uno de ellos se decidió a preguntar, con aire de suficiencia:

       - ¿Y por qué  no podemos quedarnos dónde estamos?
     - Por nada- respondió el hombre- solamente  que este coche no está  enganchado al tren, de  manera que  no les llevará a ningún parte”.
Los seres humanos somos así, confiados en nuestro conocimiento, nuestras fuerzas, los bienes acumulados, la influencia de la gente que conocemos y muchas cosas más; nos embarcamos en proyectos confiados en una u otra cosa terrenal e incluso buscando religiones que llenen el vacío que llevamos, cuando sólo Dios puede hacerlo.
No está mal ser emprendedor, por el contrario, el problema está en no saber reconocer nuestras limitaciones, el confiar en las cosas materiales, en personas tan falibles como nosotros.
Mucha gente, confiada en sus conocimientos rechaza los consejos de los demás  e incluso, deja de consultar con Dios si esa es Su voluntad.  Apoyados en su autosuficiencia se embarcan en su orgullo y emprenden el viaje. Pero, ¿Será que los llevará a su destino?, ¿El vagón será el correcto?
Por algo, en Proverbios 3:5-8 se nos aconseja: “Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.No te dejes impresionar por tu propia sabiduría.En cambio, teme al Señor y aléjate del mal. Entonces dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos” (NTV)
Hoy es un buen día para detener nuestra marcha acelerada y pensar si estamos seguros de estar en el lugar, el proyecto o la empresa correcta; si no cabe la posibilidad de que confiando en nuestro conocimiento no hayamos embarcado en el coche incorrecto y que después de muchos sacrificios y tiempo nos percatemos que el vagón en el que nos sentamos nunca se movió.
Pídele a Dios que te de la humildad necesaria para reconocer tus limitaciones, la sabiduría para tomar las decisiones correctas, que te muestre su voluntad y te de la fortaleza y determinación para seguirla.
Cuando te embarcas en un vagón tomado de la mano de Dios, puedes estar seguro de que llegarás al lugar correcto sano y salvo.

Ana María Frege Issa
       CVCLAVOZ

martes, 26 de mayo de 2015

Agradecido


Agradecido Me Siento 

Agradecido me siento por todo lo que soy por todo lo que tengo y por todo lo que puedo hacer, que solo viene de Dios.
La Biblia nos exhorta a tener un corazón agradecido. Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Muchas personas no tienen un espíritu agradecido, al contrario creen que todos tienen que servirles y darles lo que necesitan,.
Un día Jesús caminando por las calles de una ciudad , fue detenido por 10 hombres leprosos que pedían a Jesús el toque sanador y con compasión por ellos, Jesús los sanó. Estos leprosos regresaron a sus casas y en el camino notaron que la lepra había desaparecido, y solo uno de ellos, volvió a Jesús con un corazón agradecido, y le expresó su gratitud por la sanidad. Jesús le preguntó y dónde están los demás?
Dónde están aquellos que han sido tan bendecidos por Dios y por otras personas, que han olvidado ser agradecidos?
NO perdamos la gratitud. Sed agradecidos en todo porque esta es la voluntad de Dios.
Dios te bendiga,

lunes, 25 de mayo de 2015

Conforme al corazón del hombre o al corazón de Dios


 
En una ocasión Israel estaba a punto de enfrentarse a un poderoso enemigo. Samuel, al cabo de siete días, iría a ofrecer holocausto en aquel lugar, invocando la ayuda de Dios para esta batalla. El enemigo se acercaba cada vez más, por lo que el pueblo presa del miedo, comenzó a desertar. Los días se cumplieron y al ver que Samuel no aparecía Saúl impaciente tomó el asunto en sus manos y ofreció el holocausto.
Inmediatamente llegó Samuel y le pronunció el rechazo divino:
“Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.
Más ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.” 1 Samuel 13:13-14
Saúl era el rey ideal para el pueblo de Israel desde su apariencia. Era el hombre más alto de todos, con gran porte físico y valeroso, ajustado a lo que ellos querían. También era un rey que satisfacía sus deseos, antes que cualquier otro e incluso antes que la ley de Dios.  
En diferentes ocasiones nuestra obediencia será probada y tendremos que decidir a quién queremos agradar. Un trabajador comentaba que era criticado por su jefe y compañeros por no participar en aquello que no era de agrado a Dios. Puedes tener temor a ser criticado, a pasar vergüenza, al rechazo, pero sobre todo debes temer al Señor quién salvó tu vida.
“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él”. 2 Crónicas 16:9
Dios probó al rey Saúl y él demostró ser alguien que prefería agradar más a los hombres que a su Señor, tenía más temor por lo que digan los demás, que por lo que El Señor mandaba y por lo cual recibió un duro rechazo.
En este tiempo te animo a ser una persona conforme al corazón de Dios y no precisamente al corazón del hombre. Serás probado para ver a quién más deseas agradar y a quién temes más.
Pedimos que cuando el Señor busque un corazón conforme al de Él, encuentre el tuyo y no seas el que es reemplazado.  

Shirley Chambi
    CVCLAVOZ

domingo, 24 de mayo de 2015

Esfuérzate


 
Mi mamá nació en 1962, vivió su infancia en un humilde hogar en el campo, pasó por necesidades; sus padres no tenían el dinero suficiente, por lo que escaseaba el alimento y le fue imposible terminar el colegio. 
Al ver esta situación difícil en su casa, en su adolescencia, tomó la decisión de emigrar a la ciudad para buscar una mejor calidad de vida. Empezó trabajando como niñera, mucama; sin embargo, no quiso quedarse como tal, ella aspiraba a más. Ingresó a un instituto para aprender corte y confección y con ese conocimiento emprendió un negocio propio, los inicios no fueron fáciles pero con perseverancia y  esfuerzo llegó a  tener éxito en sus ventas. Tanto fue así, que en la actualidad podemos ver el fruto de sus manos. Sacó adelante a su familia, sus hijas tuvieron el privilegio de estudiar en el extranjero y en su casa siempre hay en abundancia. Cuando le preguntas cuál fue su secreto de éxito, ella responde: “no hay secretos de por medio, es gracias a Dios que nunca me abandonó y claro, el trabajar el día a día, porque eso es lo que Él nos manda, trabajar…”
¿Cuántos queremos alcanzar éxitos en cualquier área de nuestra vida? Yo creo que muchos; nos trazamos objetivos, metas y aún ya tenemos planificadas estrategias para encaminarnos. Pero muchas veces sucede que todos estos anhelos sólo se quedan en sueños o simplemente en palabras. ¿Qué sucedió? Creo que una de las razones es la falta de esfuerzo, pues es querer pero no hacer, es soñar pero no despertar, es hablar pero no accionar, es visualizar pero no trabajar, es creer que todo viene de la noche a la mañana, como algo mágico, pero no es así. 
Para poder cumplir metas en la vida se requiere de esfuerzo, de dar más allá de lo que uno normalmente puede; es emplear tiempo, fuerza, conocimiento y valentía. El Señor le dijo a Josué que debía esforzarse porque él sería quien llevaría al pueblo de Israel a la tierra prometida. Y se lo repitió cuatro veces.
Proverbios 14:23 dice “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza.” (NVI)
¿Queremos recibir la recompensa y lograr nuestras metas? Entonces es tiempo de esforzarse y luchar. Recuerda que Dios va contigo.

Claudia Carvajal
     CVCLAVOZ

viernes, 22 de mayo de 2015

Libera al prisionero


 
Normalmente las personas se rehúsan a perdonar porque creen que el resentimiento guardado lastima a quien las ofendió, llegan a creer erróneamente que con esa actitud se están vengando por el mal que les hicieron, cuando en realidad aquél que guarda odio y rencor es víctima de sí mismo.
Efesios 4:31-32 (NTV) dice: Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.
Si Dios perdonó todos nuestros pecados ¿por qué no somos capaces de perdonar las ofensas de los demás? ¿Será porque hemos permitido que la amargura vaya carcomiendo nuestro corazón y nos haya vuelto insensibles a la voz de nuestro Padre Celestial, que preferimos devolver de la misma manera el daño que nos causaron cuando Jesús nos manda a  amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos?  
Para nadie es fácil perdonar, pero con la oración y la ayuda de Dios es posible, porque no lo hacemos en nuestras propias fuerzas sino con el poder del Espíritu Santo, quien nos fortalece todas las veces que nos sentimos débiles y pone en nuestro corazón esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
¿Quieres volver a sonreír y tener ese tipo de paz? Da el primer paso: perdona y deja en libertad al prisionero que tienes en tu corazón, que eres tú mismo, no la persona que te ofendió. Esa es la única manera para que puedas ser feliz, estando en paz con Dios y con demás.
El apóstol Pablo dijo: ―Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres… Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber…No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:18,20-21.
Es una disposición del corazón, guardar rencor o perdonar.

jueves, 21 de mayo de 2015

Con Dios, nada es Imposible

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 ¡Los científicos dicen que no puede ocurrir!  ¡Es imposible!
La teoría de la aerodinámica es muy clara. Los abejorros no pueden volar.
Se debe al tamaño, el peso y la forma del cuerpo del abejorro no está en relación al tamaño de sus alas, lo que, aerodinámicamente, hace imposible que pueda volar.
El abejorro es demasiado pesado, ancho y largo para volar con alas tan pequeñas.
Sin embargo, el abejorro sabe todas esas proporciones y datos científicos y vuela.
Dios creó al abejorro y le enseñó a volar. Obviamente que el abejorro no le preguntó a Dios sobre el problema de la aerodinámica.
Él, simplemente, voló. Tampoco le preguntó a Dios si sabía lo que estaba haciendo.  Él, simplemente, voló.  No se preguntó si Dios lo amaba, al darle esas alas tan pequeñas.  Él, simplemente, voló.
Cuando Dios nos creó nos equipó para la vida que tenemos por delante.  Dios sabe los planes que tiene para nuestra vida.
Como nos ama, nos prometió estar con nosotros, enseñarnos, guiarnos, ser nuestra roca.  Todo lo que tenemos que hacer es confiar y obedecer.
Dios no está limitado por nuestra comprensión de cómo suceden las cosas. Sólo porque no vemos algo, no significa que no sea real.
La fe es, verdaderamente, la sustancia de las cosas que no se ven.  A veces, la vida es inexplicable y sucede lo imposible.
No siempre podemos explicar las cosas.
Y el hecho de que no entendamos cómo se hace algo, no significa que el Dios Todo poderoso no pueda hacerlo.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  Filipenses 4:13