domingo, 28 de diciembre de 2014

Confía en Aquel que Ve TODO!


confiardios25
Confíe en usted mismo y está condenado al fracaso… confíe en el dinero y podrá perderlo… Pero confíe en Dios y nunca se va a confundir ni en el presente, ni en la eternidad.
Earl Weaver, antiguo director de los Orioles de Baltimore, tenía por regla que nadie podía robar una base a menos que le diese la señal. Esta norma disgustó a Reggie Jackson, que sentía que conocía lo suficientemente bien a los lanzadores y receptores como para juzgar cuándo podía hacerlo.
Un día decidió robarse una base sin previa señal. Recibió un buen arranque del lanzador y fácilmente  llegó a la segunda base.
Mientras se sacudía el polvo de su uniforme, sonrió satisfecho, sintiendo que había justificado su punto de vista.
Más tarde Weaver llevó aparte a Jackson y le explicó por qué no le había dado la señal de robarse la base. El siguiente bateador era Lee May, un conocido y poderoso golpeador. Debido a que la primera base estaba libre, el equipo contrario pasó intencionalmente a May.
El bateador que le seguía  May no había estado muy firme contra este lanzador, por lo que Weaver tuvo que enviar a un bateador designado. Esto dejó al equipo sin fuerza en el banco que hubiese necesitado después en el juego.
Jackson había conceptuado la toma de una base como algo que solamente involucraba la relación entre el lanzador y el receptor. Weaver, en cambio, daba las señales con el juego entero en su mente.
No deposite su confianza en lo que ve a su alrededor. Confíe en Aquel que ve toda la imagen que abarca el tiempo y la eternidad.
Es mejor refugiarse en el Señor
que confiar en el hombre
Salmo 118:8

sábado, 27 de diciembre de 2014

El Paquete de Galletas

Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora.
La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo.
Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.
Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario.
Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.
La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.
Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió.
La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta.
La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente.
Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta.
“No podrá ser tan descarado”, pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas.
Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad.
Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.
– ¡Gracias! – Dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
– De nada. – Contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.
Entonces el tren anunció su partida…
La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón.
Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en él andén y pensó:
“¡Que insolente, qué mal educado, qué ser de nuestro mundo!”
Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado.
Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.
Cuantas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.
Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos, injustamente a personas y situaciones, y sin tener aun el por qué, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.
Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocrítica y de observación, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación.
Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales, que quizás nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán.
Mateo 6:34 “Así que, no os congojéis por el día de mañana”

viernes, 26 de diciembre de 2014

Gracias Señor



Estamos a pocos días de terminar este año. Muchos rostros reflejan alegría y satisfacción por haber culminado satisfactoriamente sus estudios, porque encontraron un buen trabajo, tienen una vivienda propia, se casaron, tuvieron un bebé, etc. Otros un poco tristes porque no pudieron realizar todo lo que planificaron y anhelaron. Quizás haya un grupo reducido de personas que quisieran que mañana mismo iniciara un nuevo año, para administrar con más sabiduría su tiempo y economía.
No importa con qué grupo te identifiques, lo que debes tener presente es que todo obra bien en la vida de aquellos que aman a Dios y que las experiencias buenas y malas tienen un propósito en tu vida porque nuestro Padre Celestial tiene el control de cada una de ellas.
Nada puede hacerte olvidar que Dios es bueno todo el tiempo. A pesar de los momentos tristes y difíciles que hayas pasado o estés pasando, Él te ama incondicionalmente y dio la vida de su único Hijo por ti, para que fueras salvo. No existe ninguna expresión de amor más grande que pueda compararse con ella. Agradece a Dios por todas las bendiciones que recibiste en estos 360 días que ya transcurrieron porque fueron gracias a Él que las tuviste, pero también agradece por aquello que no obtuviste, tal vez Dios no permitió que lo tuvieras porque sabía que no era bueno para ti, que te causaría dolor o te alejaría de Él.
Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, no olvides ninguno de sus beneficios. Salmos 103:1-2
No esperes empezar un nuevo año para dar más amor, para pedir perdón y perdonar, para valorar más todo lo que tienes, para ser agradecido y compartir con otros lo que posees y para servir a Dios como Él se merece; empieza hacerlo hoy mismo porque no tienes la seguridad de estar vivo el día de mañana.
Cada día representa una nueva página en blanco, esfuérzate por escribir la mejor historia de tu vida y sé agradecido con tu Creador porque te dio la dicha de estar vivo un nuevo día. 
 Brisna Bustamante
        CVCLAVOZ

jueves, 25 de diciembre de 2014

¿Cuántas otras cosas nos Estamos Perdiendo?


Un hombre se sentó en una estación de metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero. Jugó seis piezas de Bach durante unos 45 minutos. Durante ese tiempo, ya que era hora punta, se calcula que 1.100 personas pasaron por la estación, la mayoría de ellos en su camino al trabajo.
Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad cuenta de que había músico que toca. Se aminoró el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y siguió caminando.
Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar a él, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.
El que paga la mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre ha marcado a lo largo, se apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.
En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.
Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había jugado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.
Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos de un promedio de $ 100.
Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:
Si no tenemos un momento para detenerse y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?
Por: Josh Nonnenmocher

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¿Alguien ha visto al niño?



Una anécdota cuenta que hace muchos años una familia europea muy rica iba a celebrar el primer cumpleaños de su pequeño niño en la sala de su enorme mansión.
Empezaron a llegar los invitados y a medida que lo hacían se iban quitando sus abrigos, los mismos que eran llevados al piso superior para colocarlos sobre una cama en uno de los dormitorios.
Cuando casi todos los convidados habían llegado, se aprestaron para dar inicio formalmente a la celebración. La institutriz corrió escaleras arriba buscando  por todos lados y regresó con el rostro pálido, transformado por la desesperación: no podía encontrar al bebé por ningún sitio.
La búsqueda continuó por unos minutos que parecían siglos, hasta que alguien recordó haber visto al niño acostado en alguna de las camas bajo los abrigos de los invitados.
Era irónico: el principal objeto de la fiesta había sido olvidado y por poco destruido, pues se temía que el niño fuera encontrado asfixiado.
Muchas veces hacemos lo mismo en navidad, decoramos las casas de acuerdo a la época, compramos regalos, armamos arbolitos, cocinamos platos especiales y hacemos todo cuanto esté a nuestro alcance para tener una hermosa  fiesta pero olvidamos al Niño. Con todos los afanes y preparativos, Jesús quien es el verdadero motivo de esta celebración, queda escondido y casi asfixiado por las cosas materiales.
Si bien muchos discuten acerca de la verdadera fecha del nacimiento de Jesús, lo importante es lo que recordamos hoy y lo que significó que Dios nos enviara a su único Hijo.
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6  
No permitas que las cosas terrenales le arrebaten el lugar al verdadero motivo de la Navidad. 
 Ana María Frege Issa
          CVCLAVOZ

martes, 23 de diciembre de 2014

¡Te salve la vida!



El primer trasplante de corazón fue tan difícil como esperado. El hombre que fue sometido a cirugía, estaba muy enfermo. Su corazón no bombeaba la suficiente sangre a sus pulmones, lo cual provocó algunas visibles deformaciones en su cuerpo.
Cuando acabó la cirugía y después de unos días, el hombre despertó y reaccionó.
-La operación ha sido un éxito, estoy muy orgulloso de haberle podido dar un nuevo corazón- le dijo el médico al paciente. El hombre no tenía palabras para agradecerle por lo que había hecho por él.
La fama de esta operación rápidamente fue anunciada en todo el mundo. Todos estaban asombrados de los avances de la medicina en esta área. Si bien este hecho tuvo una gran repercusión, hubo otro aún más trascendental, hecho por el médico de médicos, Cristo, que vino al mundo para morir por nosotros para que podamos tener un corazón nuevo como claramente lo podemos ver en su Palabra.
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.” Ezequiel 36:26 (RVR-1960)
Muchas veces nuestro corazón queda lastimado y endurecido. Está tan herido por la soledad, la traición, el pecado y la enfermedad, que necesita un trasplante de corazón.
Estas fechas son un recordatorio del gran día en que nuestro Salvador vino al mundo, solo con un propósito, salvarte la vida. Acepta su amor y perdón, además de un corazón nuevo que te ofrece sin ninguna condición.
“Porque el hijo del hombre no vino para ser servido, si no para servir y dar su vida en rescate por muchos.” Marcos 10:45 (RVR-1960)
Deja que Jesús cambie tu corazón por completo, lo deje sin ninguna cicatriz y así te salve la vida.
 Telma Céspedes
      CVCLAVOZ

lunes, 22 de diciembre de 2014

¡Qué oscuro se ve el camino!



¿Tienes miedo de lo angosto que se ha puesto el camino? La oscuridad de los problemas muchas veces nos impiden ver con buenos ojos una salida. Por ejemplo, cuando perdemos el trabajo y los ahorros se están terminando, cuando se sufre una enfermedad que va empeorando, cuando los intereses suben porque no alcanzamos a cubrir la deuda que tenemos y al parecer pronto dejaremos de comer.
Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos. Lucas 17:1
¿Te has dado cuenta que cuando llegan problemas serios, son muy pocos los que tienen el tiempo o el deseo de escuchar cual es la posición de Dios en todo esto? En la palabra de Dios dice que será imposible que no tengamos dificultades, lo importante es que la desesperación no nos impida que podamos buscar a Dios quién tiene una respuesta para todo.  
Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. 1 Pedro 1:7 (RVR-1960)
¿Te volverás un necio en medio de la prueba obsesionado por tratar de arreglarlo todo? o ¿Pedirás dirección a Dios primero? Es necesaria que tu fe sea sometida al fuego, para que puedas darte cuenta como está tu estado espiritual. Esperemos que cuando ésta prueba venga seamos hallados alabando y dando gracias a Dios y no desesperados y sin deseos de creer.
Si enfrentas en éste momento una situación difícil, te animo dejar de preocuparte tanto, de quejarte o compararte con el que tiene más, dejar de arreglar las cosas con tu propia habilidad. No trates de buscarle explicación a las cosas, ponte de rodillas y empieza a confiar en Dios, confiando en que sea lo que sea, sabemos que lo que Dios resuelva es lo mejor.
Es tiempo de saber cuándo hacerse a un lado y dejar trabajar a Dios para que así Él pueda hacer los cambios necesarios en tu vida. La desesperación por tener una respuesta nos puede llevar a inmiscuirnos en lo que Dios desea hacer y traemos más problemas a nuestras vidas que soluciones. ¡Ya no luches con tus propias fuerzas, permítele a Cristo iluminar tu camino por muy oscuro que se vea!
¡Confía en Él y Él hará!


 Shirley Chambi
       CVCLAVOZ