sábado, 29 de noviembre de 2014

Retornando al Camino


En algún momento de muestras vidas podemos desviarnos de la voluntad de Dios y seguir nuestros propios caminos, y como consecuencia llegamos a fracasar y frustrarnos, creyendo que ya no hay más esperanza para nosotros.
En la Biblia vemos historias de grandes personajes que también fracasaron y que también tuvieron éxito en culminar lo que se les había encomendado Dios a pesar de su pecado.
El Rey Saúl, el primero rey de Israel, desobedeció a Jehová en una tarea que le había mandado, y cuando fue confrontado por el profeta Samuel admitió que él falló, pero culpó otras personas por su fracaso, además quería que el profeta lo honrase ante los líderes para mostrar a las personas que él aún era un hombre espiritual.
Saúl nunca confesó su pecado a Dios, no se arrepintió ni pidió perdón. Él se negó a aceptar la responsabilidad personal por sus acciones y ofreció culto a Dios cuando lo que Él quería era su arrepentimiento. Saúl fue rechazado por Dios y otro rey fue seleccionado para completar su tarea (1 Samuel 15). La vida de Saúl acabó en fracaso, desgracia y suicidio.
El Rey que lo sucedió fue David,llamado un hombre conforme al corazón de Dios, que  en un momento de descuido, cayó en adulterio con la esposa de otro hombre, después él tuvo que matar a ese hombre para intentar cubrir su pecado. Cuando el profeta Natán confrontó a David sobre su pecado, David lo reconoció inmediatamente: “He pecado contra Jehová” (2 Samuel 12:13). Él no intentó culpar otros. Él no culpó Betsabé, admitió su fracaso y humildemente se arrepintió ante Dios. Después de esto, todavía él fue un gran rey y es llamado un hombre según el propio corazón de Dios
Sin duda ambos reyes comenzaronbien la carrera al seguir la voluntad de Dios pero al fracasar y pecar fue claro que tuvieron diferentes actitudes y diferentes finales de vida.
Si hoy reconoces que no estás en el camino que Dios te quiere, y estás desviado, toma la misma actitud de David, pídele perdón a Dios y con humildad ten la disposición en tu corazón para seguir la guía del Espíritu Santo.
En ti y en mi Dios puede hacer maravillas si nos concentramos en cumplir su voluntad y no la nuestra. 
 
Soraida Fuentes
    CVCLAVOZ

jueves, 27 de noviembre de 2014

Refugio



Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, fue un escritor nacido en Florida, Misuri, Estados Unidos. Escribió obras muy exitosas como “El príncipe y el mendigo”, “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn.”
Todo comenzó en 1847, al cumplir los 11 años Mark dejó la escuela para comenzó a trabajar en la imprenta de un periódico local. Poco a poco llegó a cargos más importantes, a los 19 años, por primera vez,  publicó en el mismo periódico algunas tiras cómicas y relatos de viajes. Pero no fue sino hasta 1876 cuando logró consolidarse como un escritor de renombre.
Los laureles lo perseguían por doquier y sus ingresos eran bastante altos.  Sin embargo, toda esa fama nunca evitó que se enfrentara a diversos problemas, por ejemplo: Nunca fue un administrador eficiente y sus inversiones nunca dieron resultado haciendo que sufra grandes pérdidas, tuvo que  enterrar a varios de sus seres queridos y al convertirse en un firme partidario de la abolición de la esclavitud, logró conseguir más enemigos y el abandono de muchos de sus amigos.  
En esos momentos de pena y dolor, Mark se refugiaba en la lectura de libros de historia, filosofía y poesía. En algunos comentarios de su vida, él mismo reconoció que su pensamiento cambió y se desarrolló a lo largo de su vida con el apoyo de grandes escritores amigos.
Uno de estos comentarios escrito por él en un periódico local decía:
“Cuando terminé la lectura del libro “la Revolución Francesa” escrita por Carlyle en 1871, yo era semejante a la sociedad acomodad; cada vez que lo he vuelto a leer, veo todo de forma diferente. He sido influenciado y he cambiado, poco a poco, por la vida y el entorno, y ahora cojo el libro una vez más, ¡y reconozco que soy pobre! Pero no pobre debilucho o de poco carácter, sino uno fuerte.”
La revolución francesa fue el principio de muchas otras revoluciones que seguirán su ejemplo. Pero el relato de cada historia individual, de cada vida que participó en ella, fue lo que inspiraba Mark cuando ya no tenía fuerzas, cuando sentía que estaba al borde de la banca rota, cuando era invadido por la pena de cada familiar que enterraba, cuando los amigos lo abandonaban o cuando reciba amenazas por defender sus ideales. En esos momentos encontró refugio en las valientes historias que leía. Eran como un refugio.
Muchos libros a los largo de la historia motivaron a hombres de todas las clases sociales; desde los que leen en la comodidad de un escritorio, hasta los que hojean viejas paginas dentro de un calabozo. La fuerza que se encuentra en cada palabra puede cambiar el modo de pensar de quien hace suyas esas palabras.
Pero entre tantos libros escritos, la biblia se destaca por ser el único libro que continúa siendo actual con el paso del tiempo, sigue siendo moralmente correcta, literariamente exquisita y científicamente sin errores.
Por incontables generaciones, al hojear sus páginas y describir a Dios hablando entre cada escrito, el hombre no sólo han encontrado una motivo de inspiración, sino que han experimentado un cambio radical en sus vidas. En otras palabras: Sigue siendo el mejor refugio para quien necesita fuerza, dirección, libertad, ánimo y consuelo.
“Simón Pedro le contestó: Señor, ¿a quién podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna.” Juan 6:68 Versión DHH      

 
Héctor Colque
     CVCLAVOZ

martes, 25 de noviembre de 2014

Paz interior



Muchos buscamos tener paz en medio de los problemas cuando en realidad, la paz está al alcance de todos y en todo momento.
Las tres maneras en que uno puede hallar la paz que sólo Dios da son: pensar correctamente, actuar honestamente y vivir rectamente. Dios nos dio pautas para saber actuar y poder luchar y combatir contra cualquier cosa que nos quiera quitar la paz interior y que además nos permita  salir victoriosos de toda prueba.
Tal vez la gente pensaría que uno no tiene problemas o que no le interesa lo que ocurre a su alrededor porque lo ven con una sonrisa, cuando en realidad es la paz de Dios la que hace que tengamos tranquilidad y confianza de que todo está en su control.
Pablo decía que paz no es la ausencia de problemas si no la presencia de Dios en nuestros problemas. Esto es algo muy cierto pues si tenemos esa fe y seguridad de que nada podrá destruirnos y que somos hijos de Dios, nada quitará esa sonrisa que Él puso en nosotros.
La Palabra de Dios nos dice “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” Romanos 5:1 (RVR 1960)
La conciencia es un arma muy poderosa que Dios usa para que nosotros tengamos esa intranquilidad, cuando hacemos algo malo no podemos conciliar el sueño ni disfrutar los buenos momentos porque hay algo que nos atormenta. Lamentablemente hay muchas personas que ya no tienen esa conciencia y no sienten nada de remordimiento por lo que hacen, esto produce el endurecimiento del corazón.”Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” Hechos 24:16 (RVR 1960) No esperes llegar a ese estado.
Toma conciencia de todo lo malo que has hecho, ponte a cuentas con Dios y permite que en tus problemas se haga presente la paz.Dios estará contigo dándote la salida la respuesta y la tranquilidad que tu alma necesita.

 Telma Céspedes
        CVCLAVOZ
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

La joya más valiosa


Cuentan que algunos príncipes alemanes estaban alabando sus respectivas posesiones. Entre ellos estaba el piadoso duque Elberard de Vurtemberg, sin decir nada, escuchando cómo todos se jactaban de sus riquezas; uno exaltaba sus viñedos, otro sus bosques, un tercero sus minas y así sucesivamente.
Al cabo de un buen rato se levantó Elberard, y dijo: “Soy un príncipe humilde y no me puedo comparar con ustedes. Sin embargo, tengo también una buena propiedad y si al andar en ella,  por las montañas, me extravío y hallo a uno de mis súbditos, en su compañía puedo acostarme y dormir sin temor alguno. Esta compañía la considero como una joya real, de verdadero valor; pero tengo otra mejor y más preciosa, y es: que puedo descansar mi cabeza y mi corazón en el seno de mi Padre Celestial y en el pecho de mi Señor Jesús, seguro de que  ni la muerte ni el diablo me pueden dañar en lo más mínimo.
Mucha gente pasa su vida entera buscando tener más posesiones, alcanzar un nivel económico más alto, ser una persona sobresaliente; y desperdician sus días tratando de alcanzar ese objetivo, sin importar el costo que éste tenga.
Muchas familias se han destruido por motivos económicos, herencias que tuvieron más valor que la misma relación entre hermanos,  amistades que han terminado por buscar el interés propio, gente que no puede descansar tranquila, personas que por actos ilícitos viven pendientes de sus enemigos.
La joya más valiosa que podemos poseer es la confianza en Dios, el poder vivir confiadamente, sabiendo que nuestras vidas están seguras en sus manos. Tener paz con Dios y con los hombres, sabiendo que si nos perdemos, como el duque Elberard, podemos estar confiados porque si importar con quién nos encontremos, podremos descansar.
Has todo lo posible para estar en paz con todos, que tu vida sea recta delante de Dios y los hombres, así podrás vivir descansado, confiando en que Dios tiene cuidado de ti.
“Confía en el Señor y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará”.  Salmos 37:3-5 (NTV)
Ningún tesoro material se compara con tener paz en el corazón, con poder descansar en Dios. No persigas las posesiones terrenales, mira mucho más allá.


 Ana María Frege Issa
         CVCLAVOZ

domingo, 23 de noviembre de 2014

Haz el bien



El rey David preguntó en cierta ocasión: ¿Ha quedado alguien de la casa de Saúl  para quien haga misericordia por amor a Jonatan?
-Y Siba, siervo de la casa de Saúl, le respondió: “Aun ha quedado, un hijo de Jonatan, lisiado  de los pies.” 
-Entonces David hizo que trajeran a Mefiboset a su casa y le dijo“No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatan tu padre y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre y tú siempre comerás a mi mesa.
-Y fue de esa forma que Mefiboset  comió perpetuamente a la mesa del rey. (2 Samuel 9:1-13)
Cuando lo leí, recordé que la ley de la siembra y cosecha no sólo repercute en el tiempo presente sino también se puede recoger en el futuro. Recordemos que David y Jonatan eran grandes amigos hasta el punto de dar la vida el uno por el otro y a pesar de la adversidad continuaron con su amistad.
Y cuando Jonatan murió, dejó un legado de bien a su hijo porque el relato nos dice que David por el cariño, por la amistad que tuvo, hizo misericordia con Mefiboset y con toda su casa.
De igual forma hace tiempo atrás, cuando estuve de viaje, una familia me acogió en su casa con mucho cariño y siempre estaban pendientes de mi persona; todas sus atenciones se debían a lo que mi mamá hizo por esta familia cuando estaba necesitada, ella les brindó toda su amistad y ayuda.
Y entendí que los frutos de la siembra de mi mamá, con sus acciones, yo los recogí. Es realmente impresionante como tus acciones pueden ser recompensadas aún en el futuro de tus hijos.
Por eso te animo a que fortalezcas tus amistades actuales, siembra buenas acciones en aquellos que son parte de tu círculo de amigos, siempre trata de vivir en paz y en bondad con cada amigo porque no sabes si sus descendientes o ellos mismos puedan ser parte de la bendición para tus hijos en el futuro.
Si tienes algún problema con alguien, hoy mismo resuélvelos,  perdona y pide perdón  y recuerda que las amistades que cultives hoy, pueden trascender e impactar en tu futura generación.

Claudia Carvajal
      CVCLAVOZ
 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Cantando bajo la lluvia



En el año 1945, después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos enfrentaba la crisis económica y social que atraviesa toda nación que ha estado involucrada en movilizaciones bélicas. El proceso de recuperación para el país del norte sería lento.
Pero en medio de todos los problemas que habían, comenzaron a levantarse las artes dramáticas como nunca. Quizás porque era el único medio de distracción familiar con el que cualquier ciudadano común podía lidiar con la incertidumbre que había reinado en la nación durante los 6 años de guerra. 
Con la aparición del cine sonoro, todas las grandes obras de Broadway fueron llevadas poco a poco a la pantalla grande y entre todas las que se presentaron, en el año 1952, logró destacarse un largo metraje titulado Singin' in the Rain (Cantando bajo la lluvia).
La cinta fue un gran éxito, pero todos los laureles que había ganado no se debían tanto a la trama, sino a una escena de baile en la cual, el actor Gene Kelly baila bajo la lluvia mientras canta la canción que da título al filme.
Parte de la letra de la canción dice:
Estoy cantando bajo la lluvia, sólo cantando bajo la lluvia.
¡Qué glorioso sentimiento! Estoy feliz de nuevo.
Me estoy riendo de las nubes, tan oscuro allí arriba.
El sol está en mi corazón y yo estoy listo para el amor.
La tormenta puede asustar a todos, pero de la lluvia me rio yo.
Camino por el carril con un estribillo feliz. Estoy cantando bajo la lluvia.
Más allá del gran talento del protagonista y de la puesta en escena, la canción había logrado impactar la vida de muchas personas que aún saboreaban el temor que habían sufrido ante la amenaza de una invasión enemiga, pero que debían sobreponerse al miedo y enfrentar otro desafío, la crisis socio-económica.
Pero el canto de un hombre enamorado a quien no le importaba mojarse con la lluvia, cautivó más de un corazón. Aquel audaz apasionado jugueteaba con cada chorro de agua que descendía de los tejados y zapateaba sobre cualquier charco de agua con el que se encontraba.
La canción de Gene Kelly, llegó en un momento oportuno para mucha gente que se lamentaba, renegaba y se frustraba por su situación, logrando únicamente enredarse entre  sentimientos  de autocompasión que no les permitía ver la oportunidad que existe al enfrentar un nuevo desafío. La mayoría, ante cualquier problema, sólo huye y protesta.  Pero ésta sola escena llenaba de alegría a cuanta gente la veía. Quizás por la reacción opuesta que tenía el personaje.
Normalmente todos ante una fuerte tormenta deciden esconderse y escapar, pero no éste hombre, él es un loco que juega con la lluvia y se divierte.
Y tú, ¿Cómo enfrentas la adversidad?
Salmos 5:11-12 dice: “Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.” (RVR1960)     
A veces la lluvia cae en el momento más inesperado.  La mayoría de la gente corre para cubrirse y protestar, pero tú podrías ser el loco que cante y baile, sabiendo que no estás solo, porque Dios es quien te acompaña.

Héctor Colque
     CVCLAVOZ
 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Sin Dios



Todos los días escuchamos y vemos noticias que nos estremecen y asombran; nadie puede negar que estamos viviendo los últimos tiempos, la maldad se está multiplicando y el amor se está enfriando, todo lo que está escrito en la biblia se está cumpliendo.
Cuando uno se pregunta: ¿Por qué un ser humano puede lastimar y matar a una mujer, a un niño o a un anciano indefenso con tanta crueldad? La única respuesta que encontramos es porque esa persona no tiene a Dios en su vida y no lo teme. Olvidó el principal mandamiento que Jesús nos dejó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Lucas 10:27 (RVR 1960)
Sólo Cristo es la solución, nadie más que Él puede llenar el vacío que uno tiene en su vida y curar las heridas de su corazón. En la mayoría de los casos son hombres y mujeres que no recibieron amor ni atención en sus hogares, que fueron maltratados, rechazados y abandonados por sus seres queridos, motivos por los cuales se refugiaron en el alcohol, las drogas y actos ilícitos.
Dejemos de ser indiferentes al dolor ajeno y clamemos a Dios por todos aquellos que jamás escucharon acerca de Jesús, que no conocen cómo fue su vida, los milagros que realizó, ni el gran sacrificio que hizo en la cruz del calvario por amor a cada uno de nosotros. Es tiempo de interceder también por los que escucharon alguna vez de Él pero no decidieron seguirlo y por aquellos que sí lo recibieron como su Salvador pero que se alejaron de su camino por alguna razón.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? Romanos 10:14 (RVR 1960)
Hoy puede haber fiesta en el cielo y ser el día de salvación para todos ellos. Tal vez tú tienes a un familiar, a un amigo o conozcas a alguien que se encuentra en estas circunstancias, pide a Dios que su misericordia lo alcance y lo atraiga nuevamente a Él con amor; que use circunstancias, que hayan personas dispuestas a ir hasta donde él se encuentra y puedan compartirle el mensaje de esperanza y salvación que le ofrece Jesús pero también que te use a ti para clamar por su salvación y restauración.
Para Dios ninguna persona es un caso perdido, Él más que nadie está interesado en que todos procedemos al arrepentimiento y seamos salvos.
Cristo es la única solución a la contaminación del alma.

Brisna Bustamante
       CVCLAVOZ