lunes, 24 de noviembre de 2014

La joya más valiosa


Cuentan que algunos príncipes alemanes estaban alabando sus respectivas posesiones. Entre ellos estaba el piadoso duque Elberard de Vurtemberg, sin decir nada, escuchando cómo todos se jactaban de sus riquezas; uno exaltaba sus viñedos, otro sus bosques, un tercero sus minas y así sucesivamente.
Al cabo de un buen rato se levantó Elberard, y dijo: “Soy un príncipe humilde y no me puedo comparar con ustedes. Sin embargo, tengo también una buena propiedad y si al andar en ella,  por las montañas, me extravío y hallo a uno de mis súbditos, en su compañía puedo acostarme y dormir sin temor alguno. Esta compañía la considero como una joya real, de verdadero valor; pero tengo otra mejor y más preciosa, y es: que puedo descansar mi cabeza y mi corazón en el seno de mi Padre Celestial y en el pecho de mi Señor Jesús, seguro de que  ni la muerte ni el diablo me pueden dañar en lo más mínimo.
Mucha gente pasa su vida entera buscando tener más posesiones, alcanzar un nivel económico más alto, ser una persona sobresaliente; y desperdician sus días tratando de alcanzar ese objetivo, sin importar el costo que éste tenga.
Muchas familias se han destruido por motivos económicos, herencias que tuvieron más valor que la misma relación entre hermanos,  amistades que han terminado por buscar el interés propio, gente que no puede descansar tranquila, personas que por actos ilícitos viven pendientes de sus enemigos.
La joya más valiosa que podemos poseer es la confianza en Dios, el poder vivir confiadamente, sabiendo que nuestras vidas están seguras en sus manos. Tener paz con Dios y con los hombres, sabiendo que si nos perdemos, como el duque Elberard, podemos estar confiados porque si importar con quién nos encontremos, podremos descansar.
Has todo lo posible para estar en paz con todos, que tu vida sea recta delante de Dios y los hombres, así podrás vivir descansado, confiando en que Dios tiene cuidado de ti.
“Confía en el Señor y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará”.  Salmos 37:3-5 (NTV)
Ningún tesoro material se compara con tener paz en el corazón, con poder descansar en Dios. No persigas las posesiones terrenales, mira mucho más allá.


 Ana María Frege Issa
         CVCLAVOZ

domingo, 23 de noviembre de 2014

Haz el bien



El rey David preguntó en cierta ocasión: ¿Ha quedado alguien de la casa de Saúl  para quien haga misericordia por amor a Jonatan?
-Y Siba, siervo de la casa de Saúl, le respondió: “Aun ha quedado, un hijo de Jonatan, lisiado  de los pies.” 
-Entonces David hizo que trajeran a Mefiboset a su casa y le dijo“No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatan tu padre y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre y tú siempre comerás a mi mesa.
-Y fue de esa forma que Mefiboset  comió perpetuamente a la mesa del rey. (2 Samuel 9:1-13)
Cuando lo leí, recordé que la ley de la siembra y cosecha no sólo repercute en el tiempo presente sino también se puede recoger en el futuro. Recordemos que David y Jonatan eran grandes amigos hasta el punto de dar la vida el uno por el otro y a pesar de la adversidad continuaron con su amistad.
Y cuando Jonatan murió, dejó un legado de bien a su hijo porque el relato nos dice que David por el cariño, por la amistad que tuvo, hizo misericordia con Mefiboset y con toda su casa.
De igual forma hace tiempo atrás, cuando estuve de viaje, una familia me acogió en su casa con mucho cariño y siempre estaban pendientes de mi persona; todas sus atenciones se debían a lo que mi mamá hizo por esta familia cuando estaba necesitada, ella les brindó toda su amistad y ayuda.
Y entendí que los frutos de la siembra de mi mamá, con sus acciones, yo los recogí. Es realmente impresionante como tus acciones pueden ser recompensadas aún en el futuro de tus hijos.
Por eso te animo a que fortalezcas tus amistades actuales, siembra buenas acciones en aquellos que son parte de tu círculo de amigos, siempre trata de vivir en paz y en bondad con cada amigo porque no sabes si sus descendientes o ellos mismos puedan ser parte de la bendición para tus hijos en el futuro.
Si tienes algún problema con alguien, hoy mismo resuélvelos,  perdona y pide perdón  y recuerda que las amistades que cultives hoy, pueden trascender e impactar en tu futura generación.

Claudia Carvajal
      CVCLAVOZ
 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Cantando bajo la lluvia



En el año 1945, después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos enfrentaba la crisis económica y social que atraviesa toda nación que ha estado involucrada en movilizaciones bélicas. El proceso de recuperación para el país del norte sería lento.
Pero en medio de todos los problemas que habían, comenzaron a levantarse las artes dramáticas como nunca. Quizás porque era el único medio de distracción familiar con el que cualquier ciudadano común podía lidiar con la incertidumbre que había reinado en la nación durante los 6 años de guerra. 
Con la aparición del cine sonoro, todas las grandes obras de Broadway fueron llevadas poco a poco a la pantalla grande y entre todas las que se presentaron, en el año 1952, logró destacarse un largo metraje titulado Singin' in the Rain (Cantando bajo la lluvia).
La cinta fue un gran éxito, pero todos los laureles que había ganado no se debían tanto a la trama, sino a una escena de baile en la cual, el actor Gene Kelly baila bajo la lluvia mientras canta la canción que da título al filme.
Parte de la letra de la canción dice:
Estoy cantando bajo la lluvia, sólo cantando bajo la lluvia.
¡Qué glorioso sentimiento! Estoy feliz de nuevo.
Me estoy riendo de las nubes, tan oscuro allí arriba.
El sol está en mi corazón y yo estoy listo para el amor.
La tormenta puede asustar a todos, pero de la lluvia me rio yo.
Camino por el carril con un estribillo feliz. Estoy cantando bajo la lluvia.
Más allá del gran talento del protagonista y de la puesta en escena, la canción había logrado impactar la vida de muchas personas que aún saboreaban el temor que habían sufrido ante la amenaza de una invasión enemiga, pero que debían sobreponerse al miedo y enfrentar otro desafío, la crisis socio-económica.
Pero el canto de un hombre enamorado a quien no le importaba mojarse con la lluvia, cautivó más de un corazón. Aquel audaz apasionado jugueteaba con cada chorro de agua que descendía de los tejados y zapateaba sobre cualquier charco de agua con el que se encontraba.
La canción de Gene Kelly, llegó en un momento oportuno para mucha gente que se lamentaba, renegaba y se frustraba por su situación, logrando únicamente enredarse entre  sentimientos  de autocompasión que no les permitía ver la oportunidad que existe al enfrentar un nuevo desafío. La mayoría, ante cualquier problema, sólo huye y protesta.  Pero ésta sola escena llenaba de alegría a cuanta gente la veía. Quizás por la reacción opuesta que tenía el personaje.
Normalmente todos ante una fuerte tormenta deciden esconderse y escapar, pero no éste hombre, él es un loco que juega con la lluvia y se divierte.
Y tú, ¿Cómo enfrentas la adversidad?
Salmos 5:11-12 dice: “Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.” (RVR1960)     
A veces la lluvia cae en el momento más inesperado.  La mayoría de la gente corre para cubrirse y protestar, pero tú podrías ser el loco que cante y baile, sabiendo que no estás solo, porque Dios es quien te acompaña.

Héctor Colque
     CVCLAVOZ
 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Sin Dios



Todos los días escuchamos y vemos noticias que nos estremecen y asombran; nadie puede negar que estamos viviendo los últimos tiempos, la maldad se está multiplicando y el amor se está enfriando, todo lo que está escrito en la biblia se está cumpliendo.
Cuando uno se pregunta: ¿Por qué un ser humano puede lastimar y matar a una mujer, a un niño o a un anciano indefenso con tanta crueldad? La única respuesta que encontramos es porque esa persona no tiene a Dios en su vida y no lo teme. Olvidó el principal mandamiento que Jesús nos dejó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Lucas 10:27 (RVR 1960)
Sólo Cristo es la solución, nadie más que Él puede llenar el vacío que uno tiene en su vida y curar las heridas de su corazón. En la mayoría de los casos son hombres y mujeres que no recibieron amor ni atención en sus hogares, que fueron maltratados, rechazados y abandonados por sus seres queridos, motivos por los cuales se refugiaron en el alcohol, las drogas y actos ilícitos.
Dejemos de ser indiferentes al dolor ajeno y clamemos a Dios por todos aquellos que jamás escucharon acerca de Jesús, que no conocen cómo fue su vida, los milagros que realizó, ni el gran sacrificio que hizo en la cruz del calvario por amor a cada uno de nosotros. Es tiempo de interceder también por los que escucharon alguna vez de Él pero no decidieron seguirlo y por aquellos que sí lo recibieron como su Salvador pero que se alejaron de su camino por alguna razón.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? Romanos 10:14 (RVR 1960)
Hoy puede haber fiesta en el cielo y ser el día de salvación para todos ellos. Tal vez tú tienes a un familiar, a un amigo o conozcas a alguien que se encuentra en estas circunstancias, pide a Dios que su misericordia lo alcance y lo atraiga nuevamente a Él con amor; que use circunstancias, que hayan personas dispuestas a ir hasta donde él se encuentra y puedan compartirle el mensaje de esperanza y salvación que le ofrece Jesús pero también que te use a ti para clamar por su salvación y restauración.
Para Dios ninguna persona es un caso perdido, Él más que nadie está interesado en que todos procedemos al arrepentimiento y seamos salvos.
Cristo es la única solución a la contaminación del alma.

Brisna Bustamante
       CVCLAVOZ

 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

No temas, Dios te cuida!


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En la Gran Isla de Hawai crece una pequeña planta delicada cuyo nombre es Sensitiva, miembro de la familia de Mimosa.
Su nombre se debe a un movimiento que hace cuando algo, incluso un cambio en el viento, la roza o atraviesa.  En ese instante, la planta tropical americana, con tronco y espinas, se pega a la tierra.  A menos que la estés observando directamente, no podrás distinguirla de la hierba o la maleza del área y puede ser aplastada con facilidad debajo de nuestros pies.
Cuando el sol se levanta en el pacífico sur, la diminuta Sensitiva se abre tan amplia como le es posible y se eleva hacia la calidez de los rayos nacientes del sol.  Esta minúscula y plegable planta, tiene un mecanismo inherente que causa que se doble con facilidad y se recoja, resguardándose de cualquier cosa que pueda causarle daño. Sin embargo, la Sensitiva no puede distinguir entre un segador de césped que viene hacia ella para cortarla, o el hombre que se acerca para protegerla.
Cada uno de nosotros posee la innata necesidad de guardarnos del daño y de aquellos que podrían lastimarnos.  Dios nos ofrece Su Palabra como manual para equiparnos, con el fin de estar alertas a los designios del enemigo y prepararnos para saber cómo protegernos.
Podemos despertar mañana, aun cuando llueva o la nieve caiga y recibir Su calidez, amor, protección y Su unción en el día que comienza para nosotros.  Dios nos bendijo con Su sensibilidad, pero debemos estar alerta, usando las herramientas que proveyó para nosotros sus hijos.
Salmo 105:15
No toquéis a mis ungidos.

martes, 18 de noviembre de 2014

El Árbol de los Problemas


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 El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y luego su antiguo camión se negó a arrancar.
Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia.
Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación.
Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños  hijos y le dio un beso a su esposa.
Posteriormente me acompañó hasta mi automóvil. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le  pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.
“Oh, ese es mi árbol de problemas”, contestó. Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.
Lo divertido es, añadió sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior…
Mateo 6:34
Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.
Mateo 6:25
Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?
Mateo 6:27
¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?
Lucas 10:41
Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas;
Lucas 12:11
Y cuando os lleven a las sinagogas y ante los gobernantes y las autoridades, no os preocupéis de cómo o de qué hablaréis en defensa propia, o qué vais a decir;
Lucas 12:22
Y dijo a sus discípulos: Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis.
Filipenses 4:6
Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.
1 Pedro 5:7
echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Enfrentando el desánimo


"¿Por qué te abates, oh alma mía, y  te turbas dentro de mí? Espera en Dios; Porque aún he de alabarle; Salvación mía Dios mío." Salmo 42:5
Lo que el Salmista está queriendo decir es: ¿Por qué te desanimas oh alma mía, y porque estas triste dentro de mí?
El desánimo es una  de las armas más fatales de satanás, produce  falta de ánimo, desmotivación, duda, conformismo y sobre todo hace que uno pierda las esperanzas de seguir luchando.  En nuestra vida no hay nada peor que  el desánimo. Puede ser peor que una enfermedad incurable, porque  cuando el desaliento se apodera de una persona, es muy difícil, aunque no imposible, que uno solo salga adelante.
Quizá en este día te sientes desanimado, sin fuerzas, sin ganas de luchar y  has perdido totalmente  las esperanzas, te animo a que  te acerques a Dios y le digas en este momento   como te sientes. Te puedo asegurar que no hay nada mejor que la presencia de Dios para renovar tus fuerzas.
Abre tu corazón y permite que el Espíritu Santo te ministre la paciencia, el ánimo, la esperanza, la alegría y la paz de Dios.
 El apóstol Pablo dice que no nos desanimamos porque aunque por el momento lo pasemos mal, interiormente Dios nos está renovando. Dice que nuestros problemas son ligeros, que no duran mucho y en Dios nos realizan algo bueno.  “Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo esté muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!” 2 Corintios 4:16-17 (NTV)
No dejes que los problemas o las circunstancias de la vida te desanimen, humíllate bajo la mano poderosa de Dios, echa toda tu ansiedad sobre él, resiste al diablo y tendrás la victoria asegurada.
Dios te ofrece a ti y los que sufren una esperanza grande. Él mismo pronto y personalmente vendrá a restaurarte, y hacerte fuerte, firme e inmovible.
“Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor.  Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes. ¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.  Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. Recuerden que su familia de creyentes en todo el mundo también está pasando por el mismo sufrimiento. En su bondad, Dios los llamó a ustedes a que participen de su gloria eterna por medio de Cristo Jesús. Entonces, después de que hayan sufrido un poco de tiempo, él los restaurará, los sostendrá, los fortalecerá y los afirmará sobre un fundamento sólido.  ¡A él sea todo el poder para siempre! Amén.” 1 Pedro 5:6-11 (NTV)
Solo en la presencia de Dios podrás vencer el desánimo y los problemas. ¡Confía en las Promesas de Dios!


Diego Jora
      CVCLAVOZ