lunes, 7 de julio de 2014

El Poder de La Oración

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El Poder de La Oración
¡¡Dios aun está en el trono y la oración cambia las cosas!
Aprende cómo funciona la oración.
Genera poder ilimitado para beneficiarte y beneficiar a otros.
¡Cambia el mundo a tu alrededor!
Sigue los principios básicos que damos en esta presentación y renovarás tu vida espiritual.
Contacto
Dios no concibe la oración como un rito, sino como un animado intercambio, un diálogo afectuoso entre buenos amigos.
Lamentablemente, hoy en día impera la idea de que no es posible hablar con Dios en esos términos. Algunas personas piensan que su falta de religiosidad les impide acercarse de ese modo al Creador. Otras tienen la idea de que el Padre Celestial es tan sublime que se encuentra sumamente alejado de nuestra realidad.
Ha quienes piensan que tiene mucho que hacer para preocuparse por ellos y sus problemas, y que las cuestiones terrenales carecen de importancia para El. Unos se consideran indignos o muy imperfectos. Otros  se sienten culpables o avergonzados de ciertos actos que han cometido. Hay quienes incluso le tienen miedo.
¡Ojalá comprendieran que El lo ve todo con ojos muy distintos!
El Señor desea mantener una relación personal con cada uno de nosotros. Quiere que esta constituya el aspecto más profundo, trascendental, satisfactorio y gratificante de nuestra vida.
Eso no significa que se proponga restar categoría a las demás relaciones  y actividades que nos ocupan y que consideramos importantes. Todo lo contrario: quiere formar parte de ellas.
Pretende facilitarnos la vida cotidiana, dar un nuevo sentido a nuestras vivencias, y además disfrutar de ellas al lado nuestro.
En resumidas cuentas, quiere realzar nuestras existencia y añadir toda una nueva dimensión a cuanto hacemos por medio de Su amorosa presencia.
Pero, ¿como se entabla una relación fluida con el Padre Celestial, sobre todo cuando uno se considera insuficiente y poco espiritual?
¿Como se establece esa conexión?
Muy sencillo:
Por medio de Su hijo, Jesús.
Ninguno de nosotros es capaz de concebir lo grande y maravilloso que es Dios. El y Su Espíritu transcienden el universo. Hasta tal punto sobrepasa nuestra comprensión que tuvo que enviar a un Ser capaz de ejemplificarnos Su amor. Alguien con quien  pudiéramos identificarnos. Alguien que pusiera a Dios a las alturas de nuestro limitado entendimiento humano. Por eso nos dio a su Hijo Jesús.
La Oración es comunicación
Al igual que sucede con toda amistad, tu relación con Jesús se verá fortalecida si te comunicas con Él francamente y con frecuencia.  En realidad, esa es la esencia de la oración: comunicarse de corazón a corazón con el Señor.
Puedes orar en cualquier parte, en cualquier momento. Da lo mismo que estés sentado o de pie. No es necesario estar en un templo ni en ningún lugar en particular. La oración establece un vínculo entre el Señor y tú, te encuentres donde te encuentres.
Jesús está a tu disposición. Basta una oración para acceder a Él, Se complace en prestarte oído y te dará una mano siempre que lo necesites.  Él se interesa sinceramente por ti. Le encanta escucharte y responder tus inquietudes.
Claro que la Oración es mas que eso.
Jesús también quiere comunicarse contigo, hablarte. Quiere dirigirte palabras de amor y de ánimo. Desea ayudarte a resolver tus problemas. Tiene en Su haber todas las soluciones y respuestas, pero para poder revelártelas es preciso que lo escuches. Por eso es necesario que aprendas a reconocer Su voz cuando te hable al alma y te ponga pensamientos en la cabeza.
Beneficios que nos reporta la oración.
Pasar tiempo con El Señor rinde tantos beneficios que no podemos prescindir de ello. El puede ayudarnos a resolver nuestros problemas, responder a nuestros interrogantes, aliviar nuestras penas, consolarnos en nuestra desazón, proporcionarnos alegría, acercarnos al Cielo y muchísimo más.
¡La oración altera las circunstancias! Es uno de los medios de los que se vale Dios para satisfacer las necesidades y deseos de Sus hijos, siempre y cuando sea beneficioso para ellos y para los demás. «Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.»   Mateo 21:22
Cuando nuestro espíritu flaquea y se nos turban los pensamientos, la oración nos proporciona descanso  y nos renueva.
«Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. Llevad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas: porque Mi yugo es fácil y ligera Mi carga.» 
Mateo 11:28-30
Jesús nos guía por el laberinto de la vida. Nos indica que hacer en situaciones de apuro y cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles. Ha prometido darnos instrucciones, aclararnos los pensamientos y guiar nuestros pasos.
«Reconócelo en todos tus caminos, y El enderezará tus veredas.» «Tus oídos oirán a tus espadas palabra que diga: ‘Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda’ ». 
Proverbios 3:6,  Isaías 30:21
El beneficio de nuestras oraciones en los demás
La oración puede contribuir a mejorar significativamente la vida de otras personas. Orar no es lo mínimo que se puede hacer por alguien, sino lo máximo. Nuestras oraciones mueven el corazón y la mano de Dios para que intervenga en favor de las personas por las que pedimos.
Por medio de nuestras oraciones, otras personas pueden obtener los mismos beneficios que obtenemos nosotros cuando oramos: consuelo, protección, alivio de la ansiedad y del temor, curación, provisión material y muchos otros.
Pensamientos acerca de la Oración
La oración construye los canales que van desde el ilimitado depósito de abastecimiento de Dios hacia los estanquitos de nuestras vidas.
Tienes que aprender a entablar contacto personal con el poder de Dios para dejar que El te de alegría, salud y felicidad.
La oración no tiene nada que ver con la posición del cuerpo,  todo depende de la posición del corazón.
Dedica tiempo para escuchar a Dios y El dedicará tiempo  para solucionar tu problema.
Si estas acostumbrado a orar en privado, no te resultará difícil orar en público.
No es la cantidad de tus oraciones lo que cuenta,  sino la calidad.
 «Si permanecéis en Mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho.»
 Juan 15:7
Tú puedes experimentar ese poder milagroso que obra en tu vida cuando Dios te da soluciones a tus problemas, valor y fuerza para enfrentar la adversidad, al igual que paz mental, curación, perdón, amor y ánimo.
Descarga esta diapositiva aquí:   El Poder de La Oración

domingo, 6 de julio de 2014

¿Y tú, qué dirías?

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De pie y en fila junto con su pelotón del Ejército Rojo, Taavi ya había resuelto en su mente lo que iba a decir.
Los oficiales se dirigían hacia él y en el camino le hacían la misma pregunta a cada uno de los soldados en la fila:
-”¿Eres cristiano?”   “No”, fue la respuesta.  Entonces se acercaron al próximo:  “¿Eres cristiano?”  “No”, contestó.
Los jóvenes reclutas permanecían parados en atención, con la mirada fija hacia delante.  Los interrogadores se acercaron un poco más al joven estonio de dieciocho años de edad, que había sido reclutado por el Ejército Rojo durante la ocupación de su país por los soviéticos.
Taavi era creyente desde hacía varios años.  Aunque en su país solo se les permitía ir a la iglesia a los mayores de edad, la abuela de Taavi había compartido el evangelio con su joven nieto.   Él había aceptado al Señor como su Salvador, y aunque no le era permitido asistir al templo, su abuela le enseñaba lo que iba aprendiendo durante a semana.
Los interrogadores se acercaron.  Taavi nunca dudó de cuál sería su respuesta.  Varios años atrás había tomado una firme decisión, pero aún así estaba nervioso.  Cuando los oficiales llegaron a su lugar en la fila, le preguntaron:  “¿Eres cristiano?”  Sin vacilar, Taavi dijo con voz clara, “Sí”.
“Entonces ven con nosotros”, fue la orden del oficial a cargo.  Taavi los siguió al instante.  Subieron a un vehículo y se dirigieron hacia el edificio donde estaba la cocina y el comedor.  Taavi no tenía la más mínima idea de lo que estaba por suceder, pero obedeció las órdenes.
Los oficiales le dijeron:   “Te vamos a sacar del entrenamiento de combate. Eres cristiano y sabemos que no vas a robar, por lo tanto te vamos a colocar en la cocina”.  En la cocina se gestaba la mayor operación de mercado negro del Ejército Rojo.  En ella se llevaba a cabo el contrabando y la venta ilegal de alimentos para los hambrientos soldados.  Ellos sabían que la presencia de Taavi reduciría el robo.
Cuando seas retado por causa de tu fe, levántate y proclama con audacia la verdad.  Dios estará contigo y Él te recompensará tu fidelidad.
Mateo 5:13,14
Vosotros sois la sal de la tierra…
Vosotros sois la luz del mundo.

sábado, 5 de julio de 2014

No temas, Dios te cuida!

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En la Gran Isla de Hawai crece una pequeña planta delicada cuyo nombre es Sensitiva, miembro de la familia de Mimosa.
Su nombre se debe a un movimiento que hace cuando algo, incluso un cambio en el viento, la roza o atraviesa.  En ese instante, la planta tropical americana, con tronco y espinas, se pega a la tierra.  A menos que la estés observando directamente, no podrás distinguirla de la hierba o la maleza del área y puede ser aplastada con facilidad debajo de nuestros pies.
Cuando el sol se levanta en el pacífico sur, la diminuta Sensitiva se abre tan amplia como le es posible y se eleva hacia la calidez de los rayos nacientes del sol.  Esta minúscula y plegable planta, tiene un mecanismo inherente que causa que se doble con facilidad y se recoja, resguardándose de cualquier cosa que pueda causarle daño. Sin embargo, la Sensitiva no puede distinguir entre un segador de césped que viene hacia ella para cortarla, o el hombre que se acerca para protegerla.
Cada uno de nosotros posee la innata necesidad de guardarnos del daño y de aquellos que podrían lastimarnos.  Dios nos ofrece Su Palabra como manual para equiparnos, con el fin de estar alertas a los designios del enemigo y prepararnos para saber cómo protegernos.
Podemos despertar mañana, aun cuando llueva o la nieve caiga y recibir Su calidez, amor, protección y Su unción en el día que comienza para nosotros.  Dios nos bendijo con Su sensibilidad, pero debemos estar alerta, usando las herramientas que proveyó para nosotros sus hijos.
Salmo 105:15
No toquéis a mis ungidos.

viernes, 4 de julio de 2014

No dejes de orar ni cantar



Unos hombres llevaron a Pablo y a Silas ante las autoridades. Allí les dijeron a los jueces: “Estos judíos están causando problemas en nuestra ciudad. Enseñan costumbres que nosotros, los romanos, no podemos aceptar ni seguir”.
Entonces ordenaron que les quitaran la ropa y los golpearan en la espalda. Después, los soldados los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara muy bien. Él los puso en la parte más escondida de la prisión, y les sujetó los pies con unas piezas de madera grandes y pesadas. Cerca de la media noche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, mientras los otros prisioneros escuchaban. De repente, un fuerte temblor sacudió con violencia las paredes y los cimientos. En ese mismo instante, todas las puertas de la cárcel se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron.
Cuando el carcelero despertó y vio las puertas abiertas, pensó que los prisioneros se habían escapado. Sacó entonces su espada para matarse, pero Pablo le gritó: “¡No te mates! Todos estamos aquí”.
El carcelero pidió que le trajeran una lámpara, y entró corriendo a la cárcel. Cuando llegó junto a Pablo y a Silas, se arrodilló temblando de miedo, los sacó y les preguntó: -Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?
Ellos le respondieron: - Cree en el Señor Jesús, y tú y tu familia se salvarán.
Pablo y Silas compartieron el mensaje del Señor con el carcelero y con todos los que estaban en su casa. Después, cuando todavía era de noche, él los llevó a otro lugar y les lavó las heridas y les dio de comer. Luego, Pablo y Silas lo bautizaron a él y a toda su familia; estaban muy felices de haber creído en Dios.
Por la mañana, los jueces enviaron unos guardias a decirle al carcelero que los dejara libres. El les dijo: “Ya pueden irse tranquilos, pues los jueces me ordenaron dejarlos en libertad”.
Pero Pablo les respondió a los guardias: “Nosotros somos ciudadanos romanos. Los jueces ordenaron que nos golpearan delante de toda la gente de la ciudad, y nos pusieron en la cárcel, sin averiguar primero si éramos culpables o inocentes. ¿Y ahora quieren dejarnos ir sin que digamos nada, y sin que nadie se dé cuenta? ¡Pues no! No nos iremos; ¡que vengan ellos mismos a sacarnos!”
Los guardias fueron y les contaron todo eso a los jueces. Al oír los jueces que eran ciudadanos romanos, se asustaron mucho. Entonces fueron a disculparse con ellos, los sacaron de la cárcel y les pidieron que salieran de la ciudad.
Este pasaje me deja tres enseñanzas:
-Dios jamás nos desampara. A pesar de atravesar momentos difíciles, Él permanece fiel a nuestro lado, nos protege, fortalece y defiende nuestra causa, es nuestro mejor Abogado.
-Aun estando en la cárcel, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, en vez de quejarse, estar desanimados y preocupados.
-Dios usa a personas y diferentes circunstancias para cumplir sus propósitos. Si ellos no hubieran estado en la cárcel o si se hubieran escapado, el carcelero y su familia no hubieran recibido a Jesús como su único Salvador.
Si este día tú te encuentras enfrentando alguna situación complicada, te animo a no dudar de lo que Dios es capaz de hacer en tu vida. Él es Todopoderoso, no conoce imposibles. Es el único que puede hacer el milagro que estás esperando.
No te enfoques en tus problemas ni pierdas la esperanza, pon nuevamente tu mirada en Dios, porque Él nunca te fallará. Todo lo que estás pasando tiene un propósito que no sólo te bendecirá sino también a tu familia y a los que te rodean, porque la manera cómo enfrentes ésta circunstancia determinará el tamaño de tu fe y confianza puesta en Dios.
Si alguno de ustedes está triste, póngase a orar. Si está alegre, alabe a Dios con cánticos. Santiago 5:13 (TLA)
¡Tu actitud definirá tu victoria! 


Brisna Bustamante
    CVCLAVOZ

Hoy… Quiero Iluminar En La Oscuridad

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Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz. Efesios 5:8 NVI.
Cuando viajamos, y la  noche nos encuentra en la ruta, perdemos la calma y estamos más atentos. Un poco más nerviosos y más inseguros. La noche y su oscuridad tienen la capacidad de estimular nuestras emociones e intranquilizarnos aun cuando todo esté funcionando bien. No vemos y no tenemos el control de lo que puede ocurrir; esto nos hace sentir indefensos.
Así vivíamos antes, a la intemperie, en la incertidumbre, en la oscuridad.  En el pasado  estábamos acostumbrados a vivir entre penumbras, y creíamos que podíamos vivir bien.
Gracias a la obra liberadora de Jesús en la cruz, tenemos acceso a vivir en la luz, esta es otra vida, bajo otro paradigma, es una nueva cultura. Aunque a veces, aun viviendo en la luz, seguimos extrañando cosas de la oscuridad. Nos parece sabroso el sabor del pecado pero es solo un engaño.
Si nos detenemos a pensar descubrimos que vivir lejos de Dios no es razonable. Simplemente si consideramos que nuestra salud mental depende de la decisión de creer en la libertad que Jesús consiguió para nosotros, entendemos que no hay nada bueno volviendo a la oscuridad sino solo locura y perdición.
¿Qué tan oscura es nuestra luz?
¿A quiénes estamos iluminando?
Señor, necesito que me ayudes a vivir cada día en la luz. Dame tu poder para deshacerme de cualquier cosa que tenga que ver con la oscuridad.
martadebiondi@gmail.com

jueves, 3 de julio de 2014

Descansa



El doctor Dubois cuenta que a un prisionero condenado a muerte se le vendaron los ojos y se le dijo que le iban a cortar la arteria del brazo y que  un grupo de médicos estaría observando cuánto tiempo tardaría en morir.
En seguida, se le pasó una navaja por la piel sin hacerle ningún corte y se dejó correr agua a través de un tubo, la cual iba cayendo en una vasija puesta debajo del brazo.
Los doctores entre tanto comentaban sobre la debilidad del pulso y el supuesto estado del prisionero a medida que se desangraba.
El preso creyó tan confiadamente en todo lo que los doctores aseguraban, que su sistema nervioso se vio afectado de tal manera que su corazón acabó paralizándose y pensando que se estaba desangrando murió realmente de ansiedad y miedo.
Todos hemos pasado por momentos de ansiedad, presión, estrés, frustración, tensión y hemos sentido que todo el peso que cargábamos nos estaba destruyendo.
El estrés es simplemente una respuesta fisiológica del organismo como defensa a una situación que se interpreta como amenazante. De alguna forma, es algo necesario para la supervivencia. Sin embargo, cuando se sobrecarga empiezan a aparecer las enfermedades, los problemas de memoria, las alteraciones de ánimo, cansancio excesivo, depresión y otros síntomas más.
En ocasiones es muy difícil no sentirse ansioso pero cuando las circunstancias desbordan nuestra capacidad y nuestras fuerzas lo mejor es descansar.
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6
Cuando nuestras fuerzas parecen terminar y nos sentimos atrapados, lo mejor es depositar nuestras cargas en Dios y descansar. ¿Quién mejor que Él para encargarse del problema?
No importa la situación por la que estés pasando, puede tratarse de problemas familiares, económicos, de salud o quizás una combinación de ellos; lo importante es que no los escuches, no permitas que destruyan tu vida como sucedió con el prisionero, quien por estar escuchando lo que decían los médicos murió cuando realmente no había un verdadero motivo.
Recuerda siempre que Dios tiene un plan para ti y que Él siempre será tu ayudador, tu proveedor, el que renueva tus fuerzas.


Ana María Frege Issa
      CVCLAVOZ

miércoles, 2 de julio de 2014

Eres lo que piensas



Seguramente has oído hablar de que uno es lo que piensa. Es una teoría que al parecer es real cuando a lo largo del tiempo dejamos que los pensamientos negativos se apropien de nosotros.
Un experimento que enseñan en las escuelas es cómo teñir una flor y lo que hacen es tomar un recipiente limpio, el cual lo llenan con agua, le agregan una cucharada de colorante vegetal, del color que más les guste, luego revuelven bien el agua y ponen una flor  blanca dentro. Dejan pasar algunos días hasta que la absorción del agua coloreada empiece a verse en los pétalos de la flor.
Al igual que este experimento, nuestras vidas pueden ser transformadas y convertirse en algo que no queremos por dejar entrar  algo malo en nuestro corazón y mente.
Si introduces pensamientos buenos, pronto tu boca los estará declarando y repercutiendo en tus actos. Y pasa lo mismo con los pensamientos malos. Si te hablas a ti mismo diciéndote que eres un tonto, que todo te sale mal, que tú no tienes suerte, que no lo lograrás, incluso cuestionando a Dios el haber nacido etc., no pasará mucho tiempo en que tu boca se abrirá y dirá lo mismo que has estado pensando.
Es como el proceso de la tintura de la flor, si continuas con esos pensamientos, pronto tu vida cambiará el color, convirtiéndote en lo que pensaste.
Mucho de lo que pensamos ingresa por los ojos y por los oídos, así que si queremos tener en mente cosas buenas, que nos impulsen hacia adelante tengamos cuidado de elegir lo que dejamos entrar a nuestra mente.
Comienza a cuidar lo que entra a tu corazón recuerda que tarde o temprano saldrá a la luz. Jesús dijo:"De la abundancia del corazón habla la boca'' Mateo 12:34(RV-1960)
Alimenta tu mente y corazón de cosas buenas, cuidando el agua en el que te sumerges al igual que la flor y espera a ver el hermoso reflejo que darás.
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8 (RV-1960)


Telma Céspedes
    CVCLAVOZ