lunes, 30 de septiembre de 2013

Habilidad


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Habilidad

Hace unos días estaba en mi carro, haciendo diligencias del cotidiano vivir.

Con el tranque vehicular que se ve en muchas ciudades capitales, no está de mas el estrés y el poner en práctica la habilidad al volante para así esquivar lo que podría ser un accidente. Fue eso precisamente lo que me sucedió, tuve que esquivar a otro carro que se cruzó en mi vía y fue allí donde realice la diferencia en mi reacción de hoy y mi reacción de hace diez años. Wow, aún en mi manera de manejar veo la diferencia de mi reacción y habilidad. Pero luego vino a mí la analogía de que es precisamente igual en nuestra vida espiritual.
Cuando somos jóvenes espiritualmente, y estamos conociendo a Dios, aprendiendo a vivir como cristianos, nuestra habilidad espiritual está aún bastante limitada o nuestras reacciones aún son impulsivas e inmaduras. Sin embargo, a medida que crecemos aprendemos a esquivar lo que podría ser un accidente fatal, pensamos nuestras acciones, dependemos no de nuestras propias habilidades sino en las de Dios a través de nosotros, nuestros reflejos están fundamentados en lo que tenemos por dentro, en el lugar que Dios tiene en nuestro ser, porque a la final, nuestras acciones son el reflejo de nuestro interior.
Así que, a como nuestra habilidad para manejar un carro mejora de acuerdo a los años de práctica, de esta misma manera deberíamos ver nuestra habilidad espiritual, mientras más práctica tengamos, más impacto podremos tener en los que nos rodean y en nosotros mismos. ¡Qué Dios sea glorificado con nuestro diario andar!
Iniciativa y perseverancia hacen la diferencia. ¡No te rindas, termina la carrera y clama tu premio!

 Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.
Salmo 37:5

He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe.
2 Timoteo 4:7

Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.
2 Corintios 3:18


Rebecca Contreras

domingo, 29 de septiembre de 2013

Él Sabe como te Sientes

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Él Sabe como te Sientes

Un niño entró en una tienda de mascotas, buscando un perrito. El dueño de la tienda le mostró una camada de perritos en una caja. El niño miró los perritos. Levantó a cada uno de los perritos, los examinó, y los puso de nuevo en la caja.
Después de unos minutos, caminó hacia donde estaba el dueño y le dijo: “Ya escogí uno” ¿Cuánto vale?
El hombre le dijo el precio, y el niño prometió volver en unos días con el dinero. “No te tardes mucho”, le advirtió el dueño, “los perritos como esos se venden rápido”.
El niño se volvió y con una sonrisa inteligente le dijo: “No estoy preocupado, el mío estará aquí”.
El niño se fue a trabajar, desyerbando, limpiando ventanas y jardines. Trabajó duro y ahorro su dinero. Cuando tenía suficiente para el perrito, volvió a la tienda.
Camino hacia el mostrador y puso un poco de billetes. El dueño de la tienda clasificó los billetes y los contó. Después de verificar la cantidad, le sonrió al niño y le dijo: “Todo bien hijo, puedes ir a buscar tu perrito.”
El niño extendió la mano hacia la parte trasera de la caja y sacó un perrito flaco, cojo y se dispuso para irse.
El dueño lo detuvo.
“No te lleves ese perrito” le refutó, “Es cojo. No puede jugar. Nunca correrá contigo. No puede ir a buscar nada. Llévate uno de los sanos”.
“No, gracias, señor”, contestó el niño. “Este es exactamente la clase de perro que he estado buscando”.
Cuando el niño se volvió para salir, el dueño iba a decir algo, pero calló. De pronto entendió. Debajo de los pantalones del niño se veía un aparato para su pierna lisiada.
¿Porqué el niño quería al perro? Porque él sabía cómo se sentía. Y sabía que era muy especial.
Jesús sabe cómo te sientes. ¿Estás bajo presión en el trabajo? Jesús sabe cómo te sientes. ¿Tienes más de lo que humanamente puedes hacer? El también. ¿Toma la gente más de ti de lo que puedas dar?. Jesús entiende. ¿No te escuchan tus hijos?. ¿Tus estudiantes no se esfuerzan?. Jesús sabe cómo te sientes.
Eres muy valioso para Él. Tan valioso que se hizo hombre como tú para que vinieras a Él.
Cuando luchas, Él escucha. Cuando añoras, Él responde. Cuando dudas, Él escucha. Él ya pasó por eso.
Hay alguien que te aprecia por lo que eres, te acepta y te ama incondicionalmente, porque ha estado en tus zapatos.. Su nombre es Jesucristo
Porque no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza. Hebreos 4:15.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Mañana Será Mejor


Mañana Será Mejor

Por favor, ¡no nos coloquemos muy cerca de los árboles!  No podremos disfrutar del bosque…
Unos cuantos años antes de que el huracán Katrina azotara Nueva Orleans, un costoso y nuevo automóvil se detuvo en la cima del Puente del Río Mississippi y un caballero se bajó del mismo luciendo una vestimenta muy costosa.

Se encaramó por sobre el barandal y por debajo del puente hasta una plataforma debajo de la calzada preparándose para saltar.  Los autos comenzaron a detenerse y el tráfico se amontonó por millas.  La policía arribó con los bomberos, ministros y profesionales de la salud mental.

Comenzaron a hablar al hombre y pedirle que no saltara.  Le dijeron que pudiera no morir; que se le quebrarían todos sus huesos y quedaría paralizado de por vida.  Como media milla atrás, en el tráfico estancado, había un viejo camión con cortadoras de césped, rastrillos y palas.  Un viejo jardinero se bajó de su camión y caminó hasta donde estaba reunida la multitud.
Se abrió paso por entre la gente, miró hacia abajo y le gritó al hombre en el borde: “Oiga, tengo que llegar a mi trabajo; salte ó bájese del puente.  Si decide no saltar, ¡mañana va a ser mejor!”
Con eso, el hombre subió de vuelta al puente.  La policía lo esposó y le pusieron en el asiento trasero del auto policial.  El jardinero caminó de vuelta a su camión esperando que se moviese el tráfico.
El ministro le preguntó al bombero: “¿Quién fue ese?”  El bombero le contestó: “¡Dijo que tenía que ir a trabajar!”
La policía informó a la prensa que de camino al hospital el hombre siguió repitiendo una y otra vez: “Mañana será mejor”.
Uno necesita ver un futuro para tener uno.
“No es lo que no sabemos lo que nos lastima más; es lo que pensamos que sabemos, ¡aunque no sea cierto!”.  — Mark Twain
Mike Marino, Jr.(In Person), copyright 2012
Fuente: http://www.motivateus.com/
La historia de hoy nos confronta con dos verdades muy interesantes: por un lado, la vida en sí es sencilla pero somos nosotros los que la complicamos.  Por otro, que cuando nos atrevemos a hacer algo por los demás, el impacto puede ser realmente poderoso… ¡pero tan sólo si damos un paso al frente!
Si nuestra vida se complica demasiado, es tiempo de recurrir al Autor y Consumador de todas las cosas, al Señor Jesucristo y recibir de parte Suya no sólo una visión y perspectiva renovada y transformada de la vida sino también la gracia y el poder sobrenatural para poder vivirla a plenitud.  De paso, descubriremos que esa gracia y poder nos habilitarán para intervenir, aunque de maneras aparentemente sencillas, en las vidas de otros para bendición.  Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.

Raúl Irigoyen
El Pensamiento Del Capellán

viernes, 27 de septiembre de 2013

Hoy A Pesar De Las Aflicciones… Venceré



Hoy A Pesar De Las Aflicciones… Venceré
En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33.
 
Las palabras del Señor son verdaderas también en lo concerniente a la tribulación, y sin duda alguna en ella tengo yo mi parte. Mientras estoy en la era, no puede permanecer colgado el trillo, ni tampoco olvidado. ¿Cómo puedo encontrarme en mi propio hogar viviendo en país de enemigos?, ¿Cómo puedo vivir gozoso estando en el destierro, y cómo en medio del desierto?
La tierra no es lugar de reposo, sino la mansión del horno, de la fragua y del martillo. Mi experiencia está de acuerdo con las palabras del Señor. Yo sé que Él me manda «confiar». Y, sin embargo, soy muy propenso a desalentarme. Mi espíritu se abate en seguida cuando me veo cercado de pruebas. Mas no debo ceder en este sentimiento. 
Cuando mi Señor me ordena confiar, no debo dejarme llevar del abatimiento. ¿De qué argumento se sirve para animarme?
Su propia victoria. Él dice: «Yo he vencido al mundo». Su lucha fue mucho más penosa que la mía. Yo no he resistido todavía hasta la sangre.
Considera, alma mía, que el enemigo ha sido vencido una vez; por tanto, peleo con un adversario vencido. ¡Oh, mundo! Jesús te ha derrotado, y en mí, con su gracia, te vencerá de nuevo. Por eso tengo buen ánimo y canto a mi Señor victorioso. Confieso hoy que a pesar de mis aflicciones…El Señor vencerá en mi y a través de mi.
Señor, Gracias porque ninguna de las aflicciones que experimento pueden igualar a tus aflicciones sufridas en la tierra y a pesar de eso venciste. Amén.-
Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco de La Fe.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Hermoso Día, ¿Verdad?

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El día empezó muy mal.

Me quedé dormida y llegué tarde al trabajo.
Todo lo que sucedió en la oficina contribuyó a mi ataque de nervios. Para cuando llegué a la parada del autobús en mi viaje de regreso a casa, tenía un gran nudo en el estómago.
Como de costumbre, el autobús llegó tarde… y atestado. Tuve que ir de pie en el pasillo. Mientras el bamboleante vehículo me lanzaba en todas direcciones, mi depresión se hacía más profunda.
Entonces escuché una voz grave que salía del frente:
-Hermoso día, ¿verdad?
Debido a la aglomeración de público, no podía ver al hombre, pero podía escucharlo mientras seguía comentando el panorama primaveral, llamando la atención hacia cada punto importante que se avistaba: esta iglesia, ese parque, aquel cementerio, la estación de bomberos.
Pronto todos los pasajeros estaban mirando por las ventanillas. El entusiasmo del hombre era tan contagioso que me sorprendí sonriendo por primera vez ese día. Llegamos a mi parada. Maniobrando hacia la puerta, eché un vistazo a nuestro “guía”: una figura regordeta con una barba oscura, que usaba espejuelos oscuros y llevaba un delgado bastón blanco.

Salmo 118:24
Este es el día que hizo Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.

Salmo 145:2
Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

JUVENTUD


juventud

 Cierta vez escuché a mi hija mayor, entonces quinceañera, referirse a una compañera de colegio que estaba enamorada de un chico de veinticuatro años: “¡Pero ese tipo es un viejo…!” Entonces yo bordeaba los treinta y cinco. Hube de concluir que el candoroso juicio de mi hija me colocaba en la sección de los ancianos decrépitos. Hoy mi hija tiene esa edad y a mí todavía me parece una niña…
La juventud es una de las estaciones más breves de la vida. Uno vive más tiempo lejos de ella: adulto, mayor, anciano. Me pregunto si no es una época que sobredimensionamos. A veces no parece más que un espejismo, una brisa tenue sobre las arenas del tiempo. Los chicos rara vez dedican tiempo a reflexionar sobre el hecho que son jóvenes. Viven no más. Somos nosotros los que pensamos en ella.
Fuerza, idealismo, pasión desbordada, imprevisión, cambio acelerado. Descuido completo de horarios y almanaques. Disciplinas a mal traer las más veces. La fiesta, el fin de semana, los amores estacionales, los dramas épicos de las rupturas. Para nosotros los padres, la angustia, las preguntas, las incertidumbres, los miedos. Los vemos transformarse frente a nuestros ojos. Nos cuesta creer que esa criatura que dependía tanto de nosotros ahora tiene autonomía de vuelo, su propio pensamiento, su particular visión de mundo.
Nuestra propia juventud es una sombra. A veces blanca, a veces gris. Un recuerdo recurrente. Las fotografías viejas, los pantalones pata de elefante, los cintos de cuero con hebillas descomunales. Nos obligamos a tomar conciencia que no éramos tan diferentes de nuestros hijos. Claro, no había celulares, SMS’ ni Facebook y la marihuana era apenas una nota emergente en la locura de los setenta. Pero estábamos dispuestos a arrebatarle a la vida más que un ramo de sueños. Lo queríamos todo y lo queríamos ahora. Nos decíamos: Seamos realistas; soñemos lo imposible. Salimos a la calle a gritar que estaba prohibido prohibir y más de una vez clamamos: ¡Paren el mundo que me quiero bajar!
Me pregunto por qué tenemos tanto miedo de que nuestros hijos sean todo lo jóvenes que tienen que ser. Nos resistimos a darnos cuenta que es la misma historia repetida y que cada generación enfrenta la misma inevitable opción de vivir su tiempo y afrontar sus consecuencias. Pensemos que, habida cuenta de las excepciones, todos consideramos nuestra juventud como la época más preciosa de nuestra vida y que no morimos en el intento.

Benjamín Parra
 
 

martes, 24 de septiembre de 2013

PARA LOS QUE AMAN A DIOS...



Muchas veces, por mucho que nos esforcemos y hagamos todo de forma correcta, las cosas simplemente no salen como quisiéramos y por más que tratemos de conocer y entender las causas para que nada salga como pensamos simplemente no lo entendemos.
Damos todo lo mejor de nosotros, tendemos la mano al que lo necesita, vivimos conforme a los preceptos de Dios pero todo parece apuntar a que nos equivocamos y que hicimos las cosas mal en algún punto. Recibimos calumnias, un trato injusto, ninguno de nuestros planes parece funcionar y llegamos a pensar que Dios nos ha dado la espalda, que todo está saliendo de control.
No te preocupes, Dios está en control, aun cuando no lo veas así y te parezca que Dios no quiere escuchar tus ruegos y que no ve tus lágrimas. Él está obrando a tu favor, en un silencio maravillosamente supremo se está encargando de prepararte para aquellas cosas grandes y maravillosas que tiene para ti y sí, ha escuchado cada una de tus oraciones y ha recogido cada lágrima que has derramado. No le reclames, no te enojes con Él, sólo dale gracias  y aguarda, Dios te ama y tiene cosas grandes para tu vida.
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Corintios 2:9
José es un gran ejemplo de cómo Dios tiene cosas grandes para los que le aman. Su historia la encontramos en el libro de Génesis, a partir del capítulo 37.  José fue vendido por sus hermanos, encarcelado injustamente y hasta  olvidado por el jefe de los coperos, pero permaneció firme, continuó actuando correctamente y Dios lo exaltó: José se convirtió en gobernador de todo  Egipto.
Tal vez ahora no comprendas todo lo que estás viviendo pero en un futuro cercano podrás ver hacia atrás y comprobarás que en el  momento de crisis tu mirada era tan corta que no podías ver  los planes maravillosos que Dios tenía para ti o quizás nunca lo entiendas pero puedes estar seguro que  Dios obra a tu favor y todo lo que permite que suceda es para tu bien porque te ama y tiene planes de bien para tu vida.
No te rindas, cree que Dios tiene un plan perfecto para  ti y que ahora sólo te está preparando para las bendiciones  que vendrán.
 
Ana María Frege Issa