domingo, 30 de octubre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Piedrecillas

Recuerdo una vez que caminé junto a un riachuelo de Texas hace muchos años con mi cuñado Ed y David, su hijo de tres años. Mientras caminábamos, David había estado recogiendo piedras lisas y redondas de la corriente. Las llamaba “cerditos” porque su forma redonda le hacía pensar en cerditos.

David se metió una serie de “cerditos” en los bolsillos, y cuando se le terminaron los bolsillos, comenzó a llevarlos en los brazos. Después de un rato empezó a tambalearse bajo el peso de las piedras y se quedó atrás. Era evidente que sin nuestra ayuda nunca llegaría a la casa, por lo que Ed dijo: “Ven, David, déjame cargar tus cerditos.”

El rostro de David se cubrió de renuencia por un momento, y luego se iluminó. “Ya sé – dijo — . Tú me cargas a mí y yo cargo a mis cerditos.”

Muchas veces he pensado en ese incidente y en mi propia insistencia infantil en que debo llevar mi propia carga. Jesús ofrece llevar todas mi cargas, pero yo me resisto por terquedad y orgullo. “Tú me cargas a mí – digo — , pero yo cargo mis “cerditos”.

“¡Piénsalo bien, no deberías tratar de llevar todas tus cargas tú solo! cuando Jesús te pide que eches “toda [tu] ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de [ti]” (1 Pedro 5:7).

¿Has puesto hoy TODOS tus “cerditos” en los fuertes brazos de Jesús?

Mateo 11:28
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
Salmos 55:22
Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.

sábado, 29 de octubre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Lo Invitaré A El Con Alabanza

“En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; lo que puede hacerme el hombre? . Salmo 56:4.

Cuando adoramos al Señor, estamos enfocando nuestra atención y afecto en Él. Estamos agradeciéndole todo lo que ha hecho por nosotros.

Reconocemos Su mano obrando en nuestras vidas, y le estamos diciendo lo contentos que estamos al saber lo que conocemos de Él. Como los buenos amigos recordando todas las alegrías de su amistad de toda la vida, o como una hija meditando en esos momentos especiales cuando su madre la dejó jugar con su joyero por primera vez, el adorar a Dios funciona como un recordatorio revitalizante de que no estamos solos, ni lo hemos estado. Somos conocidos, amados y auxiliados a lo largo de nuestras vidas.

Adoramos al Señor por lo que Él ha hecho y por quién ha sido para nosotros. El traer a la memoria todo lo que ha sido verdad de Su trato para con nosotros en los días y años anteriores crea una increíble anticipación de nuestro futuro.

La alabanza es una declaración poderosa de la verdad respecto a lo que Dios ha hecho en el pasado, y también de cómo ha sido Él. ¿Por qué crees que el recordar Su trato para con nosotros en el pasado aumenta nuestra fe en Su obra futura para nuestro beneficio?

La expresión “ Lo alabaré” es difícil de traducir completamente porque comunica una ilustración completa que no está contenida ni en una sola de las palabras de nuestro idioma.

Piensa en arreglar un hermoso cuarto de huéspedes que es tanto acogedor como refinado; el tipo de lugar del que nadie quisiera salir ni para ir a comer. El cuarto es tan cómodo y atrayente que tus invitados se sienten completamente como en casa. ¿Puedes ver cómo la alabanza le da la bienvenida al Señor? ¿Por qué te gustaría que el Señor fuera un invitado permanente en tu casa?

Gracias Señor, por darme hoy la oportunidad de alabarte y al hacerlo se que te estaré invitando a estar cerca de mi. Gracias por tu Hijo Jesucristo. Amén.

Dr. Daniel A Brown.
Disfrute Tu Diaria Vivir con Dios.

viernes, 28 de octubre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Veré el Amor como un Idioma de Adoración

“Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu Casa; adoraré con reverencia hacia tu santo templo”. Salmo 5:7

Cuando amamos a alguien, anhelamos una relación en la cual los dos participan activamente. Aunque el verdadero amor puede darse a distancia y aun sostenerse frente al rechazo total, su urgencia básica es conectarnos con la persona que amamos.

El estar enamorados significa que queremos estar cerca de ellos y con ellos, haciendo cosas y experimentando cosas juntos. El amor consiste en compartir y comunicarse con otra persona al nivel más profundo de nuestro ser.

El amor es como un idioma: transforma los sentimientos en expresiones que pueden ser entendidas por otros. El amor debe expresarse a sí mismo.

Nada es más importante para Dios que Su relación con nosotros.

Desde el comienzo, Él quiso una interacción viva con nosotros, y pagó un precio increíble que restaurara con seguridad una unión duradera entre nosotros y Él. Dios quiere relacionarse con nosotros de forma tan íntima y profunda que lo experimentemos por quién Él verdaderamente es, y nos veamos atraídos a una comunión cada vez más profunda con Él. Una y otra vez Él comunica cuánto nos ama.

Sabiendo cuán satisfactorio es para el amor poder expresarse, Él quiere que nosotros tengamos una forma de declarar nuestro amor por Él, así que nos capacita para participar en una de las actividades más satisfactorias y significativas de toda la creación: la adoración al Dios Altísimo.

Muchas personas erróneamente se imaginan que el adorar es algo que Dios requiere, ya sea porque le guste oír que lo alaban (como una deidad insegura, hambrienta de su ego), o porque perpetuamente vive de mal humor y tenemos que aplacar Su ira con sacrificios verbales (como arrojar a personas a un volcán para apaciguar a un dios de la lluvia).

El corazón de Dios en cuanto a la adoración no tiene nada que ver con lo que Él recibe de nuestra alabanza, como si necesitara algo de nosotros o le diera cierta clase de placer auto-satisfactorio al hacer que nosotros reafirmemos Su lugar preeminente en el universo.

La adoración, como cada aspecto de la verdad que Dios ha proveído para nuestro caminar con Él, tiene un gran propósito: llevarnos a una relación más estrecha con Él. La adoración es el idioma del amor y la comprensión que llegamos a usar con el Señor. Tal como Su amor nos da la bienvenida y nos honra, así nuestra adoración verbaliza nuestro deleite en Él.

▲La adoración es el idioma del amor entre nosotros y el Señor.
▲La adoración es para nuestro bien, no para el del Señor.
▲Podemos adorar en cualquier momento y en cualquier lugar.
▲La adoración es una actividad externa.
▲La adoración nos transforma.
▲La adoración es una fuerza espiritual poderosa.
▲El orgullo evita que las personas adoren a Dios.

Nada es más importante para Dios que Su relación con nosotros.

Gracias Señor, porque hoy puedo conectarme en el Amor a través del idioma de la Adoración. En el Nombre de Jesús, Amén.

Dr. Daniel A. brown.

Disfrute Tu Diario Vivir.

jueves, 27 de octubre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Daré La Gloria Al Rey

“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la ternidad. Amén. “ II Ped 3:18

Hoy amanecí pensando en la atmósfera y el ambiente que se respira en los cielos. Sé por la Palabra de Dios que los cielos están llenos de alabanzas incesantes para Jesús. Las cosas en esta tierra parecen apresurarse y las modas tienden a cada instante a pasar. Lo que ayer era nuevo, hoy ya es viejo, pero hay algo que jamás pasará, nunca se pondrá antigua, y esta es la alabanza y la gloria que como pueblo tributamos al Rey de Reyes y Señores. Jesús es el sacerdote eterno…A él daré la gloria hoy.

Él es el Rey eterno, a él daré la gloria. Él es el Rey de Reyes y el Señor de señores, a él elevaré mi canto de adoración hoy. Nunca las alabanzas al Señor cesarán . Quién nos compró con su sangre merece nuestra alabanza por la eternidad.

La gloria de la cruz nunca se eclipsa; el brillo de la sepultura y de la resurrección jamás se rebaja. Jesús es digno de adoración ahora y siempre. Hoy como creyente, anticipo el tiempo cuando me uniré a los santos arriba en los cielos con los otros redimidos para darle gloria por siempre al que vive para siempre. Las palabras del Apóstol hoy son: A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad.

Hoy quiero elevar esa expresión desde mi corazón al trono de mi Rey. “El Señor, me ayuda para hoy para glorificarlo a él. Yo soy pobre, pero el Señor me ayuda para glorificar en la satisfacción que él me da. Si estoy enfermo, me ayuda para darle honor por la paciencia; Si tengo talentos, me ayuda para ensalzarlo a través de ellos.

Si tengo tiempo, el Señor, me ayuda para redimirlo a fin de que pueda servirle dándole gloria. Tengo un corazón para sentir, el Señor me ayuda para que ese corazón vibre de amor por él. Tengo una cabeza para pensar, el Señor me ayuda para que hoy piense en él.

El Señor me puso en este mundo para algo, el Señor, me muestra ese algo y me ayuda para lograr ese propósito para glorificarlo. Soy todo del Señor y él me toma y me permite hoy glorificarlo, en todo lo que digo, en todo lo que hago y con todo lo que tengo.

Gracias Señor, Hoy me concedes la gran oportunidad de glorificarte y no sólo eso, sino que me ayudas para que yo lo pueda hacer con plena y total libertad. Gracias porque puedo poner mi vida ante ti y exaltarte.

Gracias por darme la oportunidad de tener un anticipo aquí en la tierra de lo que haré en la eternidad. Exaltarte y glorificarte desde lo profundo de mi corazón. Amén.

Dr. Serafín Contreras Galeano.

miércoles, 26 de octubre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Cómo Reaccionas?

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida, y cómo las cosas le resultaban tan difíciles.

No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida.

Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.

En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó pacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó sobre un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en un plato. Colocó el café y lo sirvió en una taza.

Mirando a su hija le dijo: ¿”Querida qué ves”? “Zanahoria, huevos y café” fue la respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.

Luego le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Al sacarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro.

Luego le pidió que tomara un poco del café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, Padre?”

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad:

agua hirviendo, pero que habían reaccionado de manera diferente:

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviéndose había vuelto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo su interior se había endurecido.

Los granos de café, sin embargo, eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

¿Cuál eres tú?, le preguntó a su hija.

“Cuando la adversidad llega a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Cómo eres tú?

¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil, y pierdes tu fortaleza?

¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluído, pero después de una muerte, una separación, un divorcio, o un despido te has vuelto duro y rígido?
Por fuera te ves igual, pero ¿Eres amargado y áspero,con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor.

Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.

De corazón, te deseo que intentes ser como el grano de café, cuando las cosas no vayan bien y puedas lograr que tu alrededor mejore.

Recuerda todo lo que te sucede en la vida es por alguna razón, sólo necesitas descubrir su motivo y aprender de ello.


Romanos 8:28
Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien.


Filipenses 4:6-7
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.


Romanos 8:38
Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

martes, 25 de octubre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Viviré En La Certeza de lo que se Espera

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1.

Cuantas veces he mal entendido lo que es realmente la fe. He pensado en la fe como algo que yo mismo produzco por mi esfuerzo, cuando en realidad la Biblia dice que la fe viene de Dios. Es él quien siembra la fe en mi corazón y luego de sembrar esa fe, la circunstancia se presenta como el terreno apropiado para que germine la potencialidad de Dios es todo su esplendor. Necesito entender este principio para vivir en la certeza de lo que se espera.

Si yo tengo un hijo enfermo, yo no se nada de medicina, pero lo que hago es llamar al doctor y poner la vida de mi hijo en las manos de ese Doctor. Cuando lo llevo al Doctor hay en mi una seguridad de que el médico tiene el suficiente conocimiento para manejar ese problema y no voy a interferir en ese trabajo, solo me siento a esperar y tengo la certeza de que sus conocimientos arrojarán luz sobre ese problema. Pues , con mucha más razón debo manejar las cosas espirituales con certeza sabiendo que el Creador tiene toda la sabiduría necesaria para resolver los más grandes conflictos de la vida.

La certeza que viene de la fe que Dios da, viene al entender que Dios realmente es el creador de todo y que nada escapa de su mano. Su poder es sin igual y grande. Hoy debo confiar en Dios en el tiempo de la turbación y de la tempestad. Necesito confiar con él con toda mi alma hasta el último día de mi vida y dejar que la certeza germine hacía lo que se espera. El Señor es el Dios de la esperanza y en él yo esperaré.

Señor. Gracias por ser el Señor de la esperanza. En medio de un mundo lleno de desesperanza hoy quiero descansar plenamente en ti y dejar que la certeza que viene de ti, pueda germinar hacía lo que se espera. Cuán grande es la esperanza que viene de tu mano. Fortaleza y Gracia vienen de ti. Amén.

Dr. Serafín Contreras Galeano.

lunes, 24 de octubre de 2011

ACERCANDOME AL REY



El Proceso De Recaída

Recaída o un retorno a la adicción o a problemas de comportamiento adictivos es raramente un acontecimiento aislado.

Generalmente, el proceso se ha estado desarrollando durante algún tiempo con señales de peligro que cualquier adicto ha elegido ignorar, o está inconscientemente enterado de él. Esa es la razón por la cual un plan de recaída y un sistema de apoyo para poner en ejecución este plan es tan crucial para la prevención de la recaída.

Aún cuando el plan puede no prevenir la recaída en cada instancia, los adictos, si quieren, pueden aprender lecciones invaluables de su proceso de recaída que afectarán positivamente la recuperación futura.

Un individuo puede estar en recaída bien antes de enganchar al comportamiento adictivo.

Señales de advertencia pueden incluir:

CAMBIOS DE ACTITUD: Cambios negativos de actitud, tales como no cuidar más la recuperación o rendirse, son a menudo señales iniciales de peligro de la recaída.

CAMBIOS EN EL PENSAMIENTO: Rendirse a la recuperación de pensamiento, incluso temporalmente, puede ser peligroso para una persona adicta. Creer que uno está sanado, o curado, o es merecedor de una recompensa, especialmente si está relacionado remotamente con la adicción de uno, puede señalar una caída. Los adictos pueden involucrarse en pensamientos grandiosos muy fácilmente y sujetarse ellos mismos a situaciones peligrosas o de auto-derrota que minan sus habilidades de recuperación recién formadas. El mejor consejo: ¡No vayan allá!.

CAMBIOS EN COMPORTAMIENTO: Volver a viejos lugares asociados con la adicción, estar alrededor de individuos asociados con la adicción, cambiar la asistencia a reuniones de recuperación o parar la terapia sin justificación sólida, un aumento en los síntomas relacionados con el estrés, es decir, aumentando el fumar, la cafeína, la comida, sueño si descanso, pueden ser todos banderas rojas que indican vulnerabilidad inminente a la recaída.

CAMBIOS EN HUMOR: Fluctuaciones emocionales fuertes tales como la depresión, la ansiedad, la cólera, el aburrimiento, incluso el entusiasmo o la euforia pueden señalar una recaída en proceso.

Un cambio en una o más de estas áreas puede señalar una cadena de recaídas en proceso. Mientras que cualquier cambio sencillo puede ser mirado sólo como un mal día, a menudo una cadena de acontecimientos pueden ser considerados cuando el adicto es forzado a mirar más profundo cualquier señal de peligro.

Comprendiendo que esta cadena personal de acontecimientos es crucial para que el adicto se recupere y se estabilice eventualmente con menos recaídas.

ALGUNAS PREGUNTAS QUE NECESITAN SER PLANTEADAS SON:

¿Usted cuándo recayó?

¿Usted cómo reaccionó cuando recayó?

¿Cuáles fueron las señales de peligro de que la recaída venía?

Cambios de actitud
Cambios de pensamiento
Cambios del comportamiento
Cambios de humor / emocionales

¿Cuanto tiempo usted se involucró en la actividad de recaída?
¿Quién estaba con usted durante la recaída?

¿Dónde ocurrió su recaída?

¿Qué aprendió de su experiencia de recaída?

¿Cómo necesita cambiar o modificar su plan escrito de recaída para incorporar esta nueva experiencia en sus señales de peligro de recaída?

¿Usted qué hará, de diferente en el futuro, cuando vea que éstas señales de peligro de recaída comiencen a ocurrir?

Recuerda con Dios, siempre tenemos esperanza, porque él es Nuestra más grande esperanza.

Kathy Rodriguez.