jueves, 30 de septiembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Me Humillaré Bajo La Poderosa Mano De Dios.

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exhalte cuando fuere tiempo. 1 Pedro 5:6.

Esto equivale a una promesa; si nos humillamos, el Señor nos ensalzará.
La humildad nos conduce al honor; la sumisión es el camino del encumbramiento.
La mano de Dios que nos oprime puede levantarnos siempre que estemos dispuestos para la bendición.
Nos humillamos para vencer.
Muchos lisonjean a los hombres y, sin embargo, no consiguen la protección que desean.
Empero el que se humilla bajo la mano poderosa de Dios, será enriquecido, levantado, sostenido y consolado por Él, que es siempre misericordioso.
El Señor acostumbra abatir a los orgullosos y levantar a los humildes.
Sin embargo, hay un tiempo para las obras del Señor.
Ahora, en este mismo instante, es cuando debemos humillarnos.
Nuestra obligación es seguir haciéndolo, sea que la mano del Señor quiera probarnos o no.
Cuando el Señor hiere, nuestro deber es aceptar el castigo con profunda sumisión.
En cuanto a nuestro ensalzamiento por el Señor, éste vendrá solamente «cuando fuere tiempo».
Dios es el mejor juez de ese día y de esa hora.
¿Por qué lloramos impacientes por esa bendición?
¿Por qué la deseamos antes de tiempo?
¿Qué pretendemos?
Seguramente no somos humildes de verdad, porque si lo fuéramos, esperaríamos con calma.

Hoy mi deber es humillarme ante su mano poderosa y Él hará el resto en su tiempo.
Danos, Señor, esta humildad. Ayúdame a caminar en sencillez. Amén.


Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Alaba… Y Espera La Victoria

“Y cuando comenzaron a entonar cánticos y alabanzas, el Señor puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y del Monte Seir, que habían venido contra Judá, y fueron derrotados”. 2 Crónicas 20:22

Hoy tenemos una gran lección del poder que se experimenta cuando el pueblo alaba y glorifica al señor, no hay nada que pueda asustar y amedrentar a un pueblo que sabe en quien ha creído y a quien le ha creído, los enemigos eran fuertes, pero ellos sabían que Dios era mas fuerte, nuestros problemas hoy, las angustias de hoy y las soledades son muy grandes, pero mas grande es nuestro Dios, Judá fue afrontado por mortales enemigos como lo eran Amón y Moab el rey Josafat los conocía, por ello en el verso 3: “Y Josafat tuvo miedo”.

Si el miedo se apodero de él porque sabían la clase de enemigos que ellos eran, cuantas veces nosotros también hemos sentido miedo, porque sabemos la clase de enemigos que son la enfermedad, la derrota económica, la perdida de la familia, un hijo que cae en drogas o perversión sexual, la perdida de la salud mental y emocional esos son enemigos que nos infunden miedo como lo sintió Josafat, pero que hizo Josafat cuando sintió miedo, el mismo verso 3 dice: “Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al señor…” Y se dispuso a buscar al señor. Oh que gran lección!!!

Cuando el miedo nos invade el mejor camino fue el que tomo Josafat, buscad al señor hoy quizá el miedo ha tocado la puerta de tu hogar o ha llegado a tu oficina, o simplemente se asoma a la ventana de tu mente puedes retroceder, puedes temblar, puedes decir ya no hay remedio; pero mejor es buscar al señor.

Cuando buscamos al señor nuevas fuerzas vienen y la orientación que necesitamos viene de el, y en esa búsqueda, Josafat dijo: No tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos que hacer, pero nuestros ojos están vueltos hacía ti, en esta oración Josafat conoció:

■Primero la magnitud del problema.
■Segundo la magnitud de su incapacidad.
■Tercer lugar reconoció la magnitud y magnificencia de Dios cuando dijo: “Pero nuestros ojos están vueltos hacia ti”.
Están nuestros ojos hoy vueltos a Dios o están en nuestros problemas, están nuestros ojos solo mirando nuestra incapacidad o están mirando la capacidad de Dios. Cual fue la respuesta de Dios, la misma que es para ti para hoy , también para mi, escuchala, no temáis, ni te os acobardéis delante de esta gran multitud porque la batalla no es vuestra sino de Dios.

Oh Señor… Hoy venimos a ti porque la multitud, es mucha y nosotros no tenemos fuerzas y no sabemos que hacer, pero nuestros ojos están vueltos a ti, solo a ti queremos verte, en estos momentos difíciles.

Amén


Serafín Contreras Galeano

martes, 28 de septiembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Mi Adoración Es Para El Eterno Dios Soberano.

En aquel tiempo, dice el Señor, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres. Oseas 2:16-17.

Ese día ha llegado.
Ya no vemos a Dios como un Baal, tirano poderoso, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia.
El Dios nuestro, es ahora nuestro Esposo querido, nuestro amoroso Señor, nuestro pariente cercano, al que nos unen los lazos de un parentesco sagrado.
No le reverenciamos menos por eso, pero le amamos más.
No le servimos con menos obediencia, pero le servimos por móviles más elevados yafectuosos.
No temblamos ya bajo su látigo, pero nos regocijamos de su amor.
El esclavo se ha trocado en hijo, y el trabajo en placer.
¿Sucede contigo esto, querido lector?
¿Ha echado la gracia fuera de ti todo temor servil infundiéndole un amor filial?
¡Qué contentos vivimos con esta experiencia!
Ahora consideramos el domingo como una delicia, y la adoración nunca es fatigosa.
La oración y la alabanza son un privilegio.
Obedecer es el cielo y dar para la obra del Señor un banquete.
Todas las cosas son hechas nuevas.
Nuestra boca se hinche de risa y nuestro corazón, de música.
¡Bendito sea para siempre este Esposo querido de nuestras almas!
Hoy le ofrezco mi adoración genuino al Único y Eterno Dios soberano.

Señor, Tú eres el único en mi vida y a ti te adoro. Me doblego ante ti con reverencia total. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco de La Fe.

lunes, 27 de septiembre de 2010

ACERCANDOME AL REY

No Sé Cómo Amarle

La voz de la contestadora automática anunciando un mensaje más en mi laptop no cesaba, creí que se había atascado, no paraba de anunciar uno y otro mail. Al verificar me sorprendí al darme cuenta que no se trataba de un error técnico, en efecto estaban “lloviendo mails” provenientes de diversos puntos de Latinoamérica. Desde la Patagonia hasta el norte de Estados Unidos.

Docenas y luego cientos de hombres y mujeres, jóvenes y adultos, profesionistas, pastores, ministros. Católicos, Cristianos, apostólicos, evangélicos y muchos más.

Cada uno de estos suscriptores que reciben día a día una Reflexión de Renuevo de Plenitud expresaban su agradecimiento y hacían su reconocimiento al artículo ¿“Qué se siente ser cristiana”?, todos ellos resumiendo se identifican con ese amor y ese sentimiento de aceptación en el Señor. Pero hubo no pocos que expresaban una gran inquietud. Un joven de Paraguay cuestionaba si era posible amar a Dios, una chica de Colombia se preguntaba si Dios la amaría a ella a pesar de su desordenada vida. Y varios más de diferentes países expresaban su deseo de ser cristianos por el anhelo de sentirse amados al igual que la autora del artículo mencionado. Destacó entre tantos una dama de USA que expresaba con profundo dolor: “No sé cómo amarle”.

Esta dolida expresión me remontó a mis tiempos de vacío espiritual y soledad existencial. Cuando yo misma pretendía llamar la atención de ese Dios del que todos hablaban. No encontraba cual sería la mejor forma; algunos realizaban grandes procesiones para adorarlo, otros castigaban sus espaldas con látigos como ofrenda, muchos mas encendían veladoras o decoraban hermosos altares en sus hogares. Yo tampoco sabía cómo amarle.

El desasosiego, la soledad, el vacío y la infelicidad eran mis fieles compañeros. Aquel día conducía mi auto por la carretera y me preguntaba gimiendo ¿“qué me pasa”? ¿qué me hace falta?… Un silencio sepulcral y una atmósfera extraña se movía dentro del vehículo.
Ya en medio del llanto por la desesperación no dejaba de gritar: -¿Qué me hace falta? -¿Qué me hace falta? -Dios mío…qué me hace falta? –gemía con dolor en el alma. Una burbuja ascendía dentro de mí, como por el esófago hasta llegar a mi garganta. Luego justo en mi oído derecho escuché una voz… tierna, suave, amorosa y profundamente varonil que me dice: -“Te falto yo”- Miré por el espejo retrovisor asustada, pensando quién estaría allí. Nada. Estaba sola en medio de la carretera y conduciendo.

De nuevo. -“Te falto yo” -dice la tierna voz. En mi atolondramiento entre llanto y nerviosismo grité: -¡Siiii!, ¡Me haces falta! Pero ¿Cómo? -“Dame tu corazón” –me dice la voz profunda y amante. Ahora estaba segura de quién se trataba. ¡¡Era Él!! -No puedo –contesté. Mi corazón está lleno de amargura. -“Yo me encargo de sanarlo”. -¡ No Señor! – “Solo entrégamelo”.

-Señor… yo no te amo. – aquellas palabras eran como gotas de sangre que escurrían por mis labios temblorosos -“Pero yo sí” -termina diciendo aquella bella, tierna, profunda e incomparable voz.

Yo no sabía cómo amarle, pero Él me enseñó. Me urge entrar en mi aposento, cerrar la puerta tras de mí para encontrarme con Él, con mi amado Padre Celestial. Yo le digo heme aquí Señor, él como respuesta me estremece con Su Santo Espíritu que mora en mí.

1 Juan. 4.7
Ciertamente nadie, absolutamente nadie sabemos cómo amar a ese Todopoderoso, Grande y Majestuoso Dios. “El amor viene de Dios. Todo el que ama tiene a Dios como su Padre y conoce a Dios…”


VIDA DE ÉXITO EN SU PALABRA.

Psicóloga. Patricia Villanueva

viernes, 24 de septiembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Creeré que ya lo Tengo

“Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán” Marcos 11:24.

Vivir el día de hoy sin oración es como querer vivir el día sin respirar. La oración es el regalo que Dios me ha dado para mantener relación con él. La promesa de hoy, no solo me anima a orar sino a creer que lo que pido se logrará. Pero, no es cualquier cosa que pido.

Es lo que encaja en la voluntad perfecta de Dios. Se que la oración no es una varita mágica para conseguir solo mis caprichos, pero es el medio para conocer la voluntad del Padre y entonces cuando la conozco puedo pedir todo… Todo lo que encaja en la voluntad del padre y se que lo recibiré. Cuando deseo cosas que no están acordes con la voluntad de Dios entonces no estoy en el camino recto y por lo tanto no recibiré lo que he pedido.

Cual debe ser el ejemplo a seguir en relación a la manera de orar en este día, para ver realizado lo que pido?. Evidentemente la personas del Señor Jesús. En toda su vida y ministerio él amo la justicia y aborreció la iniquidad y nunca pidió algo para su provecho más todo lo que pidió en oración estaba totalmente en armonía con la voluntad del Padre.

Hoy entonces quiero caminar en sus pasos y en sus pasos jamás hubo pecado, en su boca jamás se oyó maldición, cuando fue herido no demostró deseo de vengarse, pero lo dejó todo en las manos del Padre quien juzga rectamente. Si en mi corazón no hay confianza en el Padre, entonces lo que pido no se me dará.

Hoy quiero hacer que mi vida sea consistente con los propósitos de Dios.

Hoy quiero que mis peticiones al Padre estén de acuerdo con su voluntad.

Hoy deseo antes que ver oraciones contestadas que el Padre me limpie el corazón de toda motivación y propósito errado y torcido.

Hoy quiero tener la libertad de llegar al trono de la gracia para encontrar misericordia en el tiempo de la necesidad.

Hoy no quiero perder la confianza en el Padre amoroso, quien siempre me invita a creer que él quiere cumplir sus propósitos en mi vida y a contestar mis oraciones que están en línea con sus propósitos.

Señor, Gracias por la oportunidad que me das de acercarme a ti en oración. Hoy no quiero abusar de ese privilegio pidiendo desesperadamente para mis propios propósitos, pero quiero primero conocer tus propósitos para mi vida y entonces con confianza y seguridad pediré de acuerdo a tu voluntad para mi vida y entonces sí creeré que recibo todo lo que pido porque no es nada extraño a tu plan.

Amen

Dr. Serafín Contreras Galeano

miércoles, 22 de septiembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Dos Formas de Vivir La Vida.

Al iniciar la escuela primaria, mi maestra cortó en diminutos pedazos, un papel con sus manos y los esparció en su escritorio. Tomó una regla plástica y la frotó rápidamente sobre su brazo izquierdo. Luego puso la regla arriba de los papelitos sin tocarlos y éstos se adhirieron a la regla, sin ningún pegamento.

Hay una energía atractiva; una fuerza eléctrica poderosa; algo que hace que todo se mueva en el universo.
Podemos llamar a esa energía: “Dios”. Podemos creer que esta fuerza atractiva hace que cada hoja de los árboles caiga por su propia voluntad.

Podemos creer que esa energía existe dentro de nosotros y sentir su poder; o podemos tener indiferencia y descreer por completo de todo ello.
Lo cierto es que somos seres de libre albedrío y cada quien “elige” iniciar un camino de aprendizaje y práctica o simplemente ignorarlo.
De todos modos, si a algunos de nosotros nos da la corriente eléctrica al tomarnos del picaporte de una puerta, sabremos que una “descarga” sucedió. Esto acontece por “estática”. Y como lo estático significa que el “flujo de energía” esta bloqueado en algún lado de nosotros, al buscar su curso, nos pone en “corto circuito”.

Somos una fábrica de energía. Somos verdaderas usinas productoras de luz, cuando nos conectamos con el universo. Somos “chispas divinas”.

Como cuando una lámpara se enciende al conectarla a la corriente eléctrica; así se enciende nuestra luz interior al hacer contacto con esta energía atractiva universal.
Jesús, dijo: “Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios” (La Biblia – San Mateo 5.14-16).
Albert Einstein decía: “Hay solamente dos formas de vivir tu vida:

- Una es como si nada fuera un milagro. – La otra es como si todo lo fuera”.

Los hombres somos árboles diversos.
- Hay árboles con grandes raíces agarradas a la tierra y con copas casi sin follaje.
- Hay otros árboles con copas frondosas y raíces muy pequeñas, casi sosteniendo el suelo.
- Hay árboles con raíces firmes y copas colmadas de hojas.

Los primeros, corren el riesgo de detener su crecimiento y secarse.
Los segundos, aunque son vistosos y pintorescos, están supeditados a que una violenta tormenta o un viento furioso los voltee.
Los últimos, permiten dar sombra placentera, cobijo a los pájaros y compartir sus frutos jugosos.

Lic. Daniel Fernando Peiro

martes, 21 de septiembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



La Gratitud es una Fuerza

Mostrar gratitud es una buena manera básica y práctica. Decir “gracias” después que alguien nos haya servido debería ser tan natural como respirar. Como la propina que le dejamos a la mesera en un restaurante, es lo correcto. Cuando un niño ofrece un “gracias” oportuno a un adulto, sorprende a todos. Sin importar cuán joven, el gesto cortés trasciende edad y sabiduría y se gana el respeto de sus mayores; por un momento el niño es su igual. Resulta un pensamiento sorprendente el darnos cuenta que aquello pasa en respuesta a una simple frase, “gracias”.

He aquí el asunto: una actitud de gratitud y agradecimiento trasciende la cortesía; es más que una formalidad gentil. La gratitud libera energía, poder y aún autoridad que nos posiciona en un mejor lugar del que estábamos antes de brindarla. Como sugiere el título del pensamiento, ¡la gratitud es una fuerza!

Las palabras gracias y agradecimiento se usan 120 veces en la Biblia. Además, es el hilo común que leemos en los Salmos. “Te daré gracias en la congregación; entremos por Sus puertas con acción de gracias al Señor”. Al establecer el gobierno de Israel, el Rey David designó a ciertos hombres, mañana y tarde, para “darle gracias al Señor”.

Este principio era tan importante que David empleó gente para cantar su gratitud a Dios todo el día. El legendario rey no estaba siendo sólo cortés; su actitud de agradecimiento estaba enraizada en su alma. David era un hombre agradecido. No es coincidencia que el dulce cantor de Israel fuese también un estratega militar exitoso… David está agradecido.

Los Estados Unidos se convirtieron en un poder similar usando el mismo principio. En 1621 los antepasados colonos hicieron un alto en medio del enredo de colonizar esta nueva tierra. Se dice que había más tumbas para enterrar a sus muertos que cabañas para alojar a sus vivos. Dejaron Inglaterra para colonizar una tierra de libertad pero en el comienzo, la libertad les eludió y la enfermedad les azotó. La muerte era su compañera.

En medio de sus problemas, tras recoger una escasa cosecha, hicieron un alto y dieron gracias. Lo llamamos Acción de Gracias; era una tradición del tiempo de cosecha que trajeron consigo desde Europa. Aquí pasó de una mera formalidad, más que un mero ritual. Este fue un sacrificio que escogieron ofrecer a pesar de sus dificultades.

Hasta donde sé, los Estados Unidos es la única nación que ha separado un feriado nacional de Acción de Gracias. ¿Debiera extrañarnos entonces que los Estados Unidos, como David y el antiguo Israel, continúen siendo una fuerza con la que bregar?

De la misma manera, un corazón agradecido se torna igualmente poderoso cuando damos gracias. Este acto sagrado se torna especialmente potente cuando lo ofrecemos en medio de las circunstancias contrarias de la vida. Es más, estoy convencido de que la acción de gracias encarna una ley espiritual que Dios estableció en la creación. Tan cierto como que la ley de la gravedad nos atrae hacia el suelo, la ley del agradecimiento atrae mejores situaciones a nuestra vida cuando damos gracias por nuestras bendiciones presentes.

De hecho, el favor descansa sobre aquellos que viven en una actitud de agradecimiento. La Biblia narra cómo diez leprosos vinieron a Jesús pidiendo misericordia. La Escritura dice que “fueron limpiados” de su enfermedad. Los diez tomaron camino pero sólo uno regresó para decir “gracias”. A este, el Señor le dijo: “Tu fe te ha salvado”. No estoy seguro de la diferencia entre “limpiado” y “salvado”, pero tengo la sensación de que “salvación” es mejor. Una sencilla “gracias” abrió el camino para una mayor bendición. La gente agradecida obtienen favor; esto sigue la ley del agradecimiento.

De la misma manera, dos buenos hombres, Pablo y Silas, estaban aprisionados en una mazmorra del primer siglo por compartir las Buenas Nuevas. En un sótano oscuro e infestado de ratas, estos presos decidieron cantar alabanzas a Dios. Una versión bíblica dice que “dieron gracias”. Al hacerlo, ¡la ley del agradecimiento entró en efecto y las puertas de la prisión se abrieron! En vez de huir, Pablo y Silas se quedaron y compartieron su fe con los carceleros.

Tal es la actitud de la gente agradecida. ¿En qué prisión nos encontramos hoy? ¿Será una emocional? ¿O financiera? ¿Estaremos encerrados en culpa, preocupación, desánimo ó desilusión? ¿Estaremos aprisionados por un hábito que no podemos romper?

Conozco al menos parte del remedio. Comencemos a dar gracias cada día por las buenas cosas en nuestra vida. Olvidemos lo malo y concentrémonos en las bendiciones. Como dice la canción: “Contemos nuestras bendiciones”. Escríbalas si tiene que hacerlo. Con el tiempo, se desatará una fuerza a través de la gratitud que ofrezcamos.

Y en caso de que pensemos que no tenemos de qué estar agradecidos, ¿qué de el último aliento que acabamos de respirar, y el que siguió, y el otro? Eso merece unas “gracias”, ¿verdad? Comencemos con eso y estaremos camino a una vida de agradecimiento.

Feliz Día y “gracias” por leer el pensamiento.

William Baldwin

Fuente: www.AsAManThinketh.net


Aunque el pensamiento de hoy fue concebido con motivo del Día de Acción de Gracias en los EEUU, no cabe duda que su enseñanza y aplicaciones son relevantes en todo tiempo. Definitivamente que cuando aprendemos a ser agradecidos, nuestras vidas desarrollan una perspectiva distinta y mucho más abarcadora. Aprendemos a apreciar a los demás por sus contribuciones en nuestras vidas y por ende elimina mucho del ego-centrismo tan característico de una sociedad que exalta el logro individual. Y sobre todo, sepamos ser agradecidos con nuestro Salvador por todas las bendiciones que ha derramado sobre nosotros. Pronto descubriremos que una actitud así nos convertirá en personas mucho más gozosas y con una visión positiva del futuro. Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.


Raúl Irigoyen