martes, 31 de agosto de 2010

ACERCANDOME AL REY



La Pintura del Hijo

Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección; desde Rafael hasta Picasso. Muy a menudo, se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte, desgraciadamente, el hijo fue a la guerra.

Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado.

El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo. Un mes mas tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta.
Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre: Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida.

Él salvó muchas vidas ese día, me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente.
Él hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte. El muchacho extendió los brazos para entregar el paquete: Yo sé que esto no es mucho.
Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto.”

El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado. Él contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura.

El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se arrasaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro.

“Oh no, Señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mi. Es un regalo.”

El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería.

El hombre murió unos meses mas tarde y se anunció una subasta con todas pinturas que poseía. Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección. Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo.

El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta. “Empezaremos los remates con este retrato del hijo, quien ofrece por este retrato?”

Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación grito: “Queremos ver las pinturas famosas, Olvídese de esa”.

Sin embargo el subastador persistió: “Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00? $200.00?”

Otra voz gritó con enojo: “No venimos por esa pintura, Venimos por los VanGoghs, los Rembrandts. Vamos a las ofertas de verdad”.

Pero aun así el subastador continuaba su labor: “El Hijo, El Hijo, Quien se lleva El hijo?”

Finalmente una voz se oyó desde atrás, el viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hombre muy pobre, era lo único que podía ofrecer.

“Tenemos $10 Quien da $20?”, grito el subastador.”

La multitud se estaba enojando mucho. No querían la pintura de “El Hijo”. Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones.

El subastador golpeó por fin el mazo: “Va una, van dos, VENDIDA por $10″

Empecemos con la colección, gritó uno”.

El subastador soltó su mazo y dijo: “Lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final”.

“Pero, y las pinturas?”, dijeron los interesados,

Lo siento, “Contesto el subastador; Cuando me llamaron para conducir esta Subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño.
Yo no tenia permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de “EL HIJO” seria subastada.

Aquel que la aceptara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. El hombre que aceptó quedarse con “EL HIJO” se queda con TODO”.

REFLEXIÓN: Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz hace 2,000 años.

Así como el subastador, su mensaje hoy es:

“EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIEN SE LLEVA EL HIJO?” Quien ama al Hijo lo tiene todo. Mateo 6:33, “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas
cosas, se os darán por añadidura.”


Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David. Lucas 1:32.

–¿Eres tú, entonces, el Hijo de Dios? –le preguntaron a una voz. –Ustedes mismos lo dicen. Lucas 22:70.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12.

lunes, 30 de agosto de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… El Enemigo No Podrá Invadir Mi Vida.

Por tanto, así dice El Señor acerca del rey de Asiria: no entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. 2 Reyes 19:32.

Senaquerib no molestó a la ciudad.
Después de haberse jactado con soberbia, no pudo llevar a cabo sus amenazas.
Dios puede contener inmediatamente a los enemigos de su pueblo para que no ejecuten sus deseos.
Cuando el león tiene en sus quijadas al cordero, el gran Pastor de las ovejas puede arrebatarle su presa.
El apurado trance en que nos hallamos, puede ser una hermosa ocasión para que se manifiesten más claramente el poder y la sabiduría de Dios.
En este caso, el temible enemigo no se presentó delante de la ciudad que ansiaba destruir.
No pudo lanzar ni siquiera una saeta por encima de los muros, ni levantar sus máquinas de asedio para derribar los castillos, ni echar los baluartes para encerrar a sus habitantes.
Tal vez en nuestro caso también impedirá el Señor que nuestros enemigos nos causen daño alguno.
Él puede cambiar sus intenciones, o inutilizar sus propósitos, de tal suerte que se vean obligados a dejarlos.
Esperemos en el Señor y guardemos su camino, que Él se cuidará de nosotros.
Más aún, Él nos llenará de tal asombro que no podamos menos de alabarle, al ver cuán cumplida ha sido su liberación.
No temamos al enemigo hasta que llegue, y entonces confiemos en el Señor.
Hoy…Se que las fuerzas del enemigo quedarán inutilizadas ante el Poder del Rey de Gloria.

Señor, Gracias por tu amor infinito y tu bondad. Gracias por darme la protección que viene de tu gloria. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

domingo, 29 de agosto de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Veré Los Cielos Abiertos.

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre. Juan 1:51.

Si, para nosotros que creemos, es ésta una realidad manifiesta, aun en nuestros días. Vemos el cielo abierto; Jesús mismo lo ha abierto para todos los creyentes.
Nuestras miradas penetran en este lugar de misterio y de gloria que Él nos ha revelado.
Pronto nos hallaremos allí porque Él es el camino.
Aquí tenemos la interpretación de la escalera de Jacob.
Entre el cielo y la tierra hay una especie de intercambio: la oración sube, y la respuesta baja por medio de Jesús.
Cuando vemos esta escalera, vemos a Jesús.
Él es el camino luminoso que nos lleva hasta el trono del Altísimo.
Utilicemos esa escala y suban por ella los mensajeros de nuestras oraciones. Viviremos la vida de los ángeles si por la intercesión subimos al cielo y si nos apropiamos las bendiciones del pacto, y después descendemos nuevamente para distribuir estos dones entre los hijos de los hombres.
La magnífica visión que sólo en sueños tuvo Jacob, nosotros podemos trocarla en una realidad gloriosa.
En este mismo día y a cada hora, subiremos y bajaremos por esa escala: subimos por la comunión con Dios, y bajamos para trabajar por la salvación de nuestros semejantes.
Esta es tu promesa.

Hoy quiero vivir en esa promesa y mirar por la Fe los cielos abiertos.
Oh Señor Jesús; haz que gozosamente la veamos cumplida. Haz que yo viva hoy de tal manera que pueda contemplar tus cielos abiertos sobre mi. Amén.


Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De la Fe.

sábado, 28 de agosto de 2010

ACERCANDOME AL REY



Dos Ángeles Viajeros

Dos Ángeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada.

La familia era ruda y no quiso permitirle a los Ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de ser así, a los Ángeles le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el Ángel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Ángel más joven preguntó ¿por qué?, el Ángel más viejo le respondió, “Las Cosas no siempre son lo que parecen.”

La siguiente noche, el par de Ángeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los Ángeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso.

Cuando amaneció, al siguiente día, los Ángeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su Esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El Ángel más joven estaba furioso y preguntó al Ángel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que esto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste; El Ángel más joven le acusaba.

La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.

“Las Cosas no siempre son lo que parecen,” le replicó el Ángel más viejo. “Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría.”

“Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar. “Las Cosas no siempre son lo que parecen.”

Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tú tienes fe, solamente necesitas confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y podrías no saber esto hasta un poco más tarde …

Algunas personas vienen a nuestras vidas y rápidamente se van…pero dejan una huella como estos dos ángeles.

Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer;desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. Salmo 22:10.

Porque él es nuestro Dios y nosotros somos el pueblo de su prado; ¡somos un rebaño bajo su cuidado! si ustedes oyen hoy su voz. Salmo 95:7.

viernes, 27 de agosto de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… El Señor Puede Darte Mucho Más.

Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué, pues, se hará de los cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: El Señor puede darte mucho más que esto. 2 Crónicas 25:9.

Si has incurrido en un error, sufre las consecuencias; pero nunca obres en contra de la voluntad de Dios.
El Señor puede daros mucho más de lo que hayas podido perder.
Y si así no lo hiciere, ¿vas a negociar y regatear con Él?
El rey de Judá tomó a sueldo un ejército de israelitas idólatras, y recibió orden de despedirlo porque el Señor no estaba con ellos.
Estaba conforme en despedir al ejército, pero le disgustaba haber pagado cien talentos para nada.
¡Qué vergüenza! Si el Señor estaba dispuesto a darle la victoria sin soldados mercenarios, sin duda alguna era un excelente negocio pagarles el sueldo y
licenciarlos.
No temamos perder el dinero por causa de la conciencia, por amor a la paz y a Cristo. Estemos seguros de que cuanto perdamos por amor a Dios, no puede reputarse como
pérdida.
Aun en esta vida, estas pérdidas serán más que recompensadas, y en algunos casos impedirá que haya pérdida.
De todos modos lo que aquí se pierde por Jesús está reservado en el cielo.
No te inquietes ante un desastre aparente, sino escucha la voz que dice a tu oído:
«Del Señor es darte mucho más que esto».
Hoy..No seré mezquino con Dios ya que él puede darme mucho más de lo que yo le he dado.

Señor, Gracias por darme mucho más de lo que yo puedo darte. En realidad estoy en deuda contigo. Más tus bendiciones sobreabundan. Amén.Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

jueves, 26 de agosto de 2010

ACERCANDOME AL REY



Señor Enseñame El Camino que debo Andar

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” Salmo 32:8.

Hoy me deleite leyendo una porción de los escritos de Hannah Hurnard y uno de sus escritos leí lo siguiente: “El Pastor y la oveja temerosa caminaron juntos a través de las arenas candentes del desierto, de pronto llegó un día, cuando inesperadamente el camino fue atravesado por otro sendero.

El pastor quietamente dijo a temerosa: Este es el camino por donde tu ahora seguirás. Seguidamente doblaron dejando atrás los lugares altos y llegaron al final del desierto. Finalmente se encontraron en la playa de un gran mar.

El pastor dijo a temerosa: “Recuerda, aún cuando parezca que te encuentras lejos de los lugares altos y de mi, en realidad no hay distancia que nos pueda separar. Yo puedo cruzar las arenas del desierto tan rápido como puedo cruzar las montañas de los lugares altos y pasar por los valles y llegar a ti cuando me llamas.

Esta es la palabra que yo ahora te dejo. Créelo y prácticalo con gozo. Mis ovejas oyen mi voz y me siguen” Si estas dispuesta a obedecerme, Temerosa, y seguir el camino que yo escojo para ti, entonces tu siempre serás capaz de oír y reconocer mi voz y cuando tu oyes mi voz siempre me obedecerás.

Recuerda siempre se estar segura de obedecer mi voz, incluso si pareciera que por los caminos por donde te llamo parecen imposible”.

Leí estas palabras y me quede meditando. Me vi reflejado en la oveja Temerosa y sentí que las palabras de ese pastor eran las palabras del Buen Pastor.

Estas no son palabras literales de la Biblia, es una alegoría escrita por Hannah, pero el fondo del mensaje si está en la Biblia, porque el Señor habló de ser el buen pastor y jamás un pastor deja a sus ovejas solas. Hoy se que el Buen pastor me instruirá y me enseñará el camino por donde ir y mi función hoy es oír su voy y obedecerla.

Señor, hoy quiero oír tu voz y obedecerla. Se que me instruirás y me enseñarás el camino .

miércoles, 25 de agosto de 2010

ACERCANDOME AL REY



Destinos

Escribo estas palabras desde un aeropuerto. Aquí la realidad es distinta y cambiante. Personas que vienen y van. Repetidos anuncios a través de la megafonía. Rostros que denotan felicidad, cansancio, preocupación, curiosidad, tedio… ¡Un mundo dentro de otro!

Mientras mi vuelo sigue retrasado, analizo las distintas situaciones…

Estamos en un sitio de paso. Un viaje, propio o ajeno, atrae a la gente hacia este lugar. Llegan familiares. Un nuevo viaje de negocios. “Al fin se concretan las vacaciones anheladas”.

Es un lugar de emociones encontradas. Los abrazos están a la orden del día. Las lágrimas por la despedida, también. El fuerte tono de voz de la persona a la que le perdieron la maleta se pierde entre las risotadas de aquel grupo de jóvenes, mientras que un hombre le recrimina a su familia el haber llegado tarde.

(Mi vuelo continúa retrasado).

Es un espacio de encuentro. Así lo confirma ese abuelo que acaba de conocer a su pequeño nieto. Lo expresa en su rostro el muchacho que se reencuentra con su novia. Es evidente en la expresión cansada de aquella tripulación que vuelve a encontrarse con su ciudad.

Por sobre todo, el aeropuerto constituye un destino y un punto de partida. Quienes nos aprestamos a viajar tenemos un objetivo en mente: llegar a destino. Hemos comprado nuestro boleto y cuando llega el momento no deseamos otra cosa más que concretar nuestro propósito. Sabemos muy bien que el viaje no es la meta: es el medio para arribar a un sitio determinado.

(Acaban de anunciar que mi vuelo saldrá dentro de una hora…).

Y me pongo a pensar. Establezco un paralelo con nuestras vidas. Medito sobre el ajetreo del que muchas veces somos “presa fácil”. Porque en la multiplicidad de los hechos rutinarios podemos llegar a olvidarnos de que estamos en un sitio de paso.

Que la vida es un lugar de emociones encontradas. Que nuestra existencia es un espacio de encuentro. Y que por sobre todo, la vida constituye un destino y un punto de partida.

Jesucristo dijo: “Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente” (Juan 3:16, 10:10).

Para ser más claro (¡están llamando para abordar el avión!): la realidad y los beneficios de esta clase de vida (el destino final) pueden comenzar a experimentarse desde el “aquí y ahora” (el punto de partida). ¡La decisión es nuestra!

Cristian Franco