sábado, 31 de julio de 2010

ACERCANDOME AL REY


No Anhele… Decida

Mientras esperaba para recoger a un amigo en el aeropuerto de Portland, Oregon, tuve una de esas experiencias de que uno oye a la gente comentar y que le cambian a uno la vida. Ustedes saben, la clase que nos salta de repente. Bueno, ¡esta tuvo lugar a apenas sesenta centímetros de mí! Esforzándome en ubicar a mi amigo entre los pasajeros desembarcando, observe a un hombre que se dirigía hacia mí llevando dos maletas ligeras. Se detuvo justo junto a mí para saludar a su familia.

Primero, le hizo señas a su hijo menor (quizás de seis años) mientras dejaba caer sus maletas. Se dieron un largo y conmovedor abrazo. Al separarse lo suficiente para verse los rostros, oí al padre decir: “¡Qué bueno es verte, hijo. Te extrañé tanto!” Su hijo sonrió de manera algo tímida, esquivó la mirada y contestó suavemente: “¡Yo también, Papá!”

Entonces el hombre se paró, mirando a su hijo mayor (quizás de 9) y mientras abrazaba el rostro de su hijo con sus manos dijo: “Ya eres un hombrecito. ¡Te amo mucho, Zach!” Ellos también se abrazaron fuertemente. Su hijo no dijo nada. No hacía falta una respuesta.

Mientras esto pasaba, una bebé (quizás de año y medio) se revolvía entusiasmada en los brazos de su madre, sin quitar por un momento sus ojitos de la maravillosa escena de su padre que regresaba. El hombre dijo: “¡Hola, nenita!” mientras tomaba suavemente a la niña de los brazos de su madre. Rápidamente besó su rostro una y otra vez y la abrazó contra su pecho mientras la mecía de un lado para el otro.

La nenita se relajó instantáneamente y simplemente dejó caer su cabeza sobre su hombro y se quedó quieta de puro gozo.

Tras varios momentos, le pasó a su hija a su hijo mayor y declarò: “¡He reservado lo mejor para lo último!” y procedió a darle a su esposa el más largo y apasionado beso que recuerdo haber visto. Él la miró a sus ojos por varios segundos y entonces dijo suavemente: “¡Te quiero tanto!” Se miraron a los ojos mutuamente, sonriéndose el uno al otro mientras se tomaban de las manos. Por un instante, me parecieron recién casados pero sabía por la edad de sus hijos que no podían serlo.

Me maravillé por un momento y entonces me di cuenta cuán totalmente estaba absorto en el hermoso despliegue de amor incondicional a una distancia no mayor de un brazo extendido de mí. De repente, me sentí incómodo, como si estuviese invadiendo algo sagrado, pero me sorprendí al escuchar mi propia voz preguntar nerviosamente: “¡Wow! ¿Qué tiempo tienen de casados?”

“Hemos estado juntos catorce años por todo y casados los últimos doce”, contestó sin quitar la mirada del rostro de su encantadora esposa.

“Bueno, entonces, ¿por cuánto tiempo han estado separados?” pregunté. El hombre finalmente me miró, todavía manteniendo su jovial sonrisa y me dijo: “¡Dos días completos!”

¿Dos días? ¡Quedé anonadado! Estaba seguro de que por la intensidad del saludo que había presenciado habrían estado separados por al menos varias semanas, sino meses, y sé que mi expresión facial delató mis pensamientos. Así que, de manera casi casual y deseando terminar mi intromisión con alguna semblanza de gracia (y volver a buscar a mi amigo), le dije: “¡Espero que mi matrimonio se mantenga tan apasionado después de doce años!”

El hombre repentinamente dejó de sonreír. Me miró directo a los ojos, y con una intensidad que me quemó hasta el alma, me dijo algo que me dejó como una persona diferente. Él me dijo: “No lo anhele, amigo… decídalo”. Entonces mostró nuevamente su maravillosa sonrisa, estrechó mi mano y dijo: “¡Que Dios lo bendiga!” Con eso, él y su familia se voltearon y se alejaron juntos rápidamente.

Todavía observaba a aquel hombre especial y su excepcional familia alejarse de mi vista cuando mi amigo se me acercó y preguntó: “¿Qué es lo que estás mirando?” Sin dudar un instante y con un curioso sentido de certeza le contesté: “¡Mi futuro!”

Michael Hargrove, Copyright 1997
Fuente: www.AsAManThinketh.net

Matrimonio es una empresa que se construye todos los días. Lo grande del matrimonio lo hacen las pequeñas cosas.

Y de la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre.

Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada.
Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Genésis 2:22-23

viernes, 30 de julio de 2010

ACERCANDOME AL REY



Dejando el Niño Atrás

Miré a mi padre por última vez antes de que finalmente lo enterrasen. Y me dije a mí misma: “Te perdono, Papá”. Le he perdonado pero no he olvidado la confusión, el terror y el abuso que atravesé.

Mi padre trabajaba la mayor parte del tiempo mientras yo crecía. Pero cuando estaba en casa, era violento. Recuerdo llorar en medio de la noche mientras escuchaba cómo golpeaba a mi madre. Podía escuchar sus sollozos. Y yo lloraba porque no podía hacer nada al respecto.

Le tenía terror. Estábamos supuestos a no hacer nada malo de acuerdo a sus términos. Cuando tenía seis años de edad, me empujó la cabeza tan duro contra el piso que todavía tengo la cicatriz en mi frente.

Cuando le diagnosticaron depresión a mi madre, los cuatro hermanos tuvimos que mudarnos y vivir con él. Él empleó a alguien que nos cuidase mientras el trabajaba.

Había tanto temor en nosotros cuando el volvía. Mi padre estaba tan disgustado con uno de mis hermanos que un día le dio una paliza y quería echarlo de la casa. Observé aquel episodio con horror.

A partir de entonces, intenté no cometer errores. Lloraba por dentro porque no quería oír ningún lloriqueo. Y continué viéndole expresar su ira con el resto de mis hermanos.

Hallé solaz en los amigos del colegio. Disfrutaba leer cuentos y literatura. Invertía mi tiempo en la biblioteca del colegio. No había hogar, dulce hogar.

Hasta hace poco, no quería admitir que mi niñez me había afectado emocional y mentalmente. He traído las memorias de una época pasada hasta mi existencia diaria.

En todas mis relaciones, todo fue bien hasta que mis compañeros sugirieron un compromiso serio. Entonces yo saboteaba las relaciones.

No podía abrirme a nadie. Estaba muy a la defensiva cada vez que daban un consejo u opinión sobre mi actitud o conducta.

Cuando había discusiones, me cerraba o me iba. Nunca quería enfrentar asunto alguno y resolverlos.

Me destaqué en mi carrera invirtiendo muchas horas y esfuerzo. Ahora me doy cuenta de que era una manera de escapar a la realidad. Me mantenía tan ocupada que no notaba cosas que necesitaban atención. Usaba el trabajo como un medio de evitar compromisos.

Hubo una cosa que obtuve de la experiencia de ser abandonada. Podía sentarme en silencio sola por horas y reflexionar.

Ha desarrollado mi fascinación con la belleza de la naturaleza. Amo sentir el viento soplando sobre mi rostro. Disfruto ver la lluvia caer. Y sin importar cuán malo esté el clima, es todavía hermoso.

Sentí curiosidad por muchas cosas. Pregunté a otros y a mí misma sobre la vida y cómo algunas cosas le pasan a cierta gente. Me pregunté por qué la gente se comporta de la manera en que lo hace. Busqué respuestas.

He desarrollado la fortaleza para perseverar. Pero no es suficiente. Quiero convertirme en una sobreviviente que puede balancear su vida y disfrutar la abundancia que el universo nos ofrece.

He decidido liberarme de las cadenas de mi frágil crianza. Me prometo a mí misma que no permitiré a mi pasado arruinar mi futuro.

Esta niña ha crecido y no va a llorar en silencio más nunca.

Fatimah Musa

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.
1 Cor 13:11

jueves, 29 de julio de 2010

ACERCANDOME AL REY



Poder que Transforma

Me cuesta perdonar. ¿A quién no? Cuando alguien me falla, me defrauda o me perjudica… ¡cuántos deseos de venganza invaden mi mente! Tengo amigos y enemigos, y con ambos he tenido la oportunidad de practicar el perdón mutuo. En relación a este asunto, a través de los años experimenté diversas sensaciones, y transité distintas líneas de pensamiento.

Por ejemplo, me encontré con gente que promueve una especie de “perdón mágico”, adjudicándole a éste la solución a todo conflicto interpersonal. Otros, además, utilizan el perdón como una vía de escape emocional frente a los recuerdos tristes del pasado, estrategia cuyo resultado muy pocas veces logra satisfacer el vacío y la frustración del ser interior.

Pero también tuve el privilegio de conocer personas sinceras y valientes, que en medio del dolor y de la adversidad han sabido elegir el camino del perdón.

En el año 2003 visité la ciudad de Corrientes (Argentina), en el marco de unas conferencias especiales sobre el tema de la espiritualidad. En una de esas charlas enfaticé la importancia y el beneficio que le brinda a nuestra persona la decisión de perdonar. De esta manera, y basándome en mi experiencia personal en cuanto al perdón hacia mi padre (quien abandonó el hogar cuando yo tenía ocho años de edad), invité a los presentes a que realizaran un breve balance de sus vidas y perdonaran a aquellos que les habían perjudicado emocional y/o físicamente.

Al concluir se acercó una pequeña niña de siete años, quien me dijo: “Mis papás se divorciaron, igual que los tuyos… Por mucho tiempo no pude perdonar a mi papá por haberse ido de la casa, pero hace unos minutos decidí perdonarlo… ¡y lo logré! ¡Pude perdonar a mi papá!”

Han pasado varios años desde que me desilusioné con los cuentos de hadas. Créame. Pero ha transcurrido la misma cantidad de tiempo desde que comprendí el tremendo poder del perdón como un beneficio de doble vía.

Cuando escojo perdonar me libero de toda carga emocional hacia la otra persona, a la vez que construyo un espacio de libertad en el que el otro puede reconsiderar su error y cambiar de actitud.

Jesucristo dijo: “…si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados” (Marcos 11:25-26).

No le aconsejo que se haga el tonto y ande por ahí con una sonrisa prefabricada, diciendo: “todo está OK”, pasando por alto la situación de conflicto. Eso no es perdón. El perdón lo damos por amor, aunque el otro no lo merezca (¿no hace Dios así con nosotros?).

Perdonar quizás no haga que la otra persona cambie… ¡pero le aseguro que usted experimentará libertad y paz en su vida! Perdón es Poder que Transforma.

Cristian Franco

miércoles, 28 de julio de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… El Señor Peleará Por Nosotros.

Un varón de vosotros perseguirá a mil: porque Jehová vuestro Dios pelea por vosotros, como él os dijo. Josué 23:10.

¿Para qué contamos las personas?
Un hombre con Dios es una mayoría, aun cuando haya mil en contra suya.
Puede suceder que nuestros colaboradores sean demasiados para que Dios pueda obrar por medio de ellos, como aconteció con Gedeón que acrecentó sus fuerzas menguando el número de sus combatientes.
El ejército del Señor nunca es pequeño.
Cuando quiso fundar un pueblo, llamó sólo a Abraham y le bendijo.
Para vencer la soberbia de Faraón no echó mano de ejércitos aguerridos, sino que se sirvió solamente de Moisés y Aarón.
Dios a menudo se sirve también de un solo hombre antes que utilizar ejércitos conducidos por oficiales experimentados.
Todos los israelitas juntos, ¿mataron tantos enemigos como Sansón solo?
Saúl y sus ejércitos hirieron a mil, empero David a diez mil.
El Señor puede conceder al enemigo grandes ventajas, y, sin embargo, vencerle.
Si tenemos fe, tenemos a Dios con nosotros, ¿y qué podrán entonces las multitudes humanas?
Un mastín puede conducir grandes rebaños de ovejas.
Si el Señor te envió, hermano mío, su fortaleza, realizará sus planes por tu medio.
Por lo tanto, confía en su promesa y sé valiente.
Hoy no es día de yo pelear. Es el día para ver como Dios me defiende y de manera sorprendente para demostrar su poder ilimitado.

Señor, Gracias porque estás listo a defendernos como tus hijos. Queremos hoy comprender que no es nuestra la pelea sino tuya. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro de Cheques Del banco De La Fe.

martes, 27 de julio de 2010

ACERCANDOME AL REY


Hoy… Caerá Lluvia Sobre Mi.

Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán. Eclesiastés 11:3.
¿Por qué temer las nubes que oscurecen nuestro cielo?


Cierto que por unos momentos ocultan el sol, mas éste no se apaga; pronto resplandecerá de nuevo.
Las nubes sombrías están cargadas de agua, y cuanto más oscuras son más abundante será el agua que descarguen.
¿Cómo podrá haber lluvia sin nubes?
Nuestros sufrimientos siempre han traído bendiciones y siempre las traerán: son los sombríos mensajeros de gracias radiantes.
Estas nubes, dentro de poco, derramarán su contenido; la hierba tierna del campo se regocijará con la lluvia.
Nuestro Dios puede darnos a beber tristezas, pero no nos engañará en su ira; al contrario, nos refrigerará con su misericordia.
Los mensajes de amor de nuestro Dios, muchas veces nos llegan en sobre de luto; sus carros hacen ruido, pero llegan cargados de beneficios.
Su vara esparce flores suaves y frutos exquisitos.
No nos preocupemos de las nubes oscuras, antes bien, cantemos alborozados porque las nubes y las lluvias de abril nos traen las flores de mayo.
¡Señor, las nubes son el polvo de tus pies!
¡Cuán cerca está el día nublado y oscuro! Mas el amor te ve y se alegra.
La fe ve cómo se esparcen las nubes haciendo reverdecer los valles y collados.
Hoy…Mientras miro las nubes oscuras sobre mi, quiero visualizar el agua que contienen que pronto, muy pronto regarán mis campos.

Señor, Gracias porque la se escucha la lluvia venir por encima de las balsameras. Hoy levanto mis manos a ti esperando la frescura de su lluvia temprana o tu lluvia tardía. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

lunes, 26 de julio de 2010

ACERCANDOME AL REY



A pesar de todo…Vuela

Cuando el camino se hace cuesta arriba…
NO LO DEJES

Cuando las cosas andan mal…
NO ABANDONES

Cuando no consigas resultados y se sumen los problemas…
NO TE RINDAS

Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar…
NO TE CAIGAS

Cuando la suerte, te sea adversa y no encuentres fuerzas para seguir…
NO RENUNCIES

Cuando no encuentres compañeros de lucha…
NO TE APURES

¡Hay manos que sostienen las tuyas!
Cree y siente cada minuto de tu vida, deja que tu alma “vuele libre” por los jardines hermosos de la confianza en Dios, que llega donde nuestra visión no puede alcanzar, pero sí nuestro corazón puede sentir.

¡Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo!
INTÉNTALO

Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor.
No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya, resueltos todos nuestros problemas, pero podemos mirar con amor, cada minuto de nuestra vida..

Si pensamos que todo es pasajero, miremos con Amor lo negativo, que te encamina a la perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.

Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy, también son las alegrías de mañana.
Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente… no te quedes en el medio del camino porque allá, adelante… ¡te espera la recompensa de Jesús!
Autor Desconocido.

Dios te hizo para volar.
Para ir por encima de las circunstancias de la vida y mirar hacia el cielo.

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Éxodo 19:4.

Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Salmo 55:6

Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. Salmo 57:1

domingo, 25 de julio de 2010

ACERCANDOME AL REY



La voz en la Caverna


Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá dentro le decía: " Entra y toma todo lo que desees , pero no te olvides de lo principal. Recuerda algo: Después que salgas, la puerta se cerrará para siempre.

Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal..."

La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso el niño en el piso y empezó a juntar, todo lo que podía en su delantal.

La voz misteriosa habló nuevamente. "tienes solo ocho minutos". Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró, recordó, entonces que el niño quedó allá y la puerta estaba cerrada para siempre.

!La riqueza duró poco y la desesperación...para el resto de la vida!.

Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir, en este mundo y una voz siempre nos advierte: " No te olvides de lo principal". Y lo principal son los valores espirituales, la conducta, la honradez, la sinceridad, la familia, los amigos, la vida.

Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto, que lo principal siempre se queda a un lado.

Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial.

¡Los tesoros del alma!. Qué jamás nos olvidemos que la vida en este mundo, pasa rápidamente y que la muerte llega inesperadamente. Y que cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones. Ahora...piensa por un momento què es lo principal en tu vida..y por favor.."Nunca lo olvides" . Qué cosa extraña es el hombre: Nacer, no pide. Vivir, no sabe. Morir, no quiere.

Este es el día para lo más principal en ti..y este es: Dios.

También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.
Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?
Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;
y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.
Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Lucas 16:21