miércoles, 30 de septiembre de 2009

ACERCANDOME AL REY



Claves Para Oraciones Efectivas. (Tercera Parte)

En esta Tercera Parte Hablaremos sobre Recibir lo que Dios tiene.
Debemos estar preparados para sorpresas porque al orar para recibir, debemos recibir lo que Dios tiene para darnos y, tal vez, no sea lo que nosotros le estamos pidiendo. Recuerde que Dios no pone su mirada en nuestras peticiones sino en nuestras verdaderas necesidades.
¿Qué cree usted que el mendigo pensaba sobre su necesidad y petición? Él pensaba que necesitaba dinero. Es más, la gente del lugar, durante cuarenta años, al darle dinero, le estaba diciendo que lo que él necesitaba era eso: Dinero.
Hoy en día, hay personas que sí pueden trabajar, pero se comportan como personas que no tienen la posibilidad de hacerlo porque creen en su mente y en su corazón, que lo que necesitan es dinero y que otras personas se lo deben dar.
Pedro y Juan nos recuerdan que nuestra relación es con las personas, no con sus necesidades. Como cristianos debemos relacionarnos con las personas y no, aunque en ocasiones es más fácil, con sus necesidades porque, al verlas desde esta perspectiva, podemos estar contribuyendo a que las personas se acostumbren a ser mendigas y nosotros simplemente a dar limosnas. Cuando le pido a las personas, por mucho que me den, limosnas tendré; pero cuando le pido a Dios, por poco que me dé, provisión tendré.
Pedro y Juan, que muchas veces habían pasado por ahí no llevaban dinero. Es probable que fueran también a pedírselo a Dios, uno puede entrar a la presencia del Señor y pedirle, esa puede ser parte de nuestra oración. Observo continuamente, cómo en el tiempo de alabanza, tras ser llevados a un punto de adoración y exaltación a Dios, las personas se desmotivan por no encontrar nada para sí mismas.
En muchas oportunidades las personas se quedan ancladas en lo que desean y no en lo que Dios tiene para ellas. Están convencidas que lo que necesitan es esto o aquello, pero Dios puede sorprendernos.
““No tengo plata ni oro”, declaró Pedro, pero de lo que tengo te doy”.
Hechos 3:6a
¿Cómo darle dinero a alguien si no tengo? Cuando esté en contacto con las personas se dará cuenta que muchas veces las necesidades no son de cosas materiales, aunque las estén pidiendo. El problema aquí es la actitud, un problema de fe, un problema de posicionamiento en Cristo Jesús o de desconocimiento de las razones por las que Dios permite que pasen ciertas cosas, un aspecto íntimamente relacionado con la madurez espiritual.
Es de suponer que el hombre se haya quedado estupefacto ante la respuesta de Pedro y, tal vez, bastante decepcionado pero, sucedió algo extraordinario.
“En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda! Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza”. Hechos 3:6b-7
Recuerde que debe orar para recibir lo que Dios tiene y que puede ser algo muy diferente a lo que usted esté pidiendo.
Nuestras oraciones tienen respuestas porque las hacemos en el nombre de Jesucristo y porque pedimos en la voluntad del Padre. Algo es claro, este hombre estaba pidiendo dinero y lo que necesitaba era una sanidad, con más de cuarenta años en esta situación, no se le había ocurrido que podía dejar de ser lisiado.

Lo que Pedro vio a través del Espíritu Santo, fue que este hombre lo que necesitaba era ser sano y su condición pudiera ser transformada de un mendigo a un trabajador útil a sí mismo, a su familia y a su sociedad.
Muchos se han acostumbrado a sus limitaciones y necesidades, pueden ser espirituales, llagas emocionales o físicas. Han estado durante tanto tiempo que creemos que no pueden ser sanadas y nos limitamos a ponerle pañitos de agua tibia. A este hombre, día tras día, lo situaban allí y es muy posible que se le hubiera convertido en un negocio.
Cuando nos hallemos frente a una persona con estas características, debemos discernir, a pesar de sus lágrimas y sus dolores, qué es lo que realmente necesita. Pedirle al Espíritu Santo, que nos muestre sus verdaderas necesidades para poderlas ayudar desde la perspectiva y propósito de Dios.
Usted debe definir cómo va a caminar su vida cristiana, ¿al lado de los oradores o al lado de los mendigos? Ambos serán salvos, pero su condición sobre esta tierra va a ser muy diferente. Aquí no estamos hablando de salvación, estamos hablando de provisión.
¿Qué estaba pidiendo este hombre? Dinero. ¿Qué le dieron? Sanidad. ¿Era lo qué él realmente necesitaba? Sí, aunque él no lo sabía. A veces, estamos tan apegados a ciertos anhelos o cosas y Dios no nos responde por esa oración específica, por el contrario, nos da muchas y mejores cosas según su voluntad. Por ejemplo: Señor lo que yo necesito es un empleo, pero Dios lo que le está dando es tiempo para que lea la Biblia por primera vez en su vida.
Otro asunto de relevancia, es el ejemplo de cómo usted se acerca a Dios, porque generalmente, sus discípulos lo imitarán. Si somos personas que constantemente estamos mendigándole a los hombres, como líderes vamos a ejercer un liderazgo negativo porque todas las personas que nos siguen van a actuar como nosotros. Por el contrario, si usted es de esos oradores que no se levantan de su oración hasta que Dios le responde, así van a ser las personas que usted va a engendrar en el Espíritu Santo para la gloria del Señor.
No suframos de estrabismo espiritual, con un ojo miramos a Dios y con el otro miramos a los hombres, a ver dónde encontramos respuesta primero. Espere y confíe que la respuesta de Dios es la correcta, así Dios le responda con algo que usted no le está pidiendo, pues Él sabe lo que es mejor para nosotros y usted debe recibir agradecido lo que Dios tiene para darle.

Seguiremos en la Cuarta Parte de Este Tema hablando de Alabar a Dios.
Que Dios te siga llenando de su paz.

John Freddy y Ruth Betancurt.

lunes, 28 de septiembre de 2009

ACERCANDOME AL REY



¿Y si no Tengo Sueños?


“La energía de los sueños proviene de la actitud, motivación y el deseo de solucionar los problemas”.

Recientemente recibí un comentario de una joven donde cuestionaba “¿y si alguien no tiene sueños o no puede soñar? Honestamente no creo que nadie no tenga sueños, todos tenemos deseos, todos anhelamos, todos queremos lo bueno para nuestras vidas, todos pueden soñar.
La pregunta que debo hacerme es ¿Cuándo deje de soñar? ¿Cuándo perdí esa capacidad de volar?

Son muchos los factores que nos llevan a perder nuestros sueños o esa capacidad de soñar, puede ser la autoestima muy baja donde pensamos que eso no es para nosotros. Puede ser la falta de confianza en nosotros mismos producto de nuestras inseguridades recibidas en el hogar o en la escuela. Puede ser la desilusión cuando alguien en quien confiamos nos falló, ya no quiero soñar. Puede ser la ansiedad, el estrés y hay otro enemigo conocido como el pesimismo, que a su vez es conformista y cuya palabra preferida es “imposible, no se puede lograr”. Estos factores y especialmente el pesimismo te desaniman y pierdes esa capacidad de soñar, no quieres soñar porque temes que no se de y te dices a ti mismo “mejor no soñar que fracasar.” Y los mas “espirituales” se dicen: “creo que esta es la voluntad de Dios”. Perdemos el sueño cuando perdemos la esperanza.

¿Puedo volver a soñar? Claro que puedes volver a soñar. Los sueños se construyen de la esperanza. Tu puedes comenzar a soñar con la felicidad en tu matrimonio, puedes comenzar a soñar con la carrera que querías graduar, soñar con lograr, con tener, con hacer, son tantos los sueños que puedes hacer una gran lista de las cosas que te gustaría ver en ti y en los tuyos antes de morir. Cada uno de tus sueños aun incluyendo ser el mejor esposo, el mejor padre, el mejor amigo, son válidos e importantes.

Me encanta la definición de John C. Maxwell en su último libro ¡Vive tu Sueño! “Un sueño es un cuadro inspirador del futuro que infunde energía a tu mente, voluntad y emociones, facultándote para hacer todo lo que puedas para lograrlo”.

Nunca pierdas la esperanza, busca las cosas que quieres y trabaja por ellas. Pregúntate: ¿Qué es lo que realmente quiero en la vida? ¿Cuáles son las cosas que valen la pena luchar en la vida?

“No hay nada como un sueño para crear el futuro” Víctor Hugo

Una vez que has descubierto lo que quieres, es importante que te hagas las preguntas correctas para pasar a la acción y así detener el autosabotaje que muchas veces te haces, haciendo que tus sueños no se hagan realidad.

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” Rom.12:2 (NVI)

No te amoldes a las palabras y juicios de la gente que te dicen que es imposible, que no lo vas a lograr, que eso no es para ti, cambia de actitud y renueva tu mente con lo que Dios dice que eres y lo que El tiene para ti. Motívate para soñar, para soñar en grande, para ser el mejor, para dejar una huella en las personas que amas. Recuerda que todos los problemas se hicieron para ser resueltos, así que no te detengas y dale vida a tus sueños.

Hoy es el mejor día para volver a soñar. En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes

lunes, 21 de septiembre de 2009

ACERCANDOME AL REY



Lo Único que Quiero es Ser Feliz

“Cuando parece imposible, cuando parece que nada va a funcionar, generalmente estás a pocos milímetros de que suceda” Tony Robbins

El ser feliz es una necesidad para las personas, muchos quieren disfrutar la vida pero no saben como hacerlo, pareciera que es más fácil odiar la vida que amarla. No disfrutan las relaciones, las amistades, el trabajo, no disfrutan nada y llegan a preguntarse ¿Por qué no puedo ser feliz? Y buscan respuestas en otros culpándolos de todas sus desgracias, culpan a los padres, a los maestros, a los amigos, al cónyuge, al jefe y a todo aquel que se le ocurra o se le atraviese en el camino. Es fácil buscar culpables cuando no queremos cambiar y simplemente nos dejamos llevar por las circunstancias de la vida.

El ser feliz es algo que depende exclusivamente de mí y que comienza a medida que me amo a mi mismo. No se trata de ser egoísta al pensar en mi mismo, se trata del principio espiritual “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”. No puedes pretender ser feliz con otros si no eres feliz contigo, ni te aceptas ni te soportas a ti mismo. Recuerda el ser feliz no depende de otros, es tu elección que cambia el mundo.

La felicidad no es un sentimiento, es un modo de vida que se aprende viviendo en gratitud. Tu felicidad no esta determinada por lo que digan o hagan otras personas, está determinada por lo que tu pienses acerca de ti mismo. ¿Qué piensas acerca de ti mismo? Quizás es tiempo de cambiar esa imagen que tienes de ti porque no es lo que Dios diseño para ti. Es tiempo de dejar de verte como una victima, hoy es el día que tienes que comenzar a verte como protagonista. ¿Qué cosas necesitas cambiar para verte como protagonista? ¿Será tu comportamiento? ¿Será tu actitud? ¿Será tu manera de ver la vida?

Quizás no alcances a ver y necesitas la ayuda de un entrenador que te ayude a ver aquellas cosas que no estás viendo, sin embargo déjame decirte que el primer paso para ser feliz es tener la paz con Dios, El es el dador de la felicidad, y si estoy amándole a El y me amo a mi mismo, es más fácil amar a los demás y disfrutar la vida.

“Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!” Salmos 1:3

Somos felices cuando todo nos sale bien, nos encanta que todo nos salga bien y si eso es lo que busca comienza en este día a ser feliz. Algunas cosas que puedes hacer:

1) Agradecer a Dios por la vida y la oportunidad que te da para disfrutarla.

2) No pienses ni hables nada contrario a lo que Dios dice que eres. Piensa lo mejor.

3) Olvida los errores del pasado, el ayer es historia. Disfruta el presenta y planifica el futuro.

4) Haz sentir a las personas que tienes a tu lado que son importantes para ti.

5) Busca siempre el lado positivo del fracaso. ¿Qué puedes aprender hoy?
6) Practica el poder de la sonrisa, el poder del abrazo y el poder de las palabras positivas con las personas que encuentres cada día.

7) No te olvides “Quien tiene a Dios nada le falta”

Hay otras ideas prácticas que te ayudaran pero debes recordar que la felicidad es un viaje no un punto de llegada y esta felicidad llega con la decisión de cambiar paradigmas, creencias y cosas que debemos abandonar. Hoy es el mejor día para ser feliz y aunque parezca imposible está a pocos segundos de que suceda. Es tu elección.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes

martes, 8 de septiembre de 2009

ACERCANDOME AL REY




Asidos De Dios.
Gustad y ved. Salmo 34:8
Fue el canónigo Holmes, de la India, quien allá por 1920, llamó la atención al carácter inferencial que tiene la fe de muchos hombres. Para la mayoría de la gente Dios es una inferencia, no una realidad. Es una deducción de evidencias que consideran adecuadas, pero El permanece desconocido para el individuo. “Debe haber un Dios —dicen— por lo tanto, creemos en él.” Otros ni llegan siquiera a tanto. Conocen a Dios por lo que oyen hablar de él. Nunca se han preocupado de dilucidar el asunto por ellos mismos, y han puesto la creencia en Dios en el fondo de sus mentes, junto con otra variedad de conocimientos que tienen.
Para muchos otros Dios no es más que un ideal, impersonificado como lo bueno, lo bello, lo verdadero. O lo consideran como el principio vital o el impulso creador del fenómeno de la existencia. Las nociones acerca de Dios son muchas y variadas, y aquellos que las sustentan tienen todos una cosa en común: no conocen a Dios en una manera personal. Ni siquiera se les ha ocurrido que
esto pueda ser posible. Aunque no niegan su existencia, no creen que sea posible conocerle como a cualquier otra persona o cosa.
Los cristianos, por supuesto, van más allá de esto, a lo menos en teoría. Su credo les exige creer en la personalidad de Dios, y se les ha enseñado a orar: “Padre nuestro que estás en los cielos. “Ahora bien, la personalidad y la paternidad de una persona, conllevan la idea de conocerle personalmente. Esto lo admiten millones de cristianos, sin embargo. Dios no es más
personal para ellos que para millones de no cristianos. Viven tratando de amar un ideal y de ser fieles a un mero principio.
Contra toda esta nube de vaguedad e incertidumbre se destaca la clara luz de las Sagradas Escrituras que afirman que es posible conocer a Dios personalmente. Una amante Personalidad domina toda la Biblia, caminando entre los árboles del huerto y respirando la fragancia de cada escenario. Siempre está presente como persona viva, hablando, rogando, amando, trabajando, y manifestándose personalmente cuando quiera y dondequiera su pueblo tiene la receptividad necesaria para recibir esa manifestación.

La Biblia asume como hecho indiscutible que el hombre puede conocer a Dios, con la misma facilidad conque puede conocer cualquier persona u objeto que cae dentro de la esfera de su experiencia. Al referirse al conocimiento de Dios emplea los mismos términos que usa al tratar del conocimiento de objetos físicos. “Gustad y ved que es bueno Jehová’.’
“Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos: en estancias de marfil te han recreado.”
“Mis ovejas oyen mi voz.” “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Estos son solo cuatro de los innumerables pasajes de esa clase que se hallan en la Palabra de Dios. Pero más importante que cualquier texto que citemos como prueba es el hecho de que todas las Escrituras conducen a esta creencia.
¿Qué otra cosa pueden significar estos versículos sino que en nuestro corazón tenemos órganos con los cuales podemos conocer a Dios con la misma facilidad conque conocemos las cosas materiales con los cinco sentidos? Conocemos el mundo físico por medio de las facultades naturales con que se nos ha provisto, y podemos conocer a Dios por medio de facultades espirituales, siempre que obedezcamos al Espíritu y sepamos usarlas.

Por supuesto, primeramente debe realizarse en el corazón una obra regeneradora. Las facultades del hombre no regenerado yacen dormidas en él. No las usa, y puede decirse que están muertas. Este es el castigo que cayó sobre el pecado. Al efectuarse la regeneración, el Espíritu reanima esas facultades, y este es uno de los grandes beneficios que recibimos en la obra de
salvación realizada por Jesús en el Calvario.
Pero, ¿a qué se debe que los hijos e hijas de Dios sepan tan poco de esa habitual comunión conciente que se ofrece en las Escrituras?
La respuesta puede ser: se debe a nuestra crónica incredulidad. La fe es lo que hace que nuestro sentido espiritual comience a funcionar.
Cuando la fe es defectuosa el espíritu se cierra, y nos hacemos insensibles interiormente y ciegos para las cosas espirituales. Este es el estado en que se encuentran muchos cristianos de hoy en día.
No es necesario presentar pruebas para apoyar esta declaración; basta que hablemos con cualquier cristiano por ahí o entremos a la primera iglesia que esté abierta.
Hay todo un mundo espiritual que nos rodea y nos ciñe, esperando que lo reconozcamos. Dios mismo está a la espera que reconozcamos su presencia. Ese mundo espiritual, eterno y gigantesco, se nos hará evidente y sustancial en el mismo momento que reconozcamos su realidad.
Acabo de emplear dos palabras que requieren explicación, si es que la hay. Ellas son “reconocer” y “realidad:”
¿Qué entendemos por “realidad”? Es aquello cuya existencia no depende de lo que yo, u otras personas, podemos pensar y concebir, algo que existe aunque no haya nadie que pueda pensar en ello. Algo real por sí mismo, que no depende del observador para su validez.

Sé muy bien que hay gente que hace chistes respecto al concepto de realidad. Son los idealistas, que urgen infinitas pruebas tratando de demostrar que fuera de la mente no hay realidad ninguna. Y son también los relativistas que dicen no haber en el universo ningún punto fijo a partir del cual se pueda medir algo. Ellos se ríen de nosotros, y nos califican con el mote, despectivo para ellos, de “absolutistas!’ Pero el cristiano no pierde la serenidad por ello. Más bien
se ríe a su vez de los que lo tratan así, porque sabe que hay un Absoluto, y ese Absoluto es Dios.

Y sabe también que ese Ser Absoluto ha creado el mundo para el uso del hombre, y aunque no hay nada fijo o real en el significado de las palabras (cuando aplicadas a Dios) para todos los fines de la vida humana se nos permite proceder como si lo hubiera. Y cada ser humano procede así, excepto los que están mentalmente enfermos. Estos seres infortunados también tienen
problemas con la realidad; pero son tercos, y quieren vivir solo de acuerdo con sus propias ideas que se han formado de todas las cosas. Son sinceros, pero debido a esa misma sinceridad y honradez, se han creado un problema social.

Los idealistas y los relativistas no están mentalmente enfermos. Demuestran su buen sentido viviendo de acuerdo a nociones verdaderas de la realidad, aunque teóricamente las están rechazando. Las ideas de estos pensadores serían mucho más dignas de respeto si ellos vivieran conforme a lo que dicen, pero se cuidan muy bien de hacerlo. Sus ideas surgen del cerebro, no de
la vida.
Cada vez que algo afecta su vida, repudian sus propias teorías y viven igual que los demás.
El cristiano es demasiado sincero para ponerse a jugar con las ideas por el puro gusto de hacerlo. No le agrada tejer telas solo para darse el placer de exhibirlas. Todas sus creencias son prácticas y están engranadas en su vida. Por ellas vive, o muere, está en pie, o cae, en este mundo y para la eternidad. El cristiano no encuentra placer en la relación con personas cuya sinceridad
no le inspira confianza. Por eso prefiere alejarse de ellas.
El hombre sencillo y sincero sabe que el real. Cuando llega al uso de razón se da cuenta de que existe, y vive en él.

El mundo lo estaba esperando cuando él nació, y el mundo le dirá adiós cuando él parta para la eternidad. Por su profunda sabiduría de la vida, es más sabio que millones de hombres que dudan. Parado sobre la tierra siente el viento y la lluvia golpearle el rostro, y sabe que estas cosas son reales. Durante el día ve el sol, y durante la noche contempla las estrellas. Ve el rayo brotar del vientre de las nubes de tormenta, y oye los sonidos de la naturaleza y los gemidos y quejidos del alma humana.
Sabe muy bien que todo esto son cosas verdaderamente reales. Por las noches se acuesta en la mullida tierra sin temor de que ésta sea una ilusión, que podría desaparecer mientras duerme. Cuando amanezca, el firmamento azul seguirá sobre él, y la tierra seguirá siendo su cama, y las peñas y los árboles lo seguirán rodeando, como lo hacían cuando se acostó. Por eso vive y se regocija en un mundo real.
Por medio de sus cinco sentidos se relaciona con el mundo de la realidad, y las facultades que Dios le ha dado lo ayudan a utilizar todo lo que necesita para vivir en el mundo en que vive.
Bien. Por propia definición sabemos ‘que Dios es real. Es real en el sentido único en que solo Dios puede serlo. Todas las otras realidades dependen de la de él. La Gran Realidad es Dios, de quien dependen todas las otras realidades inferiores, las cuales constituyen la suma de lo creado, incluyendo a nosotros mismos. La existencia de Dios no depende de lo que nosotros pensemos
de él, porque él tiene una existencia objetiva, aparte de cualquier noción que nosotros tengamos.
El corazón que lo adora no está creando el Objeto de su adoración. Lo encuentra aquí y ahora, cuando despierta de su sueño espiritual en la mañana de la regeneración.
Otra de las palabras que debemos aclarar es “reconocer.” Esta palabra no significa ver o imaginar algo. El imaginar no es un acto de fe. Las dos cosas no solo son diferentes sino que se oponen la una a la otra. La imaginación proyecta imágenes ficticias, y trata de asignarles realidad. La fe no crea nada: sencillamente reconoce lo que ya está allí.
Dios y el mundo espiritual tienen existencia real. Podemos contar con ellos con tanta seguridad como lo hacemos con el mundo familiar que nos rodea. Tenemos delante de nosotros las cosas espirituales invitándonos a que las reconozcamos.
Nuestra dificultad estriba en que tenemos malos hábitos de pensamiento. Por lo corriente pensamos del mundo visible como el único real, y ponemos en duda la realidad de cualquier otro.
No negamos la existencia del mundo espiritual, pero nos cuesta aceptar que sea real en el pleno sentido de la palabra.

El mundo de los sentidos se introduce continuamente, y capta nuestra atención diaria a todo lo largo de nuestra vida. Es clamoroso, insistente y acaparador. No apela a nuestra fe. Asalta a nuestros cinco sentidos, y exige que lo reconozcamos como la cosa más real y definitiva. Y el pecado ha empañado de tal modo los cristales de nuestro corazón que no podemos ver la otra
realidad, La Ciudad de Dios destellando alrededor nuestro.
El mundo de los sentidos es el que triunfa. Lo visible se constituye enemigo de lo invisible; lo temporal se opone a lo eterno. Esa es la herencia que Adán dejó a sus descendientes.
En la raíz de la vida cristiana descansa la creencia en lo invisible. El objeto de la fe cristiana es la realidad invisible.
Nuestro erróneo modo de pensar, acuciado por la ceguera natural de nuestro corazón, y la ubicuidad intrusa de las cosas visibles, tienden a formar el contraste entre lo espiritual y lo real. Pero la verdad es que no hay tal contraste. La antítesis yace en otra parte: entre lo real y lo imaginario; pero nunca entre lo espiritual y lo real. Lo espiritual es real.
Si vamos a elevarnos a las regiones de la luz y el poder espiritual que nos marcan las Sagradas Escrituras, debemos perder el mal hábito de ignorar lo espiritual. Debemos trasladar nuestro interés de lo visible a lo invisible, porque la gran Realidad invisible es Dios. “Es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Esto es fundamental en la vida de fe. Desde aquí podemos elevarnos a
alturas inimaginables.
El Señor Jesucristo dijo, “Creéis en Dios, ¡creed también en mí!” Sin lo primero no puede ocurrir lo segundo.
Si realmente deseamos seguir a Dios debemos procurar vivir en otro mundo. Digo esto sabiendo bien que las gentes del mundo han usado estas palabras en forma despectiva y las han aplicado a los cristianos en forma de reproche. Que así sea. Cada hombre tiene que elegir su propio mundo. Si aquellos que, voluntariamente seguimos en pos de Cristo, elegimos deliberadamente el Reino de Dios, porque eso es lo único que nos interesa, no veo por qué hayan de oponerse a nuestra decisión.
Si perdemos a causa de ello, la pérdida es solo nuestra; si ganamos, a nadie le robamos lo que es suyo. El “otro mundo,” que es el objeto del desdén de este mundo, y el canto de burla de los borrachos, es el punto de destino que hemos elegido y al cual nos dirigimos con santa pasión.
Pero debemos evitar el error común de poner ese mundo exclusivamente en el futuro. No es un mundo futuro, sino presente. Es paralelo a nuestro familiar mundo físico que conocemos, y las puertas de acceso para ambos están abiertas.

El escritor de la carta a los Hebreos dice: “Os habéis allegado (y el verbo está en tiempo presente) al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, y a la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y a Dios el juez de todos y a los espíritus de los justos hechos perfectos, y a Jesús el mediador del nuevo testamento, y a la sangre del esparcimiento, que habla mejor que la de Abel” (Hebreos 12:22-24). Todas estas cosas están en contraste con “el monte que se podía tocar, el sonido de la trompeta y la voz de las palabras que se podían oír” (Hebreos 12:18-19).
¿No podemos concluir que así como el monte Sinaí podía ser aprehendido por los sentidos del cuerpo, podemos aprehender la realidad del monte Sión por medio de los sentidos del alma? Y esto no por ninguna artimaña de la imaginación, sino en un sentido real y verdadero. El alma tiene ojos que ven y oídos que oyen. Tal vez están débiles por el poco uso que les damos, pero por el toque del Espíritu Santo pueden recuperar su fuerza y ser capaces de poseer la vista más aguda y el oído más fino.

Cuando comenzamos a enfocar la mirada de Dios, las cosas del espíritu empiezan a cobrar forma en nuestra vista interior. La obediencia a la palabra de Cristo nos trae la revelación interior de la Deidad (Juan 14.21-23). Nos da una percepción espiritual más aguda, que nos permite ver a Dios tal cual él lo ha prometido a los limpios de corazón. Se apoderará de nosotros
una nueva conciencia de Dios, y empezaremos a gustar y a oir y a sentir interiormente que Dios es el todo de nuestra vida. Veremos brillar constantemente la luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

Nuestras facultades internas se harán más y más perceptivas, y Dios vendrá a ser para nosotros el Gran Todo, y su presencia la gloria y la maravilla de nuestra vida.
Oh, Dios, aviva en mí todas mis facultades espirituales, para Que pueda echar mano de las cosas eternas. Abre mis ojos, para que pueda ver; dame aguda percepción espiritual, dame la capacidad necesaria para gustar de Ti, y saber que eres bueno. Haz que el cielo sea más real para mí que ninguna cosa de la tierra, amén.
A. W. Tozer
Chicago. E.U.A.
Junio 16 de 1948

ACERCANDOME AL REY

ACERCANDOME AL REY



Me Dijerón que Nunca Lo Lograría

“¿Cómo que si puedo? Para el que cree, todo es posible.” Marcos 9:23 (NVI)

Siguiendo con el tema de la insatisfacción nos encontramos que una de ellas es no haber conseguido nuestros sueños. Lo cierto es que muchas veces nos encontramos con personas que nos dicen que no vamos a tener éxito y nosotros le creemos.
• Quizás tú le creíste a tu maestro que te dijo que pensará en otra carrera para estudiar porque esa que tú querías estudiar no era para ti.
• Quizás tú le creíste a un amigo cuando le contaste que ibas a montar un negocio maravilloso y él te dijo que ese negocio no iba a dar para nada, olvídate de eso.
• Quizás tú le creíste a una amiga cuando te ibas a casar muy entusiasmada y esta te dice que te olvidarás de ser feliz porque todos los hombres son iguales y ya veras que te acordarás de mí…

Y así podemos encontrar tantos casos donde lo que buscábamos era aliento, animo y lo que encontramos fue desaliento. ¿Ha sido tu caso? ¿Te has encontrado con personas así?

Estas personas no podemos considerarlas “malas”, sino que ellos piensan que lo mejor que pueden hacer por una persona es ponerle los pies en la tierra. Ellos quieren protegerlas del dolor del fracaso y la derrota. Y te hablan por tu “bien” para que no te estrelles, y lo que han hecho es desinflar tus sueños.

El experto en liderazgo Bob Bielh dice: “Los sueños son como burbujas de jabón flotando cerca de rocas afiladas en un día ventoso”. Esto me dice que los sueños son frágiles y que pueden ser derribados con mayor facilidad por nuestros amigos y familiares. Lo que otras personas digan no nos afectan tanto como cuando lo dice una persona cercana a nosotros.

En este mundo donde hay muchos pesimistas y realistas, hacen falta personas positivas y soñadoras, que crean que es posible alcanzar los sueños. Necesitamos personas que nos digan que si es posible lograrlo. Necesitamos personas que nos digan: “yo creo en ti.” “Sigue tu pasión que los vas a lograr.” “Sigue trabajando duro”. “Estás mejorando y cada vez mejor. Sigue así.” “La economía es difícil, pero todavía tu negocio puede crecer” “las oportunidades de trabajo no son grandes pero creo que tu encontrarás el trabajo adecuado.” “Estás aprendiendo y creciendo”. “Superaras todos los obstáculos en el matrimonio”.
Leyendo la biografía de Henry Ford me encuentro que: “Henry Ford, el barón de los automóviles, tenia en su taller un pequeño tubo de ensayo que decía, “El ultimo aliento de Tomas A. Edison”. Edison y Ford habían sido grandes amigos. Fue Edison quien alentó a Ford en un tiempo importante en la vida de Ford. Fue Alex Dow, de Detroit Edison quien presento a Ford ante Edison en una convención. “Ahí esta un joven amigo” dijo “quien ha inventado un carro de gas”. Edison quien invento el primer carro eléctrico, invito a Ford a su mesa. El hizo toda clase de preguntas y cuestionamientos a Ford sobre su nuevo invento. Impresionado con las respuestas de Ford, las ultimas palabras de Tomas Edison fueron “Mantelo todo!”. Y Ford lo hizo.
“Fue el punto decisivo para mi” después diría Henry Ford. “Pueden imaginarse que tan emocionado estaba. El hombre que sabia lo máximo en el mundo de la electricidad, mi ídolo de infancia, me estaba diciendo que mi carro de gas era mejor que el carro eléctrico! El fue el primero que me dio ánimos y que me dijo que mi sueño iba a funcionar!”
Ese encuentro con Tomas Edison cambio la vida de Ford. Y con el invento del Modelo-T y los ancestros en los automóviles, Henry Ford cambio mi vida y la tuya. Por solo unas palabras de aliento que impactaron el mundo como lo conocemos ahora.”

Es impresionante lo que una palabra de aliento puede hacer grandes cosas en la vida de uno. El apóstol Pablo nos anima en 1Tesalonicenses 5:11 “anímense los unos a los otros…” (BLS), debemos entender que nuestro llamado es a inspirar, animar, motivar, declarar vida.

Nos encanta estar rodeado de gente que nos levanten y nos hagan sentir muy bien. Y si hay alguien que te levanta y te anima ese es Dios, quizás mucha gente cercana te dijo que no podías lograr algo, pero Dios te dice hoy que cobres animo, que tus sueños los puedes lograr porque el va contigo, nunca te dejara ni te abandonará.

Si estás desanimado cualquiera que sea tu situación, te recuerdo que la diferencia entre el éxito y el fracaso es de creencias. ¿Cuáles son tus creencias? ¿En quien crees? ¿Qué crees de ti? ¿Quién eres? ¿Qué dice Dios acerca de ti? Cuando tú sabes quien eres puedes alcanzar tu destino. La fe es infundida en nosotros por alguien que nos animó. Hoy decide ser una persona de ánimo e ir tras tus sueños que lo vas a lograr, pero sobre todo decide darle aliento, animar a las demás personas y verás como tu vida va a cambiar.

En amor y liderazgo,
Pedro Sifontes

jueves, 3 de septiembre de 2009

ACERCANDOME AL REY




Entre Apóstoles y Apostolados.


No había visto a este pastor amigo por unos dos años. Lo encontré en las salas de espera de uno de los aeropuertos de America Central. Fue una alegría intercambiar experiencias, recuerdos y momentos vividos en el pasado en el ministerio. Entonces vino la pregunta que ritualmente hago a compañeros del ministerio a quienes no he visto por mucho tiempo. Y cuál es tu próxima meta? Hacía donde Dios te está llevando en los próximos cinco años? Y mi amigo con una sonrisa en los labios me dijo. Estoy viajando a la Ciudad tal, porque recibiré “la unción Apostólica del Apóstol Tal.
Entonces me dí cuenta que mi amigo había sido atraído como muchos más por la corriente del momento. El llamado de la aerolínea a abordar interrumpió sin misericordia nuestra platica. Ya en el avión mi pensamiento me estimuló con la expresión. La Iglesia de hoy está entre apóstoles y apostolados.
En innegable que la Biblia habla claramente de ministerios múltiples en Efesios 4:12. Es una red completa de ministerios puestos por Dios al servicio de la edificación del cuerpo de Cristo, pero que cada miembros se desarrolle, proyecte y fructifique su ministerio dado por Dios.
Recordemos que en los últimos 100 años la Iglesia Cristiana Evangélica se ha estado moviendo rápidamente en la cresta de las olas de nuevos enfoques que toman vigencia y luego disminuyen en fuerza, trayendo frustración tanto a los ministros que corren desesperados en búsqueda de alguna renovación y el cuerpo de creyentes que espera la dirección de sus lideres.
Hay algo errado en esto? En algo afecta a la Iglesia?
Necesitamos recordar que debemos hacer distinción entre forma y fondo. La forma en nada afecta, el fondo o fundamento si. Pablo en la carta a los Efesios Explica claramente el fondo.
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4-11-13.
• Jesús es quién constituye, selecciona y nombra a cada uno de los ministerios, no es un profeta, Maestro, Profeta o Apóstol quien lo hace.
• Estos ministerios son múltiples, diferentes, únicos y balanceados. No son una escala jerárquica.
• La Finalidad de todos los Cinco Ministerios es Perfeccionar a los santos para la obra del Ministerio, no es tener otros ministerios debajo de si mismos para gobernarlos. Es Perfeccionar y Liberar.
• Otra finalidad es Edificar a todo el cuerpo de Cristo.
• La meta final es que todos, tanto los ministerios como los creyentes lleguemos a la unidad de la fe. De manera que cuando un movimiento que exalta un ministerio en particular divide y fracciona, ha perdido la meta final.
• Que todos lleguemos al Conocimiento del hijo de Dios para llegar a la estatura de la plenitud de Cristo. El efecto final es ser como Jesús lo fue y aunque era el Señor , nunca exigió supremacía alguna sobre los demás, sino que dio la mejor lección de humildad.

Cuando mantenemos este fondo, la forma pasara desapercibida y solo esa forma podrá servir para hacer más práctica la labor de la extensión del Reino.
El ministerio apostólico inicia con Jesús al momento de nombrar a sus apóstoles y “establecerlos para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios” (Mr. 3:13-15). Es decir, les hizo un firme llamado a:

• Mantener un compañerismo íntimo con Jesús.
• Mantener Un compromiso real a la predicación de su Palabra;
• Mantener la autoridad para sanar enfermos y echar fuera demonios

El libro de los Hechos amplia estas características a un nivel global, poniendo en evidencia que los Apóstoles desarrollaron roles como:

• El ser promotores de la obra de Jesús
• Confirmar a la iglesia a través del discipulado
• Abrir senderos donde no los había
• Ser visionario

Cada apóstol desarrolló roles particulares, lo que significa que no había un patrón a seguir, o un solo modelo o combinación de dones como normativa a idealizar.
A lo largo de la historia de la Iglesia podemos observar en un vistazo general que la Iglesia fue perdiendo la sencillez marcada por Jesús y los primeros apóstoles. Veámoslo de esta manera.
Siglo I.
La Iglesia nace con apóstoles y crece, aún en medio de gran persecución. Los miembros de la Iglesia en Jerusalén fueron esparcidos por toda Judea, Samaria y lo que hacían era llevar adelante la misión: Predicar a Jesucristo.
Los apóstoles fueron muriendo y el último que muere es Juan al final del Siglo I. Los hombres que, discipulados por los apóstoles, los sucedieron, fueron llamados LOS PADRES APOSTÓLICOS (Clemente, Ignacio, Papías, Policarpo). El nombre de “padres” era una designación popular, dada la ternura paternal que reflejaban. La tarea de estos padres culmina en el siglo II.
Siglo II.
En el último tercio del Siglo II, aparece la idea de universalidad y comienza a denominarse a la Iglesia como IGLESIA CATÓLICA (no romana).
Ireneo, uno de los más grandes teólogos de este siglo y obispo de Lyon, enseñó la unidad de la Iglesia. Una unidad espiritual y no orgánica.
Lamentablemente, y a pesar de esta enseñanza, se tergiversó el concepto de unidad espiritual y surge una tendencia de transformar esa unidad en unidad organizacional.
Ireneo también enseñó que Pedro y Pablo fundaron la Iglesia de Roma, designando sucesores. (No hay apoyo bíblico e histórico fidedigno para sostener esta teoría).
Siglo III.
A mitad del Siglo III, Cipriano, obispo de Cartago, enseñó que la Iglesia Universal (fuera de la cual no había salvación), debía ser gobernada por los obispos sucesores de los apóstoles. Él sostuvo que la autoridad apostólica había sido dada primero a Pedro. Así fue como la Iglesia de Roma se hizo predominante, porque se creía que él la había fundado.
Siglo IV.
El cristianismo se fue institucionalizando poco a poco, cediendo a las presiones imperiales. El Imperio utilizaba la fe cristiana para sus fines políticos con el propósito de unificar el Imperio que estaba en decadencia.
En este contexto, el sacerdocio universal de los creyentes, dio lugar al surgimiento de un clero (conjunto de sacerdotes o eclesiásticos, clase sacerdotal), y este clero se transformó en el símbolo de lo sagrado.
La Iglesia, el mundo y el Imperio eran una sola cosa. Ser ciudadanos del Imperio, era ser cristiano y viceversa. Ciudadanía imperial y condición cristiana, llegaron a ser sinónimos.
Siglo V.
Se intensifica la idea de sucesión apostólica, o secuencia de nombramiento de obispos. Finalmente, Roma sale airosa en su debate y el papa, el obispo de Roma, llegó a ser reconocido como el obispo superior a todos. De ahí el nombre de Iglesia Católica Romana.
Siglo V-XV.
La Iglesia ingresa al período conocido como “EDAD MEDIA” que va del siglo V al siglo XV, durante el cual la Iglesia institucional gana un inmenso poder político y social lo cual produce oscurantismo espiritual. De esta forma se alejó de la verdadera enseñanza y práctica apostólica.
Siglo XVI.
la REFORMA PROTESTANTE del siglo XVI empezó a sacar a la Iglesia de las tinieblas espirituales que había cegado su mente por varios siglos. Esto, gracias a Martín Lutero.
La Reforma, desafió la doctrina monopólica de la sucesión apostólica, ya que Lutero consideraba que la autoridad apostólica sólo está en la Biblia, más que en la Iglesia y sus instituciones.
Desafortunadamente, algunos de los más prominentes reformadores, también creyeron que el período apostólico había cesado al mismo tiempo que el Nuevo Testamento estuvo en vigencia (Conociéndose esto como CESACIONISMO).
Se ignoraron a raíz de eso el ejercicio de los Cinco Ministerios de Efesios.
El enfoque principal de la Reforma fueron los Pastores. Parecía que era el único ministerio aprobado.
Cuando me convertí hace 46 años el enfoque de la Iglesia eran los Evangelistas y todos los demás ministerios quedaron relegados a un segundo plano.
Luego vino la época de los profetas y profetizas. Y mucha gente esperaba con ansias encontrase con el profeta o la profetiza para recibir la dirección divina.
En tercera esfera apareció la onda de los Maestros y muchos ya no querían ser evangelistas ni profetas sino Maestros. Ahora hemos entrado en un movimiento apostólico donde muchos ministros ya no ven importante ser conocidos como Pastores , Maestros o Evangelistas sino como Apóstoles.

Ahora hemos entrado en una nueva etapa que ha exagerado y desbalanceado el equilibrio de los estos Cinco Ministerios poniendo por encima de los demás a los Nuevos Apóstoles y Profetas y confiriéndoles un grado más alto de autoridad sin que lo que están arriba tengan a alguien a quien rendirles cuentas. Lo que podemos ver, es como un regreso al enfoque de la Iglesia en los Siglos Anteriores.
En realidad a la luz de las Escrituras no hay nada que trate del nombramiento de apóstoles como cargos de influencia por encima de los otros luego de los apóstoles originales. Pero si la Biblia muestra en Efesios el equilibrio que debe existir entre los Ministerios de Efesios 4. Pastores, Maestros, Apóstoles (Enviados, Misioneros, Visionarios) , Evangelistas y Profetas.
Quiera Dios que como líderes de esta época podamos cada día centrarnos más en la Escritura sin tener que correr tras nuevas corrientes propulsadas por líderes carismáticos pero que en el fondo buscan con motivaciones erradas el ser reconocidos, aplaudidos y casi venerados por un pueblo que cada día aumenta en el analfabetismo Bíblico mientras desesperadamente buscan lo mágico, atractivo y novedoso.
Nunca olvidemos que como líderes nuestro Ejemplo, Mentor, Señor y Modelo por excelencia es Jesús el Nazareno quien con su ejemplo de humildad y sencillez, nunca proclamó un título ni un lugar de preeminencia, sino que se humilló tomando forma de siervos y por haberse humillado Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio un Nombre que es sobre todo Nombre. Filipenses 2.
Volviendo a lo original tomamos el camino de la sencillez y el camino de la sencillez es el camino de la Cruz para luego ir al Trono.

Dr. Serafín Contreras Galeano.