lunes, 31 de agosto de 2009

ACERCANDOME AL REY



Claves Para Oraciones Efectivas.(Segunda Parte)

En este Segunda Parte Hablaremos sobre la Clave de Mirar Fijamente a Dios.
Recuerde que un orador es alguien que pide y ruega a Dios. Ahora, cuando usted esté orando debe mirar fijamente a Dios. Ésta es la segunda clave. Cuando uno deja de mirar a Dios, la mirada se le va para otros lados.
“Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna”. Hechos 3:3
Tenemos a dos siervos de Dios, entrando por la puerta del templo así como el mismo Señor Jesús había entrado por esa puerta y debió haberlo visto allí, pues era lisiado de nacimiento y tenía más de cuarenta años. El hombre lisiado los vio y les pidió limosna.

Usted puede dar porque Dios le dijo que diera, pero otra cosa es dar porque alguien tocó su corazón a través de la lástima. Uno puede decir: “Pues bueno voy a tener este detalle, esta deferencia con esta persona y le voy a dar”, aquí hay una gran diferencia pues no nos estamos refiriendo al que suple la necesitad, sino al necesitado.
Va usted conduciendo y al parar en un semáforo, las personas lo rodean y le extienden la mano pidiéndole pero, a la vez, están mirando a ver quien más viene, porque si usted no le deja su monedita o su billete, alguien más se lo puede dejar y ellos no quieren perder ninguna oportunidad. Así que ellos no están viéndole a usted como una persona como tal, pues tal vez en su siguiente pasada ni lo recuerden. Están mirando su mano, viéndole como un proveedor.
Algunos podemos estar así en el templo del Señor, ¿cómo es nuestra condición al estar dentro de la iglesia del Señor? ¿Estoy orando con los ojos puestos fijamente en Dios o en los hombres? Este pasaje causa mucha tristeza y conmoción.
Hoy cobra vigencia porque venimos de una sociedad que nos ha enseñado que la respuesta está en los otros y puede que hagamos nuestra oración de entrega y ya seamos cristianos y teniendo acceso directo al trono de Dios, pero seguimos en una actitud de mendigos.
“Pedro, con Juan, mirándolo fijamente le dijo: -¡Míranos!-”. Hechos 3:4
Pedro sabía que era dejar de mirar al Señor. ¿Recuerda cuando Pedro, que era tan intrépido, le dijo al Señor que caminaba sobre las aguas: -Señor, si eres tu, mándame que yo vaya a ti sobre el agua- y el Señor le dijo: -Ven-? (Mateo 14:28-29). Pero el texto dice que cuando Pedro puso sus ojos en lo que estaba a su alrededor y dejó de mirar a Jesús, se empezó a hundir.

Cuando uno deja de mirar al Señor, se empieza a hundir hasta casi ahogarse. Por esto, necesitamos al orar, nunca apartar la mirada de Dios.
Sea cual sea la petición que usted le está haciendo a Dios, de salud, de negocios, emocional, de empleo, no deje de mirar a Dios porque, a veces, las circunstancias se van a poner muy difíciles y si empezamos a mirar las circunstancias quitando la mirada de Dios nos hundimos.

Dios nos dice: “Mírame fijamente a través de la fe”.
Moisés, se sostuvo como viendo al Invisible. Interesante: La fe hace que nos sostengamos como viendo al Invisible. Si no miro fijamente a Dios voy a tener mi mirada puesta en otras aparentes respuestas a través de otras personas y no de Dios.
Si usted está haciendo una negociación y se empieza con tropiezos, mire a Dios, el que todo lo puede cambiar a su alrededor porque “Jesucristo es el mismo, ayer y hoy y por los siglos”. Hebreos 13.8
Cuando se provoca lástima, cuando alguien cree que es el otro ser humano el que tiene que suplir o cuando alguien cree que la sociedad le debe alguna cosa, así esté dentro del gremio cristiano, siempre se sentirá insatisfecho con lo que otros le den.
“El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo”. Hechos 3:5
Aquí ocurrió algo que cambió la vida de este mendigo. Tal vez él pensó: “Bueno, me dijeron que los mirara, debe ser que me van a dar”. Se quedó mirándolos fijamente porque su corazón seguía puesto en la respuesta que esperaba de ellos. Su mirada no estaba puesta fijamente en Dios, sino en lo que los hombres podían darle.
Seguiremos en la Tercera Parte de Este Tema hablando de Recibir Lo que Dios Tiene.
Que Dios te siga llenando de su paz.

John Freddy y Ruth Betancurt.

martes, 25 de agosto de 2009

ACERCANDOME AL REY



Diga Adiós a las Excusas

“Tus amigos no las necesitan y tus enemigos no las van a creer de todas maneras, entonces para que darlas.”

Algunas personas me han escrito informándome que las cosas van bien en sus vidas. Hace algunos meses estaban con muchas preguntas sin respuestas, unos estaban al borde de la desesperación y otros estaban viviendo completamente sin propósito y más aun no tenían idea de lo que significaba el coaching, ni como esta herramienta podría ayudarle.

Haga el cambio.

En muchos aspectos el coaching ha sido una ventaja. Para realizar los cambios que están haciendo las personas implica un salto de fe, y un permanente y significativo cambio en la manera en que miran la vida, y mucho mas un verdadero compromiso con los objetivos que quieren lograr en la vida.

Muy a menudo es el miedo de salir de su zona cómoda y segura lo que impide que algunas personas intenten cambios en sus vidas que les permitirán alcanzar las metas y sueños que se han trazado, o lo que Dios ha destinado para ellas. Por supuesto, siempre hay muchas “razones” o “excusas” por qué la gente cree que no debería cambiar o ir a una vida extraordinaria.

Algunas de ellas:

“Toda la vida he sido así”

“Estoy muy ocupado, no tengo tiempo”

“Soy muy pobre, no tengo dinero”

“No tengo talentos”

“No se cómo hacerlo”

“No puedo…”

Eso me recuerda a Moisés: “Señor, yo nunca me he distinguido por mi facilidad de palabra —objetó Moisés—. Y esto no es algo que haya comenzado ayer ni anteayer, ni hoy que te diriges a este servidor tuyo. Francamente, me cuesta mucho trabajo hablar.
¿Y quién le puso la boca al hombre? —le respondió el Señor—. ¿Acaso no soy yo, el Señor, quien lo hace sordo o mudo, quien le da la vista o se la quita? Anda, ponte en marcha, que yo te ayudaré a hablar y te diré lo que debas decir.” Éxodo 4:10-12 (Nueva Versión Internacional)

Así como Moisés, nosotros podemos ir por la vida creando excusas que nos permiten una vía de escape, e impiden hacerle frente a la realidad. Lo cierto que estas excusas no nos sirven y lo que nos hacen es sentirnos miserables con nuestra vida y todo lo que hacemos.

Fórmula para el cambio

Para hacerle frente al cambio es necesario comprender lo que se necesita hacer para superar la resistencia al mismo. ¿Qué cambios deben darse en tu vida para alcanzar esa vida extraordinaria? ¿Emocionales? ¿Fisiológicos? ¿Espirituales? ¿Relacionales? ¿Financieros? ¿Laborales? ¿Hábitos?

¿Qué es lo que te produce insatisfacción en la vida? ¿Qué quieres lograr en la vida?

La formula para el cambio es la siguiente: I x V x P x F > R
(Donde I = insatisfacción, V = Visión, P = Plan, F = Flexibilidad, R = Resistencia)

Lo interesante de esta fórmula es que si uno de estos elementos no es claro o aceptado por la persona, la resistencia al cambio siempre será mayor y, por tanto, aumentan las excusas para no hacer ningún tipo de cambios y volver a sumergirse en la zona cómoda. Sin un compromiso de la persona no hay coaching.

La vida que hoy tienes debes agradecerla, disfrutarla en compañía de tu familia y amistades, deja ya de construir excusas porque ellas te llevaran al fracaso.

Tú puedes hacer la diferencia en la vida de muchos. Hoy es el mejor día para decirle adiós a las excusas.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes

martes, 18 de agosto de 2009

ACERCANDOME AL REY




» La Rosa Adentro

Un cierto hombre plantó una rosa y la regó fielmente y antes de que floreciera, la examinó. Vio que el capullo pronto florecería, pero notó espinas en el tallo y pensó: "¿Cómo puede tan bella flor provenir de una planta cargada de tantas espinas afiladas?" Entristecido por este pensamiento, se olvidó regar la rosa y, justo antes de que pudiera florecer, murió.

Así pasa con mucha gente. Dentro de cada alma hay una rosa. Las cualidades que reflejan a Dios colocadas en nosotros al nacer, crecen en medio de las espinas de nuestras fallas. Muchos de nosotros nos miramos a nosotros mismos y vemos tan sólo las espinas, los defectos.

Nos desesperamos, pensando que nada bueno puede salir de nosotros. Descuidamos regar lo bueno en nosotros y, eventualmente se muere. Nunca alcanzamos nuestro potencial.

Alguna gente no ven la rosa dentro de sí mismas; alguien más tiene que mostrárselas. Uno de los grandes dones que una persona puede poseer es la habilidad de llegar más allá de las espinas de otros y hallar la rosa dentro de ellos.

Esta es una de las características del amor... mirar a una persona, conocer sus verdaderas fallas y aceptar a esa persona en nuestra vida... siempre reconociendo la nobleza en su alma. Ayudemos a otros a darse cuenta de que pueden superar sus fallas. Si les mostramos la "rosa" dentro de sí, ellos conquistarán sus espinas. Sólo así florecerán muchas veces.

La Parábola de la Rosa fue escrita por Umair... un estudiante universitario en Arabia Saudita.

Fuente: www.AsAManThinketh.net

Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; Rom 12:5-7
El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará. I Cor 13:8



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lunes, 17 de agosto de 2009

ACERCANDOME AL REY



» Deja que tu luz brille

Una pequeña niña se encontraba entre un grupo de personas, que eran guiadas en una excursión por una gran catedral. Mientras el guía daba explicaciones sobre las diversas partes de la estructura, el altar, el coro, la mampara y la nave principal, la atención de la pequeña estaba enfocada en una vidriera de colores.

Estuvo por largo tiempo, considerando en silencio la ventana. Al elevar la vista hacia las figuras que formaban parte del vitral, su rostro fue bañado en un arco iris de colores cuando el sol de la tarde inundó el ala cruciforme de la inmensa catedral.

Cuando el grupo se preparaba para continuar la gira, la niña se llenó de valentía y preguntó al guía: "¿Quiénes son las personas que están en ese vitral tan hermoso?
-Esos son los santos" -respondió aquel.

Esa misma noche, mientras la niña se alistaba para acostarse, le dijo a su madre con orgullo:

-Sé quiénes son los santos.
-¿Lo sabes? -respondió la madre. ¿Y me podrías decir quiénes son?
Sin vacilar la niña respondió:

- ¡Son las personas que dejan que la luz brille a través de ellas!
¿Estas permitiendo que la luz del Señor brille a través de tí?

Hemos sido llamados a compartir la luz de Jesús en un mundo de tinieblas. Como rayos de luz que atraviesan el pesimismo y la oscuridad, podemos llevar esperanza y ánimo.
Mateo 5:16
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,
para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos.




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ACERCANDOME AL REY


Claves Para Oraciones Efectivas. (Primera Parte)

Vamos ahora a conocer algunas claves para que sus oraciones sean efectivas. Recuerde, una clave es un código de ingreso.
Orador es la persona que pide y ruega. Nosotros oramos y le pedimos a Dios. Antes, como dice el apóstol Pablo, en 1 Corintios 12, cuando éramos llevados en medio de nuestra ignorancia a los ídolos mudos, le orábamos a cualquier cosa y hasta creímos que nos respondían. Sin embargo, ahora que estamos con el único y verdadero Dios, debemos recordar que somos personas que oran y ruegan pero sólo a Dios.
Al ver un alpinista o un escalador podemos compararlo con el orador, pues la oración al igual que ellos es muy dinámica. No se trata de concentrarnos y entrar en un éxtasis, aunque se pueden vivir las dos situaciones durante la oración; se trata más bien de un dinamismo basado en la interacción entre Dios y la persona que ora, sea hombre o mujer, anciano o niño, lleve muchos años con el Señor o pocos.

No se trata de claves de antigüedad sino de situaciones que hay que tener en cuenta en el momento de orar, es importante entender esto para poder recuperar o ascender en la intensidad de la oración y no abandonarla jamás.
Lo principal es nuestro contacto con Dios, porque necesitamos entender que sólo Dios nos puede responder. Dios no debe ser nuestro último recurso sino nuestro único recurso, a Dios le agrada eso. Podemos estar en medio de un avivamiento de oración y pasar desapercibido para nosotros.

La vida de un creyente debe ser una vida de oración. No es lo excepcional, debemos anhelar tiempos de oración diarios constantes, tiempos de oración personal. Los tiempos colectivos de oración y los tiempos personales de oración se complementan pero no se pueden remplazar los unos por los otros.
Los apóstoles estaban muy comprometidos, habían recibido un ejemplo de oración del Señor Jesús, estuvieron a su lado mientras Él estuvo en su ministerio terrenal. Él les habló de la oración pero también lo vieron orando y seguían su ejemplo en el templo o en cualquier lugar.
El libro de Hechos de los Apóstoles, en su capítulo tres, nos ilustra al respecto. Un poco antes, en el capítulo dos, ya habían sido llenos del Espíritu Santo y para una persona que es templo del Espíritu Santo se le hace necesario orar.

No es nuestra intención decirle cuánto tiempo debe orar, ni de qué forma o posición física, si arrodillado, acostado o sentado, ni donde lo debe hacer. Voy a hablarle de claves para que cuando usted esté orando encuentre las respuestas de Dios que está buscando.
Orador o mendigo
Debe definir si quiere ser un orador a Dios o un mendigo de los hombres. Buscando el significado de mendigo encontramos que tiene dos sinónimos: Limosnero y pordiosero. El mendigo se caracteriza porque ve en los hombres la solución a sus necesidades, al menos, en el contexto que vamos a ver.
El orador a Dios se diferencia ampliamente de la persona que se comporta como un mendigo en el ámbito cristiano. Ésta es la primera clave: Saber si usted es un orador a Dios o un mendigo de hombres.
“Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración”. Hechos 3:1
Iban los dos apóstoles, dos cristianos normales que quieren orar en el templo. En aquella época había ciertas horas del día dedicadas para la oración en el templo. Dividían el día en cuatro vigilias de tres horas cada una y se establecían tiempos dentro de esas cuatro vigilias para orar en el templo.
Usted podrá preguntarse ¿Tiene que ser a las tres de la tarde o dentro de esos tiempos en las vigilias? No. Eso no es lo importante para Dios, Él no tiene hora, ni fecha, ni calendario, cuando usted necesite orar lo puede hacer en el lugar en donde esté. En este caso son muy específicos, ellos estaban yendo al templo porque su misión era ir a orar allí en ese momento.
“Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo”. Hechos 3:2
Tenemos el templo, tenemos las personas, tenemos a Dios que se supone los escuchaba. Pedro y Juan son oradores a Dios.
Tristemente, algunos llegan al cristianismo y al templo para que la gente que entra les solucione sus necesidades. ¿Somos oradores a Dios o mendigos de hombres?
Hagamos caso a lo que dice el Señor Jesús, entremos a nuestro lugar secreto y Dios que escucha lo que decimos en lo secreto nos recompensará en público.
¿A través de personas? Posiblemente ¿A través de personas? Posiblemente, Dios puede escuchar su oración: “Señor, tengo esta necesidad, ¿me puedes ayudar por favor?”. Y Dios puede mover el corazón de una persona para que esa oración que usted ha hecho sea respondida.
Debo definir entonces, si soy como Pedro y Juan que entran a la presencia de Dios porque sabían claramente que Dios es el que soluciona todos los problemas o soy como este hombre que tenía un problema, estaba enfermo de nacimiento y parece ser que todos los días lo dejaban allí en esa puerta llamada Hermosa, para que le pidiera limosna a los que entraban al templo.
Esta última, es la característica de un mendigo de hombres, actitud que puede hallarse en nuestros corazones cuando nos quejamos delante de los hombres con el fin de provocar lástima.
Seguro que Pedro y Juan tenían sus necesidades: Espirituales, emocionales y materiales, pero ellos entraban en la presencia de Dios y veían sus respuestas. Sin embargo, este hombre estaba allí desde su nacimiento y se había convertido en alguien que provocaba lástima en la gente. Además, su situación era paupérrima, era un lisiado, tenía un grave problema.

Todos podemos tener necesidades pero, ¿cuál es nuestra actitud? ¿Colocamos la vista sobre las personas que creemos que nos pueden ayudar a solucionarlas? Si este es el caso, estamos perdiéndonos la gran oportunidad de que sea Dios el que nos supla directamente.
Seguiremos en la Segunda Parte de Este Tema hablando de la clave Mirando Fijamente
Que Dios te siga llenando de su paz.

John Freddy y Ruth Betancurt.

martes, 11 de agosto de 2009

ACERCANDOME AL REY



Reflexiones – “Yo Nací dos Veces”

Antes de que fueras concebido, te deseaba
Antes de que nacieras, te amaba
Antes de que tuvieras una hora de nacido,
hubiera muerto por ti
Este es el milagro del amor

Mamá siempre esta allí cuando la necesitas. Ayuda, protege, escucha, aconseja, y alimenta física y moralmente.

Se asegura de que su familia sea amada veinticuatro horas al año. Al menos así es como yo recuerdo a mi madre, los pocos años maravillosos que tuve la suerte de estar con ella. Pero no hay palabras que describan el sacrificio que hizo por amor a mi, su joven hijo.

Yo tenía diecinueve años cuando conducían a un campo de concentración con un grupo grande de otros judíos. Era evidente que estábamos destinados a morir.

De repente, mi madre ingreso en el grupo y cambio de puesto conmigo. Aun cuando esto sucedió hace mas de cincuenta años, nunca olvidare las ultimas palabras que me dirigió vi su mirada de despedida.
“Ya he vivido suficiente. Debes sobrevivir porque eres muy joven”, dijo.
La mayoría de los niños nace solo una vez. Yo nací dos veces… de la misma madre.

Fuente: Joseph C. Rosenbaum, Sopa de Pollo para El Alma de la Madre.

ACERCANDOME AL REY



Como Por Un Hombre.

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer y que tenia buen aspecto y que era deseable para adquirir sabiduría, así que tomo de su fruto y comió Le dio a su esposo con ella y también el comió Génesis 3:6

Con Ella – “¿por que, por qué entraste en mi vida? ¿por que te envió Dios a mi? Mira el desastre que has causado. ¡Toda la culpa es tuya!” Adán ha tenido una canción triste que cantar desde muy pronto después que el y su “`ezer kenedgo” comieron del árbol. Pero cuando ella le ofreció la fruta, ella no la rechazó. No dijo, “ahora espera un minuto. Dios dijo que no comiéramos de este árbol ¿Por que haces esto?” No, el la siguió. ¿por que?

Lo primero que notamos del texto hebreo es que es muy evidente que Adán no andaba de pesca cuando “Havva” (Eva) conversaba con la serpiente. El estaba justo allí con ella. El hebreo es “`immah”. No solo significa que el estaba allí parado. Significa que el estaba acordando con todo lo que sucedía. La preposición “`im” incorpora el significado de algo hecho de juntos o en común. Esto no es un pecado exclusivo de la “`ezer”. Esta es culpabilidad mutua.

A mi esposa y a mi nos encanta hacer cosas juntos. De hecho, cuando me case, acordamos que la vida del mundo corporativo donde el esposo y la esposa ocupan dos realidades distintas no era para nosotros. Intentamos dedicar la mayor cantidad de tiempo a hacer las mismas cosas. Esto ha sido muy difícil cuando luchábamos con tormentas financieras, pero la verdad es que cuando podemos solo pasar el día juntos, somos muy felices. Tan solo puedo imaginarme como habrá sido para Adán y su “`ezer”. Eran los únicos ocupantes humanos en el Jardín. El gozo que habrá sido descubrir lo que Dios puso allí, caminar mano en mano por la creación de Dios observando la armonía perfecta del mundo ordenado. Y Adán sabia, en sus huesos, que la que caminaba a su lado era perfecta para el. Ella era su complemento en el orden perfecto de la existencia. Así que no es de sorprenderse que estuviese allí durante la conversación con la serpiente.

Lo sorprendente es que Adán no dice ni una sola palabra. No objeta, resiste ni reta nada. Se somete a su sugerencia y sigue su guía. ¿por que? ¿no es el quien tiene que recordar? ¿No es el èl zakar? Claro que lo es. Cuando Dios le pregunta porque comió de la fruta, el ofrece una excusa razonable. “Hice lo que ella me dijo que hiciera. Por eso fue que la creaste, Dios. Para darme dirección.” Y tiene razón. Eso es lo que debe hacer la “`ezer”. Ella es responsable de la guía de la relación de su pareja. Adán hizo lo que ella le dijo porque confió en ella. Pero fue un gran error.

La mujer fracasa en mantener los limites. Fracasa en reconocer la diferencia entre como está hecha y como podría ser. Como no ve la diferencia entre ser equipada por Dios y ser auto-suficiente, cruza la línea. Y Adán la sigue. El se olvida que el Señor le ha dicho otra cosa. El hombre y la mujer ambos violan su carácter esencial hecho a la semejanza de Dios. Pero eso es lo que hace el pecado. Viola quienes somos.

¿Fue error confiar en ella? NO. El único lugar en la Biblia donde la palabra hebrea para confiar (batach) se usa positivamente es entre humanos en Proverbios 31:11. Este versículo instruye al esposo a confiar en su esposa. En todos los otros casos, el uso de batach es una declaración positiva de la confianza entre un hombre y Dios. El problema de Adán no es la confianza. Es recordar. Cuando Adán falla en ser quien realmente es – quien recuerda – se comienza de nuevo y lo único que queda es la confianza. Pero la confianza sin verdad es pecado. La confianza sin recordar la verdad es como navegar sin brújula. Puedes confiar que el viento te llevará hacia adelante, pero no tienes idea de donde vas. Pablo tenia razón cuando dijo, “Así como por un hombre, el pecado entro al mundo.” El no tuvo que decir, “Por una mujer.” Adán estaba allí, olvidando como lo hizo Dios y lo que debía hacer.

La razón por la que confió en Dios es porque El es inamoviblemente verdadero. Ese es el estándar divino de la “`ezer” – acción basada en fiabilidad inamovible. Pero desde la Caída, todos nos tambaleamos. Requerimos de una voz externa de corrección que corresponda a nuestra voz interna de dirección Necesitamos una brújula que no haya sido influenciada por nuestra idea del Verdadero Norte. Adán olvidó la verdad – y su confianza lo mato. Eva olvido los limites – y su paso la derrotó

Si estas en complemento con otro, necesitaras ambas, verdad y limites antes que la confianza y la dirección puedan lograr sus propósitos No los confundas, no importa cuan deseable sea la fruta.
Dr. Skip Moen. Traducido por Bessy Bendaña.
www.SkipMoen.com