miércoles, 7 de junio de 2023

Eres mi respirar

 


Eres mi respirar

¿Qué es el respirar de Dios? ¿Qué es el aliento de vida?. El sumo final de la obra creadora de Dios fue la creación del hombre. «El Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente» (Génesis 2:7).

El Supremo creador de la tierra y el cielo realizó dos cosas creando al hombre. En primer lugar, lo formó del polvo mismo de la tierra, y, en segundo lugar, él sopló su aliento en las fosas nasales de Adam. Este distinguido hombre de todas las otras criaturas de Dios.

Este pasaje contiene tres hechos significativos acerca de la creación del hombre. La primera es que Dios y sólo Dios creó al hombre. Adan no evolucionaría de otros seres creados. Fuerzas impersonales no formaron al hombre.

Cada una de las células, átomos, ADN, moléculas, protones, hidrógeno, neutrones o electrones no fueron los que crearon al hombre. Son solamente los elementos que componen el cuerpo físico del ser humano. Dios formaría al ser humano. El Señor Dios creó las sustancias, y entonces él usó esas sustancias para crear al hombre.

La palabra formó es traducción del hebreo yatsar, significando «molde o forma.» Evoca la imagen de un alfarero que tiene la inteligencia y el poder para formar su creación.

Dios es el maestro alfarero que tenía la imagen del hombre dentro de su mente y que posee el poder y la inteligencia para traer esa imagen a la vida. Dios tenía la omnisciencia (todo conocimiento) y la omnipotencia (todo poder) para hacer exactamente lo que quería.

Dios soplaría su aliento de vida en el hombre. El hombre es más que «polvo» o sustancia física. El hombre tiene un espíritu.

Podemos imaginarlo de esta manera: El cuerpo de Adán sólo había sido formado por Dios del polvo de la tierra, un cuerpo humano sin vida tendida en el suelo. Entonces Dios se inclinó y «respiró» su propia «respiración» en las fosas nasales del hombre; Dios es la fuente de la vida, y puso directamente la vida dentro del hombre. Este aliento de vida es visto nuevamente en Juan 20:22, Jesús imparte nueva vida a sus discípulos.

En tercer lugar, Génesis 2:7 nos dice que el hombre fue hecho un alma viviente. La palabra alma en hebreo es nephesh, que significa «una respiración animada, conciencia y ser vivo.» El ser humano no llegó a ser un alma viviente hasta que Dios sopló vida en él. Como ser material, racional, animado, y espiritual, el hombre es particular entre todos los seres creados sobre la tierra.

Así que, ¿qué es la respiración de Dios? Es la vida y el poder de Dios, dado al hombre para darle vida. La palabra espíritu en hebreo es ruach, significando viento, aire, aliento, espíritu.»

La vida procedente de Dios vive en la parte inmaterial del hombre que fue diseñada para vivir eternamente.

Eres mi respirar,eres mi respirar
Dios tu presencia vive en mi
eres mi pan senor,eres mi pan senor
dios tus palabras oien en mi
y yo(oooo) te anelo senor estoy(oooy) perdida sin ti

Eres mi respirar,eres mi respirar
Dios tu presencia vive en mi
eres mi pan senor,eres mi pan senor
dios tus palabras oien en mi
y yo(oooo) te anelo senor estoy(oooy) perdida sin ti(x2)

Perdido sin ti(x2)

Estoy perdida sin ti señor

Perdido sin ti (x7)

INGRID ROSARIO


martes, 6 de junio de 2023

No estás sólo

 


No estás sólo, Dios está contigo

Amado Dios, en esta hora te doy gracias una vez más por la oportunidad de la vida, porque, aunque no lo merezco tú me amas, aunque jamás podría ganar por mí mismo tus bendiciones, tu decidiste bendecirme desde antes de la fundación del mundo.

Con humildad y sometimiento a ti reconozco que me has hecho participar de tantas cosas bellas. Muchos me negaron su compañía, tu nunca me dejaste.

Otros me abandonaron cuando más los necesite, pero tú calmaste mis temores y me susurraste al oído que estabas conmigo.

Gentes me rechazaron, me criticaron y me hirieron, pero tú me manifestaste un amor incondicional tal y como soy, con mis defectos humanos, con mis debilidades que no entiendo, y con tentaciones que he enfrentado que en veces no pude vencer, pero, aun así, tu mi Cristo Jesús me sonreíste y me recordaste que tu perdón es eterno y que tengo entrada directa al trono de gracia, por el poder de tu sangre.

Gracia bella, gracia maravillosa, grandiosa, no tengo palabras para describir este sentimiento tan bello que es el sentirse amado por el creador del universo.

Pongo ante este bello trono de amor todas estas bendiciones, mi familia, mi empleo, mi salud, cuídanos y llévanos de la mano hasta el momento esperado en que veamos tu rostro. Se que me has dado mucho, pero jamás permitas que mi corazón se llene de orgullo y vanidad porque eso sería traicionar tu amor.

Hijo de Dios, recibe toda la honra, toda la gloria, todo el honor por los siglos de los siglos, Amén

Continúa leyendo abajo y sé bendecido.

«Muchas veces te vas a encontrar en momentos en los que sientas que nadie te comprende y que todos están en tu contra; o puede que en este mismo momento te sientas así; pero déjame decirte que no estás solo, pues Dios está contigo.

Dios en su palabra te dice que nunca te va a dejar solo ni mucho menos te va a dejar en el abandono, ya que eres una persona especial e importante para Dios.

Tú eres un hijo de Dios y por esta razón tienes que confiar en tu padre celestial el que está cuidándote y protegiéndote mucho más de lo que podrían llegar a cuidarte o protegerte tus padres terrenales.

Jesús cuando ya estaba por despedirse terrenalmente de sus discípulos, cuando ya sabía que faltaba muy poco para que sea crucificado, les dijo a sus discípulos muchas palabras de aliento, entre estas palabras les dijo que en el mundo tendrán muchas aflicciones pero que tienen que confiar en él, pues él ha vencido al mundo; y luego de resucitar les dijo que no teman porque él estará con ellos todos los días, en todo momento repitiendo la misma promesa que nuestro Padre celestial nos dejó en el antiguo testamento.

“…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20)

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)

Si sientes que nadie está pasando una situación tan complicada como la que tú estás pasando, déjame decirte que no estás en lo correcto, pues Jesús sufrió mucho más que todas las personas, de manera que él en cuerpo pudo experimentar el mayor dolor como humano, para que al verlo nosotros podamos entender que podemos vencer sobre cualquier situación sin importar lo difícil que sea.

Dios sabe cómo te sientes y por eso quiere ayudarte, pero tan sólo te pide que confíes en él y que descanses en su presencia.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)

Dios ha dejado a su Santo Espíritu contigo, para que te consuele, te fortalezca y te ayude en todas las cosas que desees realizar, este mora en tu corazón y es quien te guía a hacer siempre la voluntad de Dios; además de esto es quien te revelará todas las cosas que Dios quiera decirte; así que nunca te sientas sola por que no lo estás.

DIOS ESTÁ CONTIGO.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:26-27)

Sabiendo todo esto, ya tienes más que suficientes motivos para no sentirte triste ni desamparado; alégrate porque no estás sólo y nunca lo estarás.

Por DIOS ES BUENO

lunes, 5 de junio de 2023

DIOS CUIDA DE MI

 

 


DIOS CUIDA DE MI

Abrir los periódicos, escuchar las noticias radiales o televisivas, ver las redes sociales, sobre todo Facebook y Twitter, son más o menos ver películas de suspenso y terror, pues todas son malas noticias:  Guerras, muertes, terremotos, enfermedades, violaciones, etc.   Y el que le sigue a eso para en loco, comienza a desarrollar pánicos, miedos, nervios, etc.

Hay una cita bíblica muy conocida que a mí me funciona: Si Dios está conmigo, quien contra mí? (Romanos 8:31).  Otra que me dice el mismo Jesús: No temas, yo estoy contigo (Isaías 41:10).  Y si te sientes débil en medio de todo este panorama, abres Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”    Ahi esta tu calmante, tu ansiolítico, tu antiestres:  en la palabra.  Recuerda que la palabra es vida, es Esperanza, te anima y te motiva a seguir.  Deposita todos tus temores, dudas en el Señor, y confía en El, quien nos protege siempre.

Cierro con esta linda canción “Dios cuida de mi”


domingo, 4 de junio de 2023

No temas, yo te ayudo

 


No temas, yo te ayudo

 Porque soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. Isaías 41:13

Cuando dejas que Dios te tomé en sus brazos, es cuando confías tu vida por completo a aquel que te ama. Y más seguro no puedes estar.

Mateo 6:8
… su Padre sabe lo que ustedes necesitan…”

Salmo 34:19 –
“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Dios”

Salmo 40:17
Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, el Señor me tiene en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; Dios mío, no te tardes.

1 Pedro 5:7
echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros.

Salmos 38:22
Apresúrate a socorrerme, oh Señor, salvación mía.

Salmos 86:1
Inclina, oh SEÑOR, tu oído y respóndeme, porque estoy afligido y necesitado.

sábado, 3 de junio de 2023

Todo tiene su tiempo

 


Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora

Estamos en el capítulo 3, que describe la combinación de las cosas opuestas en nuestra experiencia. En todo este capítulo se expresa la idea de que hay un tiempo apropiado para todas las experiencias de la vida.

Hay un tiempo apropiado para todo, tanto para las experiencias desagradables como las experiencias agradables. Ésta no es sencillamente una descripción de lo que sucede en la vida; es una descripción de lo que Dios envía. Muchos de nosotros estamos familiarizados con "Las cuatro leyes espirituales", la primera de las cuales es que Dios le ama a usted y tiene un plan maravilloso para su vida. Ése es el plan que está establecido aquí. Durante todo el tiempo, el Buscador está diciendo que Dios desea hacer que el gozo forme parte de la experiencia humana. Muchas personas piensan que el libro de Eclesiastés es un libro triste y pesimista porque lo que expone se basa en el punto de vista un tanto limitado del escritor respecto a aquellas cosas que se encuentran bajo el sol, las cosas visibles de la vida, pero no es ése el mensaje del libro. Dios tiene la intención de que sintamos gozo, y Su programa para que así sea incluye todas las cosas, hasta las que son contrarias.

Si se fija usted detenidamente, verá usted que estos primeros ocho versículos giran en torno a tres divisiones principales que coinciden, aunque le parezca sorprendente, con las divisiones de nuestra humanidad, es decir: el cuerpo, el alma y el espíritu.

Los primeros cuatro pares tienen que ver con el cuerpo: “Tiempo de nacer y tiempo de morir” (Eclesiastés 3:2). Fíjese usted cómo se aplican a la vida física. Ninguno de nosotros pedimos nacer; es algo que fue hecho por nosotros, no fue decisión nuestra. Ninguno de nosotros pide morir; es algo que determina Dios. De manera que es así como deberíamos ver esta lista de conceptos que son opuestos, como una lista que Dios cree que debemos tener. Comienza emparejando el nacimiento y la muerte como las fronteras de la vida “debajo del sol”.

A continuación el Buscador pasa al aspecto del alma, con sus funciones como puedan ser pensar, sentir y escoger, los aspectos sociales, y todas sus diferentes relaciones en la vida a partir de ese concepto. El versículo 4 nos dice que hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para hacer duelo y un tiempo para bailar. Todas estas cosas se siguen unas a otras y todas ellas son apropiadas. Nadie escapa a las cosas que nos hacen daño ni a los sufrimientos de la vida, que es lo que dice aquí. Dios las escogió para nosotros. En un mundo caído es normal que haya momentos en que nos sintamos doloridos, en los que suframos y lloremos. Los últimos seis de estos conceptos opuestos tienen que ver con el espíritu, con las decisiones internas, con compromisos reales. Hay “tiempo de buscar [como pueda ser buscar trabajo, el matrimonio, nuevos amigos] y tiempo de perder” (Eclesiastés 3:6). Hay un tiempo en la vida en el que deberíamos acabar con ciertas amistades o cambiar de trabajo, por ejemplo, y para perder lo que tuvimos en el pasado. Es normal y apropiado que pasemos por estos momentos en la vida.

Todo esto forma parte del plan maravilloso que tiene Dios para nuestra vida. Como es natural, el problema es que no es nuestro plan para nuestra vida. Si nos fuese concedido el derecho de planear nuestras vidas, no habría nada desagradable en ellas, pero eso es algo que nos arruinaría. Dios sabe que las personas que viven protegidas de todo acaban casi de manera inevitable convirtiéndose en personas con las que resulta imposible vivir, porque son egoístas, crueles, viciosas, superficiales y sin principios. Dios envía estas cosas para que podamos aprender. Hay un tiempo para todo, nos dice el Buscador.

Padre, te doy gracias por todas las experiencia de la vida que Tú has planeado para mí, de manera que yo pueda conformarme a la imagen de Tu Hijo.

viernes, 2 de junio de 2023

Fuera de nuestras manos

 


Fuera de nuestras manos

“¡Está fuera de mis manos!” pensé para mí.  “No hay nada más que pueda hacer”.

Tan definitivo y absoluto

Se ve tan definitivo, tan absoluto.

Escuché hablar esas palabras una vez cuando fui despedido de un empleo que amaba.

 La mirada en mi rostro rogaba por una explicación.

“¿Por qué?” pregunté.  “¿No puede usted hacer algo al respecto?”

“Está fuera de mis manos”, contestó él.

 Escuché esas palabras cuando mi madre estaba muriendo de cáncer.  Yo tenía tan solo 21 años, lo suficientemente joven para creer que los médicos sanan y las madres pueden hacernos sentir mejor con un beso.

“Está fuera de mis manos”, dijo él.

Recordando las manos

Con aquello, sabíamos que todo había acabado.

 Manos que había estrechado al aceptar el empleo, de repente no me podían mantener allí.

 Manos de las que había dependido para vendar una herida, inyectar gentilmente un antibiótico, firmar una excusa para faltar un día a clase… no podían hacer mejorar a mi madre.

Manos que cuidaron, que secaron lágrimas, acariciaron mi rostro, me guiaron al otro lado de la calle y me dieron la bienvenida a casa, no estarían más allí. 

Hoy hablé con un amigo sobre un proyecto en el que trabajaba, un sueño que he tenido en mi corazón por años y cuánto significaría para mí en este momento si se pudiera implementar.

 Me dijo: “Has hecho todo lo que podías, Bob, está fuera de tus manos”.

Solo con mis sueños

Se fue y me senté solo con mis sueños.

 Miré mis manos y me di cuenta de que habían envejecido conmigo.  Arrugadas, secas, lastimadas y con cicatrices, no me han fallado todavía.

 “Mientras tenga fe, este sueño no está fuera de mis manos”, me dije.

 Tras eso, levanté mis manos, junté mis palmas y dije una oración.

Bob Perks, copyright 2008

Fuente: www.AsAManThinketh.net

Un pensamiento:

El pensamiento de hoy nos lleva por un lado a reconocer nuestras limitaciones en cuanto a lo que podemos enfrentar en la vida con nuestra fuerza y recursos.  A todos, tarde o temprano nos llegará el momento en que tendremos que ya sea reconocer u oír a otros hacerlo por nosotros que el asunto “está fuera de nuestras manos”.

Así que el problema en sí no consiste en si habremos de enfrentar ese situación o no, sino más bien cómo reaccionamos ante la misma que probablemente se dé en muchas ocasiones durante nuestra vida de este lado del cielo.

Para muchos, la gran mayoría, la frase les sumerge en un sentimiento de impotencia y frustración.  Pero otros–y espero que ustedes se encuentren entre esos–el que algo está fuera de nuestras manos, no implica que lo esté de las manos de nuestro Dios, ¡por lo que podemos recurrir a Quien todo lo puede!

Raúl Irigoyen.
El Pensamiento Del Capellán.

jueves, 1 de junio de 2023

La mirada del alma

 


La mirada del alma

La verdad es que Jesús enseñó siempre que todo lo que él hacía podía hacerlo porque se mantenía mirando a Dios. Su poder descansaba en el hecho de que siempre estaba con su mirada interior puesta en su Padre (Juan 5:19-21).

Mirando al autor de la fe

La Epístola a los Hebreos  nos dice que corramos la carrera “puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, en Jesús” Todo lo cual enseña que la fe no es un acto que se realiza una sola vez, sino una actitud continua del corazón que se mantiene mirando a Dios.

Creer, entonces, es dirigir la atención del corazón hacia Cristo. Es levantar la mirada a “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” y nunca dejar de mirar por el resto de nuestra vida. Al principio podrá parecer difícil, pero dicha actitud se hace más fácil con el continuo mirar a la maravillosa personalidad de Cristo.

A Pesar de distracciones

Podremos distraernos a veces, pero al haber encomendado nuestro corazón a él, cada vez que nos apartemos un poco, sentiremos el fuerte deseo de retornar al igual que un pajarillo que vuelve a su nido.

Insisto en que es necesaria esta entrega personal y voluntaria a Cristo, que hace que el alma fije para siempre su mirada en Jesús. Dios acepta esta intención como la elección nuestra, y tolera las distracciones que sufrimos al vivir en este mundo malo.

Adquiriendo el Habito

Dios sabe que hemos encaminado nuestro corazón a Jesús, y nosotros también lo sabemos, y nos consolamos al saber que nuestra alma está adquiriendo un hábito que no tardará en formar parte de nuestra naturaleza, de modo que pronto no ha de requerir ningún esfuerzo de nuestra parte.

La fe es la virtud que menos piensa en sí misma. Por su propia naturaleza es escasamente consciente de que existe. Igual que el ojo, que ve todo lo que tiene delante de sí, pero él no se ve nunca, la fe se ocupa del Objeto sobre el cual ella descansa, y no pone nunca atención en sí misma.

Mientras miramos a Dios

Mientras estamos mirando a Dios, no nos estamos mirando a nosotros mismos, El hombre que ha luchado por purificarse a sí mismo, y no ha conseguido nada más que fracasos, encontrará grande alivio al quitar la mirada de sí mismo y fijarla en aquel Único que es perfecto.

Mientras mire a Jesús, se realizarán dentro de él todas aquellas cosas que deseó por tanto tiempo.

Dios estará dentro de él, obrando el querer y el hacer por su buena voluntad.

Fe no es un acto meritorio

La fe, por sí sola, no es un acto meritorio; el mérito depende de aquel en quien se pone la fe.

La fe es un cambio de mirada: dejamos de mirarnos a nosotros mismos para mirar a Dios. El pecado ha torcido nuestra visión interior. La incredulidad es poner al yo en el lugar que le corresponde a Dios, y se halla peligrosamente cerca del pecado de Lucifer, que dijo, “Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14:14).

La fe mira hacia afuera

La fe mira hacia afuera, y no hacia adentro, y sobre esto reposa la vida entera.

Todo esto podrá parecer demasiado sencillo. Pero no pedimos disculpa por ello. A aquellos que quieren subir al cielo en busca de ayuda, o descender al infierno,  les dice, "Cercana está la palabra de fe” (Romanos 10:8)

La palabra nos induce a levantar nuestros ojos a Cristo y allí comienza la bendita vida de fe.

Al levantar nuestra mirada hacia Dios podemos esta seguros de hallar una mirada amistosa, porque está escrito que los ojos del Señor recorren toda la tierra para ver a los que tienen corazón perfecto para con él.

La gran expresión

La gran expresión de la experiencia es, “Tú, oh Dios, me ves. Cuando los ojos del alma se encuentran con el Señor quien busca, se puede decir que el cielo ha comenzado a existir en la tierra.

Nicolás de Cusa en su obra “Visión de Dios,” escribió esto hace más de quinientos años:

“Cuando todo mi afán es dirigirme hacia ti, porque tú haces todo para dirigirte hacia mí; cuando solo miro hacia ti con entera atención, sin despegar de ti los ojos de mi mente, por que tú me abrazas con tu constante cariño; cuando dirijo mi amor únicamente a ti, porque tú que eres amor, tú te has tornado hacia mí, ¿Qué es mi vida, Señor mío, sin todo dulzura por tu amoroso abrazo?”

El casi no recordado Nicolas De Cusa

Me gustaría decir más de este antiguo varón de Dios. Él es muy poco conocido entre los cristianos corrientes y entre los fundamentalistas, menos. Creo que ganaríamos mucho si nos relacionáramos un poco con hombres de la escuela cristiana de la que Nicolás de Cusa es uno de los representantes más genuinos. Pero para que los líderes denominacionales de hoy aprueben la literatura que el pueblo ha de leer, esta debe ser enteramente del gusto partidista de ellos.

Medio siglo transcurrido en América con esta misma actitud nos ha hecho a todos presumidos y satisfechos con nosotros mismos.

Nos imitamos unos a otros, y repetimos los unos las frases de los otros, y buscamos excusas pueriles para disimular nuestra falta de originalidad.

Devoción brillante y radiante

Nicolás fue fiel seguidor de Cristo; amaba a nuestro Señor, su devoción era brillante y radiante. Su teología era ortodoxa, pero fragante y dulce como todo lo que emana de Jesús. Por ejemplo, su concepto de la vida eterna no podía ser más encantador. Si no me equivoco, era lo más parecido posible a Juan 17:3, que es lo corriente entre nosotros hoy en día.

“La vida eterna -decía Nicolás- no es otra cosa que la manera bendita en que miras constantemente, penetrando hasta lo más secreto de mi alma. Tu mirada imparte vida, incesantemente; imparte tu amor; me alimentas inflamándome; y mientras me alimentas, despiertas en mí mayores deseos de tí; me das a beber del rocío de la felicidad, y al mismo tiempo abres en mí una fuente de vida cuya corriente tú abasteces y haces permanente.”

Mirada del corazón

Pues bien, si la fe es la mirada que el corazón dirige a Dios, y si dicha mirada no es otra cosa que el levantar los ojos del alma para que se encuentren con los de Dios, que todo lo ve, se comprenderá que dicha operación es bastante fácil. Dios siempre hace fácil el desempeño de las cosas vitales, y las pone al alcance de los más débiles y pobres de nosotros.

De todo esto se pueden sacar varias conclusiones. Su simplicidad, por ejemplo. Desde que creer es mirar, eso se puede hacer sin necesidad de ninguna aparatosidad religiosa.

Dios ha dispuesto que lo esencial para la vida o para la muerte esté sujeto al capricho o al accidente.

Mirar es una actitud de corazón

El mobiliario puede romperse o perderse; el agua puede escurrirse, los registros consumirse por el fuego, el pastor puede tardar en llegar o el edificio incendiarse. Todas estas cosas son externas y pueden sufrir accidentes. Pero el mirar es una actitud del corazón que puede asumirla cualquiera, ya sea de pie, de rodillas, o reclinado en su última agonía, aunque se encuentre a miles de millas de cualquier templo.

En vista que el creer es mirar, dicha mirada se puede efectuar en cualquier momento.

Seguiremos en la Ultima Parte.

A. W. Tozer

Chicago. E.U.A.

Junio 16 de 1948