lunes, 2 de julio de 2018

Nunca dejes que el Fracaso Determine tu Futuro

“La forma en que reacciones al fracaso determina el resultado de tus sueños”  Pedro Sifontes
En esta semana he estado experimentando una sensación de fracaso en mi vida, y es que cuando se trata de vivir y liderar hay momentos en los que sentimos que no estamos alcanzando los resultados que deseamos. Lo bueno es poder recordar que el fracaso no es mi final y que tampoco es para siempre.
El fracaso no determina mi éxito, tampoco mi mañana. Hay personas que han fracasado y luego han conseguido el éxito, mientras que hay personas que han logrado el éxito y luego han fracasado. Así que ni el fracaso ni el éxito determinan mi mañana solo mi fe y mi mentalidad.
¿En dónde colocas tu confianza? ¿Cuáles son tus pensamientos cuando fracasas?
Me encontré con el significado de fracaso de acuerdo a uno de los entrenadores más famosos de futbol americano de la NFL, Vicent Lombardi.
Fracaso no es sinónimo de ser fracasado…  Significa, que todavía no obtuviste éxito.
Fracaso no significa que no lograste nada… Significa, que aprendiste algo nuevo.
Fracaso no significa que actuaste como un necio… Significa, que no tuviste mucha fe.
Fracaso no significa que sufrimos descrédito… Significa, que estuvimos dispuestos a probar e intentarlo.
Fracaso no es sinónimo de falta de capacidad… Significa, que debemos hacer las cosas, de distinta manera la próxima vez.
Fracaso no significa que somos inferiores… Significa, que no somos perfectos.
Fracaso no significa que perdimos la vida… Significa, que tenemos buenas razones para empezar de nuevamente.
Fracaso no significa que tengamos que echarnos para atrás… Significa, que tenemos que dar un paso adelante y luchar con mayor ahínco.
Fracaso no significa que jamás lograremos nuestras metas… Significa, que tardaremos un poco más en alcanzarlas.
Fracaso no significa que Dios nos haya abandonado… Significa, que él tiene una idea mejor para nosotros y que tendremos otra oportunidad.
Puedes ver que el fracasar no nos hace un perdedor, lo que nos hace un perdedor es quedarnos en el fracaso.
Cuatro cosas que quiero recordarte:
–          El fracaso es un evento que pasa y también le ocurre a las mejores personas. No temas fracasar. Todo líder asume riesgos.
–          Cada vez que fracases no andes buscando excusas ni señalando culpables. Todo líder asume responsabilidad.
–          Está  siempre dispuesto a aprender del fracaso. Haz los cambios necesarios y evita que esto ocurra nuevamente. Todo líder es un aprendiz.
–          Deja el fracaso en el pasado y avanza hacia tu futuro. Si sigues abrazando el fracaso no podrás ver lo bueno que Dios tiene para ti.
Hay una definición de fracaso que dice: Fracaso es sinónimo de no haberlo intentado…”
¿Qué cosas necesitas seguir intentando?
Disfruta tu vida hoy, no dejando que el fracaso controle tu vida y tus emociones.
En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes
Coach y Conferencista

viernes, 29 de junio de 2018

Las Olas

refle-olas22
Un niño se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el barquito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance.
Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca, que le ayudara en su apuro.
Sin decir nada el muchacho empezó a levantar piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de él; hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de este y originaba una pequeña ola que hacia retroceder el barco hasta la orilla.
Cada piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.
A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan y hasta nos parece que más nos hunde; pero si esperamos y tenemos confianza en Dios, nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo.
Salmos 28:7.
El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en El confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré.
Salmos 3:3
Mas tú, oh SEÑOR, eres escudo en derredor mío, mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Salmos 13:5
Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se regocijará en tu salvación.
Salmos 16:9
Por tanto, mi corazón se alegra y mi alma se regocija; también mi carne morará segura,
Salmos 18:2
El SEÑOR es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable.
Salmos 26:1
Hazme justicia, oh SEÑOR, porque yo en mi integridad he andado, y en el SEÑOR he confiado sin titubear.

jueves, 28 de junio de 2018

Así soy YO, no puedo cambiar!

art-hoy15
“Para triunfar, toma las oportunidades con la misma velocidad con que sacas conclusiones.” Benjamín Franklin
Cada día de nuestra vida tenemos oportunidades, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos tenemos la bendición de elegir la vida que queremos llevar. Lo interesante es que nosotros sabemos qué es lo que tenemos que hacer pero no lo hacemos, no emprendemos la acción, no decidimos, no actuamos y postergamos para mañana lo que necesitamos hacer hoy.
Si usted quiere que algo grande y bueno suceda en su vida necesita tomar acciones en el día de hoy. ¿Qué es lo que andas buscando?

“El ayer es historia. El mañana es un misterio. ¿Y hoy? Hoy es un regalo. Por eso lo llaman presente.” Eleanor Roosevelt
El hoy es importante. Usted necesita dejar de analizar en exceso y tomar iniciativa, dar los pasos que le lleven a esa vida extraordinaria. El mayor obstáculo para alcanzar sus sueños es usted mismo. Usted necesita dejar de racionalizar tanto y hacer que algo suceda en su vida. Nada sucederá hasta que usted asuma la responsabilidad  de su vida.
Algunos de ustedes podrían identificarse con ciertos pensamientos.
“Así he sido siempre, no puedo cambiar.”
“Un día mi vida va a cambiar, ya lo verán:”
“No puedo hacer nada, yo creo que Dios me quiere así”
“Debo hacerlo, pero…”
“Si él o ella no cambia por que yo si tengo cambiar”
En fin vivimos tratando de justificar nuestra vida, tratamos de convencernos que es mejor quedarnos tal como estamos que ir hacia lugares desconocidos.
Es el pensamiento de la mediocridad que tenían los israelitas  cuando Dios los sacó de Egipto, querían ir a la tierra prometida sin pasar por el desierto. Muchos quieren cambiar su vida pero no les gusta enfrentarse a los cambios.
El miedo al fracaso nos impide; pensamos que emprender la acción es más doloroso que demorarla.
A veces nos quedamos esperando a que nos llegue la motivación para iniciar el cambio, pero la motivación no llega por arte de magia. La motivación llegará cuando empiece a dar el primer paso y alcance sus objetivos, y así va a seguir motivado para ir por más. Es cuestión de decisión.
Otras veces nos quedamos atrapados en la planificación: queremos tener todo bajo control antes de dar el primer paso, queremos tener las condiciones perfectas. Pero eso nunca sucederá, hay un refrán latinoamericano que dice: “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”.
Si tiene un plan empiece lo antes posible, enfóquese en los resultados que quiere lograr. Es probable que se equivoques o falle en el proceso, pero no tema fallar, eso es experiencia y es mucho mejor que lamentarse por aquellas cosas que pudo haber hecho y no las hizo.
Quizás usted ha leído esta historia referente a Thomas A. Edison quien tardó mucho tiempo en inventar la primera bombilla. Se rumorea que hizo más de 2000 experimentos hasta lograr perfeccionarla.
En una conferencia de prensa que se celebró para promocionar su nuevo invento, un periodista le preguntó: -Díganos, Señor Edison, ¿qué sintió después de haber fracasado dos mil veces tratando de hacer una bombilla?
Edison le contestó: Joven, yo no fracasé dos mil veces en hacer una bombilla; me limité a encontrar mil novecientas noventa y nueve formas de no hacer una bombilla.
Podemos aprender de Thomas Edison muchas cosas pero la que mas me gusta y quiero compartir  con usted es la iniciativa. Dios no tiene problemas con el mundo, mucho menos con el diablo, todo está bajo sus pies. Sin embargo tiene problemas con nosotros  que muchas veces no tomamos iniciativa ante la vida que llevamos.
“En el barbecho de los pobres hay mucho pan; Mas se pierde por falta de juicio.” Proverbios 13:23 (RV1960)
Mucho de lo que nos estamos obteniendo hoy en nuestras vidas es porque no lo estamos viendo, por falta de juicio, por falta de iniciativa.
La vida cristiana es abundante y es con propósito, pero muchos viven en la rutina, aburridos y sin propósito perdiéndose de vivir la aventura de su vida, no disfrutan sus relaciones, su trabajo y siempre es lo mismo.
Hoy es tiempo de ir por más, es tiempo de comenzar a vivir una vida extraordinaria.
Como tomar la iniciativa:
1. Acepta la responsabilidad de tu propia vida.
2. Conoce donde quieres estar.
3. Divide tu sueño en pequeñas porciones que puedas dirigir.
4. Inicia el recorrido hoy.
“El mundo pertenece a los que hacen que las cosas sucedan”  Pedro Sifontes
No espere a que le llegue la inspiración. Establezca hoy su propio incentivo para cambiar. No espere, tome la iniciativa que necesita para triunfar. Deje de estar sentado y levántese a hacer lo que tiene que hacer y así obtendrá su premio.
En amor y liderazgo,
Pedro Sifontes
Coach Cristiano


domingo, 24 de junio de 2018

Aprendamos A Descansar La Mente

Puede suceder que lo tan deseado, como pueden ser las vacaciones se convierta en algo temido: “Y ahora ¿qué voy a hacer?”.
Entretenidos durante meses en tantas ocupaciones y actividades, la interrupción puede producir malestar, incomodidad, aburrimiento, temor, desgano, desmotivación, que puede trasladarse a malestares físicos como dolores, jaquecas, mareos y también en sufrimientos anímicos como angustia, ansiedad, tristeza, temor…
Por lo tanto es importante tener en cuenta no sólo permitirnos “parar” en las vacaciones sino “parar” a diario.
Y no hace falta quedarse quieto para parar. Hay otro hacer. Por ejemplo, hacer de las vacaciones un ejercicio durante el año que nos permita reír, desear, disfrutar, observar, crear, diseñar, sentir, respirar o esperar.
Esto sucede cuando a lo largo del año se vive en automático, sin un sentido en las cosas que hacemos, es decir, sin objetivos o metas claras.
Entonces, en ese vivir programado no nos encontramos con un tiempo para disfrutar de lo que somos, de lo que tenemos, de los logros y metas obtenidas, de lo que hacemos.
La angustia es una reacción ante el peligro, es una señal de alarma que nos invita a ocuparnos de lo que no está bien en nosotros. Si esto le sucede no lo desestime; ocúpese de entender qué es lo que no esta bien; pida ayuda profesional cuando regrese de sus vacaciones. No lo deje pasar hasta las próximas vacaciones o síntomas.
Muchas personas sienten que el tiempo corre, entonces se tiende a ir detrás de él, pero sin saber para dónde.
Esto lleva a la necesidad de incluir las horas de la semana en una agenda cargada de actividades.
Aún las horas del tiempo libre. Esto sucede con la agenda diaria de los niños que frente a padres ocupados hay niños ocupados pero sin rumbo.
Ya que tendemos a confundir productividad con rédito económico, a depositar en el trabajo, muchas veces, expectativas desmesuradas que terminan por convertirse en la medida con que evaluamos todas nuestras actividades.
Frecuentemente, el no estar ocupado, como puede ser en las vacaciones, puede estar
cargado de una connotación negativa: ocio no productivo, haraganería, apatía, vagancia, falta de iniciativa, etc.
Esto pasa por nuestra cabeza a diario, son creencias erróneas que nos quitan vida y
disfrute. Al creer que en la vida el hacer o la utilidad es el modo que se tiene para vivirla, puede suceder que en momentos en que no estemos haciendo nada productivo (para lo que cree nuestra mente) sobrevenga la angustia.
Puede ser porque se cree que descansar no les resulta algo útil. Se trataría entonces de liberarse de los condicionamientos impuestos y permitir que el tiempo libre se refleje en nuestra autonomía para disponer de él, disfrutar de los días más allá de las actividades que se realicen: viajes, paseos, quedarse en casa, visitar gente, dormir, y lograr que ese tiempo sea un momento de placer, de redescubrimiento de emociones y sensaciones, de encuentro o reencuentro con uno mismo y con las personas que nos rodean.
El tiempo libre es un tiempo de disfrute y esparcimiento; de satisfacción y de placer. Para ello tenemos que estar dispuestos a entenderlo, aceptarlo y experimentarlo como de naturaleza diferente al tiempo laboral; con otra productividad.
Cuando no lo puede vivir con naturalidad se pierde una fuente de energía para recargar nuestras baterías difícil de reemplazar.
Aprenda a estar sin ocupaciones regladas, a descansar la mente, a darles vacaciones a sus emociones o, mejor aún, explore, con ayuda de alguien experto en la materia, de qué modo se puede estar de vacaciones sin deprimirse o fastidiarse en el intento.
Para evitar que el tiempo libre no se convierta en una causa de angustia ofrecemos algunas opciones a tener en cuenta:
■ Disfrutar o proponérselo, pequeñas porciones de ocio durante el año, sin forzar cuando aparece el malestar o bien pedir asesoramiento para resolverlo.
■ Procurar compañía para pasar los ratos de esparcimiento, una buena compañía genera placer y disfrute.
■ Incluir actividades más reguladas para empezar a centrarse en el disfrute y buscar alternativas previas, que lo alejen de las clásicas huidas al trabajo o la sobreocupación.
Como por ejemplo descubrir un hobby o explorar. Esto le permitirá desarrollar la creatividad, disfrutar el tiempo que invierten en él, sentir placer al realizarlo.
■ Dedicarles un tiempo en la semana a los vínculos que no solemos ocuparnos o alimentar, como pueden ser los padres, pareja, hijos, amigos, etc. Un tiempo donde enriquecer y fortalecer la relación a través de la creación de momentos de esparcimiento, diversión o de comunicación íntima.
Psicóloga CARINA SOLEDAD KEES
Bahía Blanca. Argentina

sábado, 23 de junio de 2018

La diferencia entre el éxito y el fracaso a menudo es

refle-fracaso22
No eres un Fracaso!
¡La diferencia entre el éxito y el fracaso a menudo es la habilidad e levantarse una vez más que el número de tus caídas!
Moisés pudo haberse dado por vencido con facilidad. Él tuvo una niñez interrumpida y vivió con una familia de crianza. Tenía un temperamento fuerte, una lengua tartamuda y un historial criminal, cuando Dios lo llamó, al final aceptó.
Josué había visto la Tierra Prometida y luego fue forzado a deambular por el desierto durante cuarenta años con cobardes que no creyeron, como él creía, que podrían conquistar a sus enemigos y poseer la tierra. Pudo haberse entregado al desánimo, pero él estaba dispuesto a seguir cuando Dios dijera que siguieran.
Pedro tuvo un momento difícil haciendo transición de pescador a pescador de hombres. Se hundió mientras trataba caminar sobre el agua, fue fuertemente reprendido por Jesús por tratar de decirle a él lo que debía hacer y negó conocer a Jesús en esa hora cuando necesitan más de él. Bien pudo haberse visto a sí mismo como un fracasado sin esperanzas. Pero cuando la oportunidad vino, para predicar el Evangelio ante miles en el día de Pentecostés, él respondió.
No importa lo que hayas hecho, qué error hayas cometido, tú no eres un fracaso hasta que no te hayas caído y rendido
Toda virtud se resume en actuar con justicia.
Proverbios 24:16
Porque el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse.

jueves, 21 de junio de 2018

No Te Rindas… Aún lo Puedes

crisis-rendirse25
Un hombre fue atrapado y lanzado en un foso de unos 13 metros de profundidad, tan sólo por ser un extraño. Luchó por salir del foso pero entre más lo intentaba, más débiles se tornaban sus músculos. Se dijo así mismo: “No sé como salir de esta; quizá debiera sólo morir en vez de soportar estas miserables luchas y penalidades”.
Justo entonces, oyó una voz gritando: “¡Ayúdenme!” Los gritos venían de otro foso que tenía 3 metros más de profundidad que el suyo. Pensó para sí mismo: “Así que hay alguien más como yo atrapado aquí también”.
Al escuchar con cuidado, oyó algún resquebrajamiento y arena cayendo del muro del foso de la otra víctima. Inmediatamente se hizo de valor y con las últimas fuerzas que le quedaban, comenzó a arrastrarse poco a poco hasta salir del foso.
Moraleja de la historia:
Ese dolor que pensamos estar pasando… hay gente en peor condición que la nuestra. Siempre digámonos algo dulce a nosotros mismos y sonriámosle a nuestros sufrimientos. Déjeles ser; están allí por un tiempo y también para desafiarnos. Hoy pudiera ser la hora más oscura pero nuestro gozo vendrá en la mañana.
Intentemos animarnos… mirémonos en el espejo, golpeémonos el pecho y digámonos: “Puedo lograrlo y pasar la prueba del tiempo”.
Siempre intentemos enfrentar nuestro peor temor porque nada viene fácil. Necesitamos sentirnos incómodos para llegar a nuestra zona de comodidad. ¡Pensemos en grande!
Ekerette Festus, copyright 2012
Fuente: www.motivateus.com
Si bien no siempre tendremos en nosotros mismos toda la capacidad para alcanzar lo que nos proponemos, lo cierto es que si no lo intentamos, de seguro que no lo haremos.
La vida es mucho más que el alcance de nuestras metas; en realidad trata de nuestra travesía intentando alcanzarlas. Si bien no siempre alcanzaremos todas las que nos propongamos, disfrutaremos y aprenderemos—y a final de cuentas, viviremos—intentándolo.
Quien no se atreve y arriesga, no sólo jamás logrará nada, sino que simplemente no vivirá… sino que meramente vegetará.
Así que, pensemos en grande, permitiendo al Señor ayudarnos a alinearnos con Sus planes para nuestras vidas y adelante.
Que Dios les bendiga.
Raúl Irigoyen
El Pensamiento Del Capellán

lunes, 18 de junio de 2018

¿Cómo Convertir el Fracaso en Éxito?

Hace mucho tiempo, Harold Sherman escribió un libro titulado How to Turn Failure Into Success,  (¿Cómo convertir el fracaso en éxito?), en el que da un «Código de Persistencia».
Si usted se da por vencido muy fácilmente escriba lo que está a continuación y léalo a diario:
1. Nunca me daré por vencido mientras sepa que tengo la razón.
2. Creo que todas las cosas obrarán a mi favor si me sostengo hasta el final.
3. Tendré ánimo y no desmayaré frente a las probabilidades.
4. No permitiré que nadie me intimide ni me separe de mis metas.
5. Lucharé para vencer todos los impedimentos físicos y las contrariedades.
6. Trataré una y otra vez, y todavía una vez más para realizar lo que quiero.
7. Obtendré fe y fortaleza al saber que todos los hombres y mujeres con éxito lucharon contra la derrota y la adversidad.
8. Nunca me rendiré al desaliento o la desesperación no importa con qué obstáculos aparentes me enfrente.
Hay nuevos caminos en este día. Hay nuevos senderos que se abrirán para ti. Pero si dejas que tus ojos se empañen de lágrimas demasiado tiempo, ella te impedirán ver lo que necesitas. Recuerda la base de todo éxito está en poner nuestra confianza en Dios y saber que solo él nos puede llevar al lugar correcto y en el tiempo correcto. En medio del fracaso que encontramos en el camino al éxito, Dios es nuestro socorro.
Deuteronomio 33:29
Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por el Señor, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas.
Salmo 63:7
Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
Salmo 121:1,2
Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor.