viernes, 9 de diciembre de 2016

En el campo de entrenamiento


A nadie le agrada tener problemas, pasar momentos de tristeza o enfrentar una tormenta de situaciones peligrosas o dolorosas que debilitan no sólo el cuerpo sino el espíritu.
Deuteronomio 8:2 dice: “Recuerda cómo el Señor tu Dios te guió por el desierto durante cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos” (NTV).
El pueblo de Israel caminó por varios años en el desierto y en ese lugar su Fe fue probada: extrañaron la vida que tenían en Egipto, el pueblo cayó en la idolatría y rebeldía.
Quizás para muchos pasar por un desierto de problemas es señal de castigo o que Dios se olvidó y lo desechó. Ese desierto que hoy estás atravesando es tu campo de entrenamiento, no es tu castigo, pues tu fe está siendo a probada, en palabras simples, estás dando ese examen como hijo de Dios, pero no pienses que estás solo, Josué 1:5 dice: “Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré” (NVT), Él promete estar contigo durante tu prueba y espera que des lo mejor de ti.
¿Cuál es tu actitud ante los problemas? ¿Cómo estás rindiendo el examen?


             Judith Quisbert
                 CVCLAVOZ    

jueves, 8 de diciembre de 2016

Hacer lo bueno


Kevin Carter era un fotógrafo nacido en Johannesburgo, Sudáfrica. Aunque dentro de su carrera nunca tuvo muchos logros importantes, todo cambiaría en el año 1993 cuando ganó el premio Pulitzer por fotografiar a un buitre asechando a un niño sudanés que desfallecía por desnutrición.
Carter fue enviado al lugar para reportar los incidentes de las guerras que se estaban suscitando entre algunos países Africanos. Según cuenta él mismo, al observar la escena sacó la foto y esperó un momento más para tomar otra mejor: con el buitre abriendo sus alas, pensó, pero no lo consiguió. Aun así la imagen que había conseguido le valió el tan prestigioso premio.
La revista The New York Times publicó la foto pero la opinión pública fue bastante dura. Muchos se preguntaron por qué no ayudó de inmediato al niño o por qué no ahuyentó al buitre, de hecho muchos lo compararon con ese animal por dejar de lado a una vida sólo por obtener una buena fotografía. Las críticas bombardearon terriblemente la carrera de Carter.  
Lamentablemente hoy en día la popularización de las cámaras fotográficas como un requisito indispensable de los teléfonos móviles y otros dispositivos, ha hecho que muchas personas estén listas para tomar una foto o filmar algún suceso con el fin de tener más vistas o pulgares arriba en sus redes sociales, pero no para ayudar. Algunos incluso en ese afán arriesgan sus vidas o hacen alguna acción que fácilmente se puede calificar como loca y hasta tonta.
Si todo esto puede parecer vergonzoso, cuánto más lo puede ser el hecho de tener un puñado de personas presenciando alguna tragedia pero que en vez de ayudar o intervenir, prefieren sacar sus teléfonos, abrir la aplicación de la cámara y grabar un video. Algunos con la excusa de tener un documento que registre lo que está ocurriendo, pero en el balance de la vida eso no deja de ser un pretexto. Es evidente que la prioridad deja de ser ayudar al prójimo.
Podríamos hacer una lista interminable de trasgresiones que se cometen por obtener una buena foto o video de algún evento.
Al respecto la Biblia dice en Santiago 4:17 “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” Versión Reina-Valera 1960 
Tú que sabes hacer lo bueno, ¿cuál  es la reacción que tienes en esos instantes?  Deja a un lado el móvil y extiende la mano a quien necesita ayuda, al final Dios no te pedirá pruebas de lo que ha sucedido alrededor tuyo, sino te demandará una explicación de las reacciones que tuviste para con tu prójimo en momentos de apuro.
“Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.” Mateo 25:42-45 Versión Reina-Valera 1960



       
              Héctor Colque
                CVCLAVOZ    

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Riqueza?


Sucedió que  un cristiano pobre vino de repente a ser rico por una  inesperada herencia. Todos sus parientes y amigos vinieron a felicitarle, como es natural. Uno le preguntó:
   -Pero… ¿Es que no estás contento?
   -Sí, lo estoy pero…
   -¿Pero temes que todo sea un sueño? -  Preguntó otro.
  -No, no lo pero… Un día leí esté pensamiento: “Cuando un hombre empieza  a ser rico, el problema consiste en saber si Dios va a ganar una fortuna o va a perder un hombre”.En ocasiones nos preguntamos por qué Dios no nos da lo que le pedimos o cuál es el propósito para que pasemos por ciertas pruebas, o incluso, desearíamos tener las cosas que tienen otras personas.  Sin embargo, Dios en su soberanía decide que tengamos lo  necesario porque no desea perdernos.
“Oh Dios, te ruego dos favores; concédemelos antes de que muera. Primero, ayúdame a no mentir jamás. Segundo, ¡no me des pobreza ni riqueza! Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades.  Pues si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el Señor?». Y si soy demasiado pobre, podría robar y así ofender el santo nombre de Dios”. Proverbios 30: 7- 9 (NTV)
Muchas veces soñamos despiertos e incluso  intentamos hacer tratos con Dios pensando que si nos da riqueza  la usaremos para orfanatos, asilos, para ayudar a los necesitados y muchas cosas más; no obstante, el único que conoce nuestro corazón es Dios y ve mucho más allá de lo que nosotros lo hacemos.
Existen muchísimos ejemplos de personas que se alejaron de Dios por la fama y el dinero, destruyendo sus vidas y familias, perdiendo la dirección y conducidos a un  final precipitado por su ceguera.
Recuerda que Dios siempre vela por nuestras necesidades y nunca te hará faltar  nada; pero si un día Él decide darte más de lo que necesitas no te olvides de Dios y hónralo con tus bienes, bendice a otros que tienen más necesidad que tú.
Mantén tus ojos puestos en Dios, no en las cosas pasajeras y perecederas  del mundo, que las bendiciones no te alejen de Él sino que sirvan para honrarlo.


       Ana María Frege Issa
                CVCLAVOZ    

martes, 6 de diciembre de 2016

¿Estás protegido?


Los jardines hermosos, que se pueden admirar al pasar por distintos lugares, generalmente  tienen un cerco de protección en todo su contorno como si se tratara de un muro, esto con el propósito de cuidar, proteger y resguardar los límites. ¿Te gustaría que tu vida tenga, de igual forma, una cerca que te proteja de todo mal?
Existen tantos peligros en este mundo que quisiéramos tener una fuente de protección a nuestro alrededor y de nuestros seres queridos. ¡La buena noticia es que existe una cerca de protección!
Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Job 1: 9-10
Job era un hombre de Dios y siervo fiel, por lo que el Señor mismo sale en su defensa, y es interesante  observar en este pasaje el reclamo que satanás le hace a Dios por el cerco de protección que puso alrededor de Job y a su familia. Por estos versículos se puede decir que existe una barrera de protección que Dios pone a sus hijos, a sus siervos y a su pueblo que se encuentran en su voluntad.
Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella. Zacarías 2:5
¿Quieres que tu vida esté protegida? Primero pon tu vida en manos de tu creador y entregarle tu corazón, si ya tomaste esa decisión entonces es preciso que analices cómo se encuentra tu estado espiritual en este momento, ¿tienes temor de Dios? ¿Estás apartado del mal? ¿Eres una persona que busca la voluntad de Dios?
Si te has apartado nunca es tarde para volver a los brazos de tu padre y recibir protección, no seas como aquel niño rebelde y desobediente que prefiere aprender por las consecuencias ¡Obedece y permite que Dios te proteja a ti y a tus seres queridos!


             Shirley Chambi
                 CVCLAVOZ    

domingo, 4 de diciembre de 2016

Caminando por fe


“Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;” Gálatas 3:11.
Vivimos en un mundo que cada día se nos presenta más inseguro, vemos con sorpresa como aun las estructuras mas sólidas y antiguas pueden derrumbarse de un momento a otro. Esto también aplica a los sistemas económicos, actualmente vemos que los modelos que durante décadas fueron muy efectivos, en la actualidad ya no ofrecen respuestas satisfactorias a las necesidades de la economía mundial. Lugares que parecían seguros, de pronto son atacados y puestos en riesgo ya sean por atentados o bien por la naturaleza misma que parece expresarse con furia a través de terremotos, huracanes y otras calamidades, lamentablemente cada vez mas frecuentes.
Todo este panorama pudiera llenarnos de temor, inseguridad y desaliento. Y si bien estas serían reacciones perfectamente comprensibles, la Biblia nos invita a vivir por fe. Esto implica no enfocarnos tanto en lo que vemos, sino en la convicción de lo que no vemos que es la definición bíblica de la fe. Contrariamente al pensamiento del mundo que parece afirmar el principio “ver para creer” el desafío de la fe es creer sin ver. Jesús le dijo a Tomás: “…Tú crees porque me has visto, benditos los que creen sin verme.” Juan 20:29 (NTV).
La realidad puede tornarse muy amenazante para nosotros, pero el desafío es pasar estos momentos difíciles, puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe. Quizás te sientes que no tienes mucha fe, pero es necesario saber que la misma viene por el oír la Palabra de Dios, por lo tanto es nuestra responsabilidad alimentarla cada día para que crezca. De tal manera llegaremos a tener esa fe que es capaz de conquistar, que no se maneja simplemente por lo que se puede ver, sino que como la define Hebreos 11:1 “… es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. A veces vemos la realidad y pensamos que no hay salida, ni siquiera imaginamos ninguna vía de solución, pero tal vez si fueran abiertos nuestros ojos espirituales, “los ojos de la fe”, podríamos ver caminos aún en el desierto.
Por lo tanto, te animo a que pidas al Señor en este momento que abra los ojos de la fe, para que puedas ver lo que El ve. De esta manera podremos ver cada circunstancia como una oportunidad para ver la grandeza de nuestra Dios obrando en nuestras vidas. Decídete a caminar por fe, abre tus ojos y mira mas allá del problema, sabiendo que Dios está contigo en todo momento.



             Daniel Zangaro
                 CVCLAVOZ    

sábado, 3 de diciembre de 2016

¿Cuánto Pesa una oración?


Cuentan que Gabriela Louise Redden, una mujer pobremente vestida y con una expresión de derrota en el rostro, entró en una tienda de abarrotes. Se acercó al dueño de la tienda, y de una forma muy humilde le preguntó si podía fiarle algunas cosas.
Hablando suavemente, explicó que su marido estaba muy enfermo y no podía trabajar, que tenían 7 hijos, y que necesitaban comida. John Longhouse, el vendedor, se mofó de ella y le pidió que saliera de la tienda. Conociendo las necesidades de su familia, la mujer le dijo: “Por favor señor, le traeré el dinero tan pronto como pueda.” John le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía cuenta con la tienda.
Junto al mostrador había un cliente que oyó la conversación. El hombre se acercó y le dijo al vendedor que él respondería por lo que necesitara la mujer para su familia. El dueño de la tienda, no muy contento con lo que pasaba, le preguntó de mala gana a la señora si tenía una lista. Louise respondió: “¡Sí señor!”. “Está bien,” le dijo el tendero, “ponga su lista en la balanza, y lo que pese la lista, eso le daré en mercancía.”
Louise pensó un momento con la cabeza baja, y después sacó una hoja de papel de su bolso y escribió algo en ella. Después puso el papel cuidadosamente sobre la balanza, todo esto con la cabeza agachada. Los ojos del dueño de la tienda se abrieron de asombro, al igual que los del cliente, cuando el plato de la balanza bajó hasta el mostrador y se mantuvo abajo. El vendedor, mirando fijamente la balanza, se volvió hacia el cliente y le dijo: “¡No puedo creerlo!”.
El cliente sonrió mientras el abarrotero empezó a poner la mercancía en el otro plato de la balanza, la misma que no se movía, así que siguió llenando el plato hasta que ya no cupo más. El tendero vio lo que había puesto, completamente disgustado. Finalmente, quitó la lista del plato y la vio con mayor asombro.
No era una lista de mercancía, era una oración que decía: “Señor mío, tú sabes mis necesidades, y las pongo en tus manos”.
El vendedor le dio las cosas que se habían juntado y se quedó de pie, frente a la balanza, atónito y en silencio. Louise le dio las gracias y salió de la tienda. El cliente le dio a John un billete de 50 dólares y le dijo: “Realmente valió cada centavo”
La historia cuenta que fue un tiempo después que John Longhouse descubrió que la balanza estaba rota.
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6
No importa cuán adversa sea la situación, Dios ha prometido estar con nosotros todos los días, no nos abandonará ni se olvidará de nuestras necesidades y nos sorprenderá con grandes bendiciones.
Confía en Él de todo tu corazón, preséntale tus necesidades y espera que del lugar que menos imaginas puede venir su bendición.



       Ana María Frege Issa
                 CVCLAVOZ    

viernes, 2 de diciembre de 2016

Añadidura

 
Se cuenta que cierto comerciante de Londres fue llamado por la Reina Victoria para confiarle una importante misión en la India. El hombre inicialmente declinó  el honor alegando que su negocio particular reclamaba su presencia, pero la respuesta de la Reina fue:
     - Mire usted por mis intereses y yo velaré por los suyos.
El comerciante obedeció y desde aquel momento la Real Casa fue cliente del establecimiento en cuestión y, siguiendo su ejemplo, gran parte de la nobleza. No hay que decir cómo prosperó.
Lo mismo sucede con nosotros, cuando ponemos primero las cosas de nuestro Padre, Él se encarga de proveer para todas nuestras necesidades y nos da mucho más aún de lo que podemos pedir o imaginar.
“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten”. Mateo 6:33 (NTV)
No importa qué es lo que necesites en este momento, Dios puede suplirlo y de una manera que no imaginas pero primero debes buscarlo y procurar llevar una vida justa.
Lo único que realmente importa es Dios, que lo conozcamos y podamos tener una relación honesta y real con nuestro Padre, todas las demás cosas son pasajeras, perecederas pero Él sabe que las necesitamos y nos las dará en su momento.
La vida consiste en mucho más que las cosas materiales,  por eso Dios está interesado en que lo conozcamos personalmente. Una verdadera relación con Él va mucho más allá de sólo pedirle cosas; se trata de conocer al autor de la vida y dueño del universo, y las demás cosas vendrán por añadidura.
Confía en Él y verás sus bendiciones en tu vida, aún antes de  que se las pidas.



           Ana María Frege Issa
                   CVCLAVOZ