martes, 20 de septiembre de 2016

¿Destino o Voluntad de Dios?


El ser humano, está convencido de que todos los detalles de su vida están determinados por el destino y que no puede cambiarlos; llegan a ser fatalistas al considerar todos los acontecimientos como irrevocablemente fijados de antemano por una causa única y sobrenatural.
Por consiguiente, acepta con pasividad todo lo que le ocurre. De ello resultan las frases: “Si Dios quiere salvarme, lo hará de todos modos”.
Es cierto que varios pasajes de la Biblia ponen en evidencia la soberanía de Dios. Por ejemplo lo que sucedió con Jeremías “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?” Lamentaciones 3:37
Sin embargo,  el verdadero cristiano no sufre pasivamente la voluntad de Dios. Consciente de las circunstancias, por medio de la fe, mantiene con Dios relaciones activas y pasivas.
El creyente confía gozoso en Aquel que “cumplirá el deseo de los que le temen” Salmo 145:19. Junto al Señor siempre puede hallar una respuesta a sus necesidades y una ayuda en las dificultades de la vida. Se somete  a la voluntad del Padre, quien a veces le envía las pruebas, pues nuestro Dios de amor sólo quiere su verdadero bien.
“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” Hebreos 12:11.
Confía, disfruta, actúa y vive las  circunstancias favorables y desagradables y da gracias a Dios por sus bondades y porque su voluntad perfecta se cumpla en ti.


               Telma Céspedes
                    CVCLAVOZ    

sábado, 17 de septiembre de 2016

Enséñame



Victoria, últimamente había tenido muchos problemas con sus hermanos y padres, al parecer ella cometía muchos errores en su comportamiento y frecuentemente era confrontada y corregida. Llegó al punto de evitar tener contacto con ellos, pues se sentía atacada a pesar de que en su corazón sabía que no tenían malas intenciones.
Ya sin saber qué hacer, cambió el tipo de oración que hacía a Dios de “víctima” a una de  humildad: “Señor, ayúdame a ser perceptiva a lo que me quieres enseñar, si soy yo la que está fallando, ayúdame a ser humilde y a tomar de buena manera la corrección de mi familia, ¡dame paz! no quiero estar angustiada en vano sino quiero tener el corazón confiado en que tú estas obrando, aunque parezca que todo va en mi contra enséñame a ser humilde”
Días después ella vio el cambio no sólo en su reacción, pues tenía paz a pesar los conflictos, sino también en su familia, ya que ella veía que lo que hacían era por amor porque querían lo mejor para su vida y eso le ayudaba a ser obediente.
Ver el problema desde un mejor enfoque, y no sólo desde  donde pareces ser la víctima, puede mejorar las cosas si disponemos nuestro corazón primeramente a Dios con humildad y predisposición para ser corregidos, pues muchos de los problemas nos ayudan a detectar malas actitudes o hábitos que llevamos realizando por mucho tiempo.
Mateo 11:28-29 (NTV) dice “Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma.”
Dios quiere lo mejor para ti y esto implica cambios que nos ayuden a llegar a la eternidad, y no sólo a mejorar momentáneamente como dejar de mentir, implica renunciar a hábitos pecaminosos, dejar la amargura, el odio, el temor, la mala administración de tiempo y dinero y muchos otras cosas que nos estancan en la carrera.
Deja que Dios te enseñe a través de la mala situación que estás pasando y verás excelentes resultados.


               Soraida Fuentes
                    CVCLAVOZ    

viernes, 16 de septiembre de 2016

Corre Forrest , corre



“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” Hebreos 12: 1-3.
¿Quién no recuerda al tierno personaje interpretado por Tom Hanks?, quien pese a tener un leve retraso mental y motriz, tenía una asombrosa capacidad para correr muy rápido lo cual sirvió para abrirle muchas puertas en la vida.
La carrera de la vida no es fácil y la palabra carrera quizás exprese de manera exacta el modo de vida actual de muchas familias. Todo se hace a las apuradas, hay cada vez menos tiempo para compartir y encima la tecnología parece contribuir al aislamiento. Es muy común hoy en día ver a cada miembro de la familia concentrado en su teléfono más que en la conversación o interacción con los demás.
Para correr mejor y más libres, debemos despojarnos de todo el peso que significa el pecado, esto se refiere a todo lo que sabemos que nos separa de Dios. La paga del pecado es muerte y cuando desobedecemos la voluntad de Dios todo esto se transforma en un peso que llevamos en nuestra propia vida.
También son una carga, las heridas no sanadas, la falta de perdón, la amargura del corazón, los enojos, pero también todo lo que tiene que ver con el pasado. Así como no se puede correr de manera eficiente si uno está permanentemente mirando para atrás, tampoco se puede ganar una carrera cuando llevamos una carga tan pesada.
El pasaje citado nos dice donde debe estar nuestra mirada: “puestos los ojos en Jesús” en su victoria en la cruz para no decaer ni desmayar. Esto mismo me recuerda a Pedro caminando sobre el agua pero solo podía hacerlo mientras su mirada se mantenía en Jesús, cuando puso su atención en el viento y lo embravecido del mar, automáticamente comenzó a hundirse.
Por eso y ante tantas presiones, la Palabra nos dice que la vida es una carrera para ser corrida con paciencia. Cuando pienso en esto, recuerdo a los maratonistas que comienzan la carrera despreocupados por los que van delante o por quienes pretenden pasarlos. Íntimamente saben que la carrera es larga y no es de los más rápidos la victoria, sino de aquellos que resisten o espiritualmente hablando, de los que permanecen.
Y hablando de permanecer la Biblia nos dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:5-7
¿Qué significa permanecer en nuestra vida cotidiana? Leer la Palabra de Dios, orar, servirle, obedecerle, escuchar su voz y confiar en El, especialmente cuando las circunstancias de la vida parecen ir en una dirección contraria a la deseada.
La manera de llegar a la meta es permanecer ligado a Él, corriendo con paciencia y con la mirada puesta en Jesús el autor y consumador de la fe. Si te sientes cansado, desanimado, a punto de abandonar, levanta tu mirada a Jesús, permanece en Él, no abandones, todavía Él quiere darte nuevas fuerzas para que pronto puedas cruzar la meta como un verdadero vencedor en Cristo.


                Daniel Zangaro
                   CVCLAVOZ    

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Estropeado


Se cuenta de un escultor que empezó a trabajar una hermosa pieza de mármol, pero sólo la estropeó por su impericia y desalentado abandonó su trabajo. Finalmente el mutilado bloque de mármol quedó abandonado en el patio del escultor y allí permaneció por mucho tiempo expuesto a la intemperie y medio oculto por las hierbas que crecieron a su alrededor.
Pero un día el famoso Miguel Ángel observó este bloque de mármol y vio lo que valía. Después de adquirirlo del fracasado escultor, empezó a trabajar en él, transformándolo en la admirable estatua del joven David con su onda en la mano, en el momento previo de arrojar la piedra que abatió al gigante Goliat. Tal maravilla de arte fue conseguida de un pedazo de mármol estropeado.
Quizás has tenido una vida dura, experiencias que han marcado tu vida, palabras hirientes que te tienen atado a una existencia de tristeza, decepción, baja autoestima y frustración. Sin importar qué hiciste antes o qué dicen de ti, Dios siempre puede cambiar las circunstancias.
“Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” 2 Corintios 5:17 (NTV)
Si Miguel Ángel pudo hacer esa obra maravillosa con un pedazo de mármol estropeado y abandonado, ¿cuánto más podrá hacer Dios con tu vida? Sólo  debes depositar tus preocupaciones, el dolor, la frustración y la impotencia que sientes en Sus manos. Si le permites hacer su obra en ti sin poner objeciones y confiando plenamente en su magnificencia y su amor, el gran Artista del universo hará de ti una obra maestra; sanará tu corazón herido, restaurará tu vida, quitará cualquier dolor, rabia o amargura y llegarás a ser todo aquello que soñaste y aún más.
Permite que Dios haga de ti una obra maestra, no importa qué tan estropeada está tu vida, Él conoce tu valor y desea trabajar en ti.

           Ana María Frege Issa
                   CVCLAVOZ    

martes, 13 de septiembre de 2016

Ataca el problema



Cuando atravesamos conflictos con alguna persona, la reacción más común es enojarnos, o molestarnos y regañarla e inclusive dejar de hablar con ella porque está cometiendo algún error; pero quizás no nos pusimos a pensar en que está enfrentado  algún problema interno que está haciendo que falle, que actúe de forma incorrecta y que, por consiguiente, afecte a todo su entorno.
Por ejemplo: de un tiempo a esta parte se han visto muchas relaciones rotas a causa de vicios, manías, hábitos, etc. Pero Dios nos enseña en su palabra a no atacar ni tratar de destruir a la persona que está sumergida en ese pecado sino, al contrario, debemos ayudarla abordando el problema.
¿Por qué en lugar de atacar el problema agredimos a la persona que lo sufre?. Juzgamos, criticamos, insultamos a quien está cometiendo el pecado pero no nos detenemos a ver la raíz, la solución y la forma de erradicarlo de aquella persona.
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Efesios 6:12 (RVR-1960)
Claramente en este versículo podemos ver que nuestra guerra no es con la persona que está fallando sino contra el pecado, y la mejor forma de hacerlo es como Dios nos enseña: a través de la oración, tratar de encaminar a esa persona a acercarse a Cristo sinceramente, ayudándola a aceptar que tiene un problema, no juzgándola ni rechazándola, sino siendo conscientes de que necesitan ayuda.
Si hasta hoy estuviste luchando con un amigo, familiar, conyuge, etc. es un buen momento para comenzar a cambiar la forma de mejorar la situación, es hora de atacar el problema orando, intercediendo y actuando, dejando de atacar a la persona.

                Telma Céspedes
                   CVCLAVOZ    

lunes, 12 de septiembre de 2016

¡Cuidalo! Vale más de lo que piensas



Carlitos era un niño travieso y juguetón, por lo cual, cada zapatilla que se ponía no duraba mucho tiempo. Pero, tenía un par de zapatillas azules que cuidaba con recelo, las utilizaba sólo en salidas importantes para no ensuciarlas, ni envejecerlas y así poder lucirlas delante de todos sus amiguitos, la pregunta era: ¿Por qué tanto cuidado a esta zapatilla?
La madre de Carlitos manifestó que su padre  le había regalado esas zapatillas y cada vez que se las ponía esperaba que su progenitor se sintiera contento.
Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.Romanos 12:1 (NVI)
Carlitos amaba a su padre y seguramente muchas veces tuvo ganas de ensuciarse con las zapatillas puestas, pero cada vez que pensaba en su padre cambiaba de parecer.
Algo parecido debería pasar con nosotros, el Señor espera que cuidemos nuestra santidad así como Carlitos cuidaba sus zapatillas, temiendo que se pueda ensuciar, buscando que nuestra vida sea del agrado para Dios. La palabra “santo” viene de la palabra griega “hagios” que significa “consagrado o apartado para Dios” Es decir, al agrado de nuestro padre.
“Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloriaIsaías 6:3
Decir que amamos a Dios y vivir practicando el pecado es una gran mentira, la palabra de Dios dice que Él es tres veces Santo, por tanto, una persona que ama a Dios tendría que esforzarse por vivir una vida santa, sin mancha.
Ser santo no debería ser una carga; cuando hay amor se convierte en una hermosa lucha de ser diferente al resto y esforzase por hacer lo correcto, es el amor puro que impulsa a cambiar. No se trata de ser perfecto, seguir una lista de reglas y lineamientos, sino, de luchar por parecerse al Padre, esforzarse para agradarle con nuestra vida.
No esperes crecer en  santidad si ocupas poco tiempo a solas con Dios y no tomas en serio su palabra. Este tiempo te animo a pedirle perdón si has ignorado este tema y tomar la decisión de agradar a Dios viviendo en santidad.


                 Shirley Chambi
                   CVCLAVOZ    

domingo, 11 de septiembre de 2016

Ya no quiero hacer mi voluntad


“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.” Salmos 143:10
David es uno de los hombres que más admiro de la Biblia, a pesar de que tuvo muchos errores en su vida, supo reconocer los mismas y arrepentirse sinceramente de sus pecados confiando en la misericordia infinita de Dios. Producto de su corazón sincero y arrepentido, el Señor estaba con él.
Lejos de tener esos errores, temores y haber fallado a Dios, David era una persona abierta que hablaba sin mentir ni fingir delante de Su presencia,  lo que era agradable al Señor. “El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.” Salmo 51:17 (NTV)
David siempre trató de agradar a Dios, aún cuando en aquella ocasión falló a Dios y cayó en inmoralidad, él dijo de lo profundo de su corazón: “Contra ti y solo contra ti he pecado;  he hecho lo que es malo ante tus ojos…” Salmo 51:4 (NTV) Buscaba el rostro del Señor y pedía que lo restaure.
Más allá de las consecuencias que sufriría por sus actos, era un hombre que buscaba a Dios y pedía que hiciera Su voluntad en su vida. “Enséñame a hacer tu voluntad…” Salmos 143:10 Y esa es la actitud que deberíamos tener todos nosotros cuando estemos en problemas o hayamos fallado.
Porque cuando una persona es sincera y abre su corazón delante de Dios, recibe muchas bendiciones y deja que el Señor se encargue de restaurarlo. De nada sirve ocultarle algo a Dios, puesto que Él conoce cada uno de nuestros pasos. (Salmo 139)
No sé cuál es tu situación ni qué es lo que estás atravesando, pero qué hermoso sería que en este día le digas: Dios misericordioso, ya no quiero fallarte más, quiero entregarte mi vida y mi corazón para que me puedas, sanarme, limpiarme, y cambiarme. Yo quiero amarte sólo a ti y vivir para ti. “Enséñame a hacer tu voluntad” y que “Tu buen espíritu me guíe” En el nombre de Jesús, amén.
“Dios mío, cumplir tu voluntad es mi más grande alegría; ¡tus enseñanzas las llevo muy dentro de mí!”  Salmos 40:8 (TLA)

                    Diego Jora
                    CVCLAVOZ