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Dios está siempre dispuesto a ayudarnos y actuar para que nosotros, sus hijos, podamos vivir una vida conforme a su voluntad y sobre todo estemos seguros en sus manos.
Últimamente muchas miserias están ocurriendo, desastres naturales y tragedias. Existen personas que han perdido la sensibilidad y viven haciendo daño por doquier buscando su beneficio.
Todo lo que está sucediendo nos infunde un gran temor por nuestra vida, nuestra familia, amigos, etc. No nos sentimos seguros en ningún lugar, pero existe un lugar en donde nos podemos estarlo, en las manos de Dios. Es muy importante tomar en cuenta a Dios desde las primeras horas del día, encomendar nuestra vida, y lo que queremos en los brazos de quien sí tiene el poder para salvarnos de cualquier peligro.
“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.” Salmos 34:7 (RVR-1960)
Este pasaje es tan claro y verdadero que debemos grabarlo en nuestra mente y corazón teniendo esa fe de estar seguros que se cumple en nuestras vidas, si ponemos a Dios en primer lugar como se debe.
Tal vez estas pasando por situaciones de peligro, vives atemorizado preguntándote si alguien podría defenderte y cuidarte. Si te pones en manos de Dios y lo tienes presente en tu diario vivir esta promesa será tu estandarte en esos momentos en que el enemigo quiera infundir temor en ti y los tuyos.
Ya tienes la Palabra de Dios en tus manos, ahora repítelo y vívelo, nada te tocará porque Dios así lo ha prometido y lo hará. Declara en este momento: ¡Tengo quien me cuide y defienda!
Me encuentro en la realización de un proyecto que consiste en colaborar con aquellos estudiantes que presentan conflictos de conducta, en su mayoría por ausencia de un apoyo familiar. Las actitudes que los estudiantes presentan en la actualidad son realmente diferentes a las que antes se mostraban, principalmente porque los padres no permitían que la televisión, internet u otros factores eduquen a sus hijos.
Lo primero que se planteó para la realización del proyecto fue una reeducación, es decir, volver a enseñarles lo que aprendieron en su infancia, valores como: el saludo, pedir perdón, ser agradecido, el respeto, como si fuera la primera vez que lo escucharían. Los avances fueron satisfactorios hasta el momento, ya que los estudiantes están empezando a poner en práctica lo que olvidaron hace mucho tiempo para la modificación de su conducta.
Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5
Ahora puedo comprender con más claridad cuando la palabra de Dios nos insta a hacer las primeras obras. Muchas veces uno cae y tiene un gran peso en su espalda porque no sabe por dónde empezar para poder cambiar, pero después de arrepentirte el Señor solo te pide que vuelvas a hacer lo que aprendiste cuando recién conociste a Dios. Es decir, vuelve a orar y estudiar la Biblia, y no te conformes, también vuelve a estudiar el motivo por el que es importante la oración y estudiar la palabra. Si no te encuentras en algún servicio, comienza limpiando baños, te aseguro que esta actitud de ayudará a crecer de manera más efectiva.
No te tortures pensando que nunca podrás levantarte por lo mucho que tienes que hacer, simplemente acércate a Él con un corazón arrepentido y construye de nuevo, te sorprenderá observar cómo te levantarás por haber empezado a poner los cimientos firmes en tu vida. Por tanto, deja de preocuparte por todo lo que tienes que hacer, preocúpate solo por hacer las primeras obras y verás que todo lo demás ya sea tu estado espiritual, emocional o sanidad, se irá construyendo en el proceso y voluntad de Dios.
¡Empieza de nuevo!
Personalmente creo que ninguno de los que conoce a Cristo quiere que su familia se pierda en este mundo y sea condenada al infierno eterno. Al contrario, anhelamos que cada integrante de nuestro hogar tenga un encuentro personal con Jesús y vivan para Él, según manda Su Palabra.
Quizás hoy te encuentras orando por tus padres, hijos, esopo(a), abuelos, nietos (as) u otros que forman parte de tu familia y sientes que tu clamor no es escuchado. Tal vez has orado por muchos años y no ves respuesta. Hoy quiero que sepas que Dios tiene su propio tiempo, sabe cuándo obrar y cómo hacerlo. Solo ten fe, sigue orando y cree en Su Palabra.
“Cree en el Señor Jesús y serás salvo, junto con todos los de tu casa.” Hechos 16:31 (NTV)
Dios conoce la situación de tu familia, sabe cuántas veces has clamado por ellos y ha contado las lágrimas que has derramado. Acaso, “El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?” Salmo 94:9 Sin duda, Dios tiene conocimiento de los anhelos que hay en tu corazón y del esfuerzo que haces por acercarlos a Él. “Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.” Salmo 34:15
No te desanimes y sigue orando con más fuerza, sabiendo que un día nuestro Señor Jesucristo cambiará la vida de tus seres queridos y los salvará. No olvides que Él anhela que todos los de tu casa procedan al arrepentimiento y sean salvos.
Lo único que debes hacer cuando ores es, creer y tener fe que así será. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 1 Juan 5: 14-15.
Génesis 7:1 dice: “Cuando todo estuvo preparado, el Señor le dijo a Noé: «Entra en la barca con toda tu familia, porque puedo ver que, entre todas las personas de la tierra, solo tú eres justo.”
Recuerda que es en el tiempo de Dios y no en el nuestro. ¡Que la paz de Dios abunde en tu vida y que Su gracia este con tu familia! Diego Jora
CVCLAVOZ
“Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todo lo que tenía.” 1 Crónicas 13:14
La Biblia nos cuenta la historia de Obed – edom, como el hombre que tuvo el privilegio de tener en su casa el arca del pacto. Sabemos que por esta causa Dios le prosperó en todo lo que tenía.
El arca es un símbolo de la presencia de Dios para nuestros días. Al igual que Obed -edom debemos tener una actitud parecida de abrir nuestra casa, para que el arca habite con nosotros.
Donde está la presencia de Dios, todo prospera, revive, toma nuevas fuerzas.
En su presencia hay plenitud de gozo, hallamos paz y solución a cuestiones que humanamente parecen imposibles.
Hay otro pasaje bíblico, donde podemos sacar una enseñanza similar.
Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él. 2ª de Reyes 4:10
Esta mujer sunamita, estuvo atenta, y rápidamente cayó en cuenta, que el que pasaba a menudo por su casa en un varón de Dios. No solo se conformó con el trato habitual que pudieran tener de un saludo o compartir una comida, sino que le propuso a su esposo hacer un aposento para él, un lugar en el que pudiera quedarse.
Esta mujer, no quería que la bendición pasara, sino que se quedara en su casa y a causa de esto, al año siguiente dio a luz un hijo, siendo estéril y su marido de avanzada edad.
Cuando dejas entrar la presencia de Dios en tu casa, Él lo cambiará todo.
Pero para esto, es necesario estar dispuestos a que Él pueda cambiar nuestra vida, dejar de tener nosotros el control, para que Dios lo tenga.
Te animo en este día, a que lleves la presencia de Dios a tu vida, a tu casa, búscalo como nunca antes y al igual que Obed –edom, todo será bendecido por su presencia.
Tanto el diamante como el carbón se componen de carbono. Entonces, ¿Por qué uno vale más y el otro es arrojado al fuego? La diferencia entre ambos minerales es el grado de calor y presión al que son sometidos.
La estructura del diamante es la que hace que sea considerado el mineral de mayor dureza. Las condiciones de presión y temperatura necesarias para que se formen los diamantes se dan aproximadamente a ciento cincuenta kilómetros bajo la superficie de la tierra. Si en el proceso de formación de la preciada piedra se introduce en su estructura algún otro elemento, llamados inclusiones o impurezas, o se produce un defecto en la misma, el mineral puede adquirir algún tipo de tonalidad distinto al original. Los colores que presentan los diamantes son variados pero si la estructura es perfecta, el diamante es transparente.
Uno de los procesos necesarios para la transformación del diamante en bruto a un diamante tallado, es el crucero, el cual consiste en dividirlo en dos partes, con un solo golpe en seco, para eliminar defectos de cristalización, inclusiones e impurezas.
El desbastado, es la siguiente etapa, esta consiste en redondear el cinturón del diamante antes de que éste sea tallado en facetas. El operario frota delicadamente el diamante que es encajado en un porta gemas contra otro diamante que está incrustado sobre un mandril, una pieza de madera o metal de forma cilíndrica que sirve para sujetarlo. Bajo el efecto del frotamiento, las esquinas de la piedra se redondean y se acercan a la forma cónica doble del brillante.
El tallado, consiste en convertir un diamante en bruto en un diamante de adorno, en esta etapa siempre se trata de conservar la forma pura del octaedro de cristal, pero al hacerlo, se reduce a menudo el tamaño a menos de la mitad del material original.
En el abrillantado final, el diamante es frotado contra un disco, una faceta después de otra, hasta su completo pulimentado.
Todo diamante para que tenga más valor, necesita que el pulidor vaya tallando sus caras. Cada cara implica un nuevo desgaste, pero le va dando más valor, ya que su precio es más alto cuando más caras tiene, pues refleja en su interior más luz.
En nuestro caso, las pruebas en las manos de nuestro tallador, implican un nuevo dolor, pero van sacando caras más preciosas que nos ayudan a reflejar mejor la luz de Cristo en nuestras vidas.
Dios, en su infinito amor hacia nosotros, ha planificado pruebas para ir moldeándonos a su imagen. En ningún momento pensemos que nos ha abandonado o que se ha olvidado de nosotros cuando enfrentemos alguna adversidad, más bien tengamos presente que cada prueba tiene un propósito en nuestra vida, es un recordatorio que somos importantes para nuestro Creador y que aún podemos brillar mucho más.
Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo. 1 Pedro 1:7 (NTV)
Mientras más difícil se haga el camino, Dios multiplicará más tus fuerzas y mientras más fuertes se hagan tus pruebas, más grande será tu victoria.
Brisna Bustamante S.
CVCLAVOZ
Cuando tomamos la decisión de obedecer a Dios, Él puede hacer su voluntad a través de nosotros y juntamente con ello se presenta la oportunidad de tener una manifestación íntima de su presencia.Si decidimos hacer todo con nuestras propias fuerzas, Él no podrá revelarse a nosotros y nunca alcanzaremos a conocerlo. Pero cuando buscamos su intervención en cualquier circunstancia y consideramos sus mandamientos, permitimos que su poder tome control de nuestra vida.Es verdad que obedecer puede ocasionarnos un conflicto ya que en muchas ocasiones nuestra lógica y sentido común son desafiados por la Palabra de Dios. En ese momento de batalla mental sale a relucir nuestra verdadera inclinación y podremos descubrir si somos auténticos seguidores de Jesús o simples simpatizantes.Éxodo 7:1-6 cuenta el inicio del ministerio de Moisés, pero es también una interesante historia que muestra algunas características del proceso de obedecer: En primer lugar, es Dios quien toma la iniciativa y llama a Moisés a unirse a sus planes para liberar a su pueblo de la esclavitud egipcia. Juntamente con esa invitación, recibió también instrucciones precisas. Lo interesante es que sólo después de haber obedecido, Dios cumplía todo lo que había dicho que haría.Posteriormente, Moisés y todo el pueblo salieron triunfantes de Egipto, pero lo más importante es que llegaron a conocer a Dios de una manera mucho más íntima y personal.La Biblia está llena de historias de personajes cuya obediencia resultó en una bendición a sus vidas y a las personas que los rodeaban: Cuando Abraham obedeció, Dios le pudo dar un hijo y edificar una nación. Cuando David obedeció, Dios le hizo rey. Cuando Elías obedeció, Dios hizo que descendiera fuego del cielo y todos supieron quién era el verdadero Dios.“Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.” Deuteronomio 8:1-2 Versión Reina-Valera 1960 La obediencia a Dios es un desafío que en algún momento va a confrontar nuestra lógica, razonamiento y conceptos sobre la vida. Quizás lleguen dudas, pero recuerda: Él nunca ha fallado y depositar nuestra fe en sus promesas, permite que su Poder actué con mayor fuerza, porque ya no somos nosotros los que luchamos, sino es Dios quien toma el control.
En un viaje por el océano, una señora se puso tan enferma por el mareo que el médico le dijo que solamente el comer muchas naranjas podría restablecerla. La señora, en su debilidad dijo:- Doctor, no se apure, mi Padre Celestial me las enviará. Yo voy a pedírselo ahora.
- Pero, querida señora- contestó él – no olvide que nos hallamos en la mitad del océano.
- No importa, amigo mío; para Dios todo es posible.Unas horas más tarde, el mismo doctor entraba corriendo hasta la enferma, para poner a los pies de su cama un cesto colmado de naranjas.
Como pudo, nervioso y maravillado, explicó su procedencia:- Un buque averiado… le hemos auxiliado… un cargamento de naranjas en el buque… un…- ¡Un milagro de mi Padre Celestial, doctor! – le interrumpió la enferma.Humanamente vemos miles de impedimentos para todo lo que hacemos y queremos, normalmente confiamos más en las cosas que vemos y percibimos con nuestros sentidos que en Dios, olvidando que para él no hay nada imposible.
“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” Jeremías 32:27 (RVR1960)
No importa dónde te encuentres, ni cuáles sean tus circunstancias, si tienes fe en Dios y confías en Él de todo tu corazón verás milagros suceder, aún contra toda posibilidad humana.
A Dios no lo limitan las circunstancias, los lugares ni las personas, lo único que no permite que se mueva la mano de Dios es nuestra incredulidad, nuestra falta de fe.
Pon en acción tu fe, deja de ver las circunstancias que te rodean y cree que para Dios no hay nada imposible.
Ana Maria Frege Issa
CVCLAVOZ