domingo, 13 de diciembre de 2015

Escudríñame Señor

 
“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 6:23
Definitivamente el pecado trae consecuencias trágicas y dolorosas. Corta futuros brillantes y trae un final fatal. Pero muchos lo ven como algo normal y rutinario, conviven con él y lo practican.
Tristemente muchos desconocemos la palabra de Dios y no sabemos que lo que hacemos es considerado pecado, que la forma que vivimos, tratamos a las personas, pensamos de los demás y de nosotros mismos no le agrada a Dios.
A veces ignorantemente le reclamamos  a Dios por qué no nos cambia, saca de esa situación o  provee lo que necesitamos, si le buscamos tanto.  El apóstol Juan responde a eso y escribe: “Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen su voluntad.” Juan 9:31 (NTV)
No sé cuánto conoces de la palabra de Dios y la practicas, el salmista David decía: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23-24
Se necesita humildad para orar como lo hizo David porque cuando lo hacemos estamos invitando a Dios a corregir nuestros problemas para que podamos volver a tener comunión con el Señor. El pecado nos separa de nuestro Padre celestial y de las bendiciones que Él quiere darnos.
Te animo a que tomes la actitud del salmista en este momento y hagas una autoevaluación de cómo va tu vida delante de Dios. Háblale a Jesús porque Él está dispuesto a escucharte y cambiar tu vida.
Dichoso aquel que en verdad puede exclamar: ¡Oh Jehová, tú me has examinado y conocido! Salmo 139:1.

 Diego Jora
       CVCLAVOZ

viernes, 11 de diciembre de 2015

¿Aferrado al pasado?

 
Éxodo 16 relata que cuando los israelitas llegaron al desierto de Sin, se quejaron porque creían que Moisés y Aarón los habían llevado ahí para matarlos de hambre, decían que hubiera sido mejor que Dios les quitara la vida en Egipto porque allá podían comer hasta quedar satisfechos.
Dios les dio codornices para que comieran por la tarde y los sació con pan “maná” por la mañana porque oyó todas sus quejas contra Él. Le dijo a Moisés que instruyera al pueblo que diariamente recogieran todo el alimento necesario para ese día porque quería probar su obediencia. Sólo el sexto día  podían recolectar una doble porción de lo habitual porque el séptimo sería un día sagrado de descanso, reservado para Él.
Aunque la instrucción había sido que recogieran solamente lo necesario, algunos tomaron mucho; otros, sólo un poco pero cuando medían sus raciones, cada familia tenía justo lo que necesitaba.
Moisés, una vez más les dijo: “No guarden nada para el día siguiente”. Sin embargo, algunos no hicieron caso y guardaron un poco; a la mañana siguiente esa porción estaba llena de gusanos y olía mal. Después de este incidente, cada familia recogía el alimento cada mañana, sólo conforme a su necesidad. 
Estos versículos nos dejan dos enseñanzas muy importantes:
- Tenemos que dejar de quejarnos por nuestra actual situación porque añorar viejos tiempos no es sabio, solo nos lastima y causa dolor; nos hace olvidar del lugar que Dios nos sacó y de los peligros que nos libró además, nos impide valorar y agradecerle por lo que hoy somos y tenemos.
- Debemos obedecer al Señor en todo momento, aun cuando no entendamos lo que nos está pidiendo hacer porque Él nunca se equivoca ni nos desampara. Obedecerlo no solo nos permite a nosotros disfrutar de sus ricas y abundantes bendiciones sino también compartirlas con todos los que nos rodean.
Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?... Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? Mateo 6:26,30 (NTV)
Si no has sido agradecido con Dios, hoy tienes la oportunidad de arrepentirte y pedirle perdón por haber tenido esa actitud, por no haber valorado todo lo que Él te da cada día, porque no solo suple tus necesidades materiales sino que también te fortalece y exhorta poniendo a tu alrededor personas que te animan a seguir adelante porque son portadoras de su amor.
Quizás hoy no tengas todo lo que deseas pero tienes todo lo que necesitas, agradece a Dios por ello.

Brisna Bustamante
      CVCLAVOZ

jueves, 10 de diciembre de 2015

Prueba quién eres

 
El famoso artista Gustave Doré se presentó un día a un alcalde de una ciudad de Francia en busca de un favor, alegando la fama de su nombre.
     - Conozco las pinturas de Gustavo Doré – dijo el alcalde-, pero ¿tiene algún documento certificatorio que acredite que usted es el célebre artista?
    - No, señor, pero dispénseme por unos momentos.Y sacando un papel y lápiz del bolsillo se fue a la ventana y en pocos momentos dibujó el panorama que tenía delante de sí y lo presentó al alcalde.
   - Señor- dijo éste-, ahora veo que usted es realmente Gustavo Doré, el dibujo vale bien en vez de certificado.Nuestros actos siempre valdrán más que nuestras palabras porque son testimonio de lo que somos.
Cuando decimos ser “cristianos” llevamos una responsabilidad muy grande ya que no es sólo un título, sino que afirmamos que somos como Jesús; lo que implica que debemos buscar tener sus cualidades, tratar cada día de ser más como Él, vivir rectamente y en amor.
“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios”. Efesios 5:1,2
Quizás en muchas oportunidades no pudiste hablar de tu fe o la gente no quiso escucharte pero tus actos, tu vida, tu familia, todo cuanto haces (aún las más pequeñas cosas) dicen mucho más de ti que las palabras.
Vive rectamente, de manera que todos quieran saber qué es aquello que te hace especial y diferente y busquen imitarte.

Ana María Frege Issa
        CVCLAVOZ

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Su Provisión

 
En cierta ocasión el Dr. Grenfell contó la historia de un viejo pescador, rico en fe, que era “dado a la hospitalidad”. Tenía setenta y tres años y había alimentado a muchos durante los inviernos duros, y cuando las cosas se hicieron excepcionalmente difíciles, este anciano de fe sacó doce billetes de cinco dólares, manoseados y sucios, como último recurso. Este dinero, todos sus ahorros, los entregó al misionero para que comprara alimento para sus vecinos necesitados. El Dr. Grenfell dijo:
     - Usted está envejeciendo y no debería quitarse los últimos recursos que posee.Entonces el curtido pescador, que había pasado por muchos peligros, contestó:
       - Él tendrá cuidado de mí doctor; tengo la impresión de que puedo tener confianza en Dios. No estaría bien retener estos sesenta dólares y enviar a la gente hambrienta a sus casas, ¿verdad? Si así lo hiciera, sería como que yo no tengo mucha confianza en Él.Humanamente siempre tendemos a guardar, a acumular bienes y riquezas considerando que pueden venir días malos y, sin duda alguna, el ser previsores no está mal, por el contrario,  pero amar el dinero y aferrarnos a él no nos permite poner en práctica nuestra confianza en Dios y ver su cuidado y provisión.
Si tienes para dar, para compartir, no dudes en hacerlo, no temas al mañana, confía en que Dios proveerá para cada una de tus necesidades.
“No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré” Hebreos 13:5 (NTV)
Ser prudentes y guardar para el día malo es muy sabio, pero cuando empezamos a amar las riquezas y bienes materiales más que a Dios y confiamos en nuestra capacidad y posesiones más que en nuestro Padre, estamos yendo por mal camino.
Recuerda lo que dice Lucas 6:38 “Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio”. (NTV)
Date la oportunidad de ayudar a otros y ser testigo de cómo Dios suple todas tus necesidades; Él nunca te fallará.
Ana María Frege Issa
        CVCLAVOZ

martes, 8 de diciembre de 2015

Con la mirada en Él

 
¿Quién no tiene una lucha? Podría ser por salir de una depresión, una decepción amorosa, deuda, desintegración familiar, soledad, adicción, tentación y un sinfín de situaciones que todas las personas pasamos de alguna manera.
En muchas ocasiones los problemas suelen consumirnos mucho más de lo normal y se convierten en nuestro mundo, trayendo consigo malestares emocionales, espirituales y físicos.
Podemos obtener respuestas de todos lados como en libros, consejeros, psicólogos, etc. Pero ¿será esa la solución a todo? Y aunque es muy recomendado buscar consejería para poder sobrellevar problemas, no siempre es la respuesta y tampoco siempre tendremos acceso a estos recursos.
Como cristianos debemos enfocarnos más en Jesús que en lo que nos ataca o nos preocupa, pues es Él quien pelea por nosotros, quién nos rescató de la muerte eterna, ¿acaso no podrá rescatarnos ahora que nos encontramos angustiados? Seguro que lo hará pero sólo si se lo permitimos. Salmo 61:2b-3 (NTV)dice: “Guíame a la imponente roca de seguridad, porque tú eres mi amparo seguro, una fortaleza donde mis enemigos no pueden alcanzarme.”
Poner la mirada en el Señor implica confiar y ver tu situación con esperanza, más allá de los gigantes que hay a tu alrededor, es ver ese rayo de luz que sigue iluminándote a pesar de las tinieblas. “Oh Señor, solo tú eres mi esperanza; en ti he confiado, oh Señor, desde mi niñez.” Salmos 71:5 (NTV)
Aunque es muy difícil sonreír cuando estás triste o preocupado permite que el Señor te dé la paz y la confianza que te prometió. En esta lucha no estás solo, Dios está primero preparando camino para que puedas pasar y alcanzar el propósito por el cual fuiste creado.
Sonríe y pon nuevamente la mirada en Jesús, tu Salvador. 

Soraida Fuentes
    CVCLAVOZ

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Quieres ser feliz?

 
Todos queremos ser felices, por naturaleza humana nadie desea ser infeliz. Los sentimientos y emociones son de vital importancia, estamos constituidos de tal manera que los sentimientos juegan en nosotros un papel predominante, por tanto, siempre estaremos en búsqueda de la felicidad.
Lo que debemos analizar es si realmente queremos ser felices, y conocer el verdadero gozo. Existe un camino que nos indica la Palabra de Dios:
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” Mateo 5:6
Bienaventurados, dichosos, es decir, ¡verdaderamente felices los que tienen hambre y sed de justicia! No dice los que tienen hambre y sed de “felicidad”, dice de “Justicia”, y ¿Qué es justicia? El diccionario bíblico da el significado de: “correcto", "rectitud", "equidad", "piedad"; estos vocablos se refieren tanto a la norma recta como a la acción ordenada y justa.
Es decir ¡Lo que más debo anhelar es ser justo, recto, correcto, equitativo, y piadoso! Este significado es semejante a la “santidad” ya que este implica ser apartados del montón y encontrarse en una búsqueda constante de hacer lo correcto. Si nos enfocamos en ser justos y santos, entonces automáticamente conoceremos la felicidad.
Te animo a cambiar de mentalidad, no te enfoques en buscar la felicidad, sino en conocer a Cristo y ser como ÉL “Justo y Santo”. Si obedeces y tienes ese deseo y anhelo de seguir los pasos de Jesús ya no necesitarás buscar la felicidad ¡porque la encontrarás en Él! y será Cristo quién llene de gozo tú corazón.
¿Quieres ser feliz? ¡Busca a Jesús!

Shirley Chambi
    CVCLAVOZ

domingo, 6 de diciembre de 2015

No es imposible cambiar

 
Cuando Josías tenía 18 años envío a su escriba Safán a que fuese a la casa de Jehová y le dijera al sacerdote Hilcias que recogiese todo el dinero que habían recaudado del pueblo, y se lo entregase a los que estaban encargados de la obra del templo para su reparación. En ese cumplido, el sacerdote halló el libro de la ley e inmediatamente se lo mandó a Josias, cuando el rey oyó las palabras del libro, hizo señal de dolor porque había entendido en su corazón que no estaban conduciéndose como Dios lo ordenaba.
A partir de ese momento se inició la conocida reforma de Josías: limpió la casa de Jehová de todo aquello que estaba dedicado a Baal y Asera, dioses paganos; derribó los altares de prostitución, quitó a los sacerdotes idólatras, quebró estatuas que estaban en Jerusalén; y posterior a esto, celebró la pascua, una fiesta que no había sido hecha desde los tiempos en que los jueces gobernaban Israel ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y Judá. (1 Reyes, capítulos 22-23)
La palabra de Dios no es simplemente un libro que contiene historias, un depósito de información o un dispensador de sabiduría; va más allá de esto: cambia y transforma la vida del ser humano. Ese es su propósito, el Señor nos la dio para que por medio de su palabra dejemos lo pecaminoso de nuestra vida y podamos parecernos más a Cristo. 
Todos tenemos algo que cambiar en nuestra personalidad. Queremos hacerlo con todas nuestras fuerzas, sin embargo se nos hace bastante difícil de conseguir, ya sea un hábito o algo en nuestro carácter. Muchas veces son cosas tan arraigadas que llega a parecer imposible y nos sentimos frustrados de tanto intentarlo. Lo hemos intentado una y otra vez y no lo hemos conseguido.
La dificultad puede darse en que no estamos viviendo la palabra de Dios, la leemos, la usamos los fines de semana, la llevamos en el bolso o inclusive la dejamos en la cabecera de nuestra cama pero sucede que no estamos poniéndola en nuestro corazón ni permitiendo que se haga vida en nosotros. Santiago 1:22 nos advierte acerca de esto y nos dice que no sólo escuchemos la palabra sino que la pongamos en práctica de lo contrario nos engañamos a nosotros mismos.
La Biblia tiene el poder absoluto para cambiarnos pues se describe como un martillo, una espada, herramientas diseñadas para hacer cambios. De igual forma Dios pretende que cambie nuestras vidas.
2 Timoteo 3:16-17 (NTV) dice “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.”
No tenemos más excusas para decir que no podemos cambiar porque si Josías fue transformado por medio de la palabra entonces también lo puede hacer con nosotros. Versículos más adelante lo describe así: “No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual.”  
2 Reyes 23:25 (RV1960)

Claudia Carvajal
      CVCLAVOZ