domingo, 8 de noviembre de 2015

Vencedores y no vencidos

 
El enemigo siempre está tendiéndonos trampas para caer. Somos seducidos por algo atractivo, excitante o prohibido. Se enciende el deseo de hacerlo, de tocarlo, de tenerlo. La mente comienza a trabajar: “Y si lo hago”, “si voy”, “no puedo perder esta oportunidad”, “es ahora o nunca”, “me las vas a pagar”, etc.
El cristiano mientras viva aquí en la tierra no podrá liberarse de las tentaciones pero sí podrá vencerlas; el Señor nos enseña en su palabra que se puede vencer la tentación tal como lo hizo cuando estuvo en el desierto.
Jesús usó la palabra de Dios para resistir a lo que el enemigo le ofreció. Con toda autoridad dijo: “Escrito está…” Cuán importante es que nosotros también conozcamos de la Biblia y aprendamos versículos de memoria para que cuando venga el tentador podamos refrenar sus acechanzas. 
Las escrituras también nos dice que es importante buscar de la Presencia de Dios, en Gálatas 5:17 dice que “los deseos de la carne son contra el Espíritu, y estos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisiereis”. Mientras más somos llenos de su Espíritu Santo buscaremos más las cosas de Dios y por lo tanto nuestro anhelo será vivir en santidad; ya no habrá lugar en nosotros para jugar con el pecado.
Otra enseñanza que nos da la palabra, es huir de lo malo. Pablo aconsejó a Timoteo que huyera de las pasiones juveniles. Huir, desde siempre, ha sido considerado como un signo de cobardía, pero cuando se trata de huir de personas o situaciones que nos apartan de Dios, es de valientes, parece complicado pero no imposible. 
Creo que no hay excusas para decir que fue fácil caer en la tentación porque si usamos las herramientas que la palabra de Dios nos da, podemos vencer y hacer frente a lo que el enemigo nos quiera ofrecer.
 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” Romanos 8:37
 Claudia Carvajal
    CVCLAVOZ

sábado, 7 de noviembre de 2015

Quédate y no retrocedas

 
“Si ustedes se mantienen unidos a mí y obedecen todo lo que les he enseñado, recibirán de mi Padre todo lo que pidan.” Juan 15:7 (TLA)
La falta de persistencia en los planes, propósitos y en alguna meta trazada, lleva a la persona a la frustración y al fracaso. Como pasa en un matrimonio cuando surgen problemas que no son adecuadamente solucionados pueden llevar a que una o ambas partes lleguen a renunciar a su pacto. Cuántos matrimonios se han disuelto a causa de este ingrediente esencial que es el “quedarse, constancia” o cuantas empresas han cerrado por no perseverar y permanecer a pesar de las dificultades.
Así, de igual manera, cuántas personas se han acercado momentáneamente a Dios en medio de su dolor, han confiado, pero de la noche a la mañana se olvidan de Él.  ¿Qué pasó? No persistieron en la decisión.
Por eso, el Señor nos advirtió claramente que  “…el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5 por nuestra parte debemos aferrados al Señor, seguir adelante, no importa lo que suceda a nuestro alrededor, pues  el camino al éxito depende de si permanecemos en El. Así que si tenemos continuos fracasos o falta de fe podría ser por nuestra inconstancia que impide que alcancemos lo que Dios tiene para nosotros.
No olvidemos que también debemos someternos a la autoridad del Señor por medio de su Palabra. Ella es fuente de vida y es usada por el Espíritu Santo para transformar nuestra vida.
Si estás en medio de circunstancias que están haciendo que quieras renunciar, quédate en el Señor y no des pasos atrás, todo el esfuerzo que pones está siendo tomado en cuenta por Él.
¡La constancia te hará más fuerte, permanece en el Señor!

 
Soraida Fuentes
    CVCLAVOZ

viernes, 6 de noviembre de 2015

La verdadera necesidad espiritual

 
Isaías 9:6-7 dice: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.” versión Reina-Valera 1960
Es una de entre las tantas profecías que fueron dadas a los profetas del antiguo testamento en la que Dios anunciaba que enviaría a un libertador para su pueblo y para el mundo. Sin embargo, los judíos de la época comenzaron a formarse una idea que no estaba acorde a los planes que tenía Dios.
Recordemos que después del reinado de Salomón vino una guerra civil que terminó por dividir a Israel: Por un lado Judá y Benjamín, y por el otro, el resto de las tribus de Israel. Pasó el tiempo e Israel fue conquistado por el imperio Asirio y después Judá cayó en manos de Babilonia, reinado en ese entonces por el rey Nabucodonosor.
Babilonia había alcanzado un esplendor único entre todas las naciones, pero como todo reino fuerte, el paso del tiempo lo debilitó dando lugar a otra nación que por aquellas épocas se erguían como una potencia conquistadora arrasando con todo lo que encontraba a su paso. Los Romanos se convertían en los nuevos dueños de Europa y en consecuencia, un nuevo dominio sobre el pueblo Judío.
Desde la división de Israel comenzó una seguidilla de tragedias, es cuando llegó un punto en el que se empieza a predicar un mensaje: Ellos creían que Dios vendría a liberarlos de los Romanos y de cualquier otro imperio que quiera oprimirlos. Pero en los pensamientos de Dios estaba derrotar a un enemigo mucho más grande y peligroso.
La victoria de Jesús en la cruz del calvario es absoluta sobre la muerte, sobre todo el reino de las tinieblas y constituye el milagro más grande de todos: conceder el acceso libre al reino de los cielos a quien acepte su necesidad de Él.
Ver su situación física como la prioridad provocó que desviaran la mirada de ver la verdadera necesidad espiritual que tenían.
No cometamos el mismo error. La salvación de Dios va mucho más allá de cualquier situación física que podamos atravesar; las deudas, las adicciones, los matrimonios casi destruidos, una economía mala, la pérdida de una trabajo y todo problema que haya sido producto de nuestras malas decisiones, puede continuar ahí después reconocer nuestra necesidad de Dios y de aceptar su salvación.
¿Eso quiere decir que Dios no nos ayudará con los problemas que tenemos? De ninguna manera. La salvación es un regalo, todo lo demás es el fruto de nuestra fidelidad. Cualquier bendición física, palpable o notoria a simple vista, es reflejo de una victoria espiritual.
Jesús vino para salvarnos de algo mucho más peligroso y terrible que cualquier amenaza física imaginable, esa liberación espiritual representa el principio del cumplimiento del resto de las promesas escritas en la biblia.  
No apartes tus ojos de tu necesidad espiritual, enfócate en ello porque como ya dijimos; las bendiciones físicas son reflejo de las victorias espiritual. Nunca funciona al revés.
Proverbios 8:35 “Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová.” Versión Reina-Valera 1960

 
Héctor Colque
     CVCLAVOZ

jueves, 5 de noviembre de 2015

Cuando los sueños demoran

 
¿Tienes sueños que aún no se han cumplido? ¿Anhelas algo con todo tu corazón y Dios todavía no te lo ha dado?
No eres el único, todos tenemos algo, por lo menos una cosa, que nuestro corazón desea apasionadamente pero que aún Dios no nos ha concedido.
Elcana tenía dos esposas: Penina y Ana. La segunda no tenía hijos y por eso Penina se burlaba de ella. Cada año, mientras iban al tabernáculo sucedía lo mismo y Ana se sentía tan mal que inclusive dejaba de comer.
Un día, después de ofrecer sacrificio Ana se levantó y fue a orar y con gran angustia derramó su corazón delante de Dios. El relato dice que no salían palabras audibles de la boca de Ana y que inclusive Elí, el sacerdote, pensó que ella estaba ebria y la reprendió.
¿Alguna vez has pasado por algo así? ¿Te has sentido tan triste que no  puedes ni proferir palabras? Inclusive cuando intentas orar no encuentras cómo dirigirte a Dios porque aquello que te sucede te duele tanto que las lágrimas son lo que mejor expresa lo que sientes.
La gente no comprende lo que te sucede, por más que les expliques no llegan a entender el dolor que estás atravesando y, aunque tratan de consolarte, no hay nada que alivie tu pesar. Tal vez es porque los sueños son personales y cada uno sabe el valor que tienen. Inclusive para Elcana era difícil comprender por qué Ana se deprimía tanto por no tener hijos.
Y claro, no faltan las Peninas que siempre saben cómo poner el dedo en la llaga y se ocupan de recordarte aquello que no has logrado todavía, aquella oración que aún no   ha sido contestada.
Pero Ana, fue al tabernáculo y derramó su corazón delante de Dios, ¿Habrá un mejor lugar? ¿Habrá alguien que te entienda como Él?
El relato continúa diciendo que una vez que Ana le explicó a Elí lo que sucedía él le dijo: “… Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.  Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová….” (1 Samuel  1:17- 19)
Te invito a seguir el ejemplo de Ana. Presenta tu petición delante de Dios, derrama tu corazón en Su presencia. ¿Quién más podría entenderte y consolarte? ¿Quién más puede cumplir los anhelos que tienes?
Si ya lo hiciste levántate y no estés triste, ve y adora a Dios. Y espera que Él no deshecha nuestras peticiones y  te dará lo que tanto anhelas.
Ana María Frege Issa
        CVCLAVOZ

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cuan Grande es mi Problema?

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Cuan Grande
Hoy, viajando en un autobús vi una hermosa muchacha con cabello de Oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura.
Al bajarse, la vi cojear. Tenía solo una pierna, y apoyada en su muleta, sonreía.
PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS, Y EL MUNDO ES MÍO!
Fui después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento que aunque se me hubiera hecho tarde no me hubiera importado, ya que al salir, oí que decía: Gracias por charlar conmigo… es Usted tan amable, es un placer hablar con gente como usted…
Ya ve, soy ciego.
PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. Y PUEDO VER, Y, EL MUNDO ES MÍO!
Más tarde, caminando por la calle vi a un pequeño de ojos azules, que miraba jugar a otros niños, sin saber qué hacer. Me acerqué y le pregunté: ¿Porqué no juegas con ellos? Siguió mirando hacia delante sin decir una palabra… entonces comprendí que no escuchaba.
PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO ESCUCHAR, Y, EL MUNDO ES MÍO!
Tengo piernas para ir a dónde quiero… Ojos para ver los colores del atardecer… Oídos para escuchar las cosas que me dicen.
PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. LO TENGO TODO, Y, EL MUNDO ES MÍO!
… NO LE DIGAS A DIOS CUAN GRANDE ES TU PROBLEMA… DILE A TU PROBLEMA ¡CUAN GRANDE ES TU DIOS!
Si no es verdad, ni bueno,
ni necesario, sepúltalo en el
olvido; de lo contrario
envíaselo a alguien que quiera saber cuan grande es Dios.
Descarga esta diapositiva aquí:  Cuan Grande Es El

martes, 3 de noviembre de 2015

Los Viajeros en la Costa

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Algunos viajeros, que viajaban a lo largo de la costa del mar, subieron a la cumbre de un alto acantilado, y dirigiendo su mirada hacia el mar, vieron en la distancia lo que ellos pensaron era un barco grande.
Ellos esperaron con la esperanza de que aquello entrara a la bahía, pero a medida que el objeto se acercaba a la costa, supusieron que más bien se trataba de una pequeña barca.
Cuando sin embargo, el objeto alcanzó la playa, descubrieron que sólo era un haz grande de leña y palos, y uno de ellos dijo a sus compañeros: “Hemos esperado inútilmente, pues después de todo no hay nada para ver sino una carga de madera”.
Nuestras meras ilusiones y anticipaciones de la vida, son más grandes que las realidades.
Fábula de Esopo.
La narración de hoy nos deja ver la tendencia humana a ver espejismos provocados por nuestras propias expectativas y sueños.  Queremos ver algo con tanta intensidad que acabamos viéndolo sin que en realidad se presenten.
Pero por otro lado, Dios sí anhela que miremos más allá de nuestras circunstancias actuales… que le contemplemos a Él y a Sus promesas, cómo se levantan poderosas para dar respuesta a la  más complicada de nuestras necesidades.
Y lo más hermoso es que con Dios, aquello que vemos en el horizonte no será un cúmulo de maderos… sino una enorme y lujosa embarcación provista de todos los recursos y bendiciones que necesitamos para salir avante.
Adelante y que el Señor les bendiga.
Raúl Irigoyen

lunes, 2 de noviembre de 2015

Para tener fuerzas

 
Los ciervos son animales bastante organizados, por lo menos así lo ha revelado un estudio hecho por la Universidad de Castilla en España. Al introducir a 44 hembras de la especie en una granja experimental, se describieron varios comportamientos muy interesantes, pero lo que más les llamó la atención fue lo siguiente:
Las ciervas se dividen en grupos por edades: el liderazgo le pertenece a las de mayor edad y las jóvenes son subordinadas. También se observó que las que dominaban seleccionaban la comida. Al tener en la granja una variedad de alimentos a disposición, ellas separaban para sí los cereales por su alto contenido de nutrientes y dejaban las legumbres por su bajo poder alimenticio.
Esto ocurría porque las que eran más grandes estaban encargadas del cuidado y la alimentación de las crías. Quizás ese comportamiento no se puede apreciar en la seguridad de la granja experimental, pero si tiene muchas sentido cuando la manada está expuesta a un ambiente salvaje.
Muchas especies de animales actúan de la misma manera; los que cuidan a la manada, los que dirigen al grupo, los machos alfa, etc. Siempre son los que procuran mejores alimentos por la tarea que desempeñan.
Algo podemos aprender del comportamiento de los animales en la naturaleza.
Imaginemos que un atleta debe hacer el recorrido de 50 Km (31 millas aproximadamente) para ganar un premio. Por lógica, su preparación física y su alimentación, no van a ser iguales a la de una persona que no tiene que enfrentar el mismo reto.
El ambiente espiritual es similar. La recomendación que hace Pablo en 1 Corintios 9:24 en la Versión Reina-Valera 1960 dice: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”
Es una instrucción en la que queda implícita la preparación continua a la que debe estar sujeto el atleta, de lo contrario es imposible que pueda realizar una carrera competitiva y pugnar por el premio.
De igual manera, si no existe una alimentación espiritual adecuada no hay mucha esperanza para el que quiere correr en la carrera que Dios ha puesto por delante (Hebreos 12:1).
Desánimo, frustración, cansancio, desaliento, pena, angustia, confusión, ansiedad, ira, deseos de abandonarlo todo, sensación de monotonía, aburrimiento, etc. son algunos de los factores que anuncian una hambre espiritual. Si no se suplen a tiempo, es posible terminar en un pecado y alejado de Dios.
Los ciervos en el ámbito natural comprenden esa necesidad de alimento para su supervivencia. Toma ese ejemplo y sé responsable, comprende que el alimento espiritual es importante para que puedas correr la carrera que Dios a trazado delante de ti.
“Tu promesa es más dulce a mi paladar que la miel a mi boca. De tus preceptos he sacado entendimiento; por eso odio toda conducta falsa. Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino.” Salmos 119:103-105 Versión Dios Habla Hoy (DHH)

 Héctor Colque
    CVCLAVOZ