jueves, 17 de septiembre de 2015

La casa en llamas

 
Se cuenta que hace muchos años la flota pesquera de un pueblo se hizo a la mar. Esa tarde se levantó una gran tempestad y para cuando llegó la noche ni uno de los barcos había podido llegar al puerto.
Toda la noche las angustiadas esposas, madres, los  hijos, las  novias  y los amigos de los pescadores la pasaron en la playa, orando a Dios por la vida de los marineros.
Para mayor tragedia, la casa de una de las atribuladas esposas se incendió y quedó totalmente destruida sin que  se pudiera hacer nada para salvarla.
Cuando se hizo de día, no obstante, con alegría vieron acercarse al puerto a todos los barcos de la flota. En la playa sólo había una cara triste: la esposa del pescador cuya casa se había incendiado. Al ver a su marido le dijo
       - ¡Querido, estamos arruinados! La casa y todo lo que teníamos ha quedado completamente destruido por el fuego.Pero un pescador contestó:
      - ¡Gracias a Dios que se incendió! La luz de las  llamas guió a la flota al puerto, y no sólo tu marido, sino muchos otros se hallan aquí y no cubiertos por las olas gracias a eso.Hay ocasiones en nuestra vida en las que parece que todos los problemas vienen juntos sin darnos un respiro para recuperarnos; sin embargo, aún en las circunstancias más adversas Dios está en control.
Las pruebas sirven para forjar nuestro carácter, para ver realmente en quién creemos, en qué se basa nuestra fe, para acercarnos más a Dios. Un grave error sería que las pruebas te alejen de Él porque así solamente estarías empeorando las cosas y no serás capaz de ver el propósito de Dios.
Seguramente la esposa del pescador pensaba que no podían estar peor las cosas, no tenía noticias de su marido y había perdido todas sus posesiones, todo en un solo día. Sin embargo, de no haber sucedido el incendio, tampoco su esposo habría retornado.
Recuerda  lo que dice Romanos 8:28: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”. (NTV)
Tu casa en llamas podría ser tu trabajo, familia, economía, salud u otras cosas más que ante tus ojos se están consumiendo. Quizás ahora sólo estés viendo las cenizas de tu casa y no entiendes cómo es que eso te puede estar sucediendo, cómo es posible que Dios permitiera un incendio así cuando estás tratando de lidiar con otros problemas; pero no saques conclusiones apresuradas ni juzgues o culpes a Dios porque aún no has visto los propósitos que Él tiene para ti. Recuerda que si la casa no se hubiera incendiado, posiblemente ninguno delos pescadores estaría de regreso.
Dale gracias a Dios siempre, porque sus planes son de bien para tu vida y Él no te abandonará ni te dará una carga más pesada de la que puedas llevar. Aunque ahora no lo entiendas, agradécele por las pruebas y prepárate para ver las bendiciones que están por llegar.

Ana María Frege Issa 
       CVCLAVOZ
 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Dolor por amor

 
Una señora pasaba el verano en una región montañosa de Suiza. Un día,  mientras subía la ladera de una montaña encontró un aprisco y, andando hacia la puerta, miró dentro. Allí estaba el pastor sentado, rodeado de su rebaño, mientras que cerca, en un montón de paja había una sola oveja con la patita entablillada.
Cuando la señora expresó simpatía por el animal que sufría, el pastor le dijo:
  • Señora, la pata se la rompí yo.
La señora manifestó su asombro de que un pastor, a propósito, hubiera roto la pata de una de sus ovejas, por lo que el hombre contestó:
  • Señora, de todas las ovejas que tengo en el rebaño, ésta es la más obstinada y revoltosa. Y no sólo es desobediente ella misma, sino que siempre está  descarriando a las demás ovejas del rebaño. Ya tengo experiencia con ovejas de este tipo, así que le rompí la pata. El primer día después de esto, cuando le llevé de comer, intentó morderme la mano, por lo que la dejé un par de días antes de volver a ella. Y entonces no sólo aceptó el alimento, sino que me lamió la mano y dio muestras de gran sumisión y aún afecto. Más adelante, cuando esta oveja esté bien, será el modelo de las ovejas del rebaño. No habrá ninguna otra oveja que oiga mi voz y siga más rápidamente que ella. En su vida tendrá lugar una transformación completa; dejará de ser revoltosa y se volverá obediente, algo que habrá aprendido mediante el sufrimiento.
Existen ocasiones en las que Dios permite que  pasemos circunstancias dolorosas para aprender a ser obedientes. Quizás Él ha estado hablándonos durante mucho tiempo a través de Su Palabra, de personas, dprogramas de radio, de sermones y de otras muchas formas y nosotros hicimos oídos sordos. Es entonces, cuando esto sucede, que Dios aplica métodos que pueden ser más dolorosos pero que, por amor, nos llevarán de regreso al camino.
Si bien es cierto que Dios nos ama y acepta como somos, su amor es tan grande que no nos dejará como estamos, sino que quiere transformar nuestras vidas y cumplir los sueños que tiene para nosotros.
En Proverbios 3:11, 12 se nos da un consejo: “Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor
ni te enojes cuando te corrige. Pues el Señor corrige a los que ama,  tal como un padre corrige al hijo que es su deleite”. (NTV)
Ningún padre que ama a su hijo le permitirá a éste hacer cosas que pueden dañarlo, lo exhortará y castigará  para corregirlo, hará lo que esté a su alcance para evitar que sus acciones o actitudes equivocadas lo lleven a pasar un dolor mayor. ¿Cuánto más nuestro Padre no nos corregirá?.
“¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo:«Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor  y no te des por vencido cuando te corrige. Pues el Señor disciplina a los que ama  y castiga a todo el que recibe como hijo». Hebreos 12: 5,6 (NTV)
Dios, en su infinito amor y misericordia, prefiere que pasemos unos días de dolor a una eternidad lejos de Él. No te resistas, examina tu vida y corrige tus pasos, Dios está permitiendo que pases unos días de dolor por amor a ti.
 Ana María Frege  Issa
          CVCLAVOZ

martes, 15 de septiembre de 2015

Un solo corazón

 
Mi tía y mi mamá son gemelas, una doble bendición en mi familia y sólo quienes las conocemos muy bien somos capaces de reconocer las pocas diferencias que existe entre ellas; incluso cuando tenemos alguna reunión familiar vienen vestidas del mismo color sin que se hayan puesto de acuerdo.
Lo que no deja de sorprenderme es la conexión que existe entre ellas porque cuando mi tía está triste, mi mamá lo presiente o cuando mi mamá está enferma, mi tía es la que tiene los síntomas.
1 Corintios 12:26-27 dice: “Si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento; y si uno de ellos recibe honor, los demás se alegran con él. Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo”.
Al igual que los hermanos gemelos que sienten lo mismo, nosotros como hermanos en Cristo deberíamos preocuparnos los unos por los otros, interesarnos más en la vida de los demás, orar e interceder por sus necesidades y apoyarlos cuando tienen algún problema.
Si ustedes se odian unos a otros, son asesinos, y ya saben que ningún asesino puede tener la vida eterna. 1 Juan 3:15 (TLA)
Cada uno es consciente de los sentimientos negativos que guarda en su corazón en contra de otras personas. Posiblemente tengas razones suficientes para hacerlo pero también puede existir la posibilidad de que hayas supuesto determinadas cosas y eso te haya llevado a albergar odio, resentimiento, venganza y envidia en tu corazón. Hoy te animo a entregarle a Dios cada uno de esos sentimientos para que Él te libere de esas ataduras y así cumplas con lo que dice su Palabra a fin de experimentar su perdón, misericordia y bondad, y también puedas compartirlos con los demás.
Pidamos cada día a Dios que nos enseñe y ayude a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y como Él nos ama, sin condición alguna.

Brisna Bustamante
      CVCLAVOZ

lunes, 14 de septiembre de 2015

¿Dios me escucha?

 
¿Por qué siento que Dios no me escucha? Solemos hacer esta pregunta cuando oramos por algo y aún no recibimos lo que estábamos esperando;  podemos sentir que Dios no escucha nuestras oraciones o que éstas no han pasado del techo.
En medio del sufrimiento Job fue capaz de adorar a Dios y decir estas sabias e increíbles palabras: "Jehová dio y Jehová quito. Sea el nombre de Jehová bendito" (Job 1:21) Es por este motivo que la palabra de Dios nos enseña sobre la paciencia de Job:
He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Santiago 5:11
La paciencia, según el diccionario es la “capacidad para soportar con resignación trabajos, desgracias u ofensas; tranquilidad para esperar”. Probablemente por esto es tan difícil de poner en práctica, incluso ni deseamos hacerlo, pero es preciso tomar en cuenta lo que dice la Palabra de Dios.
No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Hebreos 10:35-36
La Biblia dice que la paciencia es necesaria antes de recibir la respuesta que tanto estás esperando, La paciencia es la perseverancia hacia una meta, persistencia ante las pruebas, o una expectante espera por el cumplimiento de una promesa, sin perder la confianza en Dios. ¿Por qué es tan importante la paciencia?
Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12
La paciencia forma nuestro carácter y confianza en Dios, es en situaciones de prueba donde conocemos cómo nos encontramos espiritualmente, si bajamos los brazos o tenemos fe en Él. La verdad es que difícilmente llegaremos al cielo mientras la paciencia no se desarrolle en nuestras vidas y esta es la principal preocupación que deberíamos tener.
La Palabra de Dios nos presenta a Dios con los brazos abiertos, buscando relacionarse con un pueblo que se obstina en ignorarlo, y que además parece no preocuparle en tanto que confía en sus propias ideas. Frente a esta figura cabe preguntarse cómo hace Dios para insistir en buscarnos. La única respuesta pasa por la paciencia de Dios.
La paciencia no es una virtud humana, pero es un regalo que Dios desea otorgarte. Debes pedírselo, o mejor aún, debes entregarte a Él.
Pide a Dios paciencia en medio de tus pruebas y también fortaleza para superarlas. Recuerda que esto sólo proviene de Dios.

 Shirley Chambi
    CVCLAVOZ

domingo, 13 de septiembre de 2015

Persiste en tu clamor

 
Cierto ciego, llamado Bartimeo estaba sentado junto al camino. Al oír que se acercaba Jesús, se puso a gritar “¡Hijo de David ten misericordia de mí!”. Muchos lo reprendían para que callase, pero él no hizo caso de ellos y con más fuerza  volvió a clamar “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”. Entonces Jesús se detuvo y mandó a que le llamasen;  cuando estuvo frente a él, le preguntó  ¿Qué quieres que haga por ti? Y Bartimeo respondió “Rabí, quiero ver”. El Maestro le dijo “Puedes irte, tu fe te ha sanado y en ese instante recobró la vista y siguió a Jesús por el camino. (Marcos 10:46-52)
La perseverancia es una de las claves para alcanzar lo que pedimos. Bartimeo, a pesar de que lo reprendían para que guardara silencio, continuó clamando pues sabía que lo necesitaba, entendía que sólo él podía quitarle esa opresión y por eso persistió. 
Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, problemas o pruebas y entendemos que sólo Dios es nuestra respuesta, no podemos callarnos o guardar silencio, tenemos que perseverar en nuestras oraciones a Él. En nuestra impotencia y desesperación debemos seguir pidiendo su ayuda; que nada ni nadie nos desanime o ponga desaliento en nuestro corazón. Si lo hemos conocido entonces sabemos que conforme a su fidelidad nos responderá en el tiempo exacto.
Jesús se detuvo y lo sanó. Recuerda que el Señor atiende el clamor de aquellos que le llaman. Para Él, toda vida es valiosa y no dudará en darnos una respuesta si tan solo perseveramos.
 “Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.” (
1 Crónicas 16:11)
 
Claudia Carvajal 
    CVCLAVOZ

viernes, 11 de septiembre de 2015

LIBRE AL FIN





“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” Isaías 1:18  (RVR1995)
Cuantas veces en la vida vivimos presos de nuestros errores del pasado, los cuales nos avergüenzan y llenan de culpa, impidiendo que nuestro futuro sea mejor. Íntimamente pensamos que lo nuestro no tiene perdón y a veces hasta nos sentimos hipócritas si acudimos delante de Dios en busca de su misericordia. Sin embargo Dios piensa de manera muy distinta, su perdón es total y una vez que lo da, ya se olvida de nuestras fallas.  En cambio nosotros, una y otra vez recordamos nuestros errores y pecados lo cual nos hace vivir una vida amarga y presos de la culpa.  Por lo tanto, si te sientes identificado con esto, ve delante de Dios y arregla cuentas directamente con El, pide perdón por tus fallas y recibe su perdón.  Luego de esto, perdónate a ti mismo, porque Cristo te ha perdonado y hecho libre de los errores del pasado.

Danitza Luna
  CVCLAVOZ
 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

¡Obediente hasta la muerte!

 
Muchas veces puede resultar una tarea difícil obedecer a nuestras autoridades, posiblemente porque nos niegan algo que quisiéramos hacer, son duros en su trato o simplemente no son un ejemplo a seguir.
Esto puede darse en diferentes ámbitos; en el caso de un trabajador que tiene que tolerar los malos tratos, quejas o impaciencia de parte de su jefe y tal vez llamados de atención sin fundamento. La esposa cuando debe sujetarse a su pareja a pesar de sus debilidades. Los niños, adolescentes y jóvenes cuando deben obedecer a los padres y a sus educadores, al llegar temprano al hogar, hacer sus deberes y cumplir con su responsabilidad.
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:3-8
Lo que la Palabra de Dios te pide es que tengas en ti el mismo sentir que tuvo Jesús, siendo Rey tomó forma de “siervo” y se humilló así mismo para ser obediente hasta la muerte y llegar a la Cruz.Por lo que ten presente que: “Ser lleno de Cristo es ser lleno de obediencia”.
Su obediencia trajo consigo grandes resultados, como la salvación de tu vida y la mía.
Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Romanos 14:8
Si somos hijos de Dios y le servimos a Él, la sujeción a la autoridad es una necesidad absoluta. Amigo(a) si estás enfrentando una situación en la que te resulta difícil obedecer, te animó para que sigas adelante haciendo la obra que Dios nos ha encomendado y para que te esfuerces por hacer de corazón lo tengas que hacer, para Dios y no para los hombres. (Colosenses 3:23)
Si obedecemos a nuestras autoridades y aunque nos cueste al inicio les servimos y ponemos en práctica lo que nos enseñó Jesús, estaremos asegurando dos cosas importantes; la primera, que estaremos agradando a Dios al obedecer su palabra, y la segunda que Dios nos bendecirá, nos dará crecimiento, y bendición espiritual.
Recuerda: ¡La obediencia tiene su recompensa! ¡Vive para Jesús!

 
 Shirley Chambi
   CVCLAVOZ