viernes, 10 de julio de 2015

De nada sirve preocuparse

 
Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:
   —Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.
El Señor le dijo:
   —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará. Lucas 10:38-42 (NTV)
La preocupación no es bíblica, no le agrada a Dios porque ahoga nuestra fe. No es útil porque no nos ayuda a solucionar ningún problema más bien es la causante de enfermedades, la que nos quita el gozo y la paz, y la que nos aleja de nuestro verdadero propósito. Pero ¿por qué uno duda?, porque no confía en Dios. Sólo aquellas personas que han experimentado su paz no se afanan, porque han sabido depositar toda su confianza en nuestro Creador, pero a la vez han reconocido quien es Él, y el poder y autoridad que tiene.
Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre Celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? Mateo 6:26 (NVI)
Dios puede y quiere ayudarte en cualquier situación que enfrentes pero necesita que confíes en Él y tengas un corazón libre de angustia para que pueda obrar libremente en tu vida y su nombre sea glorificado en esa circunstancia.
No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.Filipenses 4:4-7 (NTV)
Ha llegado el momento de que conviertas tu lista de preocupaciones en una lista de oración. En vez de afanarte, encomiéndasela a Dios para que tome control de todo lo que aflige tu corazón. Si hay algo que puedes hacer en cuanto a lo que te preocupa, hazlo y todo lo demás entrégaselo.   
Lo que has convertido en un tema de oración, deja de ser un tema de preocupación

Brisna Bustamante
      CVCLAVOZ

jueves, 9 de julio de 2015

Dios ya conoce tus grietas


 
Hay una historia antigua, tal vez muy conocida por muchos, que cuenta que un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.
Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.
Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:
“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”
 El hombre, apesadumbrado, le dijo compasivamente:
“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.” Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
- ¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?- le preguntó el hombre-  Siempre he sabido de tus grietas y quise obtener ventaja de ello, sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado. Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar la casa de mi patrón. Sin ser exactamente como eres, él no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa.
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, llámense defectos, traumas, heridas emocionales, frustraciones, complejos, fracasos que nos marcaron, etc. y muchas veces pensamos estas grietas nos descalifican y que Dios no puede usarnos, que no somos lo suficientemente buenos, que hay personas más capacitadas que podrían hacer mejores cosas que nosotros; pero en 1ª Corintios 1: 27, 28 encontramos un gran tesoro:
“sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”.
Dios no busca personas perfectas, Él ya conoce nuestras grietas, pero eso no le impide hacer grandes cosas nuestras vidas. No mires tus defectos y problemas como algo que te descalifica, sino como oportunidades para que Dios obre en tu vida y cumpla sus planes.
Con grietas y todo, Dios te ha incluido en sus planes, te ama de manera inimaginable, tu vida es un tesoro invaluable para Él.
Deja de menospreciarte y compararte con los demás porque tu vida es única e incomparable. Confía en Dios y prepárate para ver cómo tu lado del camino empieza a florecer.
Ana María Frege Issa
       CVCLAVOZ

martes, 7 de julio de 2015

No solo sed


 
Viendo la imagen de una persona en el desierto, caminando en medio de la nada y con el sol en pleno rostro, sin tener un lugar donde refugiarse de los rayos y sin una gota de agua que lo reanime, vemos que la persona que va en busca de agua en medio de un desierto no sólo necesita de la sed como motivación para seguir adelante, sino coraje, fe, fuerza, voluntad y dominio para poder llegar a encontrar lo que está buscando y necesitando.
Al igual que esta escena, tal vez muchos nos encontramos en un desierto en nuestras vidas y mientras recorremos el desierto podremos encontrar personas que se quedaron en el camino y no pudieron seguir, gente que nos desanima, voces que nos dicen que no lograremos nada y que no hay salida.
Es ahí donde nuestros corazones deben oír la voz de Dios y sólo poner nuestra atención y vista en lo que nos dice: “De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.”Juan 7:38
No dejes que las voces de otros, la debilidad o el temor se apoderen de ti en estos momentos de prueba, deja que los ríos de agua viva que Dios tiene para ti fluyan y sacien tu sed y necesidad.
No es suficiente tener sed sino que debes demostrar que tienes el coraje, la fuerza para seguir y encontrar lo que Dios tiene para ti al final del recorrido.
¿Tienes sed? En Dios está lo que necesitas para saciarte. Al igual que a Jacob te dice esto:” Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” Isaías 44:2-3 (RVR-1960)

Telma Céspedes
    CVCLAVOZ

lunes, 6 de julio de 2015

¡No entiendo cómo pasó!

 
Miriam presentaba dolores en el estómago de manera consecuente, muchas veces se le recomendó que vaya al hospital a realizarse el respectivo tratamiento, pero lamentablemente ella continuó postergando la visita al doctor. Llegó un día en el que el dolor era demasiado fuerte yno pudieron salvarla. Ella había sido advertida, pero se dejó arrastrar por la negligencia y se descuidó al no hacer nada al respecto, hasta que ya fue demasiado tarde.
 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?...” Hebreos 2:1-3
La negligencia es un gran peligro en cualquier área de la vida. La Biblia dice que “atendamos con diligencia lo que hemos oído” nos pide que tomemos en serio la palabra de Dios, con diligencia que significa “esmero y eficacia”. Lo peor es oír el mensaje del evangelio y no hacer nada al respecto, es infinitamente más trágico.
¿Qué debo hacer para perder mi alma? Nada, sólo ser negligente y dejarte deslizar.
El deslizarse es un proceso lento y progresivo. Entrar en una relación con Jesucristo y luego volver hacia la vida anterior, no de un día para otro, sino después de pasar por un tiempo de actitudes negligentes y decisiones equivocadas frente a la palabra de Dios.
Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Corintios 10:12
La persona que se está deslizando se autoengaña en creer que su pecado la va a ayudar o que no es tan serio como para perderse. Es posible que estés consintiendo algo que poco a poco te está alejando de Dios, cediendo a deseos y tomando decisiones negligentes. No te creas firme y sé radical con el pecado.
Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe... Hebreos 12:1–2
La persona que se ha deslizado ha perdido su fe y no le importa su condición espiritual. No te quedes sin hacer nada toma en serio las palabras de Dios y pon tus ojos en Jesús porque largo camino te resta, no lo reduzcas.

Shirley Chambi
    CVCLAVOZ

domingo, 5 de julio de 2015

El amor incomparable de Dios

 
Stephen, un niño africano que fue abandonado por su madre y maltratado por sus familiares, se crió en la calle. Después de un fallido intento de suicidio ingresó en una organización terrorista.
Se le enseñó a odiar, a manejar las armas, y se le confió la misión de sembrar el terror en la población civil. La ocasión se le presentó cuando una misión cristiana organizó unas reuniones. El propósito de Stephen era lanzar algunas granadas al público.
Para ello se mezcló entre la gente. El predicador habló con convicción sobre el tema del pecado, señalando con el dedo al auditorio. Atónito, Stephen creyó que se refería a él. ¿Cómo conocía su vida? Luego el predicador habló de la gracia de Dios, de su poder para transformar vidas.
Stephen estaba tan impactado que olvidó su misión de sembrar el pánico. Se acercó al predicador y le contó su vida. Stephen comprendió que el amor de Dios podía cambiar su vida.
Por lo tanto si estas a punto de dejarlo todo, si ya no aguantas más los problemas que estás viviendo, si te sientes solo(a), si todos te fallaron, si te sientes triste y abatido, sea cual fuere tu situación. Recuerda que el amor de Dios es infinito y sin límites que sobrepasa todo; tan grande que no podemos ir arriba de él, tan profundo que no podemos ir debajo de él y tan ancho que no podemos ir fuera de él. Este amor es incomprensible, incomparable, sin barreras, tan bueno que fragmenta las tristezas, da alegría y paz en medio de la tempestad; este amor es tan inmenso y maravilloso que es capaz de hacer lo posible para que vivas en paz, siempre permanece firme ya que nunca se agota, es capaz de sacarte de los peores momentos, de aquellos que muchas veces tú crees imposible de salir. Así es el amor de Dios.
Isaías 49:15-16 nos enseña cuán grande es su amor para con nosotros, pues nos dice: ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes. (NVI)
Cuando comprendemos cuánto nos ama el Señor, nuestras vidas no pueden quedar igual a lo que éramos. Su amor es tan único y lleno de gracia que nadie podría resistirse a él; es la única esperanza y nuestra mayor preocupación debería ser descubrir el amor de Dios hacia nosotros.
Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19 (NVI)

  Claudia Carvajal
      CVCLAVOZ

sábado, 4 de julio de 2015

Victoria asegurada


 
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Mateo 24:13
Constancia, firmeza, perduración, persistencia son los sinónimos de perseverar; alguien preguntaba ¿cómo vivir la cristiandad en estos tiempos, donde lo malo es llamado bueno, y viceversa, donde hasta “cristianos” están tolerando practicas pecaminosas y dando la espalda a la Palabra de Dios para agradar a hombres y no así a nuestro Creador?
Hay muchas cosas que sin duda son necesarias que acontezcan, están escritas en la Biblia y pasarán, no se podrán evitar pues seremos probados para sacar a luz la verdadera decisión que tomamos, seguir a Cristo a pesar de todo o no. Sin embargo, ¿Cómo reaccionar? ¿Qué hacer cuando las leyes humanas respaldan lo malo? Si tú tienes principios firmes en Dios y buscas honrarlo la clave es perseverar, pues la  perseverancia es el distintivo de los verdaderos hijos de Dios.
Será un tiempo difícil y este mundo necesita con urgencia personas que marquen la diferencia, personas con principios divinos que sean luz en medio de la obscuridad que está invadiendo el mundo con mucha rapidez. Sin duda estaremos expuestos a tormentas donde nuestra fe será probada, debemos estar atentos como dice Marcos 13:33 “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.”
No fue coincidencia que tu hayas decidido entregar tu vida a Dios, sino que eres parte del plan de Dios, eres uno de los valientes que permanecerá hasta el fin, no creas ni te amoldes a las prácticas pecaminosas que el mundo te ofrece más bien sé un hijo esforzado que da testimonio de lo eterno, ya que este mundo y todos sus placeres terminarán en cualquier momento, “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Marcos 8:36
Se parte de los valientes que permanecerán firmes en Dios hasta el fin, pase lo que pase pues tendremos una victoria asegurada, la eternidad. 


 Soraida Fuentes
     CVCLAVOZ

viernes, 3 de julio de 2015

¿Huyes de su presencia?

 
El capítulo 1 del libro de Jonás cuenta que Dios le dio el siguiente mensaje: “Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive. Pronuncia mi juicio contra ella, porque he visto la perversidad de sus habitantes”, pero Jonás no lo obedeció y se fue en dirección contraria para huir de su presencia. Descendió al puerto de Jope donde encontró un barco que partía para Tarsis. Compró un boleto, subió a bordo y se embarcó rumbo a esa ciudad con la esperanza de escapar, pero Dios mandó un poderoso viento sobre el mar el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco.
Temiendo por sus vidas, los desesperados marineros pidieron ayuda a sus dioses y lanzaban la carga por la borda para aligerar el barco. Todo esto sucedía mientras Jonás dormía profundamente en la bodega del barco, así que el capitán bajó a buscarlo. “¿Cómo puedes dormir en medio de esta situación? -le gritó-. ¡Levántate y ora a tu dios! Quizá nos preste atención y nos perdone la vida”.
La tripulación echó suertes para ver quién había ofendido a los dioses y causado tan terrible tempestad. Cuando lo hicieron, la suerte señaló a Jonás como el culpable. Así que los marineros le preguntaron: -¿Por qué nos ha venido esta espantosa tormenta? ¿Quién eres? ¿En qué trabajas? ¿De qué país eres? ¿Cuál es tu nacionalidad?
-Soy hebreo -contestó Jonás- y temo al Señor, Dios del cielo, quien hizo el mar y la tierra. Los marineros se aterraron al escuchar esto, porque Jonás ya les había contado que huía de Dios.
-¿Ay, por qué lo hiciste? -le dijeron.
Como la tormenta seguía empeorando, le preguntaron:-¿Qué debemos hacer contigo para detener esta tempestad?
-Échenme al mar -contestó Jonás- y volverá la calma. Yo sé que soy el único culpable de esta terrible tormenta.
Sin embargo, los marineros remaron con más fuerza para llevar el barco a tierra, pero la tempestad era tan violenta que no lo lograron. Entonces clamaron al Señor, Dios de Jonás: “Oh Señor -le rogaron-, no nos dejes morir por el pecado de este hombre y no nos hagas responsables de su muerte. Oh Señor, has enviado esta tormenta sobre él y sólo tú sabes por qué”. Entonces los marineros tomaron a Jonás y lo lanzaron al mar embravecido, ¡y al instante se detuvo la tempestad! Los marineros quedaron asombrados por el gran poder del Señor, le ofrecieron un sacrificio y prometieron servirle.
En cierta ocasión, yo también me encontré en la misma situación que Jonás, traté de escapar de la presencia de Dios porque me negaba a hacer su voluntad; erróneamente creí que había tomado la mejor decisión, pero al pasar el tiempo me di cuenta que lo único que conseguí fue retrasar las bendiciones que Él tenía para mí. Cuando decidí obedecerlo, volví a tener paz en mi corazón y entendí que Dios me había estado cuidando todo ese tiempo y que los planes que tenía para mi vida eran mejores de los que yo había imaginado.
La segunda lección que aprendí fue que las decisiones que tomé no sólo me afectaron a  mí, sino también a mis seres queridos y a terceras personas. Al hacer la voluntad de Dios, Él restauró las relaciones que sin querer yo había dañado.
¡Jamás podría yo alejarme de tu espíritu, o pretender huir de ti! Si pudiera yo subir al cielo, allí te encontraría; si bajara a lo profundo de la tierra, también allí te encontraría. Si volara yo hacia el este, tu mano derecha me guiaría; si me quedara a vivir en el oeste, también allí me darías tu ayuda. Salmo 139:7-10 (TLA)
Es necesario que dejemos de ser obstinados y egoístas, debemos ser obedientes y humildes, capaces de someter nuestra voluntad y planes a los de Dios, porque sólo Él conoce nuestro pasado, presente y futuro, y sus planes no son para nuestro mal, sino para nuestro bien.
Hoy es una buena oportunidad para que medites en las decisiones que tomaste y en las que estás por tomar, sé honesto contigo mismo y respóndete: ¿cada una de ellas se alinea a los propósitos de Dios?, ¿seré feliz o sufriré por las consecuencias y a la vez sufrirán otras personas?
Busca su voluntad en todo lo que hagas y él te mostrará cuál camino tomar. Proverbios 3:6 (NTV)
Mientras tengas vida, tienes la oportunidad de enmendar tus errores, de pedir perdón y de tomar las mejores decisiones con la guía de Dios. Con su favor y bendición es posible volver a empezar.
Una buena decisión para la eternidad, compensa miles de malas decisiones hechas sobre la tierra.


 Brisna Bustamante
      CVCLAVOZ