domingo, 5 de julio de 2015

El amor incomparable de Dios

 
Stephen, un niño africano que fue abandonado por su madre y maltratado por sus familiares, se crió en la calle. Después de un fallido intento de suicidio ingresó en una organización terrorista.
Se le enseñó a odiar, a manejar las armas, y se le confió la misión de sembrar el terror en la población civil. La ocasión se le presentó cuando una misión cristiana organizó unas reuniones. El propósito de Stephen era lanzar algunas granadas al público.
Para ello se mezcló entre la gente. El predicador habló con convicción sobre el tema del pecado, señalando con el dedo al auditorio. Atónito, Stephen creyó que se refería a él. ¿Cómo conocía su vida? Luego el predicador habló de la gracia de Dios, de su poder para transformar vidas.
Stephen estaba tan impactado que olvidó su misión de sembrar el pánico. Se acercó al predicador y le contó su vida. Stephen comprendió que el amor de Dios podía cambiar su vida.
Por lo tanto si estas a punto de dejarlo todo, si ya no aguantas más los problemas que estás viviendo, si te sientes solo(a), si todos te fallaron, si te sientes triste y abatido, sea cual fuere tu situación. Recuerda que el amor de Dios es infinito y sin límites que sobrepasa todo; tan grande que no podemos ir arriba de él, tan profundo que no podemos ir debajo de él y tan ancho que no podemos ir fuera de él. Este amor es incomprensible, incomparable, sin barreras, tan bueno que fragmenta las tristezas, da alegría y paz en medio de la tempestad; este amor es tan inmenso y maravilloso que es capaz de hacer lo posible para que vivas en paz, siempre permanece firme ya que nunca se agota, es capaz de sacarte de los peores momentos, de aquellos que muchas veces tú crees imposible de salir. Así es el amor de Dios.
Isaías 49:15-16 nos enseña cuán grande es su amor para con nosotros, pues nos dice: ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes. (NVI)
Cuando comprendemos cuánto nos ama el Señor, nuestras vidas no pueden quedar igual a lo que éramos. Su amor es tan único y lleno de gracia que nadie podría resistirse a él; es la única esperanza y nuestra mayor preocupación debería ser descubrir el amor de Dios hacia nosotros.
Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19 (NVI)

  Claudia Carvajal
      CVCLAVOZ

sábado, 4 de julio de 2015

Victoria asegurada


 
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Mateo 24:13
Constancia, firmeza, perduración, persistencia son los sinónimos de perseverar; alguien preguntaba ¿cómo vivir la cristiandad en estos tiempos, donde lo malo es llamado bueno, y viceversa, donde hasta “cristianos” están tolerando practicas pecaminosas y dando la espalda a la Palabra de Dios para agradar a hombres y no así a nuestro Creador?
Hay muchas cosas que sin duda son necesarias que acontezcan, están escritas en la Biblia y pasarán, no se podrán evitar pues seremos probados para sacar a luz la verdadera decisión que tomamos, seguir a Cristo a pesar de todo o no. Sin embargo, ¿Cómo reaccionar? ¿Qué hacer cuando las leyes humanas respaldan lo malo? Si tú tienes principios firmes en Dios y buscas honrarlo la clave es perseverar, pues la  perseverancia es el distintivo de los verdaderos hijos de Dios.
Será un tiempo difícil y este mundo necesita con urgencia personas que marquen la diferencia, personas con principios divinos que sean luz en medio de la obscuridad que está invadiendo el mundo con mucha rapidez. Sin duda estaremos expuestos a tormentas donde nuestra fe será probada, debemos estar atentos como dice Marcos 13:33 “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.”
No fue coincidencia que tu hayas decidido entregar tu vida a Dios, sino que eres parte del plan de Dios, eres uno de los valientes que permanecerá hasta el fin, no creas ni te amoldes a las prácticas pecaminosas que el mundo te ofrece más bien sé un hijo esforzado que da testimonio de lo eterno, ya que este mundo y todos sus placeres terminarán en cualquier momento, “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Marcos 8:36
Se parte de los valientes que permanecerán firmes en Dios hasta el fin, pase lo que pase pues tendremos una victoria asegurada, la eternidad. 


 Soraida Fuentes
     CVCLAVOZ

viernes, 3 de julio de 2015

¿Huyes de su presencia?

 
El capítulo 1 del libro de Jonás cuenta que Dios le dio el siguiente mensaje: “Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive. Pronuncia mi juicio contra ella, porque he visto la perversidad de sus habitantes”, pero Jonás no lo obedeció y se fue en dirección contraria para huir de su presencia. Descendió al puerto de Jope donde encontró un barco que partía para Tarsis. Compró un boleto, subió a bordo y se embarcó rumbo a esa ciudad con la esperanza de escapar, pero Dios mandó un poderoso viento sobre el mar el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco.
Temiendo por sus vidas, los desesperados marineros pidieron ayuda a sus dioses y lanzaban la carga por la borda para aligerar el barco. Todo esto sucedía mientras Jonás dormía profundamente en la bodega del barco, así que el capitán bajó a buscarlo. “¿Cómo puedes dormir en medio de esta situación? -le gritó-. ¡Levántate y ora a tu dios! Quizá nos preste atención y nos perdone la vida”.
La tripulación echó suertes para ver quién había ofendido a los dioses y causado tan terrible tempestad. Cuando lo hicieron, la suerte señaló a Jonás como el culpable. Así que los marineros le preguntaron: -¿Por qué nos ha venido esta espantosa tormenta? ¿Quién eres? ¿En qué trabajas? ¿De qué país eres? ¿Cuál es tu nacionalidad?
-Soy hebreo -contestó Jonás- y temo al Señor, Dios del cielo, quien hizo el mar y la tierra. Los marineros se aterraron al escuchar esto, porque Jonás ya les había contado que huía de Dios.
-¿Ay, por qué lo hiciste? -le dijeron.
Como la tormenta seguía empeorando, le preguntaron:-¿Qué debemos hacer contigo para detener esta tempestad?
-Échenme al mar -contestó Jonás- y volverá la calma. Yo sé que soy el único culpable de esta terrible tormenta.
Sin embargo, los marineros remaron con más fuerza para llevar el barco a tierra, pero la tempestad era tan violenta que no lo lograron. Entonces clamaron al Señor, Dios de Jonás: “Oh Señor -le rogaron-, no nos dejes morir por el pecado de este hombre y no nos hagas responsables de su muerte. Oh Señor, has enviado esta tormenta sobre él y sólo tú sabes por qué”. Entonces los marineros tomaron a Jonás y lo lanzaron al mar embravecido, ¡y al instante se detuvo la tempestad! Los marineros quedaron asombrados por el gran poder del Señor, le ofrecieron un sacrificio y prometieron servirle.
En cierta ocasión, yo también me encontré en la misma situación que Jonás, traté de escapar de la presencia de Dios porque me negaba a hacer su voluntad; erróneamente creí que había tomado la mejor decisión, pero al pasar el tiempo me di cuenta que lo único que conseguí fue retrasar las bendiciones que Él tenía para mí. Cuando decidí obedecerlo, volví a tener paz en mi corazón y entendí que Dios me había estado cuidando todo ese tiempo y que los planes que tenía para mi vida eran mejores de los que yo había imaginado.
La segunda lección que aprendí fue que las decisiones que tomé no sólo me afectaron a  mí, sino también a mis seres queridos y a terceras personas. Al hacer la voluntad de Dios, Él restauró las relaciones que sin querer yo había dañado.
¡Jamás podría yo alejarme de tu espíritu, o pretender huir de ti! Si pudiera yo subir al cielo, allí te encontraría; si bajara a lo profundo de la tierra, también allí te encontraría. Si volara yo hacia el este, tu mano derecha me guiaría; si me quedara a vivir en el oeste, también allí me darías tu ayuda. Salmo 139:7-10 (TLA)
Es necesario que dejemos de ser obstinados y egoístas, debemos ser obedientes y humildes, capaces de someter nuestra voluntad y planes a los de Dios, porque sólo Él conoce nuestro pasado, presente y futuro, y sus planes no son para nuestro mal, sino para nuestro bien.
Hoy es una buena oportunidad para que medites en las decisiones que tomaste y en las que estás por tomar, sé honesto contigo mismo y respóndete: ¿cada una de ellas se alinea a los propósitos de Dios?, ¿seré feliz o sufriré por las consecuencias y a la vez sufrirán otras personas?
Busca su voluntad en todo lo que hagas y él te mostrará cuál camino tomar. Proverbios 3:6 (NTV)
Mientras tengas vida, tienes la oportunidad de enmendar tus errores, de pedir perdón y de tomar las mejores decisiones con la guía de Dios. Con su favor y bendición es posible volver a empezar.
Una buena decisión para la eternidad, compensa miles de malas decisiones hechas sobre la tierra.


 Brisna Bustamante
      CVCLAVOZ

martes, 30 de junio de 2015

Con la tormenta a tu favor


 
Puede ocurrir que cuando estamos en medio de la prueba o problema, la desesperación  nos haga caer o doblegar, y esto es porque no dejamos que suceda lo contrario; es decir, que la prueba nos haga más fuertes y más grandes.
En esos momentos deberíamos optar por hacer lo que hacen las águilas, algo muy interesante es que ellas sienten cuando se aproxima la tormenta y lo que hacen es subir a lo más alto de una montaña y dejan que los vientos de la tormenta las impulsen y la lleven por encima de la tormenta sin tener que sufrir las fuerzas y desastres que trae la tormenta.
Al igual que estas criaturas nosotros tenemos que comenzar a usar las pruebas y problemas que se presentan  a nuestro favor; Dios nos dio todo lo necesario para poder lograr salir airosos y por encima del problema.
“pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.” Isaías 40:31 (RVR-1960)
Dios es quien te prepara y te pone al tanto de lo que va a suceder, nos advierte en su palabra que tendremos tribulaciones y pruebas, ese ya es un aviso; entonces es el momento en que nosotros debemos ir a lo más alto, a lo más lejano teniendo un tiempo intimo con Dios, un momento apartado para recabar fuerzas, sabiduría y así levantar vuelo sobre lo que se venga.
Una vez que la tormenta se haga presente nosotros no estaremos siendo abatidos por la situación sino que eso nos levantará mucho más, pues aprenderemos, reforzaremos nuestra fe y veremos la gloria de Dios sobre ese problema.
Hoy te animo a que tengas ese tiempo privado con Dios y te prepares para alzar vuelo, escoge el volar con Dios y ver tus problemas desde arriba, te aseguro que el resultado será muy bueno para ti.

Telma Céspedes
    CVCLAVOZ

lunes, 29 de junio de 2015

Seamos uno


 
La unidad es fundamental en las relaciones interpersonales de un grupo que sigue un mismo objetivo. En nuestro caso, todos los creyentes tenemos el mismo propósito y objetivo, glorificar a Dios con nuestras vidas cumpliendo sus propósitos.
La Biblia registra un importante suceso, la promesa de Jesús de enviar al Consolador se hizo realidad cuando creyentes se reunieron en un mismo sentir: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” Hechos 2:1-4 La unidad puede alcanzar lo que el individualismo no lo haría.
Lamentablemente la unidad ha estado perdiendo fuerza, empezando en las familias donde los lazos afectivos se debilitan por afanes de la vida que no son enfrentados de manera correcta. También sucede lo mismo en los ministerios o iglesias, donde cristianos luchan solos por transformaciones en sus congregaciones quedando frustrados al no ver cambios.
No siempre estaremos de acuerdo con la actitud o el carácter de los demás, porque somos diferentes; sin embargo, podremos aceptar las diferencias y lidiar con ellas con buena disposición si consideramos que Dios nos llamó a estar ahí por alguna razón,  ya sea para moldear nuestro carácter, el de la otra persona o por otro motivo divino, pero  será para cumplir un propósito.
En Juan 17:21  dice: “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” A esto Charles Spurgeon dijo en uno de sus sermones: “… [Jesús] intercede por la unidad de los que son salvos, para que siendo salvos, puedan estar unidos. No basta con que cada oveja sea arrebatada de las fauces del lobo; Él quiere que todas las ovejas estén reunidas en un rebaño bajo su propio cuidado. No está satisfecho con que cada uno de los miembros de su cuerpo sean salvados como el resultado de su muerte; Él necesita que esos miembros sean conformados en un cuerpo glorioso.”
La unidad de los creyentes, así también de las familias, es esencial para que la sociedad sea impactada por Dios; busquemos ser sinceros y poner de nuestra parte para que siendo uno con Cristo, seamos uno con su pueblo.
Soraida Fuentes
     CVCLAVOZ

domingo, 28 de junio de 2015

Quiere destruirte


 
El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10 (DHH)
Está claro que el único propósito de satanás es acabar con toda la creación de Dios, en especial contigo que has aceptado a Jesús como tu Señor y Salvador. Quiere terminar con tu vida física y espiritual. Robarte todo lo que Dios quiere que tengas: Salvación, vida nueva, comunión con Él por la eternidad, reino de los cielos para siempre y paz eterna.
Satanás es tu peor enemigo, te desprecia y quiere destruirte. Para eso buscará un punto débil para atacarte, desánimo en medio de la prueba, falta de sabiduría para resolver un problema y acusación por algún pecado que has cometido. Usará todos los medios posibles para que sigas en ese estado de comodidad, sin que busques a Dios como antes lo hacías, no habrá en ti dolor por las vidas que se pierden,  el amor a Dios y a tu prójimo cada vez será menor. Y lo peor es que creerás que estás bien. No te dejes engañar, satanás sólo quiere terminar con tu vida y mandarte al infierno.
Recuerda que fuiste creado a imagen y semejanza de Dios, con inteligencia, con razonamiento y con una persona interior que es inmortal, que se salvará o perderá; Dios te dio vida eterna y  abundante, te otorgó el derecho de ser Su hijo y  te libró del poder de satanás.Él dijo: “…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10
Analiza por un momento tu vida y toma conciencia de todo lo que estás haciendo. Pregúntate, ¿Es correcto todo lo que hago delante de Dios? ¿Le agrada a Jesús que viva de esta manera? ¿Busco con frecuencia Su ayuda para salir de mi problema? ¿Soy agradecido con lo que Dios me dio? ¿Le doy el primer lugar que se merece? ¿Realmente me esfuerzo por serle obediente?
“Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.” Salmo 139:23-24 (DHH)
Dios es amor, no importa cuán equivocado estabas o qué pecado hayas cometido, si hoy tienes la oportunidad de acercarte a Él, ¡hazlo! Reconoce tus faltas y sé sincero con Él.
“En verdad, tú amas al corazón sincero, y en lo íntimo me has dado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Lléname de gozo y alegría; alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado. Aleja de tu vista mis pecados y borra todas mis maldades. Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!” Salmo 51:6-10 (DHH)


  Diego Jora
      CVCLAVOZ

sábado, 27 de junio de 2015

Por nuestras acciones, nos conocerán

 
A un árbol se lo identifica por sus frutos y a nosotros por la manera en que nos comportamos. Así como un buen árbol no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos, tampoco nosotros podemos seguir siendo las mismas personas y teniendo los mismos pensamientos y actitudes como quien no recibió a Jesús como nuestro Salvador; porque de ser así no estaríamos mostrando la obra que Él empezó en nosotros y que la va perfeccionando día a día.
Romanos 8:14 dice que sólo los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios, de modo que ya no podemos seguir siendo dominados por los deseos de nuestra carne, necesitamos mediante el poder del Espíritu, hacer morir cada día tales acciones, porque como Mateo 3:10 dice: “El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego”.
Nadie quiere tener ese fin, pero depende de cada uno ya no seguir manifestando las obras de la carne, sino más bien reflejar el fruto del Espíritu que es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.
No crean ustedes que pueden engañar a Dios. Cada uno cosechará lo que haya sembrado. Si seguimos nuestros malos deseos, moriremos para siempre; pero si obedecemos al Espíritu, tendremos vida eterna Gálatas 6:7-8 (TLA)
¿Y tú qué tipo de frutos estás dando? Si aún sigues pensando, hablando, sintiendo, mirando y escuchando cosas que no edifican tu vida ni la de los demás, ya no lo sigas haciendo, no hay tiempo que perder, empieza hoy a tener otra actitud porque no tienes la seguridad de estar vivo mañana y porque a través tuyo muchos pueden llegar a querer tener a Jesús en sus vidas y experimentar el mismo cambio.
Sólo con la ayuda del Espíritu Santo es que podemos llegar a ser hombres y mujeres conforme al corazón de Dios, sabios, prudentes e íntegros.

Brisna Bustamante
     CVCLAVOZ