domingo, 15 de febrero de 2015

El propósito del dolor


Las perlas están formadas por nácar, que es una sustancia que se produce en el interior de las ostras. La perla es el resultado una reacción ante el dolor provocado por la presencia de una partícula de material extraño, como puede ser un grano de arena dentro del cuerpo blando del molusco.
La perla, por así decirlo, produce una lágrima ante la irritación  que va gradualmente envolviendo el grano de arena. Esta lágrima va redondeando y poco a poco cubriendo aquello que provoca dolor hasta que forma una preciosa esfera con un brillo hermoso. Después de un cierto tiempo aquello que empezó como un cruel dolor se convierte en una piedra de gran valor. 
Cuando pasamos situaciones dolorosas, momentos difíciles, no logramos entender el por qué llegamos ahí o cuál es la razón de la misma; entonces tenemos la tendencia a enojarnos o querer culpar a Dios por lo sucedido, sin embargo, si leemos Romanos 8:28, nos dice “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. "
Es decir que a pesar de lo doloroso que pueda ser lo que estamos pasando, si nuestras vidas están bajo el cuidado de Dios, entonces existe un propósito de bien para lo que nos está sucediendo, Él quiere hacer algo con nosotros, tal vez sea en nuestro carácter, en nuestra vida misma, nuestros pensamientos, etc. porque sabemos que nuestra naturaleza está llena de mal y es bueno saber que por medio del dolor, vamos siendo moldeados y transformados.
Jesús experimentó el dolor al morir en aquella cruz, tuvo que pasar por aquella situación de sufrimiento pero lo que pasó hizo que la humanidad obtuviera la salvación y vida eterna; ese dolor se transformó en bendición.
Aunque el dolor toma formas diferentes y tiene duraciones distintas, el sufrimiento viene siempre con un objetivo mayor que nuestra comodidad, nuestro placer o nuestras metas personales. Si buscamos el propósito del Señor para el dolor, descubriremos tanto su paz como su profundo amor por nosotros.
 Claudia Carvajal
     CVCLAVOZ

Por amor



Una madre tenía colgada en la cocina de su casa una pequeña pizarra en la que, cuando tenía que salir, solía escribir recados a su familia. Frecuentemente dejaba una lista de trabajitos que debía hacer su hijo de doce años cuando éste llegará de la escuela.
Un día se le olvidó hacer dicha lista pero al volver a su hogar, encontró que alguien había llevado la ropa limpia de la soga y la había doblado cuidadosamente, había sacado la basura de la cocina y había cortado la hierba del frente de la casa.
Sorprendida le dijo a su hijo: “Pero yo no te dejé una nota diciéndote que hicieras estas cosas”, a lo que el pequeño respondió: “Ya lo sé pero en mi corazón yo quería hacer algo que te agradara a ti”.
Todos nosotros deberíamos hacer lo mismo y no sólo con la gente que amamos, sino con Dios. Deberíamos conocerlo a tal grado que no necesitemos escuchar de experiencias ajenas para comprender y obedecer el mensaje que tiene para cada uno de nosotros.
Una búsqueda continua en oración, la lectura de la palabra de Dios, el vivir de acuerdo a los preceptos que nos dejó en ella, nos llevará a conocerlo mejor, de tal manera que podamos vivir y hacer las cosas buscando agradarlo, conociendo qué es lo que le gusta.
Cuando amamos a alguien buscamos conocerlo más y hacer lo que le agrada, no por temor, sino porque queremos que sea feliz.
Que nuestra oración sea como la del salmista:
“Nos has ordenado que cumplamos cuidadosamente tus mandamientos. ¡Oh, cuánto deseo que mis acciones sean un vivo reflejo de tus decretos! Entonces no tendré vergüenza cuando compare mi vida con tus mandatos.” Salmos 119: 4- 6 (NTV)
El amor no se ve en frases bonitas, sino en acciones, ¿Estás buscando agradar a Dios? ¿Sabes qué es lo que le gusta?

 

martes, 10 de febrero de 2015

Ya no iré contigo...



Michael, desde que era niño, soñaba con tener un barco. Cuando empezó a trabajar se empeñó en ahorrar con el propósito de conseguirlo. Al pasar el tiempo se enamoró de una joven con quién compartió sus sueños e inquietudes. Ella lo entendió, y por esa razón, lo apoyó en el ahorro para el famoso barco. Sin embargo, las actitudes y necedades de Michael hicieron que ella tomara la decisión de distanciarse.
Ambos tenían el dinero listo para cumplir sus sueños, pero ella ya no quiso acompañarlo; le ofreció  a Michael quedarse con el barco porque lo amaba y sabía que era su sueño, pero ella no iría con él.
Michael compró el barco pero se dio cuenta que no tenía sentido vivirlo solo porque, aunque realizó su sueño, no era feliz, no servía de nada si no estaba la persona a quien amaba.
Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo (a la tierra que fluye leche y miel); Pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.” Éxodo 33:1-3
Dios decide retirar su presencia de en medio del pueblo debido al pecado y al corazón duro que ellos mostraban, y les dice: “Tendrán que ir solos, enviaré un ángel, pero no iré con ustedes.” Esto los llenó de desesperación, no el hecho de que pudieran ser consumidos en el camino, sino la mala noticia de entrar a la tierra prometida sin Él.
Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. Éxodo 3: 15
El pueblo de repente despertó y dijo: “¿Qué valor tiene Canaán? ¿Qué valor tienen la leche y la miel si tú no estás con nosotros?” Ellos vieron que la presencia de Dios, tener comunión con Él y contar con su compañía eran más importante que todo lo demás. Demostraron su necesidad de Dios por encima de sus deseos: “si no vienes con nosotros no queremos ir, no queremos la leche y la miel, te queremos a ti”.
Cuando uno despierta se da cuenta realmente que no hay nada tan serio como estar sin la presencia de Dios. Es posible que estés pidiendo al Señor un milagro o una bendición, sin embargo, pregúntate: ¿Está Dios en medio de mí? ¿Su presencia está conmigo? Ten presente que No hay prosperidad externa, ni ningún tipo de éxito que pueda compensar la ausencia de Dios.
Es posible que estés haciendo algo que te aleja cada día más de Dios, incluso puedes tener éxito, prosperidad, todo puede aparentar estar bien, pero sin la presencia de Dios serás como un sepulcro que aparentan ser hermoso por fuera pero por dentro está lleno de huesos muertos. Reflexiona y antes de pedirle algo, clama a Dios para que su presencia te acompañe éste día.
 

¡Cualquier otra bendición no tiene ningún valor si Dios no está conmigo!

  Shirley Chambi
      CVCLAVOZ

lunes, 9 de febrero de 2015

Cuando el desánimo llega



Desánimo es perder los ánimos o las ganas de hacer cierta cosa, perder la esperanza de conseguir algo, desmotivación para continuar una tarea, desgano de vivir, duda.
Y la causa más común del desánimo es el agotamiento físico y emocional. Este síntoma casi nunca es pasajero si no es tratado y se puede atribuir a causas concretas y muy diversas como la falta de sueño, un día de trabajo intenso y estresante, un viaje agotador, una situación agobiante, un uso mental sin descanso o preocupación constante.
Cuando estás cansado, pierdes fuerza y  confianza. Es así de simple. ¿Cuál es el remedio?. Si estas cansado es porque necesitas descansar y el mejor remedio para el agotamiento físico y emocional ¡Es el descanso!
Jesús dijo: “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28 (NTV)
No luches en tus propias fuerzas, Dios quiere que vayas a Él y descanses en su presencia. El Señor conoce tu trabajo, tu entrega y lo mucho que te has esforzado para lograr lo que anhelas. Ahora es tiempo de descansar y confiar en Dios. “Benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.” Jeremías 17:7 (NTV)
La cosa más espiritual y hermosa que puedes hacer es ir a descansar en la presencia de Dios. Es increíble ver nuestro estado anímico después de reposar en el Señor.  Las fuerzas no son las mismas, tu fe es extraordinaria, tu manera de pensar cambia, el desánimo desaparece, el amor en ti crece y sobre todo no dudas de que Dios está en ti.  
A pesar de tu situación y el desánimo en tu vida, Dios es bueno, te ama, está contigo, sabe lo que te pasa, se interesa por ti, tiene un plan para tu vida y cumplirá su propósito en ti si confías en Él.
¡Acércate a Dios y  renueva tus fuerzas en su presencia!


Diego Jora
      CVCLAVOZ
 

sábado, 7 de febrero de 2015

Nosotros decidimos ser o no felices. Ahora tener…

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La señora Pepita, bien equilibrada y orgullosa de sus 92 años de edad, estaba completamente lista como cada mañana a las 8 en punto, con su cabello bien peinado y un maquillaje perfectamente aplicado pese a ser casi ciega, dispuesta a mudarse hoy a un asilo de ancianos.
El que había sido su marido durante 70 años había muerto, lo que hacía necesario el traslado.
Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción del asilo de ancianos, ella sonrió dulcemente cuando le comunicaron que su habitación ya estaba lista. Mientras ella maniobraba su andador al ascensor, yo le daba una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y cortinas que habían sido colgadas en su ventana.
“Me encantan”, dijo ella con el entusiasmo de un chiquillo de 8 años al que acaban de mostrar un nuevo cachorro.
“¡Sra. Pepita! usted aún no ha visto el cuarto…. espere”.
“Eso no tiene nada que ver”, dijo ella. La felicidad es algo que uno decide con anticipación.
El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende de cómo esté arreglado el lugar, depende de cómo yo arregle mi mente. Ya había decidido de antemano que me encantaría”. “Es una decisión que tomo cada mañana al levantarme”.
“Estas son mis posibilidades: puedo pasarme el día en cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o puedo levantarme de la cama y agradecer por las que si funcionan.
Cada día es un regalo, y por el tiempo que mis ojos se abran me centraré en el nuevo día y en las memorias felices que he guardado en mi mente… sólo por este momento en mi vida.
La vejez es como una cuenta bancaria… uno extrae de lo que había depositado en ella”.
“Entonces, mi consejo para ti sería que deposites gran cantidad de felicidad en la cuenta bancaria de tus recuerdos”.
Recuerda estas simples 5 reglas para ser feliz:
(a) Libera tu corazón de odio,
(b) Libera tu mente de preocupaciones,
(c) Vive humildemente,
(d) Da más y
(e) Espera menos.
Enviado por Sara de Montemayor
Muy buen ejemplo para nuestra vida. Necesitamos entender que nada nos hace felices o alguien nos hace felices. Nosotros decidimos ser o no felices. Ahora tener al Señor en nuestra vida, es la principal razón para ser felices.
¿Ya lo eres?
No esperes mucho. Hazlo antes de que termine este año.
Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano. Fil 2:14-16

viernes, 6 de febrero de 2015

A Dios le agradezco…

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Por mi hijo (a) que está viendo la tele en su cuarto, aunque no lo limpie… porque significa que está en casa y no en las calles…
Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuve rodeado  de seres queridos
Por las ropas que me quedan un poco ajustadas… porque significa que tengo suficiente para comer…
Por mi sombra, que me ve trabajar… porque significa que puedo salir al sol…
Por el césped que tengo que cortar, ventanas que limpiar y cortinas que lavar… porque significa que tengo una casa…
Por el lugar para estacionarme que se encuentra hasta  el final del estacionamiento… porque significa que tengo auto…
Por la señora que está detrás de mi en la iglesia y que desentona al cantar… porque significa que puedo oír…
Por la cantidad de ropa que tengo que lavar y planchar… porque significa que tengo ropas que vestir…
Por el cansancio y los dolores musculares al final del día… Porque significa que tengo un empleo…
Por el despertador que suena tan temprano todas las mañanas… porque significa que ¡¡¡estoy vivo!!!
Descarga esta diapositiva aquí:     A Dios Le Agradezco

miércoles, 4 de febrero de 2015

Debemos perdonar



El perdón es uno de los actos más nobles que puede consumar una persona, aunque ha sido utilizado como recurso curativo. Se ha demostrado científicamente que perdonar resulta una eficaz medicina, reduce el dolor y permite una pronta restauración emocional.
El perdón es una voz de independencia respecto de aquel que nos mantiene encadenados a la amargura. Nos ayuda a reducir el resentimiento, el enojo y la irritación; sentimientos que desarrollan en la persona un sentido de culpa y ansiedad.
El perdón es una prueba de amor hacia nosotros mismos: quien se ama, perdona.
El doctor Frederick Luskin, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, es fundador del Stanford Forgiveness Project, que estudia los efectos del perdón en el ser humano, afirma que perdonar nos libera para vivir a plenitud y con salud de mente, cuerpo y espíritu.
Como se ha descrito en líneas anteriores, el perdonar nos trae grandes beneficios a nuestra vida, no sólo a nuestra vida emocional o sentimental, también implica todo nuestro ser. El perdón es un arma poderosa para romper con todo aquello que quiere intoxicar y dañar lo que somos y lo que puede dañar nuestra relación con Dios. 
No podemos negar que muchas veces, perdonar, puede ser difícil y hasta incomprensible por razones que consideremos propias; pero por lo que vimos y entendemos como hijos de Dios debemos perdonar a los que nos han ofendido o pedir perdón a aquellos que hemos lastimado. 
Nuestro Señor nos da el máximo ejemplo en la cruz cuando dijo: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). A pesar de ser el agredido y de no tener culpa alguna, los perdonó; entonces cuánto más nosotros que hemos sido rescatados por su sacrificio y que conocemos de su gracia deberíamos practicar el perdón. En Mateo 18:21-22 “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.” 
Busca en Dios la fuerza para perdonar. Desea simplemente que Él haga desbordar de su amor tu corazón. Donde llega el amor, el odio es desalojado y si existe amor existirá perdón. Tal como lo hizo Jesús, no es imposible, sólo es cuestión de decisión.

Claudia Carvajal
    CVCLAVOZ