domingo, 6 de julio de 2014

¿Y tú, qué dirías?

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De pie y en fila junto con su pelotón del Ejército Rojo, Taavi ya había resuelto en su mente lo que iba a decir.
Los oficiales se dirigían hacia él y en el camino le hacían la misma pregunta a cada uno de los soldados en la fila:
-”¿Eres cristiano?”   “No”, fue la respuesta.  Entonces se acercaron al próximo:  “¿Eres cristiano?”  “No”, contestó.
Los jóvenes reclutas permanecían parados en atención, con la mirada fija hacia delante.  Los interrogadores se acercaron un poco más al joven estonio de dieciocho años de edad, que había sido reclutado por el Ejército Rojo durante la ocupación de su país por los soviéticos.
Taavi era creyente desde hacía varios años.  Aunque en su país solo se les permitía ir a la iglesia a los mayores de edad, la abuela de Taavi había compartido el evangelio con su joven nieto.   Él había aceptado al Señor como su Salvador, y aunque no le era permitido asistir al templo, su abuela le enseñaba lo que iba aprendiendo durante a semana.
Los interrogadores se acercaron.  Taavi nunca dudó de cuál sería su respuesta.  Varios años atrás había tomado una firme decisión, pero aún así estaba nervioso.  Cuando los oficiales llegaron a su lugar en la fila, le preguntaron:  “¿Eres cristiano?”  Sin vacilar, Taavi dijo con voz clara, “Sí”.
“Entonces ven con nosotros”, fue la orden del oficial a cargo.  Taavi los siguió al instante.  Subieron a un vehículo y se dirigieron hacia el edificio donde estaba la cocina y el comedor.  Taavi no tenía la más mínima idea de lo que estaba por suceder, pero obedeció las órdenes.
Los oficiales le dijeron:   “Te vamos a sacar del entrenamiento de combate. Eres cristiano y sabemos que no vas a robar, por lo tanto te vamos a colocar en la cocina”.  En la cocina se gestaba la mayor operación de mercado negro del Ejército Rojo.  En ella se llevaba a cabo el contrabando y la venta ilegal de alimentos para los hambrientos soldados.  Ellos sabían que la presencia de Taavi reduciría el robo.
Cuando seas retado por causa de tu fe, levántate y proclama con audacia la verdad.  Dios estará contigo y Él te recompensará tu fidelidad.
Mateo 5:13,14
Vosotros sois la sal de la tierra…
Vosotros sois la luz del mundo.

sábado, 5 de julio de 2014

No temas, Dios te cuida!

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En la Gran Isla de Hawai crece una pequeña planta delicada cuyo nombre es Sensitiva, miembro de la familia de Mimosa.
Su nombre se debe a un movimiento que hace cuando algo, incluso un cambio en el viento, la roza o atraviesa.  En ese instante, la planta tropical americana, con tronco y espinas, se pega a la tierra.  A menos que la estés observando directamente, no podrás distinguirla de la hierba o la maleza del área y puede ser aplastada con facilidad debajo de nuestros pies.
Cuando el sol se levanta en el pacífico sur, la diminuta Sensitiva se abre tan amplia como le es posible y se eleva hacia la calidez de los rayos nacientes del sol.  Esta minúscula y plegable planta, tiene un mecanismo inherente que causa que se doble con facilidad y se recoja, resguardándose de cualquier cosa que pueda causarle daño. Sin embargo, la Sensitiva no puede distinguir entre un segador de césped que viene hacia ella para cortarla, o el hombre que se acerca para protegerla.
Cada uno de nosotros posee la innata necesidad de guardarnos del daño y de aquellos que podrían lastimarnos.  Dios nos ofrece Su Palabra como manual para equiparnos, con el fin de estar alertas a los designios del enemigo y prepararnos para saber cómo protegernos.
Podemos despertar mañana, aun cuando llueva o la nieve caiga y recibir Su calidez, amor, protección y Su unción en el día que comienza para nosotros.  Dios nos bendijo con Su sensibilidad, pero debemos estar alerta, usando las herramientas que proveyó para nosotros sus hijos.
Salmo 105:15
No toquéis a mis ungidos.

viernes, 4 de julio de 2014

No dejes de orar ni cantar



Unos hombres llevaron a Pablo y a Silas ante las autoridades. Allí les dijeron a los jueces: “Estos judíos están causando problemas en nuestra ciudad. Enseñan costumbres que nosotros, los romanos, no podemos aceptar ni seguir”.
Entonces ordenaron que les quitaran la ropa y los golpearan en la espalda. Después, los soldados los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara muy bien. Él los puso en la parte más escondida de la prisión, y les sujetó los pies con unas piezas de madera grandes y pesadas. Cerca de la media noche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, mientras los otros prisioneros escuchaban. De repente, un fuerte temblor sacudió con violencia las paredes y los cimientos. En ese mismo instante, todas las puertas de la cárcel se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron.
Cuando el carcelero despertó y vio las puertas abiertas, pensó que los prisioneros se habían escapado. Sacó entonces su espada para matarse, pero Pablo le gritó: “¡No te mates! Todos estamos aquí”.
El carcelero pidió que le trajeran una lámpara, y entró corriendo a la cárcel. Cuando llegó junto a Pablo y a Silas, se arrodilló temblando de miedo, los sacó y les preguntó: -Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?
Ellos le respondieron: - Cree en el Señor Jesús, y tú y tu familia se salvarán.
Pablo y Silas compartieron el mensaje del Señor con el carcelero y con todos los que estaban en su casa. Después, cuando todavía era de noche, él los llevó a otro lugar y les lavó las heridas y les dio de comer. Luego, Pablo y Silas lo bautizaron a él y a toda su familia; estaban muy felices de haber creído en Dios.
Por la mañana, los jueces enviaron unos guardias a decirle al carcelero que los dejara libres. El les dijo: “Ya pueden irse tranquilos, pues los jueces me ordenaron dejarlos en libertad”.
Pero Pablo les respondió a los guardias: “Nosotros somos ciudadanos romanos. Los jueces ordenaron que nos golpearan delante de toda la gente de la ciudad, y nos pusieron en la cárcel, sin averiguar primero si éramos culpables o inocentes. ¿Y ahora quieren dejarnos ir sin que digamos nada, y sin que nadie se dé cuenta? ¡Pues no! No nos iremos; ¡que vengan ellos mismos a sacarnos!”
Los guardias fueron y les contaron todo eso a los jueces. Al oír los jueces que eran ciudadanos romanos, se asustaron mucho. Entonces fueron a disculparse con ellos, los sacaron de la cárcel y les pidieron que salieran de la ciudad.
Este pasaje me deja tres enseñanzas:
-Dios jamás nos desampara. A pesar de atravesar momentos difíciles, Él permanece fiel a nuestro lado, nos protege, fortalece y defiende nuestra causa, es nuestro mejor Abogado.
-Aun estando en la cárcel, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, en vez de quejarse, estar desanimados y preocupados.
-Dios usa a personas y diferentes circunstancias para cumplir sus propósitos. Si ellos no hubieran estado en la cárcel o si se hubieran escapado, el carcelero y su familia no hubieran recibido a Jesús como su único Salvador.
Si este día tú te encuentras enfrentando alguna situación complicada, te animo a no dudar de lo que Dios es capaz de hacer en tu vida. Él es Todopoderoso, no conoce imposibles. Es el único que puede hacer el milagro que estás esperando.
No te enfoques en tus problemas ni pierdas la esperanza, pon nuevamente tu mirada en Dios, porque Él nunca te fallará. Todo lo que estás pasando tiene un propósito que no sólo te bendecirá sino también a tu familia y a los que te rodean, porque la manera cómo enfrentes ésta circunstancia determinará el tamaño de tu fe y confianza puesta en Dios.
Si alguno de ustedes está triste, póngase a orar. Si está alegre, alabe a Dios con cánticos. Santiago 5:13 (TLA)
¡Tu actitud definirá tu victoria! 


Brisna Bustamante
    CVCLAVOZ

Hoy… Quiero Iluminar En La Oscuridad

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Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz. Efesios 5:8 NVI.
Cuando viajamos, y la  noche nos encuentra en la ruta, perdemos la calma y estamos más atentos. Un poco más nerviosos y más inseguros. La noche y su oscuridad tienen la capacidad de estimular nuestras emociones e intranquilizarnos aun cuando todo esté funcionando bien. No vemos y no tenemos el control de lo que puede ocurrir; esto nos hace sentir indefensos.
Así vivíamos antes, a la intemperie, en la incertidumbre, en la oscuridad.  En el pasado  estábamos acostumbrados a vivir entre penumbras, y creíamos que podíamos vivir bien.
Gracias a la obra liberadora de Jesús en la cruz, tenemos acceso a vivir en la luz, esta es otra vida, bajo otro paradigma, es una nueva cultura. Aunque a veces, aun viviendo en la luz, seguimos extrañando cosas de la oscuridad. Nos parece sabroso el sabor del pecado pero es solo un engaño.
Si nos detenemos a pensar descubrimos que vivir lejos de Dios no es razonable. Simplemente si consideramos que nuestra salud mental depende de la decisión de creer en la libertad que Jesús consiguió para nosotros, entendemos que no hay nada bueno volviendo a la oscuridad sino solo locura y perdición.
¿Qué tan oscura es nuestra luz?
¿A quiénes estamos iluminando?
Señor, necesito que me ayudes a vivir cada día en la luz. Dame tu poder para deshacerme de cualquier cosa que tenga que ver con la oscuridad.
martadebiondi@gmail.com

jueves, 3 de julio de 2014

Descansa



El doctor Dubois cuenta que a un prisionero condenado a muerte se le vendaron los ojos y se le dijo que le iban a cortar la arteria del brazo y que  un grupo de médicos estaría observando cuánto tiempo tardaría en morir.
En seguida, se le pasó una navaja por la piel sin hacerle ningún corte y se dejó correr agua a través de un tubo, la cual iba cayendo en una vasija puesta debajo del brazo.
Los doctores entre tanto comentaban sobre la debilidad del pulso y el supuesto estado del prisionero a medida que se desangraba.
El preso creyó tan confiadamente en todo lo que los doctores aseguraban, que su sistema nervioso se vio afectado de tal manera que su corazón acabó paralizándose y pensando que se estaba desangrando murió realmente de ansiedad y miedo.
Todos hemos pasado por momentos de ansiedad, presión, estrés, frustración, tensión y hemos sentido que todo el peso que cargábamos nos estaba destruyendo.
El estrés es simplemente una respuesta fisiológica del organismo como defensa a una situación que se interpreta como amenazante. De alguna forma, es algo necesario para la supervivencia. Sin embargo, cuando se sobrecarga empiezan a aparecer las enfermedades, los problemas de memoria, las alteraciones de ánimo, cansancio excesivo, depresión y otros síntomas más.
En ocasiones es muy difícil no sentirse ansioso pero cuando las circunstancias desbordan nuestra capacidad y nuestras fuerzas lo mejor es descansar.
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6
Cuando nuestras fuerzas parecen terminar y nos sentimos atrapados, lo mejor es depositar nuestras cargas en Dios y descansar. ¿Quién mejor que Él para encargarse del problema?
No importa la situación por la que estés pasando, puede tratarse de problemas familiares, económicos, de salud o quizás una combinación de ellos; lo importante es que no los escuches, no permitas que destruyan tu vida como sucedió con el prisionero, quien por estar escuchando lo que decían los médicos murió cuando realmente no había un verdadero motivo.
Recuerda siempre que Dios tiene un plan para ti y que Él siempre será tu ayudador, tu proveedor, el que renueva tus fuerzas.


Ana María Frege Issa
      CVCLAVOZ

miércoles, 2 de julio de 2014

Eres lo que piensas



Seguramente has oído hablar de que uno es lo que piensa. Es una teoría que al parecer es real cuando a lo largo del tiempo dejamos que los pensamientos negativos se apropien de nosotros.
Un experimento que enseñan en las escuelas es cómo teñir una flor y lo que hacen es tomar un recipiente limpio, el cual lo llenan con agua, le agregan una cucharada de colorante vegetal, del color que más les guste, luego revuelven bien el agua y ponen una flor  blanca dentro. Dejan pasar algunos días hasta que la absorción del agua coloreada empiece a verse en los pétalos de la flor.
Al igual que este experimento, nuestras vidas pueden ser transformadas y convertirse en algo que no queremos por dejar entrar  algo malo en nuestro corazón y mente.
Si introduces pensamientos buenos, pronto tu boca los estará declarando y repercutiendo en tus actos. Y pasa lo mismo con los pensamientos malos. Si te hablas a ti mismo diciéndote que eres un tonto, que todo te sale mal, que tú no tienes suerte, que no lo lograrás, incluso cuestionando a Dios el haber nacido etc., no pasará mucho tiempo en que tu boca se abrirá y dirá lo mismo que has estado pensando.
Es como el proceso de la tintura de la flor, si continuas con esos pensamientos, pronto tu vida cambiará el color, convirtiéndote en lo que pensaste.
Mucho de lo que pensamos ingresa por los ojos y por los oídos, así que si queremos tener en mente cosas buenas, que nos impulsen hacia adelante tengamos cuidado de elegir lo que dejamos entrar a nuestra mente.
Comienza a cuidar lo que entra a tu corazón recuerda que tarde o temprano saldrá a la luz. Jesús dijo:"De la abundancia del corazón habla la boca'' Mateo 12:34(RV-1960)
Alimenta tu mente y corazón de cosas buenas, cuidando el agua en el que te sumerges al igual que la flor y espera a ver el hermoso reflejo que darás.
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8 (RV-1960)


Telma Céspedes
    CVCLAVOZ

martes, 1 de julio de 2014

La Mejor Lección de Vida


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Soy director de ventas en una compañía de distribución grande y, diariamente, comparto un pensamiento o cita con mi personal. Hoy les compartí la historia de Frank, el joven de Taco Bell para reiterar la importancia de “lanzar” sólo lo positivo a nuestros clientes y compañeros de trabajo para asegurarnos que lo positivo “regrese a nosotros”.
Hoy iba tarde para almorzar y, como suele pasar, me detuve a comprar comida chatarra, pero no en cualquier lugar. Necesito una dosis de Frank… posiblemente el mejor empleado de ventanilla de comida rápida con que jamás me he tropezado.
Frank siempre saluda a los clientes con una exhuberancia indescriptible. Es supremamente conocedor de sus productos, y eficiente en mostrarles sus opciones. Él dispensa alegría con su comida rápida con especial carisma.
En un reciente seminario de atención al cliente, me pidieron que compartiese mi mejor experiencia de servicio al cliente y compartí mi secreto con todos. Cuando necesito un empujón en mi día, voy a este particular restaurante de comida rápida por una dosis del entusiasmo de Frank. Me sorprendí al escuchar que muchos en el salón también habían conocido a Frank y que sentían lo mismo que yo. ¿Sabrá Frank a cuántas vidas ha tocado? Probablemente no. Nunca se lo he dicho personalmente, por temor de hacer esperar al auto que espera, ansioso, detrás de mí en la línea.
En cada interacción que uno tiene con alguien, uno tiene la oportunidad de saludarlo con entusiasmo y exhuberancia, lo que generalmente nos será reciprocado. Nunca sabremos cuántas vidas hemos tocado, porque la mayoría de las personas no compartirán esa información con nosotros, pero la próxima vez que vayamos la milla extra para complacer a alguien, ya sea a través de un saludo entusiasta por teléfono o al mantener abierta la puerta para alguien, sepamos que son las cosas pequeñas las que hacen la mayor diferencia en la vida de la gente.
Si evitamos el contacto con otros, ellos harán lo mismo. Si buscamos contacto con otros, y agregamos a ese contacto un gozo en la interacción, tendremos la oportunidad de alegrar su día… como Frank lo ha hecho en mi caso en tantas ocasiones.
Una vez compartí mi anécdota con Frank, a la gerencia de Taco Bell, y me hicieron saber cuán afortunados se sentían de tener a Frank en su equipo.
Descubrimos también que Frank había dado charlas a organizaciones locales sobre atención al cliente, por lo que le pedimos que visitara nuestra compañía para compartir su sabiduría. Descubrimos que, Frank, es el Gerente General del Taco Bell local, y desde que le enviaron a esa sucursal unos años antes, las ventas se han duplicado (lo que no nos sorprendió). Él trabaja el auto-rápido cada día.
¡Qué gran ejemplo para sus empleados el que se remangue la camisa y trabaje junto a ellos! Su charla a nuestro grupo fue tan inspiradora que todos salimos con una nueva perspectiva de la atención al cliente y con hambre por tacos.
Kim Patterson, copyright 2005 (editado)
Jesús nos dió ejemplo, vino a tierra para enseñarnos cómo operar. La mejor lección que se comparte en la vida es el ejemplo. Vivamos de tal manera que otros vean ejemplo en nosotros hoy.
Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Juan 13:15
Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. 1 Corintios 4:6
Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Fil 3:17