viernes, 7 de junio de 2013

Hoy… El Señor Me Ayudará

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El Señor me ayudará. Isaías 50:7.

Tenemos en esta profecía las palabras del Mesías en el día de su obediencia hasta la muerte, cuando ofreció su cuerpo a los azotes de sus verdugos, y sus mejillas a quienes mesaban sus cabellos. Confiaba en el auxilio divino y esperaba en Dios. ¡Oh, alma mía! Tus tristezas son como las partículas de polvo sobre el platillo de la balanza, comparadas con las tristezas del Señor.
 
¿No crees que el Señor te ayudará?
 
El Señor se encontraba en una posición especial, porque, como representante de todos los pecadores y sustituto de todos ellos, era necesario que el Padre le abandonara y que su alma sintiera toda la amargura de la separación. De ti no se ha exigido tanto; no te has visto obligado a exclamar: «¿Por qué me has desamparado?» Aun así, tu Salvador confió en el Señor.
¿No puedes confiar tú también?
Él murió por ti, y de este modo imposibilitó el que tú fueras abandonado. Confía, pues, y ten valor. En los afanes de este día, exclama: «El Señor me ayudará».
Sal fuera con intrepidez. Haz tu rostro como el pedernal y toma la resolución de que ni la flaqueza, ni la timidez logren apoderarse de ti. Si estás cierto de la ayuda del Omnipotente, ¿puede haber alguna carga excesivamente pesada para ti?
Empieza con gozo este día, y que ninguna sombra de duda cruce entre tu mente y el resplandor del sol.
Hoy, puedes estar seguro que el Señor No te dejará.
Gracias Señor. Tu compañía es permanente y la seguridad del cielo me rodea. Amén.
Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

 

jueves, 6 de junio de 2013

No te confíes!!!

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No te confíes!!!

El partido de fútbol de esa mañana pronosticaba un excitante encuentro. Los changuitos estaban ansiosos por iniciar el partido. Se oye el silbato y empiezan a correr todos tras la bola, pases cortos, pases largos y allí van corriendo de un lado a otro, de extremo a extremo de la cancha, de pronto un tiro largo, largo, largo. La bola fue a parar justo en medio del pantano que se encontraba al otro lado de la cancha.
Los changuitos se paran la orilla del pantano pretendiendo alcanzar el balón apoyados con un palo, otro tira una piedra y nada. De pronto un osado y valiente changuito va dando semejantes saltos hasta llegar donde la bola. La sujeta, mientras el resto de changos desde la orilla le aplaudían y animaban. De pronto el changuito se empieza a hundir, mientras mas se movía pretendiendo avanzar o salir mas se hundía.
refle-confies05Los changos expectantes gritaban: ¡Sálvate a ti mismo! ¡Sálvate a ti mismo!. Ante los animosos gritos el changuito se sujeta a sus propias orejas y empieza a tirar hacia arriba, pretendiendo salvarse a si mismo de hundirse.
“Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia” Prov. 3.5
A mi juicio esta es una de las escrituras mas retadoras al orgullo humano que se cree demasiado sabio, que se cree que por sus propios medios saldrá avante.
Los que hemos tenido la oportunidad de estudiar una profesión, obtener algún diplomado o lograr una carrera profesional exitosa, incluso los que han alcanzado una posición social, económica o laboral trascendente, nos encontramos de pronto en medio del pantano al igual que el changuito de la anécdota. Tratar de salir solos de nuestros problemas, pretender hacer las cosas sin ayuda o peor aún, fingir que no necesitamos de nadie para salir adelante en la vida es la peor de las falacias.
El libro de proverbios nos muestra los beneficios que ofrece la Sabiduría, entregarse por completo en buscar inteligencia y buen juicio como si buscara plata o un tesoro escondido.

“Las enseñanzas son una lámpara encendida; las correcciones y los consejos son el camino de la vida” Proverbios. 6.23
“Mira siempre adelante, mira siempre de frente. Fíjate bien en donde pones los pies, y siempre pisarás en terreno firme”. Proverbios. 4.25-26


Psic. Patricia Villanueva


miércoles, 5 de junio de 2013

Hoy… El Señor Oirá Mi Ruego



Hoy… El Señor Oirá Mi Ruego
El Señor ha oído mi ruego; ha recibido  mi oración. Salmos 6:9.

Esta experiencia es mía. Por ella puedo reconocer que Dios es verdadero. Por medios maravillosos ha contestado muchas veces las oraciones de su siervo. Él oye hoy mi petición y no apartará sus oídos de mis súplicas. ¡Bendito sea su santo nombre!
¿Qué más? Ciertamente la oculta promesa en la confianza del Salmista también es mía. Quiero apropiármela por medio de la fe. «Ha recibido el Señor mi oración». La aceptará y escuchará de la manera y en el tiempo en que mejor convenga a su sabiduría misericordiosa. Llevo conmigo mi pobre oración y el gran Rey me dará audiencia y la despachará favorablemente. 
Mis enemigos no me escucharán, pero sí mi Señor. Ellos se burlan de mis lágrimas, pero no Él, sino que inclina sus oídos y su corazón a mis peticiones. ¡Qué recepción para un pobre pecador! Nosotros recibimos al Señor, y Dios nos recibe a nosotros con nuestras súplicas por amor a su Hijo.
Bendito sea su santo nombre que abre paso a nuestras oraciones para que libremente entren más allá de las puertas de oro.
Hoy no tengo dudas de que el Señor inclinará su oído a mi clamor y oración.
Señor, enséñame a orar, ya que Tú escuchas mis oraciones. Gracias por oírme y responder a mi clamor con tu misericordia. Amén.
Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

martes, 4 de junio de 2013

Hoy… El Señor Está Conmigo



Hoy… El Señor Está Conmigo

Habitaré y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 2 Corintios 6:16.
 
Aquí hay reciprocidad de intereses. Ambos se pertenecen mutuamente. Dios es la porción de su pueblo, y el pueblo escogido es la porción de Dios. Los santos encuentran en Dios su principal posesión, y Él los considera como su más rico tesoro.
 
 ¡Qué manantial de consuelo encierra esta verdad para todo creyente!
 
A esta reciprocidad de intereses se añade una reciprocidad de sentimientos. Dios siempre pensará en su pueblo, y su pueblo pensará en Él. Hoy el Señor lo hará todo por mí. ¿Qué podré hacer yo por Él? Mis pensamientos deben volar hacia Él en todo tiempo, porque sus pensamientos están en mí. Debo estar cierto de que así es, y no contentarme de que así debe ser. Hay, además, una comunión mutua. Dios está en nosotros y nosotros en Él; Él anda con nosotros, y nosotros andamos en Él.
 
¡Qué comunión tan gozosa! ¡Pudiera yo tratar al Señor como a mi Dios, confiando en Él y sirviéndole como se merece! ¡Oh, quién pudiera amar, honrar, adorar y obedecer a Dios en espíritu y en verdad! Tal es el deseo de mi corazón. Cuando lo consiga, habré hallado el cielo.
 
Hoy es una oportunidad cristalina de comprender como la compañía de Dios me sostiene.
 
¡Señor, ayúdame! Sé mi Dios, enseñándome a conocerte como mi Dios por el amor de Jesucristo! Amén.
 
Charles Spurgeon.
Libro de Cheques Del Banco De La Fe.

lunes, 3 de junio de 2013

Logrando la Calma



Logrando la Calma

Es casi imposible dormir, si estás “demasiado tenso”. ¿El recuerdo de los eventos del día, te impide conciliar el sueño? ¿ Sientes a veces como si escalaras una montaña y empujaras una inmensa piedra con un palo diminuto? Memoriza las siguientes palabras:
Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.
Salmos 121:1-2

¿Estas preocupado ante la posibilidad de cometer errores, de causarle una desilusión a tu jefe, o fallarle a tu familia? Graba en tu interior estas palabras:
No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda.He aquí, no se adormecerá no dormirá el que guarda a Israel.
Salmos 121:3-4

¿Te afectan a tal grado las innecesarias ansiedades que a veces por tu vida o por tu salud? Memoriza lo siguiente:
El señor es tu guardador; el Señor es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te herirá de día, ni la luna de noche.
Salmos 121:5-6

¿Has comenzado ya a agonizar por las fechas límites del próximo mes, los impuestos por pagar el año venidero, la matrícula universitaria que hay que costear en diez años, o por suplir fondos a tu cuenta de jubilación de aquí a treinta años? ¿Cargas todo esto al disponerte a reposar tu cabeza en la noche, sobre la almohada? Aprender las siguientes palabras:
El Señor te protegerá de todo mal; Él guardará tu alma.
El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.
Salmos 121:7-8

¡Acabas de memorizar un salmo completo! Repítelo cada noche. Sustituye “tu” por “mi”, y “te” por “me” de modo que lo personalices. Entonces, descansa sabiendo que Dios te tiene a ti, tu vida y al resto del universo, bajo Su control.

Jeremías 31:26
Y mi sueño me fue agradable.

domingo, 2 de junio de 2013

Hoy A Pesar De Las Aflicciones… Venceré




Hoy A Pesar De Las Aflicciones… Venceré

En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33.
 
Las palabras del Señor son verdaderas también en lo concerniente a la tribulación, y sin duda alguna en ella tengo yo mi parte. Mientras estoy en la era, no puede permanecer colgado el trillo, ni tampoco olvidado. ¿Cómo puedo encontrarme en mi propio hogar viviendo en país de enemigos?, ¿Cómo puedo vivir gozoso estando en el destierro, y cómo en medio del desierto?
La tierra no es lugar de reposo, sino la mansión del horno, de la fragua y del martillo. Mi experiencia está de acuerdo con las palabras del Señor. Yo sé que Él me manda «confiar». Y, sin embargo, soy muy propenso a desalentarme. Mi espíritu se abate en seguida cuando me veo cercado de pruebas. Mas no debo ceder en este sentimiento. 
Cuando mi Señor me ordena confiar, no debo dejarme llevar del abatimiento. ¿De qué argumento se sirve para animarme?
Su propia victoria. Él dice: «Yo he vencido al mundo». Su lucha fue mucho más penosa que la mía. Yo no he resistido todavía hasta la sangre.
Considera, alma mía, que el enemigo ha sido vencido una vez; por tanto, peleo con un adversario vencido. ¡Oh, mundo! Jesús te ha derrotado, y en mí, con su gracia, te vencerá de nuevo. Por eso tengo buen ánimo y canto a mi Señor victorioso. Confieso hoy que a pesar de mis aflicciones…El Señor vencerá en mi y a través de mi.
 
Señor, Gracias porque ninguna de las aflicciones que experimento pueden igualar a tus aflicciones sufridas en la tierra y a pesar de eso venciste. Amén.-
 
Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco de La Fe.

sábado, 1 de junio de 2013

Los Momentos Difíciles No Son Eternos!

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Los Momentos Difíciles No Son Eternos!

Cuando todo salga mal y ya intentaste todas las alternativas, no te desesperes… Dios proveerá de una solución.

EL ES UN DIOS FIEL Y TE GUARDARÁ DE TODO MAL.

¡Los momentos difíciles no son eternos!
Son como tempestades, sólo duran un momento.
Mira hacia atrás y ve cuantas cosas peores ya pasaste y superaste.
Marcos 4:39 – 40
Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.
Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
Salmos 65:7
el que calma el rugido de los mares, el estruendo de las olas, y el tumulto de los pueblos.
Salmos 89:9
Tú dominas la soberbia del mar; cuando sus olas se levantan, tú las calmas.
Salmos 107:29
Cambió la tempestad en calma y las olas del mar callaron.
Mateo 8:26
Y El les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.

Lucas 8:25
Y El les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?