viernes, 14 de diciembre de 2012

ACERCANDOME AL REY


 Él Te Sostendrá…

Dios es tan grande que puede cubrir todo el mundo con su amor y a la vez tan pequeño para entrar en tu corazón.

Cuando Dios te lleva al borde del acantilado, confía en Él plenamente y déjate llevar. Sólo 1 de 2 cosas va a suceder, o él te sostiene cuando tu te caes, o te va a enseñar a volar!

Salmo 34: 1-8
1 Bendeciré a el Señor en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca.

2 En Dios se gloriará mi alma;
Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

3 Engrandeced al Señor conmigo,
Y exaltemos a una su nombre.

4 Busqué a Dios, y él me oyó,
Y me libró de todos mis temores.

5 Los que miraron a él fueron alumbrados,
Y sus rostros no fueron avergonzados.

6 Este pobre clamó, y le oyó Dios,
Y lo libró de todas sus angustias.

7 El ángel de Dios acampa alrededor de los que le temen,
Y los defiende.

8 Gustad, y ved que es bueno el Señor;
Dichoso el hombre que confía en él.


jueves, 13 de diciembre de 2012

ACERCANDOME AL REY




Salva Tu Vida

José Ton se escapó de su nativa Rumania para estudiar teología en Oxford. Al prepararse para regresar a su madre patria después de su graduación, le contó sus planes a varios estudiantes. Ellos le señalaron con toda franqueza que probablemente iba a ser arrestado al llegar a la frontera. Uno le preguntó: “Si te arrestan, ¿qué posibilidades tendrías de ser predicador? ” Ton le preguntó a Dios acerca de esto y le fue recordado :
Mateo 10:16 “Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos”.

Él pensó: ¿Qué posibilidad tiene una oveja de sobrevivir, mucho menos convertir a los lobos?
Sin embargo, Jesús los envió y no sólo esperó que sobreviviesen, sino que cumpliesen con su misión.
Regresó y predicó hasta el día de su arresto. Al ser interrogado por los oficiales, José dijo: “Su arma suprema es matarme, la mía es morir. Mis sermones están ahora circulando por todo el país grabados en cintas. Si me matan ahora, el que las escuche dirá: “Debe ser verdad”. Este hombre selló sus palabras con su sangre. Las cintas grabadas hablarán diez veces más fuerte que antes, por lo tanto, mátenme. Yo obtengo la victoria suprema”. ¡El oficial lo mandó a su casa!

Cuando José pensó en salvar su vida, estuvo en peligro de perder su misión. Cuando no le importó perderla, no solo salvó su vida, sino también su libertad.
El mundo solo quiere lo mejor de usted, pero Dios quiere todo de usted.

Marcos 8:35
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

ACERCANDOME AL REY



Oasis de Paz

Oasis de paz
Los seis pasos de la oración meditativa:

1er paso:
Busca un rincón tranquilo.
A casi todo el mundo le resulta mejor meditar en lugares apacibles y despejados. Lo ideal es no hacerlo en el lugar habitual de trabajo ni en el ambiente en el que pasas la mayor parte de las horas del día. Un espacio apartado al aire libre es estupendo. El aire puro no solo nos renueva físicamente, sino que representa el Espíritu de Dios que nos despeja la mente y el espíritu.

2º paso:
Tómate un rato para relajarte.
En un dos por tres no se puede pasar del ritmo ajetreado que llevamos en un día cualquiera a un estado profundo de oración meditativa.
Tiene que haber unos minutos de transición para ir dejando atrás el mundo material. A veces viene bien pasar unos minutos realizando una actividad que sirva de enlace, por ejemplo escuchar música suave, dar una breve caminata o respirar profundamente. Prueba diversas tácticas hasta descubrir la que mejor te resulta.

3er paso:
Sustráete de tus preocupaciones.
Cuando los problemas te agobian es difícil alcanzar la paz que aporta la meditación. Tómate unos minutos —o el tiempo que necesites— para encomendarle a Jesús en oración todo lo que te genera inquietud en ese momento. Descríbele detalladamente lo que te angustia y pídele que te libre de esas cargas. Recuerda que Dios es capaz de darte las soluciones. Concéntrate en la grandeza de Dios y no en la magnitud de los problemas. «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (1 Filipenses 4:6-7).

4º paso:
Serénate.
A veces puede resultar beneficioso realizar estiramientos y respiraciones profundas durante unos minutos. Concéntrate en relajar primero los músculos de la cara y el cuello, luego los de todo el cuerpo, parte por parte. Si te sientes particularmente tenso, tal vez una ducha, un baño o una caminata al aire libre te ayuden a distenderte. Si estás agotado, quizá te venga bien dormir una siesta, ya que el cansancio extremo no es buen aliado de la meditación.

5º paso:
Ponte en una posición cómoda.
Al meditar, la actitud espiritual es mucho más importante que la postura del cuerpo. No es necesario sentarse de determinada manera; es más, ni siquiera es preciso estar sentado. Lo importante es estar cómodo para que el cuerpo no distraiga. Adopta, eso sí, una buena postura que favorezca la respiración profunda y contribuya a la buena circulación de la sangre.

6º paso:
Medita.
Muy bien. Encontraste un lugar tranquilo y te has relajado físicamente. Le has encomendado tus problemas y preocupaciones a Jesús, o sea, que están en buenas manos. Te has desenchufado de los asuntos que tienes pendientes, estás distendido y cómodo, listo para un rato de meditación focalizada. Una opción es fijar tu atención en el propio Jesús. Piensa en uno de Sus atributos o en alguna bendición o favor que te haya concedido. Otra posibilidad es meditar en algún precepto de la Palabra de Dios.

Deja descansar tu mente. No analices. Limítate a distenderte y serenarte corporal, mental y espiritualmente. Aprender a meditar es como aprender a flotar en el agua. Para que el Espíritu de Dios se posesione de ti y puedas flotar en Él, es necesario cierto grado de relajación de cuerpo y espíritu. Si te agitas o si te dejas vencer por la curiosidad y quieres ver lo que pasa a tu alrededor, se rompen el equilibrio y la conexión con Él.

En cambio, si te limitas a reposar, a concentrarte en relajar cada músculo del cuerpo y aislarte del ruido del mundo y de todo pensamiento que no sea aquel en el que te propones meditar, verás que el Espíritu de Dios te eleva y te sostiene perfectamente.
Es una sensación estupenda.

«La paz os dejo, Mi paz os doy;
Yo no os la doy como el mundo la da»
(Juan 14:27).

Déjate llevar por Él
al remanso de paz que
te tiene preparado.

Reposar en el Señor te brinda una
serenidad y una paz insustituibles.

Sientes que Jesús te toca.

martes, 11 de diciembre de 2012

ACERCANDOME AL REY




Yo Elegí Confiar en Dios ¿y Tu?

Yo Elegí Confiar en Dios ¿y Tú?
“No permitas que las crisis se apoderen de ti, comienza a ver las oportunidades y de seguro vas a triunfar”.
 
Se ha fijado que la palabra más popular de estos tiempos es “crisis”.

Leemos la prensa o vemos las noticias en televisión y nos encontramos con la crisis, estamos en el trabajo o en el hogar y lo que escuchamos es crisis, esto por supuesto hace que mucha gente cristiana y no cristiana se paralizen y no avanzen por temor a la crisis.

¿Eres tú de esas personas que se han detenido ante la crisis o eres de las que avanzan en búsqueda de lo extraordinario?
La vida es un asunto de actitud y la actitud es un asunto de decisión, y yo elijo que actitud voy a tomar ante las crisis, los problemas o situaciones que se me puedan presentar, podemos optar por una actitud positiva o una actitud negativa. La actitud positiva hace la diferencia porque busca solucionar problemas, no es que deja los problemas así y no le importa, una persona con actitud positiva busca siempre resolver, disfruta las circunstancias, ve mas oportunidades y vive la vida con entusiasmo.

Una persona con actitud positiva tiene presente lo siguiente:
1. No eligió las circunstancias que le tocó vivir, pero si eligió cual actitud manifestar.
2. Se esfuerza por desarrollar una actitud positiva y no soltarla.
3. Sus acciones están determinadas por su actitud.
4. La actitud de su gente o entorno es un reflejo de la suya.
“Dios decide por lo que vamos a pasar. Nosotros decidimos como lo vamos a pasar”.

Es tu decisión como decidas pasar el día de hoy, es tu decisión si decides confiar en Dios para todos los asuntos de la vida. Si crees que tu matrimonio tiene solución o no tiene solución es tu decisión. Si crees que puedes salir de esa deuda financiera o no puedas salir es tu decisión, todo está en tus creencias y donde pones la confianza. Los límites los tenemos nosotros en nuestras mentes.
Hay una historia en la biblia en el evangelio de Mateo 8:5-10,13, donde un centurión romano se acerca a Jesús a pedir por sanidad para su sirviente que sufría muchos dolores y no podía moverse. Jesús le dice que él ira a sanarle pero el centurión le dice que no es digno de que El entre a su casa, que solamente ordene la palabra y el enfermo sanará.

Wow, Jesús se asombra y dice que ni en Israel había conocido a alguien que confiará tanto como este extranjero y mas adelante Jesús le dice que como creíste así sucederá. Aquí podemos ver la actitud del centurión, el pudo haber hecho varias cosas: pedir que Jesús fuera a su casa, mandar a un soldado con el mensaje, buscar otro sirviente sin que le importara los dolores del otro, sin embargo el busco soluciones y siendo extranjero se acercó a Jesús, se esforzó en acercarse al maestro y eligió poner toda su confianza en Dios al pedirle que ordenara, que dijera la palabra de sanidad y el enfermo sanaría. Jesús puede elogiar esta actitud con asombro, se maravilla de la fe del extranjero y le afirma que como creíste así va a suceder.

Algunas preguntas que me gustaría hacerte:
¿Qué es lo que estás creyendo para tu vida?
¿Qué es lo que esperas que suceda en tu matrimonio, en tus relaciones, tus negocios, tus finanzas?
¿Eres capaz de asombrar al Maestro?
¿Cómo es tu actitud ante la vida?
¿Estas confiando en Dios para tus problemas, necesidades, tentaciones?
Mi actitud determinará mis acciones. Puedo ser víctima o protagonista, puedo ser bendición o maldición, puedo ser esclavo o libre, puedo confiar en Dios o no confiar es mi decisión. Hay una anécdota que lo ilustra muy bien.

Cuentan que un alpinista, con el afán por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo que subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo… y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.

En ese momento, suspendido en el aire, gritó: ¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿Que quieres que haga? – Sálvame Dios mío
-¿Realmente crees que yo te pueda salvar? –Por supuesto Señor
-Entonces corta la cuerda que te sostiene…
Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda….
Cuenta el equipo de rescate, que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda… A tan solo un metro del suelo…

¿Cuál es la cuerda a la cual nos aferramos para no recibir las bendiciones que Dios tiene preparado para nosotros en el día de hoy?

Hoy es el mejor día para confiar en Dios y disfrutar de todo lo que nos da, busca tu resultado extraordinario. Yo elegí confiar en Dios¿y tu?

En amor y liderazgo,
Pedro Sifontes
Coach Cristiano
liderazgocreativo.com

lunes, 10 de diciembre de 2012

ACERCANDOME AL REY



 Desayuno con Dios

Después de tomar tu Desayuno con Dios, estarás preparado para enfrentar lo que el día te traiga… y terminar el día con menos estrés y frustración.

Dios nos promete que si buscamos primero su reino, todas las demás cosas nos serán añadidas.
Cuando haces de tu relación con Dios la máxima prioridad, ¡te preparas para recibir bendiciones todo el día!

Salmo 63:1
Dios mío, tú eres mi Dios.
Con ansias te busco desde que amanece.

Salmo 143:8
Por la mañana hazme oír tu misericordia, porque en ti confío;
enséñame el camino por el que debo andar, pues a ti elevo mi alma.

Salmos 86:11
Enséñame, oh SEÑOR, tu camino;
andaré en tu verdad; unifica mi corazón para que tema tu nombre.

Promesas – Renuevo.net

domingo, 9 de diciembre de 2012

ACERCANDOME AL REY



Alégrate por el día de Hoy


En su libro titulado The Tapestry (El Tapiz), Edith Schaffer describe un verano en que su esposo Francis pasó tres meses en Europa. Durante ese tiempo, en el que lo extraño mucho, Edith y su hermana Janet llevaron a sus hijos a vivir a una antigua escuela Cape Cod. Puesto que tenían muy poco dinero, compartían la renta, no tenían auto y creaban aventuras a diario para los cinco niños.
Mirando atrás años después, Edith dijo que ese verano: Nunca más he vuelto a pasar un tiempo así con mis hijos ni con mi hermana o sobrinos.

Los repentinos y queridos momentos de la vida hay que reconocerlos por lo singulares que son. No se pueden desperdiciar deseando otra cosa.
La perspectiva de Edith nos ofrece una clave para aplicar las palabras del Salmo 118:24:
Este es el día que el Señor ha hecho; recocijémonos y alegrémonos en él.

Durante los momentos difíciles nos vemos tentados a volvernos pasivos mientras esperamos que pase una tormenta de la vida. Pero Dios nos invita a buscar activamente las oportunidades que tenemos a la mano en lugar de lamentarnos por lo que no tenemos.

Puesto que el Señor ha hecho este día, podemos ver más allá de las puertas cerradas y ver la gente y las oportunidades que antes pasamos por alto. Al celebrar sus valor descubriremos el gozo y la alegría que vienen de Dios. -DCM

Reflexiones – Renuevo.net

sábado, 8 de diciembre de 2012

ACERCANDOME AL REY



Dando siempre gracias a Dios por todo al Dios y Padre, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Efesios 5:20.
Hoy, cuando me levanté escuché en el patio de mi casa los pájaros cantar alegremente mientras el sol bañaba con su manto toda la creación. Aún en mi cama, escuché el trinar de las aves y salió de mi corazón como un murmullo lleno de admiración la expresión- GRACIAS SEÑOR POR TODO LO QUE HOY ME DAS. Y entonces recordé las palabras de aquella poesía que dice:
“Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco. Y en el alto cielo su fondo estrellado y en las multitudes los seres que yo amo”.
“Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me ha dado el sonido y el abecedario. Con él las palabras que pienso y declaro. Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando, la ruta del alma del que estoy amando”.
“Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me ha dado la marcha de mis pies cansados. Con ellos anduve ciudades y charcos. Playas y desiertos, montañas y llanos. Y la casa tuya, tu calle y tu patio”.
“Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me dió el corazón que agita su marco, cuando miro el fruto del cerebro humano, Cuando miro al bueno tan lejos del malo, cuando miro el fondo de tus ojos claros.”
“Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me ha dado la risa y me dado el llanto. Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es mi mismo canto. Y el canto de todos que es mi propio canto”. Gracias a mi Cristo. Gracias a mi Cristo. 
Hoy, no quiero perder el agradecimiento, porque si pierdo el agradecimiento mi corazón se llenará de queja, quebranto, protesta y llanto. Quiero levantar mi frente y observar todas las pequeñas cosas que Dios me muestra y me regala. Si, hoy encontraré sin duda muchas angustias y problemas pero antes de poner mis ojos ante ella, quiero poner mis ojos en los regalos que Dios me ha dado y poder expresar como el poeta. Gracias a mi Cristo.
Mucho camino por recorrer tendré hoy, pero a la orilla veré las pequeñas flores que parecen saludarme y decirme Dios nos ha puesto aquí para alegrar tu camino. Ya habrá tiempo suficiente para ver las piedras y charcos del camino, pero antes de eso, quiera ver los pequeños detalles que me harán cantar la nota de agradecimiento al creador.
Gracias Señor. Tu amor es tan especial que cada día lo puedo sentir en las pequeñas y en las grandes demostraciones de tu bondad. Por que olvidarme hoy de tu bondad y tu amor?. Déjame elevar ante ti esta nota de agradecimiento. Gracias Señor recibo con gozo todas estas muestras de tu bondad y quiero no solo disfrutarlas pero compartirlas con otros. No quiero hoy contaminar las vidas de otros con lamentos y quejas quiero llevarles la nota de agradecimiento que tanto han anhelado escuchar . Amen.
Serafín Contreras Galeano