lunes, 9 de enero de 2012

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Quiero Oir Atentamente A Dios

¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! — Salmo 81:13


Cuando éramos niños y alguien nos decía que escucháramos, era sólo una forma de decirnos: “Estás a punto de meterte en problemas.” Escucha, quería decir: “no estás escuchando.”

Escucha, generalmente antecedía a algún tipo de castigo, o por lo menos significaba que teníamos que dejar de hacer algo que queríamos. Si las palabras tuvieran sabor de comida, el sabor de la palabra escucha, sería peor que el hígado: para la mayoría de los niños, y de los adultos.

La palabra escucha, sabe a aburrimiento, a enojo y a un alto a la diversión. Queremos seguir con lo que estábamos haciendo, y no queremos estar esperando a que alguien nos tenga que decir qué hacer.

¿Por qué crees que las personas se interesan de distinta forma al escuchar a alguien con autoridad cuando van a ser corregidos (y castigados) a diferencia de cuando necesitan ayuda y consejo? En otras palabras ¿Por qué nuestras expectativas respecto a lo que vamos a escuchar cambian nuestro grado de atención?

El Dios amoroso, misericordioso y benigno que estás empezando a conocer quiere que escuches cuidadosamente todo lo que Él dice. En la Biblia, Dios nos exhorta, más que casi cualquier otra cosa, a escucharlo. Quiere que lo escuchemos porque es la forma básica en la que Él puede traer bendición a nuestras vidas.

Las otras voces que hemos escuchado, nuestras inclinaciones naturales o diversas tentaciones, no han sido capaces de darnos las satisfacciones que prometieron. Él quiere que sepamos Sus caminos para vivir la vida y también cómo ha dispuesto que la vida funcione.

Nos comparte Sus verdades con entusiasmo, como alguien que nos ofreciera prender una lámpara para alumbrar el camino oscuro que tenemos frente a nosotros.

Pero nuestra reacción natural, casi instintiva, es taparnos los oídos o el trasero con las manos tratando de amortiguar lo que no queremos oír, o tratando de evitar la inminente nalgada. En lugar de inclinar nuestros oídos para escuchar, tenemos la tendencia a ponernos tensos ya sea esperando el castigo o con una terquedad declarada.

Dios no está enojado con nosotros cuando dice: “Prestadme atención.” No está tratando de robarse nuestra diversión o de hacernos saber exactamente lo malos que hemos sido. Más bien el Señor, quien nos perdonó y nos dio libertad a través de la muerte de Su propio Hijo, simplemente quiere aumentar la cantidad de cosas buenas que experimentamos en medio de este mundo quebrantado. Nos da cuidadosas instrucciones, como alguien que le da instrucciones a un visitante extranjero, porque quiere que nuestra porción diaria sea “el bien y la misericordia” todos los días de nuestras vidas sobre la tierra.

Realmente no nos beneficia mucho que Dios nos diga cómo llegar a un lugar de bendición si no ponemos atención o si no hacemos lo que Él dice. Tu vida con el Señor no funcionará muy bien aquí en la tierra sin la obediencia. Fue la desobediencia de Adán y Eva la que primero introdujo la muerte al mundo, y sólo la obediencia suprema de Jesús a Su Padre nos salvó de esas consecuencias.

Es una de las verdades más fundamentales en el Reino de Dios: entre más obedecemos las Palabras que Dios nos habla, más paz y gozo tendremos. Dios no se enoja con nosotros por desobedecerlo, y tampoco nos ama menos por eso. Ya estamos perdonados y libres de sus consecuencias eternas, y sea cual sea la desobediencia, no tiene impacto en la fuerza o en la naturaleza de nuestra relación con el Señor.

Mediante Su obediencia en la cruz, Jesús aseguró para nosotros esta relación como hijos de Dios.
Por eso hoy como hijo quiero oírlo atentamente.


Señor, Gracias por oírme y darme la oportunidad de obedecerte. Tu voz es determinante en las facetas de mi vida. Amén.

Dr. Daniel A. Brown.

viernes, 6 de enero de 2012

ACERCANDOME AL REY




Hoy… Seré Ayudado En Mi Debilidad

Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. — Romanos 8:26
No es que la oración sea un juego, o que los asuntos abrumadores de la vida real no afecten al Señor más que una práctica de básquetbol. Pero el aprender a orar dentro de un ambiente seguro, motivador y lleno de afecto de Su amor, recordando que Él es quien hace el verdadero trabajo, es mucho más útil que pensar que Él no hará nada a menos que siempre hagamos nuestra parte exactamente como debe ser.

La oración es uno de los recursos más personales y poderosos que el Señor nos ha dado y es un regalo para gozar a través de lo que Jesús llevó a cabo a nuestro favor. De hecho, esa verdad es la siguiente lección que debemos recordar tocante a la oración: Todo lo que hagamos en la vida, tenemos que hacerlo “en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre” (Colosenses 3:17).

Jesús nos dice que le pidamos al Padre cualquier cosa, pero que lo hagamos en Su nombre, en el nombre de Jesús. Jesús es el nombre que está “muy por encima de…todo nombre que se nombra” “Y en ningún otro hay salvación”. Su nombre es el único en el cielo o en la tierra en el cual podemos ser salvos.

Cuando en la culminación de los tiempos Dios reestablezca Su completo gobierno sobre los cielos nuevos y la tierra nueva, toda rodilla se doblará en el nombre de Jesús, reconociéndolo como Señor sobre todo.
La razón por la cual nuestras oraciones son escuchadas por Dios no es por lo que nosotros somos capaces de hacer, por lo correctamente que hemos logrado vivir, o por con cuanta gracia dijimos: “¡Por favor!”.

Dios oye nuestras oraciones sólo porque vamos a Él en el nombre de Jesús, con el privilegio y la autorización que nos ha dado. Somos como jóvenes adolescentes que van de compras con la tarjeta de crédito de su mamá; su nombre está en la tarjeta porque ella es quien tiene buen crédito y paga las cuentas. Nuestro nombre, como el del joven de catorce años, no se encuentra en ninguna tarjeta de crédito espiritual; nuestro nombre escrito en un pagaré no nos permitiría salir de la tienda con un nuevo par de zapatos.

Por eso se que en este día en medio de mi debilidad que me impide orar correctamente, el Espíritu Santo me asistirá.

Señor, Gracias por darme tu amor, protección y guía. Hoy, me acercaré a ti con confianza, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dr. Daniel A. Brown.

jueves, 5 de enero de 2012

ACERCANDOME AL REY



Hoy… No Estaré Ansioso

Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. — Filipenses 4:6-7

El apartar tiempo para orar cada día realmente ayuda a desarrollar constancia. Las complicaciones de la vida te robarán tus oportunidades de orar, así que es una buena idea hacer que tu día comience con la oración antes de que suceda lo inevitable.

Aunque ciertamente es bueno orar en la noche, justo antes de dormir, hay bastantes probabilidades de que te quedes dormido antes de orar. El espíritu está dispuesto, pero la carne no siempre está en condiciones de tener estas conversaciones con Dios. Te sentirás más satisfecho con la oración si eliges ciertas horas (o posiciones físicas) en las que tu cuerpo coopere un poquito más.

Ora todo el tiempo ofreciendo pequeñas oraciones de gracias, rápidos enunciados “Ve-delante-de-mí” y otros reconocimientos breves que le expresen que no quieres pasar por esto que le llaman vida por tu cuenta. Recuerda lo contento que Jesús se pone cuando usas el acceso que Él te concedió para llegar a Él. Puedes tener la seguridad de que Dios te quiere ahí con Él, y de que espera con emoción tus horas de oración más de lo que esperas tú.

Un diálogo continuo con el Señor a lo largo de tus días es bastante precioso para Él. Uno de los indicativos de una magnífica relación entre una hija y su madre es que pueden tener conversaciones espontáneas, así como apartar una hora específica para conversar. Dios disfruta ese tipo de relación con nosotros. No todas las oraciones deben ser mediante una cita. Eso hace que la relación sea demasiado forzada y artificial.

Aunque hay varios tipos de oración mencionados en la Biblia, cada una de ellas es, simple y esencialmente, una conversación con el Señor. Por ejemplo, 1 Timoteo 2:1 utiliza palabras diferentes para describir formas en las que te encontrarás acercándote al Señor en el nombre de Jesús. Veámoslas:

Rogativas(súplicas)– Peticiones respecto a necesidades específicas, especialmente cuando estás extremadamente seguro de tu incapacidad para pensar en una solución. Estás deprimido por tus carencias (sabiduría, dinero, otra oportunidad, paciencia o fortaleza), pero más que sentirte humillado por tu necesidad, eliges pedirle humildemente a Dios que intervenga.

Oraciones —Es una conversación con Dios seria y, tal vez, más prolongada para buscar Su voluntad y pedirle consejo para tu vida en general. Te presentas ante el Señor, con toda tu atención enfocada en Él, justo como hablarías abierta y profundamente con un consejero de confianza o con tu mejor amigo. Le pides que te diga cualquier cosa porque tu deseo principal es que, de manera fresca, te oriente hacia la dirección que Él prefiera.

Peticiones (intercesión)– Una serie de preguntas dirigidas al Señor muy parecida a una entrevista con una persona de respeto y autoridad. Le haces preguntas tocante cualquier cosa que te interese y hablas con Él acerca de tu vida, matrimonio, futuro ó ministerio. Tienes la oportunidad de comparar opiniones con Él acerca de asuntos importantes y serios a los que te enfrentas, y cuando terminas de dialogar, queda muy poca duda de su opinión de cada asunto.

Acciones de Gracias (dar las gracias)– Expresiones enérgicas de gratitud y adoración, diciéndole al Señor cuánto lo aprecias por quién es Él y por lo que ha hecho en tu vida. Las gracias pueden ser profundamente conmovedoras, como un esposo agradeciéndole a su esposa por diecisiete años de un buen matrimonio o simplemente como agradecerle a un amigo por llevarte de la escuela a la casa. Es una forma de compartir con Él tu completa alegría, justo como cuando un hijo de diecisiete años grita deleitado por un regalo de Navidad. El grito con deleite deleita el corazón de un padre.

Todo eso me hace creer que no tengo porque hoy estar ansioso, cuando puedo acudir en oración al Padre.

Padre Amado, Que bueno es saber que hoy no tengo que llevar la pesada carga de la ansiedad. Me has dado la oportunidad de hablar contigo con paz y tranquilidad a través de la oración. Amén.
Dr. Daniel A. Brown.

miércoles, 4 de enero de 2012

ACERCANDOME AL REY



Hoy..Se Que Mi Deuda Ha Sido Cancelada

“Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz”. Colosenses 2:15.

Se que estamos en una verdadera Guerra espiritual cada día. El enemigo de mi alma me ha declarado la Guerra.

Hoy necesito estar confiado que ese enemigo ya fue derrotado en el Calvario. Pablo dice que al morir Jesús en la Cruz la primera cosa que hizo fue anular una deuda pendiente que yo tenía con mi Padre Celestial. El enemigo lo sabía y me tenía la factura para cobrarla, pero Gloria a Dios, que Jesús en el Calvario la anulo.

Esto me hace pensar en un sello empapado con su sangre y ese sello tenia la palabra ANULADO…ANULADO..ANULADO.

Desde ese momento toda mi deuda pendiente con Dios con la cual se cimentaban las acusaciones de Satanás contra mi, fue totalmente cancelada. No más cobros, no más demandas, no más embargos, no más preocupaciones, no más abogados ni citas a tribunales.

He podido respirar en paz al saber que esa deuda fue anulada. Era una deuda muy grande ya que era una deuda contra el creador del Universo. Más Dios en su bondad envió a su hijo Jesucristo para cancelar todo eso.

Toda acusación diabólica cayó por su propio peso. Las cadenas que me ataban se rompieron y algo nuevo comenzó. Comenzó la Libertad, el perdón, La Justificación y la Vida Nueva.

Con cuanto gozo puedo ahora alabar a Dios. La angustia se desvaneció y la tortura espiritual se desintegró. Los cimientos del infierno que me amenazaban se tambalearon para dar paso a la entrada majestuosa del perdón hecho carne en Cristo Jesús.

Hoy por eso puedo levantar mis brazos para alabar a Dios por haber cancelado mi deuda y ahora mi deuda con él es una deuda de Amor.

Señor, Gracias porque cuando estaba destruido en las cuentas bancarias del alma, enviaste el mejor regalo para liberarme. Gracias por cancelar mi deuda. Ahora solo quiero vivir para ti con genuino amor. Amén.
Dr. Serafín Contreras Galeano.

martes, 3 de enero de 2012

ACERCANDOME AL REY



Gracias….

Hoy vengo a darte las gracias de parte de todas aquellas personas a las que has servido, día a día o de vez en cuando.Si eres padre de familia: gracias por esas horas de trabajo, por esforzarte cada día, por los minutos dedicados a tus hijos, por jugar con ellos, por dedicarles tiempo, por enseñarles de Dios, por darles valores… has ayudado a cambiar una nación.

Si eres madre de familia: gracias por cada comida preparada, por cada prenda lavada, por cada caricia y cuidado, por hacer que 24 horas del día alcancen para trabajar fuera y dentro de casa organizando todo, por tu esfuerzo en mantener un hogar en armonía y calidez para los tuyos, por el amor, por tu fe compartida… has ayudado a hacer generaciones fuertes!

Si eres hijo: gracias por estudiar, por compartir tus conocimientos con tus hermanos y con tus amigos, por cada regla que has respetado, por cada enseñanza que das a tus padres con tu inocencia, con tu bondad, con tus reflexiones de la vida, por perdonar los fallos de los que te educan sabiendo que no son perfectos… te estás convirtiendo en un ciudadano que vale la pena!
Si eres un servidor público: gracias por cada duda que has resuelto, por la amabilidad que dispensas a cada persona que atiendes, por hacer tu trabajo con respeto e integridad… fortaleces la confianza de quienes te rodean!!

Si trabajas como obrero, como empleado en cualquier sitio: gracias por tu puntualidad, por hacer las cosas con excelencia, por convivir con tus compañeros sanamente y por los minutos que has dedicado para escucharlos, para animarlos, para compartir las experiencias laborales y aun familiares… te has convertido en una parte importante de la humanidad que brilla!

Si eres médico, creativo… o cualquier tipo de profesionista: gracias por poner tu corazón en lo que haces a favor de otros, por las horas, los desvelos, las angustias, las horas que has estado lejos de los tuyos dándote a otros … has colaborado en engrandecer a la humanidad!

Si eres amigo: gracias por el tiempo compartido, por estar cuando se te necesitaba ya de lejos o de cerca; por los mensajes de aliento que has enviado y aún por los chistes que contaste para alegrar a otros, por tu calidez, , por tus oraciones … has hecho que permanezca la esperanza en un mundo mejor!

Si has dado comida, ropa, sonrisas, abrigo, cualquier cosa que alguien necesitaba… ¡gracias, muchas gracias porque te has convertido en los brazos, los pies, los ojos, la sonrisa y el corazón de Dios!!
Quizá nadie te ha visto, quizá crees que nadie lo ha valorado pero no es así: Dios lo ha visto y Él no es injusto para olvidar lo que has hecho y sigues haciendo cada día y nada queda sin recompensa!

Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Hebreos 6:10Rosa Amelia Díaz.

lunes, 2 de enero de 2012

ACERCANDOME AL REY

En el Nuevo Año Adórale y Agradécele

Adórale por lo que Él es. Adórale por su poder sobrenatural y por su misericordia incondicional para contigo.

Sumérgete en un tiempo de adoración y agradecimiento al Dios Eterno. Dedica tiempo para ello.

No le pidas nada en esta ocasión, solamente adórale y agradécele por lo que ha hecho contigo pese a tu condición.

Cada día que inicies de este año, has de ponerte bajo las órdenes incondicionales de Dios, para que sea el quien se encargue de mostrarte Qué es lo que has de hacer y la forma cómo proceder.

Verás como todas las circunstancias se irán moviendo de manera asombrosa, todo tan admirablemente sincronizado, que no te quedará duda que es Dios detrás de tus acciones.

Avanza hacia adelante, sin mirar atrás. No añores las sendas que ya recorriste y que no dejaron nada productivo en tu vida.

Tu ahora has pasado por un nuevo umbral que promete ser diferente.

No quiero que termines de leer esta reflexión, sin que antes leas la siguiente síntesis en forma de paráfrasis tomada de Isaías 41, en la que Dios mismo te dirá las siguientes palabras:

Tu… a quién yo escogí. Yo mismo te tome de donde estabas
Yo mismo te llame y no te deseché.
No tengas miedo, porque yo estoy contigo.
No desmayes, porque yo soy tu Dios que Esfuerzo.
Siempre te ayudaré y te sustentaré; no porque lo merezcas, sino por mi misericordia para contigo.
Nadie podrá contra ti porque tendrás todo mi respaldo.
Yo soy tu Dios quien te sostiene de tu mano derecha y te digo: No tengas Miedo! No tengas miedo!
Yo soy tu socorro.
Yo soy tu ayuda inmediata para cualquier percance que enfrentes en el camino.
Soy yo quien te ha puesto como un canal de bendición y restauración para las personas a quien te envío.
Verás como mi poder fluirá por tu medio, para que muchos vean, conozcan, adviertan y entiendan que es mi mano la que hace todo esto.

Cree con tu corazón estas palabras que Dios te confirma hoy en esta fecha tan significativa para ti…

Enviado por José Alfredo Lievano.

Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza;denle gracias, alaben su nombre. Salmo 100:4.

¡Él hace añicos las puertas de bronce y rompe en mil pedazos las barras de hierro! Salmo 107:16.

domingo, 1 de enero de 2012

ACERCANDOME AL REY



Florece donde Estés

Una joven pareja se mudó a otra ciudad, lejos de la familia y los amigos. Llegó la mudanza, la pareja desempacó sus pertenencias y el marido empezó a trabajar a la semana siguiente. Todos los días al llegar a su casa, su esposa lo recibía en la puerta con una nueva queja.
- “Aquí hace mucho calor”.

- “Los vecinos no son amigables”.

- “La casa es muy chica”.

- “Los niños me están volviendo loca”.

Y cada tarde, su esposo la abrazaba mientras escuchaba sus comentarios negativos. Lo siento, le decía, “¿qué puedo hacer para ayudarte?”

Su esposa se calmaba y se secaba las lágrimas, pero empezaba con lo mismo al día siguiente.

Una tarde, su marido llegó a su casa con una hermosa planta con flores. Encontró un sitio apropiado en el jardín y la plantó. “Querida, le dijo, cada vez que te sientas triste, sal al jardín. Imagina que eres esa plantita, y mira como crece en tu jardín”.

Cada semana traía a casa un árbol nuevo, o rosales, o plantas y las plantaba en el jardín. Su esposa cortó algunas flores y se las llevó a una vecina. Cada mañana regaba el jardín y observaba el crecimiento de las plantas.

También creció la amistad con otras mujeres de la cuadra y le pidieron consejo con sus jardines. Muy pronto, también le estaban pidiendo consejo espiritual.

Al finalizar el año siguiente, el jardín de esta pareja se parecía a los jardines que aparecen en la revista Buen Hogar.

Nuestro Padre Celestial sabe que todos tenemos que aprender a florecer en el lugar en el cual hemos sido trasplantados. Con su sabio toque de amor, no sólo vamos a florecer sino que vamos a producir continuamente el fruto del amor, la ternura y el contentamiento.