viernes, 9 de diciembre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Haré Y Cumpliré La Fiel Promesa

“A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes” Nehemías 9:38

Hay muchas ocasiones en la experiencia de la vida, cuando nosotros podemos muy acertadamente y para nuestro beneficio, renovar nuestro pacto con Dios. Ezequías tuvo la ocasión de renovar su pacto con Dios luego que él le dió unos años más de vida, de la misma manera nosotros podemos hacer lo mismo.

Después de experimentar un instante de rescate divino de cualquiera de nuestros problemas, nuestro regocijo brota nuevamente como nuevo y allí podemos visitar de nuevo la cruz y renovar nuestra consagración con el Rey.

Cuantas han sido las veces cuando, especialmente luego de apartarme de un pecado que ha contristado el Espíritu Santo o que ha traído deshonra a la causa del Señor, entonces con dolor he mirado nuevamente la sangre de Cristo la cual me puede dejar más blanco que la nieve y me he ofrecido nuevamente a él como una ofrenda nueva.

Hoy, quiero acercarme nuevamente a la cruz de Cristo y renovar mi promesa de serle fiel por encima de todas las circunstancias y dificultades. No solamente quiero renovar mi promesa en medio de los problemas diarios sino también en medio de mis prosperidades.

Hoy necesito preguntarme..He recibido recientemente alguna bendición del Señor que yo no esperaba? Ha puesto el Señor mis pies en lugar espacioso? Puedo cantar con confianza que el Señor me ha perdonado? Entonces hoy es el día para poner mis manos en el cuerno del altar y decir: Hoy, nuevamente Señor me comprometo delante de ti a servirte y amarte con todo mi ser y con toda mi alma.

Hoy no solamente quiero renovar mis votos de consagración al Señor, sino rodearme de gente que puedan recordarme de estos votos y exigirme que los cumpla. Porque soy muy dado a olvidar mis votos.


Señor, cuando veo tus bendiciones que día a día se derraman sobre mi, mi corazón se estremece de amor profundo. No me haz pagado conforme mis rebeliones. Cuando contemplo tu fidelidad, lo único que deseo es renovar mis votos de fidelidad ante ti.

Hoy llego ante tu presencia con temor y temblor para decirte que nuevamente quiero poner mi vida en tu altar y que deseo volver a comenzar con el ánimo que una vez tuve y el fuego que una vez ardió en mi corazón. Ayúdame Señor a caminar fielmente en tus senderos y jamás olvidarme de tu amor y grande misericordia. Amén.

Dr. Serafín Contreras Galeano.

jueves, 8 de diciembre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Oraré con toda Oración y Súplica

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6: 18.


Hoy comprendo que equiparme con toda la armadura de Dios no es una operación mecánica sino que es una expresión de mi dependencia de Dios…..o dicho en otra forma es oración. La oración es para el cristiano como el oxígeno para todo ser que respira.

.Hoy, quiero aprovechar cada oportunidad para orar u suplicar pero en el Espíritu. La oración cristiana sostenida es maravillosamente abarcadora. En este verso de Efesios 6:18 aparece cuatro veces la palabra “todos”. Todo tiempo, Toda oración, Toda perseverancia y Todos los santos.

.Que significa esto? Todo tiempo quiere decir en forma regular y constante… con toda oración y súplica porque hay muchas maneras y formas variadas de hacerlo…con toda perseverancia, por que como soldados de Cristo no podemos ni huir ni quedarnos dormidos, sino alertas y dispuestos y por todos los santos porque enfoca hacia la unidad del pueblo donde no debe existir acepción de personas.

.Hoy, pienso en las veces que he perdido de vista lo maravillosamente abarcadora que es la oración y entiendo que no siempre he orado, he sido rutinario y no he probado las múltiples formas de comunicarme con el Padre, no he sido perseverante y a veces he sido exclusivista…orando solo por ciertas personas….Pero hoy me siento confrontado por la palabra y quiero orar en todo tiempo, con toda oración, en toda perseverancia y por todos los santos.

Cuantas oportunidades tendré hoy para usar el único medio de intimidad con Dios como lo es la oración?- Sin duda que muchas. Si estoy con la armadura puesta y en el sentido alerta de un buen soldado, entonces echaré mano del medio de comunicación que un soldado cristiano tiene para entrar en contacto con su capitán… Cuando hablo con él y él habla conmigo…..todo parece diferente…una nueva dimensión se abre ante mi y puedo palpar la gloria de él que envuelve mi vida.

Señor…Enséñame a orar. Aun no lo sé todo en lo que a la oración respeta. Aún carezco de conocimiento, pero se que la enseñanza se logra mientras oro.

.Hoy quiero en Todo tiempo orar…con toda oración y suplica, con toda perseverancia y por todos los santos. Sé que cuando puedo orar podré aprender los secretos de la intimidad contigo.

.Oh, Cuantas veces he perdido tiempo en cosas que no tienen sentido y que me distraen la mente y el corazón.. Pero hoy… decido orar en toda oportunidad. Amén.


.Dr. Serafín Contreras Galeano

miércoles, 7 de diciembre de 2011

ACERCANDOME AL REY




El Perro Fiel

Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y nunca pudo tener hijos.


Para no sentirse tan solos compraron un cachorro Pastor Alemán, el cual criaron como si fuera su propio hijo.

El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso Pastor Alemán. El perro salvó en más de una ocasión a la pareja de ser atacada por los ladrones. Siempre era un perro fiel a sus dueños contra cualquier peligro.

Luego de 7 años de tener al perro, la pareja logró tener al hijo tan ansiado, la pareja estaba tan contenta con su nuevo hijo que disminuyeron las atenciones que tenían para con el perro. Éste se sintió relegado y comenzó a tener celos del bebé. Gruñía cuando sus dueños paseaban al bebé y no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante 7 años.

Un día la pareja dejó al bebé plácidamente durmiendo en la cuna, mientras preparaban una carne en la terraza, cual no sería su sorpresa, cuando al dirigirse al cuarto del bebé, ven al perro con la boca ensangrentada moviendo la cola.

El dueño del perro pensó lo peor, sacó un arma y en el acto mató al perro. Corrieron al cuarto del bebé y con gran asombro lo encontraron tranquilamente durmiendo. En la parte debajo de la cuna del bebé encontraron una serpiente degollada.
El dueño lloró amargamente lamentándose: “He matado a mi perro fiel”.

Cuántas veces hemos juzgado injustamente a las personas. Lo que es peor, las juzgamos y las condenamos sin investigar a qué se debe su comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos.

Muchos amigos fieles hemos “matado” por no aclarar una situación, muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario. La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien recordaremos La Historia del Perro Fiel.

No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo. Levítico 19:15.

No hay más que un solo legislador y juez, aquel que puede salvar y destruir. Tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? Santiago 4:12.

martes, 6 de diciembre de 2011

ACERCANDOME AL REY




Ford y su motor V8


El genio del automóvil, Henry Ford, una vez concibió un plano revolucionario para una nueva clase de motor. Lo conocemos ahora como el V-8. Ford estaba ansioso de poner esta nueva idea en producción. Puso a algunos hombres a dibujar los planos y los presentó a los ingenieros.

Cuando los ingenieros examinaron los dibujos, uno a uno llegaron a las misma conclusión: su visionario jefe no sabía mucho sobre los principios fundamentales de la ingeniería. Le dijeron con toda amabilidad que su sueño era imposible.

Ford dijo: “Fabríquenlo de cualquier manera”. Ellos contestaron: “Pero es imposible”. “Háganlo”, ordenó Ford, “y trabajen hasta que lo logren, no importa cuánto tiempo se requiera”.

Por seis meses lucharon dibujo tras dibujo, diseño tras diseño. Nada. Otros seis meses. Nada. Al fin del año, Ford se reunió con sus ingenieros, y una vez más le dijeron que lo que él quería era imposible. Ford les dijo que continuaran. Continuaron. Y descubrieron cómo construir un motor V-8.
.
Ford y sus ingenieros vivían bajo el mismo cielo, pero no tenían el mismo horizonte. John C. Maxwell,
Dios coloca en nuestros Corazones visiones que quizá no concuerden con la de quienes nos rodean, sin embargo no olvidemos que es Él quien la ha puesto allí.

Habacuc 2:3
Aunque la visión tardará aún por tiempo, más al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.


Daniel 8:26
Y la visión de la tarde y la mañana que está dicha, es verdadera: y tú guarda la visión, porque es para muchos días.


Filipenses 4:13
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

lunes, 5 de diciembre de 2011

ACERCANDOME AL REY



Escuchando Al Corazón


Hoy a las 11:00 estaré haciendo algo que no sólo pensé imposible sino que mucha gente me dijo que nunca podría hacer: ¡me estoy graduando de la universidad!

Cuando me gradué de la secundaria, mi familia tenía un negocio así que nunca pensé en obtener una educación universitaria. Fui directo de mi graduación en secundaria a trabajar para mi padre. Tras 24 años de subidas y bajadas (mayormente bajadas), decidí regresar a estudiar y obtener un grado en Administración de Empresas.

Algunos me dijeron que era demasiado tarde; otros, que estaba muy viejo. Aún otros me dijeron que nunca podría lograrlo. No tenía dinero y no podía ir a la universidad, trabajar a tiempo completo y cuidar de mi hijo. Pero por dentro, se me decía algo distinto.

Mi corazón me dijo que si me comprometía, Dios haría que pasase; así que me metí en mi ordenador y comencé a hacer mis investigaciones.

Un día, mientras buscaba información sobre cómo ingresar a la universidad, una ventanita se abrió en mi pantalla. Decía: “¿Piensa que está demasiado viejo para volver a estudiar?” Hice clic en la ventana y allí hallé una universidad en línea. Hablé con alguien en la escuela y me ayudaron a obtener préstamos y becas para pagarla.

Me dijeron que podría tomar clases en la manera que quisiera, cosa de que pudiera trabajar sin que eso generase un conflicto. También descubrí que podía asistir a clases desde mi hogar para poder estar con mi hijo.

Ahora hoy, casi dos años después, no sólo me estaré graduando sino haciéndolo con honores. He estado en la lista del Decano casi todo el tiempo que cursé estudios.

Así que para cualquiera que piense que algo está más allá de su alcance ó imposible, recuerde esto: si yo hubiese escuchado a la gente que me dijo que no podía hacerlo, hoy sería tan sólo un sábado más.


Joseph Cacia, copyright 2011
Fuente: www.motivateus.com

La historia de hoy nos habla de que nunca es tarde si realmente deseamos algo. Y esto es especialmente cierto cuando ese algo nos abre la puerta para la realización de sueños y aspiraciones. Son muchos los que se quejan de las circunstancias adversas que les han impedido en el pasado alcanzar alguna meta particular… una asfixiante situación económica, condiciones familiares que demandaban mucho de nuestro tiempo, enfermedades, etc. Pero, como pudo dar testimonio el autor del pensamiento de hoy, ¡sí se puede! ¿Y en el ámbito espiritual, será esto menos real?
¡Todo lo contrario! Es mucho más real y alcanzable precisamente porque contamos con la ayuda de Aquel que no sólo nos creó sino que nos salvó con propósito. ¿Tendremos algún sueño que Dios puso en nuestro corazón que no ha podido todavía ser realizado?

Note que uso el término “todavía” porque lo que Dios comienza en nosotros (como una idea o un sueño) no va a parar hasta perfeccionarlo (hacerlo realidad). Creámosle a Dios y poseamos nuestro mañana… ¡Adelante y que Dios les continúe bendiciendo!

Raúl Irigoyen
ElPensamiento Del Capellán.

viernes, 2 de diciembre de 2011

ACERCANDOME AL REY




Le Importaba YO



Recuerdo ese día muy bien. Yo era joven: tendría cuatro o cinco años. Hicimos algo inusual ese día, al menos inusual para mi casa. Hicimos biscochos. Con mi madre ayudando en la lechería de la que era propietaria y operaria la familia, no quedaba mucho tiempo para hornear biscochos. Pero ese día, por la razón que fuera, hicimos bizcochos.

Para ese tiempo, mi abuelo, que luego perdería su vista debido a la diabetes, todavía podía ver. También para ese entonces, tenía varios caballos a tan solo un cuarto de milla de nuestra casa. Ese día mi abuelo estaba fuera con los caballos, y uno de nosotros, mi mamá o yo, decidimos que yo debería llevarle un bizcocho.

Ahora bien, desde pequeña, las tareas eran muy importantes para mí. Tenía mis responsabilidades en alta estima. No solo quería hacer cosas… quería hacerlas a la perfección. Así que me dirigí, descalza, desde mi casa, biscocho en mano, hacia el corral donde mi abuelo estaba trabajando.

Sin embargo, al llegar allí encontré un enorme problema para una niñita con un biscocho en su mano: la cerca que me separaba del lado de mi abuelo. Había un portón que conectaba la cerca. Era una vieja y grisácea estructura de aluminio con unas cuatro piezas horizontales sostenidas por una larga pieza diagonal.

Con una altura de alrededor de unos cinco pies, aquello era monstruoso.
Peor aún, lo que lo sostenía erecto, no lo mantenía firme. Así que el portón se sacudía peligrosamente de arriba hacia abajo con cualquier presión que se le aplicase. Para una pequeña como yo, ese portón presentaba un gran problema. No era lo suficientemente grande para abrirlo. No podía gritar lo suficientemente alto para que el abuelo me oyese. Así que al analizar la situación en mi mente, decide que mi única opción era escalar la cosa. Hoy me doy cuenta de que hubiera sido inteligente el meter el biscocho por entre el portón antes de iniciar su escalada. Desafortunadamente, no pensaba con tal claridad ese día. En vez, biscocho en mano, comencé a trepar.

La cosa iba bastante bien hasta que llegué a la cima. Al encaramar mi pierna por sobre la estructura superior, me quedé sin manos para mantenerme estable justo cuando el portón se sacudió en la otra dirección. Recuerdo al abuelo gritándome que me detuviese y esperase. Recuerdo haberle contestado algo así como: “¡Mira, abuelo! Te traje un biscocho”.

Lo siguiente que recuerdo es haber golpeado el duro suelo del otro lado con un golpe seco. Lo otro que recuerdo es ver al biscocho aplastado como una tarta plana de lodo chocolate junto a mí. El abuelo llegó a mi lado como en unos diez segundos luego de caer al suelo. Yo estaba absolutamente histérica. Él me recogió y me sostuvo, diciéndome que todo estaría bien y preguntándome si estaba herida.

En todo lo que yo podía pensar era en el biscocho aplastado. Su biscocho. Había fracasado en la tarea. Le había fallado.
Me tomó muchos largos años aprender la lección de aquel día. La verdad es que a él no le importaba en absoluto el tonto biscocho. Le importaba yo.

Aprendí esto solamente cuando me di cuenta que esa es la misma manera en que Dios se comporta con nosotros. Estamos todos preocupados por los biscochos que hemos hecho y que le traemos a Él… tales como nuestros logros, nuestras buenas obras y nuestros ministerios. Pero la realidad es que a Él no le importan nuestros biscochos… ¡le importamos nosotros! Y en realidad no le importa si nuestros biscochos quedan aplastados en el camino o si nunca fueron perfectos en primer lugar. Todo lo que le importa es sostenernos para preguntarnos cómo nos sentimos, dónde nos duele, y abrazarnos hasta que nos sintamos mejor.

Me tomó mucho tiempo el estar agradecida por caerme de aquel portón, pero ahora veo la lección: aquellos biscochos, aquellas tareas, y el ser perfecta no se ven tan importantes. Lo que es importante, todo lo que es importante, es que Él me ama. Todo lo demás es biscochos y a Él no le importan los bizcochos.

Staci Stallings, copyright 2005

Tú eres lo màs importante para Dios. No son las cosas, eres tú. Mirálo, Él te espera porque te ama.
Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo, daré a otros hombres en lugar tuyo, y a otros pueblos por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu descendencia, y del occidente te reuniré. Isaiás 43:4,5.

jueves, 1 de diciembre de 2011

ACERCANDOME AL REY




Esta Bien Decir No


¿Es usted el tipo de persona que siempre dice sí? ¡He aprendido que es muy importante aprender a decir no! Está bien. Todavía le caeremos bien a la gente; hasta pudieran respetarnos más porque saben que estamos siendo auténticos.

No estoy diciendo que le digamos no a alguien que realmente necesita nuestra ayuda. Hablo de declinar esa reunión a la que realmente no queremos asistir ó aquella fiesta de cumpleaños de la que no queremos participar porque es el mismo fin de semana de una fiesta de tu hermana o las eliminatorias de tu deporte.

Pensemos por un momento cómo nos sentimos cuando decimos sí a algo que realmente no queremos hacer. Si son como una vez yo fui, no podemos dormir de noche y pensamos en ello demasiado… pesa en nuestra mente. Intentamos hallar la salida. Comenzamos a pensar: “Bueno no es tan malo, le hará a él (ella) feliz”. “Tal vez me divierta”. “Tal vez no me aburra”. Sea lo que sea no estemos diciendo a nosotros mismos, si realmente quisiéramos ir, no tendríamos todos esos pensamientos.

Así que, ¿por qué no simplemente decir no desde el comienzo? Tal vez por el sentimiento de culpa. Estoy aquí para decirles que tenemos que dejar la culpa en el pasado. El pasado no fue diseñado para ser parte del presente.

Tal vez sintamos que si no nos presentamos en la reunión (que de paso no es obligatoria) no le vamos a caer bien al jefe ó que nuestros compañeros no nos respetarán. Necesitamos hacer lo que es correcto para nosotros. Por supuesto que tenemos obligaciones reales que cumplir en la vida pero no tenemos que hacer todo lo que los demás quieren que hagamos. ¿Siente como si pudiera respirar mejor tan sólo por oír eso?
Quizás sentimos que nuestra hija no nos llamará más si no le damos dinero cada vez que llama y la pide, aunque esa sea la única vez que lo hace.

Tal vez sintamos que nuestro hijo no se comunicará con nosotros tanto si no escuchamos su lamentación por horas y horas, sobre lo mismo, una y otra vez.

Tal vez sintamos como si nuestra madre, padre o hermanos no nos amarán tanto si no hacemos por todo lo que nos pidan o asistamos a todos sus eventos.

Si estas personas son nuestros verdaderos amigos, familiares o un buen jefe, nos amaran de igual manera sin importar qué digamos. La gente nos trata de la manera en que les enseñamos a hacerlo y si somos el tipo de persona que siempre dice sí, entonces eso es lo que ellos esperan.

¡Aprendí que podemos decir que no!
Hagamos lo que creemos correcto; seamos auténticos. Si no nos gusta cierto tipo de música, no vayamos a ese concierto. No me malinterpreten. No estoy diciendo que no transemos si alguien hace algo que nos gusta y queremos reciprocar. Algunas relaciones necesitan que transemos. Lo único que digo es que no digamos sí a todo.

¿Les compramos galletas de Niñas Guías a las hijas de todos sus amigos? ¿Les compramos barras de chocolate a cada Niño Explorador que conocemos? Está bien si realmente las queremos y podemos pagarlas pero, ¿las compramos sólo por obligación? Eso es lo que quiero decir.

Aprendamos a decir no; ¡está bien! Si un amigo se nos acerca y nos dice: “Necesito $100 hasta el viernes”. ¿Se los damos aunque vayamos a estar cortos de efectivo y sin saber cómo vamos a llegar hasta la próxima semana, con tus recibos atrasados? Estoy aquí para decirles que no tenemos que hacerlo. ¡Está bien decir no!

Marion Licchiello-Lenz, copyright 2011
Fuente: www.motivateus.com

¿Por qué será que la mayoría de las personas, al menos en nuestra cultura, se muestran tan reacios a decir que no aún cuando es lo que realmente piensan que debieran decir? Esto ha traído más de un dolor de cabeza a muchos. Y tal y como describe el autor, esto agrega frustración y amargura a quien siempre dice que sí, sin quererlo de corazón. Desde el punto de vista espiritual, es indispensable que digamos que no a los que va en contra de lo que el Señor nos ha llamado a vivir, independientemente si es lo que la mayoría busca. De hecho, tal vez seamos los únicos que nos atrevamos a decir que no aunque muchos lo quisieran. Cuando alguien tiene el suficientemente valor para decir no, muchas veces anima a otros a decir lo mismo.

Adelante, seamos “cabeza y no cola” en esto también. Que el Señor les continúe bendiciendo.

Raúl Irigoyen.
El Pensamiento Del Capellán.