martes, 9 de agosto de 2011

ACERCANDOME AL REY



Apóyate en Mí

Apóyate en mi,
seré tu brazo fuerte
cuando sientas morir,
que sepas que yo siempre estaré para ti,
que hay momentos feos,
pero la vida es así.

Acércate ya,
quiero ser tu panuelo cuando sientas llorar,
que en medio del dolor, no haya mas soledad,
que sientas que alguien te ama y que nunca jamás te dejará.
Quién dijo que no habrían tormentas que te golpearan,
Quién dijo que no habría amigos que traicionaran,
Quién dijo que no habrían momentos de dificultad,
donde tu piensas que tu mundo se derrumbará,
Quién no ha llorado alguna vez sintiéndose impotente?,
porque es tan grande la barrera que tienes en frente,
escuchas voces de fracaso hablando a tu mente,
y repitiéndote constantemente,
que nunca lo lograrás, no te podrás levantar,
que no hay razón de luchar,
que debes volver atrás,
y te duele el corazón,
se te nubla la razón,
se te escapa la pasión y hasta pierdes la visión.

Hoy no es tiempo de rendirse, ni volver atrás,
todo en la vida pasa,
no hay que desmayar,
tu lugar esta en lo alto vuelve a comenzar,
Dios te da en este momento la oportunidad.


lunes, 8 de agosto de 2011

ACERCANDOME AL REY



Cuando tu paciencia se pone a prueba

Carolina estaba exasperada con sus dos hijos, Claudio y Lorenzo. Llamó a su mamá en busca de apoyo moral. Esos chicos se portan como Daniel, el travieso, bufó. Se puso a explicar los acontecimientos del día. Los niños querían deslizarse por el piso de la cocina. Corrieron y patinaron sobre las alfombras con las pegajosas y rojas medias, haciendo un terrible desastre. Más tarde, descubrieron una lata de insecticida, siguió Carolina. Se metieron en el lavadero, se subieron a la secadora y embadurnaron las paredes con ese líquido nauseabundo.

Ayer llenaron el fregadero de agua. Cuando comenzó a botarse, tomaron el cubo de la basura para recoger el agua. Cuando lo llenaron, salpicaron por todos lados mientras se derramaba por el piso.

Para la abuela era fácil ver lo cómico en las travesuras de los niños, pero contuvo la risa. En su lugar, su suave y tranquila voz sobresalió. Su sabiduría le habló al corazón de Carolina. Cariño, mi pastor me dijo una vez que cuando tu paciencia se pone a prueba, es Dios que trata de mostrarte algo en tu carácter. Muchas veces me he tenido que recordar esas palabras.

Mientras limpiaba el último desastre que hicieron sus hijos, Carolina pensaba en lo que le dijo su madre. Consideró los momentos en los que fue menos que perfecta. Pensó en su desgarrador divorcio, en sus problemas con las tarjetas de crédito y en los años que estuvo apartada del Señor.

Padre celestial, susurró, por favor no me abandones ni te canses de ayudarme a limpiar mi vida.

La perspectiva de esta abuela moldeada con el tiempo la capacitó para dar un consejo sabio. Su perspectiva personal ha pasado por años de preparación. Pásela a sus hijos y nietos.

Se considera que ciertos rasgos de la personalidad se saltan una generación. Quizá sea por eso que los nietos y los abuelos se llevan tan bien.

Salmo 61:5
Me has dado la heredad de quienes te honran


Fuente: El libro devocionario de Dios para Abuelos, Editorial UNILIT

sábado, 6 de agosto de 2011

ACERCANDOME AL REY



Un helado para el alma


La semana pasada lleve a mí hijo a comer a un restaurante. Mi hijo de dos años me preguntó si podía bendecir la mesa antes de comer lo que nos habían traído. Mientras inclinamos nuestras cabezas, y plegamos nuestras manos, mi niño dijo:

- Dios es bueno, Dios es grande. Te doy gracias por los alimentos que vamos a comer y te agradecería aún más si mamá nos da helado como postre. Y que haya libertad y justicia para todos. Amén.

Junto con algunas risas que provenían de las mesas de a lado, escuché a una mujer decir:

- Eso es lo malo de este país. Los niños de hoy ni siquiera saben como orar. Preguntarle a Dios por un helado?. ¡Que tontería!.

Al escuchar tan duro comentario, mi hijo rompió a llorar y me preguntó si había hecho algo malo y si Dios estaría molesto con él. Lo abracé y sequé sus lágrimas diciéndole que había hecho un magnífico trabajo y que Dios de ninguna manera estaría molesto con él.
Tan pronto acabe de decir estas palabras cuando un anciano se aproximó a nuestra mesa. Le hizo un pequeño guiño a mi hijo, se agachó a su costado y le dijo:

- Estoy seguro que Dios pensó que fue muy buena tu oración.

- En verdad respondió mi hijo.

- Totalmente seguro. Luego en susurros le dijo: “Es lamentable que ella – Señalando a la mujer con el dedo- nunca le pida a Dios por un helado. A veces, un poco de helado es bueno para las almas”.

Naturalmente compré helados para mi hijo para el postre. Luego de terminar su helado mi hijo se quedó un poco pensativo e hizo algo que nunca olvidaré por el resto de mi vida.

Sirvió un poco de helado en uno de los platos que había sobre la mesa y sin pronunciar ni una sola palabra camino por el restaurante y se paró frente a la señora.

Con una gran sonrisa le dijo:

-Esto es para usted. A veces, el helado es bueno para las almas y la mía ya tuvo suficiente.

Blanca Morales.

Mateo 19:14 Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos.

viernes, 5 de agosto de 2011

ACERCANDOME AL REY



Todos Somos Importantes

Un alfiler y una aguja encontrándose en una cesta de labores y no teniendo nada qué hacer, empezaron a reñir, entablándose la siguiente disputa:

¿De qué utilidad eres tú? Dijo el alfiler a la aguja; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza?

-Y a ti respondió la aguja con tono agudo, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo? ¿Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él?

- Pues yo, con algo en mi ojo puedo hacer mucho más que tú.
Sí; pero tu vida será muy corta pues depende de tu hilo.

Mientras hablaban así el alfiler y la aguja, entró una niña deseando coser, tomó la aguja y echó mano a la obra por algunos momentos; pero tuvo la mala suerte de que se rompiera el ojo de la aguja. Después cogió el alfiler, y atándole el hilo a la cabeza procuró acabar su labor; pero tal fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada lo echo con la aguja en la cesta y se fue.

Con que aquí estamos de nuevo se dijeron, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para reñir. ¡Cómo nos asemejamos a los seres humanos que disputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden, y luego… echados en el polvo, como nosotros, descubren que son hermanos!

Filipenses 2:3
 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.

Mateo 5:44
 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

jueves, 4 de agosto de 2011

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Mi Oración Será Contestada

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:13.


No todos los creyentes han aprendido a orar en el nombre de Jesús.

Pedir, no solamente por amor a Él, sino en su nombre.

Como autorizados por Él, es una oración más elevada.

Hay cosas que no nos atreveríamos a pedir en su santo nombre, porque sería profanarlo; pero cuando la petición es tan buena que nos atrevemos a pedirla en nombre de Jesús, ciertamente será concedida.

La oración será con tanta mayor razón contestada cuando en ella se busca la gloria del Padre por el Hijo.

Glorifica su verdad, su poder, su fidelidad y gracia.

La contestación a la oración cuando ésta se hace en nombre de Jesús, revela el amor del Padre para con su Hijo y el honor de que le ha revestido.

La gloria de Jesús y del Padre están tan íntimamente unidas que la gracia que glorifica al uno, glorifica al otro.

El canal se hace célebre por la abundancia de la fuente que le llena, y la fuente es celebrada por el canal que hace correr sus aguas.

Si la respuesta a nuestras oraciones deshonrara a nuestro Señor, no osaríamos orar; mas ya que en ello es glorificado, pediremos sin cesar en su nombre bendito, en el cual recíprocamente se complacen Dios y su pueblo.

Si hoy se como pedir de acuerdo a su voluntad, mi oración será contestada.

Señor, Gracias por estar listo a bendecirme y sobre todo a enseñarme como orar. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro de Cheques del Banco de la Fe.

miércoles, 3 de agosto de 2011

ACERCANDOME AL REY



Convierte lo Imposible en Posible

Caminar sobre la luna era algo considerado imposible, y a pesar de todo Neil Armstrong y Buzz Aldrin hicieron justo eso el 20 de julio de 1969.

Michael Collins, el astronauta que quedó en la nave, escribe sobre otra posible imposibilidad de ese día:

“No había estado afuera durante mucho tiempo cuando los tres nos llevamos una gran sorpresa. ¡El presidente de los Estados Unidos comenzó a hablar en la radio! El señor Nixon decía: Neil y Buzz, les estoy hablando por teléfono desde la Oficina Oval en la Casablanca, y esta debe ser por cierto la más histórica conversación telefónica… Porque debido a lo que ustedes hicieron, los cielos ahora forman parte del mundo humano. Mientras ustedes nos hablan desde el mar de la Tranquilidad, nos inspiran a redoblar nuestros esfuerzos para traer paz y tranquilidad a la Tierra”.

Nuestras oraciones son como comunicaciones invisibles que se trazan del cielo a la tierra.

Las cosas que alguna vez fueron tratadas de imposibles se convierten en posibles cuando esa comunicación es establecida de forma firme.

Lo imposible desaparece cuando un hombre y su Dios confrontan una montaña.

Mateo 19:26
Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.


Tomado del Libro Devocionario de Dios para los Papás. Editorial Unilit

martes, 2 de agosto de 2011

ACERCANDOME AL REY



Cuando te sientas preocupado


Dios quiere cuidar de nosotros, pero para permitírselo, nosotros debemos dejar de cuidarnos. Muchas personas quieren que Dios se ocupe de ellas mientras se preocupan o tratan de encontrar una respuesta, en lugar de esperar la dirección de Dios. En realidad, lo que hacen es revolcarse en sus propias “cenizas” y aún así, pretenden que Dios les dé gloria. Para que Dios nos dé de su gloria debemos darle las “cenizas”.

Le entregamos nuestras preocupaciones confiando en que Él puede y habrá de cuidar de nosotros. Hebreos 4:3 dice: “En tal reposo entramos los que somos creyentes (los que unimos, confiamos y descansamos en Dios)…”

Entramos en el reposo de Dios a través de la fe. La preocupación es lo opuesto a la fe. La preocupación nos roba la paz, nos desgasta físicamente y puede aun enfermarnos. Si estamos preocupados, no confiamos en Dios, y tampoco entramos en su reposo.

¡Qué gran negocio! Tú le das a Dios cenizas, y Él te da gloria. Le entregas todas tus preocupaciones y problemas, y Él te da protección, estabilidad, un lugar de refugio y plenitud de gozo, el privilegio de ser cuidado por Él.

Jesús no se preocupó, y nosotros tampoco debemos hacerlo.

Salmos 91:1
El que habita al abrigo del Altísimo, se acoge a la sombra del Todopoderoso (cuyo poder ningún enemigo puede frenar).


Fuente: Cómo encontrar ánimo para cada día. Joyce Meyer. Edit. Peniel