viernes, 12 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Seré Feliz Porque Temo A Dios.

Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios. Proverbios 28:14.
El temor de Dios es el principio y fundamento de la verdadera religión.

Sin un temor reverencial de Dios, no es posible encontrar apoyo para las virtudes más brillantes.

El alma que no adora, jamás conocerá la santidad.

Feliz aquél que siente un temor santo de hacer el mal.

El santo temor no sólo mira antes de saltar, sino también antes de moverse.

Teme errar; teme faltar a su deber; teme cometer el pecado; teme las malas compañías, las conversaciones livianas y la astucia engañosa.

Esto a nadie hace miserable, mas trae felicidad.

El centinela que vigila es más feliz que el soldado que duerme en su puesto.

Quien prevé el mal y lo huye es más afortunado que quien anda descuidado y es destruido.

El temor de Dios es una gracia tranquila que guía al hombre por camino seguro.

De él está escrito: «No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él».

El temor de toda apariencia de mal es un principio purificador que, por el poder del Espíritu Santo, pone al hombre en condiciones de conservar sus vestiduras limpias en este mundo.

En ambos casos, el que «siempre está temeroso» es feliz.

Salomón había probado los regalos del mundo y el temor de Dios; en los primeros encontró vanidad, y en el último, la felicidad.

No repitamos la prueba que él hizo; atengámonos a su veredicto.

Hoy viviré en el santo temor a Dios.

Señor, Que bueno es reverenciarte y adorarte. Quiero vivir en esa felicidad.

Amén.


Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

jueves, 11 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Esperaré en su Palabra

Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cuál me has hecho esperar” Salmo 119:49
Cualquiera que sea la necesidad que pueda tener hoy en mi vida siempre podré encontrar una promesa en la Palabra de Dios, que fácilmente se puede adaptar a esa necesidad.

Si me siento sin fuerza y cansado, encuentro una promesa como esta: El da fuerza al cansado y aliento al de poco ánimo. Cuando leo una promesa como esa siento el respaldo no solamente de la promesa, sino de aquel que dio la promesa.

Si me siento solo y abandonado , él me dice: No te dejaré, ni te desampararé, y esa promesa me hace recordar a aquel quién la dijo. Se que él no miente.

Se que él jamás dice algo que luego no cumple, Dios siempre cumple todo lo que promete.

Si hoy tengo hambre de Dios, deseo buscarle con todo mi corazón y alimentarme de su bondad, encuentro entonces está promesa…Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Con estas promesas no solo encuentro fuerza y seguridad sino que me hacen decir como el salmista: Acuérdate de la palabra que haz dado a tu siervo, en la cual me has hecho esperar.

Puedo llegar con seguridad, confianza y con mucho respecto ante el trono de su gracia y decirle, Señor tu lo has dicho, he creído en tu palabra y en ella he esperado, y al expresarlo mi alma se llena de confianza y seguridad.

Hoy puedo esperar en las promesas de Dios y estar seguro que nunca quedaré defraudado. Su palabra permanece para Siempre y ella me hace estar confiado.

Si hoy me siento desconsolado porque el pecado me ha llevado por camino de tristeza y mis rebeliones parecen aumentar, su promesa llega a mi para decirme: Yo deshice como a nube tus rebeliones, como a niebla tus pecados, vuélvete a mi.

Jesús ha dicho claramente, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasaran. Sus promesas son como una fortaleza en medio de las dificultades y angustias diarias de la vida.

La vida a veces me sorprende, más en medio de esas sorpresas la Palabra de Dios también me sorprende con una o varias promesas que se ajustan preciosamente a la sorpresa de la vida.

Con Dios, las sorpresas de la vida no me asustan, más las sorpresas de Dios me asombran.
Señor, Gracias por tus preciosas y grandísimas sorpresas, esas sorpresas son promesas y en esas promesas yo siempre puedo estar confiado.

Una promesa tuya es como un cheque girado a mi nombre por el Presidente de un banco. Tu eres el creador del universo y de mi vida.

Tus promesas las puedo hacer efectivas en la realidad de tu presencia. En ellos puedo descansar.
Amen

Serafín Contreras Galeano
www.serafincontreras.com

miércoles, 10 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Aguardaré En El Señor Y Me Esforzaré.


Aguarda al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón; si, espera a Dios. Salmos 27:14

¡Espera! ¡Espera! ¡Y que tu espera sea en el Señor! Digno es de ser esperado y jamás confundirá al alma que en Él espera.

Mientras esperas, mantente firme. Cuenta con una completa liberación y esté dispuesto a bendecir a Dios por ella.

La promesa libertadora se halla en la mitad del versículo: «Aliéntese tu corazón». Esta promesa va directamente dirigida al punto en que necesitas ayuda. Si el corazón está sano, todo el organismo funcionará bien. El corazón necesita calma y tranquilidad, y ambas cosas se lograrán si se encuentra fortalecido.

Un corazón fuerte descansa y se regocija, y envía la fuerza de sus latidos a todos los miembros del cuerpo. Nadie puede penetrar en esta urna secreta de la vida, que es el corazón, para fortalecerlo. Dios está lleno de fortaleza, y, por lo tanto, puede darla a quienes están necesitados de ella.

¡Sé valiente!, porque el Señor te la concederá, y así hallarás calma en la tempestad y gozo en la tristeza.

El autor de estas líneas puede decir con David: «Si, espera al Señor». Lo digo con toda verdad. Por larga y profunda experiencia sé que es bueno esperar en el Señor.

Señor, Gracias por darme la oportunidad de esperar solo en ti y vivir para ti. Amén.

Charles Spurgeon.

Libro De Cheques del Banco De La Fe.

martes, 9 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Antes de Trabajar!

Un cirujano de un gran hospital de la ciudad tenía la costumbre de solicitar unos minutos a solas antes de llevar a cabo una operación.

Tenía una extraordinaria reputación como cirujano y uno de los jóvenes médicos que trabajaba con él se preguntaba si tal vez existiese relación entre es hábito y él éxito de aquel hombre.

Entonces se lo preguntó directamente, y el profesional le respondió:

- Sí, existe una relación. Antes de cada operación le pido al Médico Supremo que esté conmigo y que guíe mis manos mientras trabajo. Hubo ocasiones en que no tenía idea de cómo continuar la cirugía y luego recibí el poder para continuar. era un poder que reconozco que provenía de Dios. Jamás se me ocurriría operar sin solicitar su divina ayuda.

Sus palabras se divulgaron por todo el hospital con rapidez, y luego por todo el país. Cierto día, un hombre llevó a su hija al hospital e insistía en que la operara el médico que trabajaba con Dios.

Uno de los mejores elementos que una persona puede agregar a su trabajo, sea cual fuere la esfera en la que se desempeñe, es la oración.

¿Qué lo motiva a hacer su trabajo? ¿Qué lo impulsa a dar lo mejor?

Dedique unos momentos a cubrir su trabajo con oración. Descubrirá que es un tiempo empleado porque Él lo ayudará a lograr mucho más.

Lo que realmente importa no es la cantidad de horas que dedica,
sino cuánto se dedica en esas horas.

Efesios 5:15-16
Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como
insensatos, sino como sabios, aprovechando bien
el tiempo, porque los días son malos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Él Tendrá Misericordia Y Me Salvará.

Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Oseas 1:7.

¡Magnífica palabra!

El mismo Dios librará a su pueblo en la grandeza de su misericordia, mas para ello no empleará medios ordinarios.

Los hombres son tardos para dar a Dios la gloria que a su nombre es debida.

Cuando van al combate con espada y con arco y salen victoriosos, deberían alabar a

Dios; pero en vez de hacerlo así, se envanecen de sí mismos y se vanaglorian de sus caballos y caballeros.

Por eso, Dios a veces se decide a salvar a su pueblo sin causas segundas, para que toda la gloria sea suya.

Mira, pues, alma mía, únicamente al Señor, y no al hombre.

Espera verle más claramente cuando no haya otra persona a quien mirar.

Si no tengo amigos ni consejeros que me favorezcan, no por eso he de dejar de confiar, si tengo la experiencia de que el Señor está a mi lado; y me regocijaré si Él me da la victoria sin combate, como la anuncia en este versículo.

¿Por qué pedir caballos y caballeros si el mismo Señor se apiada de mí y alza su brazo en mi defensa?

¿Para qué necesito yo arco ni espada si Dios me salvará?

En Él confiaré y no tendré miedo, desde ahora y para siempre.

Señor que más puedo pedir? A donde más puedo ir? Tu eres mi escudo y mi salvación. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

domingo, 7 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Amor Firme

Un pastor compartió una historia personal en la revista Nuevo Hombre, sobre su desobediente hija. Ella había tenido un hijo sin estar casada, y ahora estaba demostrando impaciencia ante las reglas establecidas por sus padres. Ellos le habían advertido que quebrantar el toque de queda traería consecuencias muy estrictas.

A la medianoche el pastor se despertó a causa del sonido del timbre de llamada. Bajó deprisa las escaleras y encontró a su hija en el portal de entrada que le rogaba:

-Papá, papá déjame entrar.

Vio a su nieto al lado de su hija, señaló a su reloj y cerró las cortinas. Ella continuó tocando y haciendo sonar el timbre, despertando a todos en casa.

-Papá, déjala entrar -le suplicó la hija menor.

-Haman, el bebé también está afuera -suplicó la esposa.

-No -dijo él-. Si nos mantenemos firmes ahora, no tendremos que pasar por esto otra vez.

El pastor se preguntó sobre el riesgo que estaba tomando. Su esposa y su hija menor le regaban que reconsiderara, pero se mantuvo firme en su decisión. Finalmente, la hija se rindió y pasó la noche en casa de una amiga. A la mañana siguiente, decidió someterse a las reglas del hogar. Su familia la recibió con gran entusiasmo.

A veces es necesario demostrar amor firme, aun cundo sientas que tu corazón se rompe en dos.

Convertirse en padre es fácil, pero serlo, puede ser muy difícil.

Hebreos 12:6
Porque el Señor al que ama, disciplina.

sábado, 6 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Conoceré Más Al Señor.

Y conoceremos y proseguiremos en conocer al Señor. Oseas 6:3.

El conocimiento de Dios no se adquiere totalmente y de una sola vez, sino por grados, y a nosotros toca perseverar en Él e ir aprendiendo poco a poco.

Aunque nuestro progreso sea lento, no hemos de desmayar, porque pronto sabremos más.

El Señor, que es nuestro Maestro, no nos abandonará aun cuando seamos lentos en aprender; en verdad, no sería muy honroso para Él que la ignorancia humana fuera un impedimento para llegar a su conocimiento.

El Señor se complace en hacer sabios a los sencillos.

Nuestro deber consiste en seguir la buena dirección y proseguir en el conocimiento, no de esta o de la otra doctrina, sino del mismo Dios.

Conocer sólo al verdadero Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es vida eterna.

Esta debe ser nuestra mejor instrucción y a ella debemos atenernos para salir sabiamente enseñados.

Si continuamos en el conocimiento de Dios, sabremos cómo hemos de ser curados de nuestras enfermedades, vendados de nuestras heridas y qué cosa es la vida después de la muerte.

La experiencia perfecciona la obra, cuando el corazón sigue el camino del Omnipotente.

Alma mía, mantente cerca de Jesús, prosigue en el conocimiento de Jesús y así llegarás a conocer a Cristo, que es la mejor de las ciencias.

El Espíritu Santo te guiará en el camino de la verdad.

¿No es éste su glorioso ministerio?

Cuenta con su poder, que Él lo ejecutará.

Hoy quiero conocerlo más a él.

Señor, quiero cada día conocerte y seguirte con todo mi ser. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.