lunes, 8 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Él Tendrá Misericordia Y Me Salvará.

Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Oseas 1:7.

¡Magnífica palabra!

El mismo Dios librará a su pueblo en la grandeza de su misericordia, mas para ello no empleará medios ordinarios.

Los hombres son tardos para dar a Dios la gloria que a su nombre es debida.

Cuando van al combate con espada y con arco y salen victoriosos, deberían alabar a

Dios; pero en vez de hacerlo así, se envanecen de sí mismos y se vanaglorian de sus caballos y caballeros.

Por eso, Dios a veces se decide a salvar a su pueblo sin causas segundas, para que toda la gloria sea suya.

Mira, pues, alma mía, únicamente al Señor, y no al hombre.

Espera verle más claramente cuando no haya otra persona a quien mirar.

Si no tengo amigos ni consejeros que me favorezcan, no por eso he de dejar de confiar, si tengo la experiencia de que el Señor está a mi lado; y me regocijaré si Él me da la victoria sin combate, como la anuncia en este versículo.

¿Por qué pedir caballos y caballeros si el mismo Señor se apiada de mí y alza su brazo en mi defensa?

¿Para qué necesito yo arco ni espada si Dios me salvará?

En Él confiaré y no tendré miedo, desde ahora y para siempre.

Señor que más puedo pedir? A donde más puedo ir? Tu eres mi escudo y mi salvación. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

domingo, 7 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Amor Firme

Un pastor compartió una historia personal en la revista Nuevo Hombre, sobre su desobediente hija. Ella había tenido un hijo sin estar casada, y ahora estaba demostrando impaciencia ante las reglas establecidas por sus padres. Ellos le habían advertido que quebrantar el toque de queda traería consecuencias muy estrictas.

A la medianoche el pastor se despertó a causa del sonido del timbre de llamada. Bajó deprisa las escaleras y encontró a su hija en el portal de entrada que le rogaba:

-Papá, papá déjame entrar.

Vio a su nieto al lado de su hija, señaló a su reloj y cerró las cortinas. Ella continuó tocando y haciendo sonar el timbre, despertando a todos en casa.

-Papá, déjala entrar -le suplicó la hija menor.

-Haman, el bebé también está afuera -suplicó la esposa.

-No -dijo él-. Si nos mantenemos firmes ahora, no tendremos que pasar por esto otra vez.

El pastor se preguntó sobre el riesgo que estaba tomando. Su esposa y su hija menor le regaban que reconsiderara, pero se mantuvo firme en su decisión. Finalmente, la hija se rindió y pasó la noche en casa de una amiga. A la mañana siguiente, decidió someterse a las reglas del hogar. Su familia la recibió con gran entusiasmo.

A veces es necesario demostrar amor firme, aun cundo sientas que tu corazón se rompe en dos.

Convertirse en padre es fácil, pero serlo, puede ser muy difícil.

Hebreos 12:6
Porque el Señor al que ama, disciplina.

sábado, 6 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Conoceré Más Al Señor.

Y conoceremos y proseguiremos en conocer al Señor. Oseas 6:3.

El conocimiento de Dios no se adquiere totalmente y de una sola vez, sino por grados, y a nosotros toca perseverar en Él e ir aprendiendo poco a poco.

Aunque nuestro progreso sea lento, no hemos de desmayar, porque pronto sabremos más.

El Señor, que es nuestro Maestro, no nos abandonará aun cuando seamos lentos en aprender; en verdad, no sería muy honroso para Él que la ignorancia humana fuera un impedimento para llegar a su conocimiento.

El Señor se complace en hacer sabios a los sencillos.

Nuestro deber consiste en seguir la buena dirección y proseguir en el conocimiento, no de esta o de la otra doctrina, sino del mismo Dios.

Conocer sólo al verdadero Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es vida eterna.

Esta debe ser nuestra mejor instrucción y a ella debemos atenernos para salir sabiamente enseñados.

Si continuamos en el conocimiento de Dios, sabremos cómo hemos de ser curados de nuestras enfermedades, vendados de nuestras heridas y qué cosa es la vida después de la muerte.

La experiencia perfecciona la obra, cuando el corazón sigue el camino del Omnipotente.

Alma mía, mantente cerca de Jesús, prosigue en el conocimiento de Jesús y así llegarás a conocer a Cristo, que es la mejor de las ciencias.

El Espíritu Santo te guiará en el camino de la verdad.

¿No es éste su glorioso ministerio?

Cuenta con su poder, que Él lo ejecutará.

Hoy quiero conocerlo más a él.

Señor, quiero cada día conocerte y seguirte con todo mi ser. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

viernes, 5 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY


Hoy… Soy Hijo Del Dios Viviente.


Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. Oseas 1:10.

La gracia soberana puede hacer de los extraños, hijos, y el Señor declara aquí su propósito de obrar de este modo con los rebeldes haciéndoles saber que ya lo ha hecho.

Querido lector, el Señor lo ha hecho conmigo. ¿Lo ha hecho contigo?

En tal caso, juntemos nuestras manos y nuestros corazones y alabemos su santo nombre.

Algunos de nosotros estábamos tan apartados de Dios, que su Palabra podía aplicarse con toda verdad a nuestra conciencia y corazón: «Vosotros no sois mi pueblo».

En la casa de Dios, lo mismo que en nuestros hogares, cuando leíamos la Biblia, la voz del Espíritu Santo decía a nuestras almas: «Vosotros no sois mi pueblo». Ciertamente era una voz triste y condenatoria.

Mas ahora, en esos mismos lugares, por la Escritura y el Espíritu Santo, se nos dice: «Sois hijos del Dios viviente».

¿Sabemos agradecer esta dádiva como se merece?

¿No es esto digno de admiración?

¿Y no nos infunde la esperanza de que también otros lo serán?

¿Quién no está al alcance de la gracia soberana de Dios?

¿Cómo podremos desesperar de nadie, ya que el Señor ha obrado en nosotros un cambio tan maravilloso?

El que ha cumplido esta gran promesa, cumplirá todas las demás; sigamos, pues, adelante con cánticos de alabanza y adoración.

Hoy estoy convencido plenamente que soy hijo del Dios Viviente.

Gracias Señor por hacerme tu hijo y sostenerme con tu amor. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

jueves, 4 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Eres un Triunfador!

Las esculturas de Miguel Ángel no requieren presentación para la mayoría de las personas. Sus obras maestras nos resultan a todos familiares, como David, el Día, la Noche, el Amanecer, el Crepúsculo, Piedad, Madonna con el niño, etc.

Una de las esculturas más importantes es Moisés, que finalizó hace más de cuatrocientos años y que muchos consideran su mejor obra.

Si uno observa de cerca la figura marmórea de Moisés podrá notar una marca larga y delgada sobre la rodilla del personaje. Es la marca dejada por un artista que jamás estaba satisfecho con su propio trabajo.

Se dice que cuando Miguel Ángel finalizó la escultura pegó un grito desesperado: ¿Por qué no hablas? ¡Esperaba lograr que el frío mármol cobrara vida! Enojado por lo que creía un error, el artista golpeó la rodilla de su obra maestra con el cincel.

Los que se conforman con lo logrado tienden a permanecer insignificantes como las cosas que hacen. Los verdaderos gigantes, en cualquier campo, son aquellos que jamás se sienten satisfechos de haber hecho lo suficiente o de haber logrado lo mejor. Es es la fuerza que los impulsa y que está detrás de su grandeza.

El éxito parece estar relacionado con la acción. Los triunfadores se mantienen en acción. Se equivocan, pero no se dan por vencidos.

Hebreos 12:1
Despojémonos del lastre que nos estorba… y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Él Hará Florecer Toda Mi Salvación y Mi Deseo.

“Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado; aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo. 2 Samuel 23:5.

Este versículo no es una promesa, es un conjunto de promesas, una cajita de perlas.

El pacto es el arca que todo lo contiene.

Estas últimas palabras de David pueden ser hoy las mías.

Aquí hay un suspiro.

Las cosas no marchan tan bien conmigo y con los míos como fuera mi deseo; abundan las pruebas, las inquietudes, los pecados.

Todo esto endurece la almohada.

Aquí hay consuelo.

«Él ha hecho conmigo pacto perpetuo».

El Señor ha empeñado su palabra y sellado el pacto con la sangre de Jesús.

Estoy unido con mi Dios, y Dios está unido conmigo.

Esto pone de manifiesto la seguridad, porque el pacto es perpetuo, bien establecido y seguro; nada he de temer por lo que respecta al futuro, o la omisión de alguna cláusula olvidada, o a la incertidumbre natural de las cosas.

El pacto es una cosa sobre la cual se puede construir para vida o muerte.

David siente la satisfacción; no necesita más para su salvación; sus deseos se ven cumplidos.

En esta alianza encuentra todo lo que se puede desear.

Hoy me aferro una vez más a estas promesas llenas de vida.

¡Oh, alma mía! Vuélvete en este día a tu Señor Jesús, a quien Dios ha dado como garantía al pueblo.

Acéptalo como tu todo en todo.

Gracias Señor por darme tan preciosas promesas que me infunden seguridad. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

martes, 2 de noviembre de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… A Él Clamaré Y Él Me Salvará.

A Dios clamaré; y Él me salvará. Salmos 55:16.

Debo orar y oraré.

¿Qué otra cosa debo hacer? ¿Y qué cosa mejor podré hacer?

Vendido, desamparado, afligido, y hecho objeto de escarnio, a ti clamaré, oh mi Señor.

Mi Siclag ha quedado reducida a cenizas, y los hombres intentan apedrearme; pero mi corazón se ha fortalecido en el Señor, el cual me sostendrá en esta prueba como me ha sostenido en otras muchas. Él Señor me salvará; estoy cierto y creo que lo hará.

El Eterno me librará, y no otro.

No quiero otra ayuda, ni apoyarme en un brazo de carne, aun cuando pudiera sostenerme.

A Él clamaré de noche y de día y a mediodía; y sólo a Él, porque es un Dios soberano y suficiente.

No sé cómo me salvará; pero sé que lo hará.

Lo hará de la mejor y más segura manera, y en el sentido más amplio, verdadero y completo.

El gran Yo soy me sacará de esta prueba y de todas las que me sobrevengan, tan ciertamente como Él vive; y cuando llegue la muerte con todos los misterios de la eternidad, siempre será verdad que «El Señor me salvará».

Esta será mi canción en los días amargos.

¿No es como una manzana madura del árbol de la vida?

De ella comeré. ¡Cuán dulce es a mi paladar!

Convencido estoy en este día que obtendré la Salvación de Él.

Señor, Gracias por alcanzarme en mi tristeza y dolor. En mi quebranto y soledad salvándome. Amén.

Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.