miércoles, 14 de abril de 2010

ACERCANDOME AL REY



Demasiado Tarde.

Cuando llegue a casa esa noche mientras mi esposa servía la cena, la tome de la mano y le dije: tengo algo que decirte. Solo se sentó a comer en silencio. Yo podía observar el dolor en sus ojos. 
De pronto ya no sabía como abrir mi boca. Pero tenía que decirle lo que pensaba. Quiero el divorcio……le dije lo más suave que pude.

Mis palabras parecieron no molestarle. Al contrario, muy tranquilamente me pregunto, ¿por qué? 

Evite su pregunta con mi silencio, esto le hizo enfurecer. Tiro los utensilios y me grito, ¡no pareces hombre! Esa noche, ya no hablamos más. Ella lloraba en silencio. Yo sabía que quería saber que le había pasado a nuestro matrimonio. Pero yo no hubiera podido darle una respuesta satisfactoria.

Mi corazón ahora le pertenecía a Eloísa. Ya no la amaba, solo me daba lástima. 

Con un gran sentido de culpa, redacte un acuerdo de divorcio en el que le daba nuestra casa, nuestro auto y un 30% de las acciones de mi empresa 

Después de leerlo ella lo rompió en pedazos. La mujer que había estado diez años de su vida conmigo ahora era una extraña. Me sentí mal por todo ese tiempo y energía que desperdicio conmigo.

Todo eso que yo nunca le podría reponer. Pero ahora ya no había marcha atrás, yo amaba a Eloísa.

Por fin mi esposa soltó el llanto frente a mí, eso era lo que yo esperaba desde el principio. Verla llorar me tranquilizaba un poco, ya que la idea del divorcio que me preocupaba tanto ahora era más clara que nunca. 

El siguiente día, llegue a casa muy tarde y ella estaba en la mesa escribiendo algo. Yo no había cenado, había pasado un día muy intenso con Eloísa y tenía más sueño que hambre y mejor me retire a dormir.

Desperté en la madrugada, ella todavía estaba escribiendo. La verdad no me importo y solo me acomode de nuevo en cama y seguí durmiendo. 

En la mañana me presento sus condiciones para aceptar divorciarse: No quería nada de mí, pero necesitaba un mes antes de firmar el divorcio, me pidió que en ese mes tratáramos de vivir una vida lo más normal posible. Sus razones eran simples: nuestro hijo tenía unos exámenes muy importantes en este mes y no lo quería mortificar con la noticia del matrimonio frustrado de sus padres. 

Esto era algo en lo que yo también estaba de acuerdo. Pero había más, me pidió que me acordara como la cargue el día de nuestra boda.

Quería que cada día de este mes, la cargara de nuestro cuarto hasta la puerta de la casa……. pensé que se estaba volviendo loca. Pero decidí aceptar este raro requisito con tal de que este mes pasara sin más peleas o malos momentos. 

Le platique a Eloísa de las condiciones que puso mi esposa……se rio bastante y pensó que era muy absurdo. Dijo en tono burlón: no importa los trucos que se invente, tiene que aceptar la realidad que se van a divorciar.

Desde que le exprese mis intenciones de divorcio mi esposa y yo no teníamos ningún contacto íntimo. El primer día que la cargue se me hizo un poco difícil. Nuestro hijo nos vio y aplaudió de felicidad al vernos y dijo, papa me da gusto que quieras mucho a mi mama. Sus palabras me causaron un poco de dolor. Desde nuestra habitación hasta la puerta de enfrente camine como diez metros con ella en mis brazos. Ella cerró sus ojos y me dijo al oído que no le dijera al niño del divorcio. Me sentí muy incomodo, la baje y ella camino a tomar el autobús para ir a trabajar.

Yo maneje solo a mi trabajo. 

El segundo día fue un poco más fácil. Ella se recargo ligeramente en mi pecho. Podía oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que desde hace tiempo no le había puesto mucha atención a esta mujer. Me di cuenta que ya no era tan joven, había un poco de arrugas en su cara, su pelo ya mostraba canas. Ese era el precio de nuestro matrimonio. Por un minuto me pregunte que si yo era el responsable de esto.

Al cuarto día, cuando la cargue. Sentí que regresaba un poco de intimidad. Esta era la mujer que me había dado diez años de su vida. 

El quinto y sexto día, me di cuenta que el sentimiento crecía otra vez. No le platique nada de esto a Eloísa. Conforme los días pasaban se me hacia mas fácil cargarla. Quizás el ejercicio de hacerlo me estaba haciendo más fuerte.

Una mañana la vi que estaba buscando un vestido para ponerse, pero no encontraba nada que le quedaba. Solo suspiro y dijo, todos mis vestidos me quedan grandes. Es ahí donde me di cuenta que por eso se me hacía muy fácil cargarla. Estaba perdiendo mucho peso, estaba muy pero muy delgada. 

De repente entendí la razón……estaba sumergida en tanto dolor y amargura en su corazón. Inconscientemente le toque la frente. 

Nuestro hijo entro en ese momento y dijo, Papá es tiempo que cargues a mamá.

El ver a su papá cargar a su mamá todos los días se le había hecho costumbre. Mi esposa le dio un fuerte abrazo. Yo mejor mire hacia otro lado por temor a que esta conmovedora imagen me hiciera cambiar de planes. Entonces la cargue, y empecé a caminar hacia la puerta, su mano acaricio mi cuello, y yo la apreté fuerte con mis brazos, justo como el día que nos casamos. 
Pero su estado físico me causo tristeza. Ese día, cuando la cargue sentí que no me podía ni mover. Nuestro hijo ya se había ido a la escuela.

La abrasé fuerte y le dije, nunca me di cuenta que a nuestra vida le hacía falta algo así. 

Me fui a trabajar…..salte fuera de mi auto sin poner llave a la puerta. Temía que cualquier momento podría cambiar de opinión…..subí las escaleras, Eloísa abrió la puerta y le dije, Lo siento mucho pero ya no me voy a divorciar. 

No podía creer lo que le estaba diciendo, hasta me toco la frente y me pregunto si tenía fiebre.

Quite su mano de mi frente y le dije de nuevo. Lo siento Eloísa, ya no me voy a divorciar. Mi matrimonio era muy aburrido porque ni ella ni yo supimos apreciar los pequeños detalles de nuestras vidas. No porque ya no nos amaramos. Ahora me doy cuenta que cuando nos casamos y la cargue por primera vez esa responsabilidad es mía hasta que la muerte nos separe.

Eloísa en este momento salió del shock y me dio una fuerte bofetada, y llorando cerro su puerta. Corriendo baje las escaleras y me fui de ahí. 

Pare en una florería, ordene un bonito ramo para mi esposa. La chica me pregunto que le ponía a la tarjeta. Sonreí y escribí, ” siempre te llevare en mis brazos hasta que la muerte nos separe”.

Esa noche cuando llegue a casa, con las flores en mis manos y una sonrisa en mi cara, subí a nuestro cuarto……..solo para encontrar a mi esposa en su cama…..Muerta .

Los pequeños detalles es lo que de verdad importa en una relación. No la mansión, el carro, propiedades o dinero en el banco. Estos crean un falso sentido de felicidad que no lo es todo. Mejor encuentra tiempo para ser el amigo de tu esposo o esposa, y tómense todo el tiempo necesario con esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Que tengan un feliz matrimonio

Autor Desconocido

martes, 13 de abril de 2010

ACERCANDOME AL REY




No Estás Deprimido, Estás Distraído

No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que puebla.

Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones. Además no es tan malo vivir solo.

Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90. Solo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles mas alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para >allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Recuerda a Jesús: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.

Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todos los que te aman. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileiros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, Mahler, Mozart, Chopin, Bethoven, Caravaggio, Rembrant, Velásquez, Picasso y Tamayo entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas….y si le ganas, serás humilde, más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz.

Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.
Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimenta a la vida.

Facundo Cabral

lunes, 12 de abril de 2010

ACERCANDOME AL REY



El Éxito Viene de Adentro

“Una mente llena de dudas no se puede concentrar en la victoria.” Arthur Golden


La semana pasada les escribí acerca del gigante que tenemos dentro, y he estado meditando sobre eso, estudiando el capitulo uno de Jeremías. Particularmente me parece muy interesante la conversación que se mantiene entre Dios y el profeta. Te invito a meditarlo, recordando que si lo haces vas a recibir bendición de Dios.

Es probable que te encuentres en una situación donde te has esforzado y por más que te esfuerces no logras arrancar, en ves de ir adelante vas en retroceso, y por más que intentas la oración, el ayuno, el ir a la iglesia, el cumplir con los deberes, no ves que nada bueno suceda en tu vida. No estoy en contra de lo anterior, esas cosas son necesarias pero no es todo, el asunto no es las cosas que hagamos, es lo que somos lo que va a definir nuestra vida.

Antes de yo hacer, primeramente debo ser. Dios me ha dado todo lo que necesito para vivir, me ha dado virtudes, me ha dado talentos y dones para que yo pueda disfrutar la vida. Lo que yo piense y las creencias que yo tengo de mi, me pueden ayudar a construir o derribar mi destino.

Jeremías pensaba que no sabia hablar, el se hacia autosabotaje. ¿Se autosabotea usted? ¿Se ha dicho usted alguna vez “yo no sirvo para eso” o “yo nunca voy a lograrlo”? Muchos de nosotros vivimos autosaboteándonos, vivimos con pensamientos negativos, de fracaso y derrota, y por más que tengamos buenas intenciones de salir adelante no lo logramos ya que debemos cambiar nuestra programación y es lo que Dios hace con Jeremías, le invita a cambiar sus pensamientos, sus palabras, sus emociones y sus acciones.

El Apóstol Pablo no los muestra así: “Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí. Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.” Romanos 7:20-23 (NVI)

¿Qué ley gobierna tu vida? ¿Eres de lo que quieren hacer el bien y no pueden porque están cautivos? ¿Quieres hacer realmente lo que quieres?

“No es esclavo quien no ha nacido en esclavitud”. Pedro Sifontes

Para hacer realmente lo que quieres necesitas aprender a intervenir en tu lenguaje. El lenguaje es generativo, crea realidades. En el coaching decimos que cuando tenemos un lenguaje en acción, tanto el cuerpo como las emociones corresponderán al lenguaje presente. Una emoción por lo tanto tendrá una postura corporal definida y a su vez un lenguaje. De igual forma un cuerpo tendrá una emocionalidad y un lenguaje correspondiente al mismo.

Por ejemplo, en una oportunidad una persona se encontraba deprimida por una situación familiar y queriamos intervenir en su proceso emocional, cambiando su estado de ánimo, despues de conversar un poco acerca de la situación que estaba viviendo buscamos la manera de cambiar su postura corporal, le invitamos a mirar hacia el cielo, que echara hacia atrás sus hombros y caminara de una manera erguida, al hacer esto su emocionalidad cambió y su lenguaje cambió también.¿Por que sera que nuestra tendencia es bajar la cabeza y mirar hacia abajo cuando estamos deprimidos? Busca siempre mirar hacia arriba y tu perspectiva de la vida cambiará.

Esto es lo que hace Dios con Jeremías al recordarle: “No temas…” “Te he puesto en este día…” “No te vencerán…Yo estoy contigo”. Dios intervino sobre sus emociones y su estado de ánimo. Hizo que Jeremías creciera en confianza, y a medida de su crecimiento y de su caminar los obstáculos se disolverían. Al igual que Jeremiás Dios está contigo como poderoso gigante.

Puedes ver que el éxito de Jeremías no dependía de circunstancias externas, vino de adentro, de su ser interno, lo que significa que cualquiera puede tenerlo. El éxito en tu matrimonio, en tus negocios, en tu ministerio, en tu vida viene de adentro, no es de las cosas que hagas. Es de lo que tú eres. Tú tienes ADN y sangre de un ganador. ¿Qué necesitas para descubrirlo? ¿Cómo te puedo ayudar? Hoy es el mejor día para salir a ganar.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes
Coach Personal

domingo, 11 de abril de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… El Señor Me Invita A Dar Un Paso De Fe.

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. — Efesios 2:8-9
En el reino de Dios, las cosas simples y (demasiado) fáciles generalmente son los medios mediante los cuales Dios cumple Sus deseos en nuestras vidas.
El arrepentimiento es una de esas actividades que se ven fáciles, pero nuestro orgullo personal tratará de probarle a Dios nuestra valentía y sinceridad, tal y como lo hizo Naamán.


Trata de recordar las palabras del siervo de Naamán: “Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “Lávate, y quedarás limpio”! .

Recuerda que somos salvos por gracia, no por nuestra propia bondad o por nuestro propio esfuerzo. Son “las riquezas de Su [la de Dios] bondad” y Su “tolerancia y paciencia”, no Su enojo o frustración, lo que nos llevó al arrepentimiento .
Es demasiado difícil para nosotros despojarnos de nuestras nociones religiosas acerca de Dios y de Sus intenciones hacia nosotros.

Si no recordamos con cuánto afecto Él piensa en nosotros y cuánto quiere que estemos con Él todo el tiempo, sin importar lo que hayamos hecho o qué tan desesperadamente estemos perdidos por nuestra culpa, fallaremos en aprovechar este regalo tan maravilloso llamado arrepentimiento.

El arrepentimiento está representado en la Biblia la mayoría de veces como un regalo, una misericordia, o un beneficio concedido por Dios.
No es una línea que Él dibuja en la arena, no es un precursor del castigo que preferiría darnos. Es un enorme error imaginar el arrepentimiento como una oportunidad para lucirnos ante Dios. Aunque hemos hecho mal, vamos a intentar “conciliarnos” con Él mostrándole lo indignados que estamos con nosotros mismos.

Una tentación sutil que todos nosotros enfrentamos en nuestra vida espiritual es tratar de “hacernos cargo de las cosas de aquí en adelante”, apreciar lo que Dios ha hecho por nosotros hasta hoy, pero tomar la carga de mantenernos a nosotros mismos en rectitud desde este momento en adelante.
Tratamos de “ser perfeccionados por la carne,” en lugar de continuar en el Espíritu.

En otras palabras, intentamos comportarnos (en vano) tan bien como podemos con el fin de ser suficientemente buenos como para podernos arrepentir de lo que sea necesario por las cosas malas de nuestra vida. Sentimos que es deshonesto contarle al Señor de nuestras malas obras antes de corregirlas.

‘Equivocadamente suponemos que debemos esperar hasta que estemos afuera del bosque, ya no perdidos, antes de arrepentirnos por haber estado en ellos.
Por ejemplo, caemos en la trampa de llegar a la conclusión incorrecta de que es aceptable arrepentirnos de nuestra rabia sólo después de haber resistido con éxito la tentación de la furia.

Esta es una de las ideas equivocadas básicas que nos impide querer arrepentirnos. Sin embargo, después de todo, el arrepentimiento dirige la atención a varios hábitos, pensamientos, comportamientos y actitudes que no pertenecen a nuestras vidas.

No son lo que sabemos que deberían ser (nuestra clave del arrepentimiento), y ya hemos tratado de detenerlos hasta donde nos es posible y sin ningún éxito perdurable. Si nos imaginamos que el arrepentimiento es nuestra promesa de nunca volver a hacer lo que hemos estado haciendo mal, sólo así tiene sentido que esperemos hasta que la tentación haya sido completamente conquistada antes de poder arrepentirnos legítimamente.

Primero queremos tener nuestro pecado bajo control para entonces poder arrepentirnos. No queremos atraer la atención de Dios al pecado antes de estar preparados para ofrecerle una garantía de nuestra victoria sobre el pecado, obtenida con mucha dificultad.

Pero eso es como esperar a que tu casa se venda antes de contratar los servicios de una agencia de bienes raíces o como querer saber una canción antes de tratar de cantarla; haber recuperado la salud antes de visitar al médico.

Nociones como ésta son retrocesos. Como el día de descanso, o la Biblia, el arrepentimiento fue diseñado para servirnos, y no al revés. Dios no dice: “¡Cambia! y después te puedes arrepentir legítimamente.” No. Él dice: “Arrepiéntete.

Despuéspodráscambiar.
Hoy se que Dios me invita a dar un paso de fe.
Señor, ayúdame a dar ese paso de fe de arrepentimiento para si ver el cambio en mi vida. Amén.


Dr. Daniel A. Brown.
Disfrute Tu Diario Vivir.

sábado, 10 de abril de 2010

ACERCANDOME AL REY



El Sembrador de Bellotas


En 1930 un joven viajero exploraba los Alpes Franceses. Llegó a una vasta extensión de tierra estéril. Estaba desolada. Era amenazante. Era horrible. Era el tipo de lugar del que uno sale huyendo de prisa.

Entonces, de repente, el joven viajero se detuvo sobre sus talones. En medio de este vasto desierto había un anciano encorvado. Sobre su espalda cargaba un saco de bellotas. En su mano había un trozo de tubo de hierro de metro y medio.

El hombre usaba el tubo de hierro para abrir agujeros en la tierra. Entonces, sacaba del saco que traía una bellota y la colocaba en el agujero. Luego, el anciano le dijo al viajero: “He sembrado más de 100,000 bellotas. Quizás tan solo una décima parte de ellas crecerán”. La esposa e hijo del anciano habían muerto, y esta era la manera como él había decidido invertir sus últimos años. “Quiero hacer algo útil”, dijo él.

Veinticinco años después, el ahora no tan joven viajero regresó al mismo paraje desolado. Lo que vio lo sorprendió. No podía creer lo que veían sus propios ojos. La tierra estaba cubierta con un hermoso bosque de tres kilómetros de ancho y ocho de largo. Las aves cantaban y los animales jugaban y las flores silvestres perfumaban el ambiente.

El viajero se quedó contemplándolo, recordando la desolación que alguna vez estuviese en su lugar; un hermoso bosque de robles ahora se levantaba allí –sólo porque alguien se interesó.

Brian Cavanaugh, T.O.R., The Sower’s Seeds
El Pensamiento del Capellán.


Nunca te canses de sembrar, lo que ahora parece que no germina un día brotará. Quizá no lo veas tú, pero lo verán tus hijos o tus nietos y tú sonreirás desde los cielos. La vida es un campo y tú eres el sembrador.

Genésis 47:23.
Y José dijo al pueblo: He aquí os he comprado hoy, a vosotros y a vuestra tierra, para Faraón; ved aquí semilla, y sembraréis la tierra.


Eclesiastés 11:4.
El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

viernes, 9 de abril de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… Venceré Al Mundo.

“Yo les he dado tu palabra, y el mundo los odió porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”. Juan 17:14.

Así que, ¿cuáles son algunas de las fuerzas de maldad que nos acosan en nuestro diario caminar con el Señor? La Biblia nos presenta cuatro categorías básicas de maldad que tratan con la muerte, traen pérdida, y roban la esperanza. Echémosle un vistazo a una de ellas.
El mundo:
Obviamente, aun para las personas que no creen en el Señor, la maldad puede ser vista en el mundo que nos rodea. De hecho, te encontrarás con que uno de los cuestionamientos más comunes se pregunta cómo un Dios bueno pudo haber creado un mundo lleno de tanta maldad. Puede escapárseles el hecho de que no así como lo hizo, pero la evidencia de la maldad es irrefutable, no los fantasmas y los duendes, sino la pobreza, la guerra, los crímenes y la miseria.

En verdad vivimos en medio de un mundo desposeído y debilitado que está lleno de todas las modalidades de angustia y ansiedad. Las personas sufren y mueren a causa del curso actual de este mundo, un curso que nunca fue planeado por Dios.
Esta atmósfera enferma que nos rodea, este ambiente total de desenlaces malos, es lo que la Biblia llama mundo. Hace mucho tiempo, cuando la humanidad renunció a su derecho de ser administradora de este planeta y lo dejó en las manos del diablo, el mundo fue capturado e inutilizado.

Ahora, como un rehén atado, yace derribado “bajo el poder del maligno,” Satanás. La trayectoria del mundo sigue su curso contra el camino de Dios, contra todo lo duradero, bueno, satisfactorio y gozoso. Como un coche robado por un adolescente inconsciente, el mundo va con furia a toda velocidad, siguiendo un curso que lo llevará a la ruina, precipitándose a la muerte y llevándonos a todos nosotros con él.
Así que los días en que vivimos son malos a causa de los efectos de la maldad y aunque nosotros hacemos nuestro mejor esfuerzo para abrirnos paso contra la corriente de “este presente siglo malo” , el mundo nos afecta mucho más de lo que nos damos cuenta.

Al mundo le encanta que lo amen, y ofrece cosas para complacer a nuestros ojos y a nuestro ego de modo que lo sigamos así como los peces van tras un señuelo en movimiento. También hace alarde de su destreza, como una competencia entre caballeros en sus armaduras entrando a una contienda que con humor obsceno y poses insinuantes, promete lo que puede hacer a favor nuestro.

El mundo es lo que la gente llama “la buena vida”, la sensación de que el futuro está ante ti y no hay nada que sea imposible para ti si solo pones todo tu empeño en ello. Es como un deslumbrante comercial informativo en el que un hombre que se hizo millonario por sí solo, está ofreciendo compartir los secretos de cómo hacer las cosas en grande.

Es difícil no creer lo que el mundo dice, especialmente cuando las fotos que exhiben en el fondo parecen tener todo lo que siempre hemos querido. El mundo tiene un atractivo propio y un curso de vida que lleva seguramente a la destrucción El camino quizá parezca bueno para nosotros, e incluso razonable, pero “al final, es camino de muerte” (Proverbios 14:12).

Hoy, Por eso venceré al mundo en mi diario caminar con Dios.
Señor, No dejes que la atracción del mundo me aleje de ti y me lleve a la destrucción, Hoy con tu ayuda venceré el Mundo. Amén.


Dr. Daniel A. Brown.

Disfrute Tu Diario Vivir.

jueves, 8 de abril de 2010

ACERCANDOME AL REY



Hoy… El Señor Derramará Su Agua En Mis Sequías.

“Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad, y mi bendición sobre tus descendientes” (Is. 44:3).
El Señor viene a nuestros lugares rebeldes y secos y los llena con los ríos de Su Espíritu.
Abriré ríos en las alturas desoladas, y manantiales en medio de los valles; transformaré el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales. —ISAIAS 41:18


Cuando nos perdimos en el desierto (las elecciones tontas que hicimos, todas las oportunidades que tuvimos para regresarnos sobre el mismo camino, pero elegimos no hacerlo), nos sentimos culpables.

Ese sentimiento de culpa con frecuencia nos engaña y nos lleva a esforzarnos a tratar de encontrar nuestro propio camino a casa. Así que, en lugar de tomarnos el tiempo y la energía para recoger ramas con el fin de hacer una fogata en la cumbre de una montaña para pedir ayuda, tenemos la tendencia a seguir el rastro de otro conejo, esperando que éste nos lleve de regreso al lugar donde deberíamos estar.

El arrepentimiento llama a un rescate cuando estamos perdidos en medio de nuestro estado fuera de control y cuando estamos imposibilitados para ayudarnos a nosotros mismos. Es una luz de bengala que lanzamos para que el equipo de búsqueda pueda encontrar exactamente dónde estamos y regresarnos al lugar al que pertenecemos.

Uno de los significados literales de la palabra arrepentimiento es “ser llevado nuevamente a casa.” Dios usa nuestro arrepentimiento para llevarnos a casa.
Las personas que malinterpretan el arrepentimiento, erróneamente concluyen que antes de ir al Señor con arrepentimiento, tienen que esperar hasta que hayan dejado de pecar. Piensan que antes de que puedan legítimamente pedir perdón para ser rescatados, deben esperar hasta que definitivamente estén afuera del bosque. En lugar de lanzar la luz de bengala, se dicen a sí mismos: Tú solito te metiste en este embrollo; pues ahora vas a tener que salir solo de esto.

O van un paso más allá y concluyen que la única manera para probarle a Dios que lamentan profundamente lo que han hecho mal (otra vez) es de algún modo encontrar su camino a casa sin Su ayuda: “No molestes a Dios con tus excusas y lloriqueos. Ahora sólo cambia tu vida por completo.”
Eso suena noble y religiosamente correcto, pero ignora por completo el corazón de Dios y Su provisión clemente para nuestra vida real.

El leproso Naamán en 2 Reyes 5:1-14. Siendo un general poderoso, Naamán estaba preparado para hacer cualquier cosa.
La venida de Dios con frecuencia es descrita “como la lluvia de primavera que riega la tierra” (Oseas 6:3).


Él viene a enseñarnos justicia cuando sembremos para nosotros “según la justicia” (10:12).

El mensaje del evangelio es esencialmente Su promesa para restaurar nuestra justicia y sacarla de los lugares desérticos de nuestra injusticia mediante el derramamiento de Su Espíritu.
Hoy se que el Señor está listo para derramar su agua refrescante en el desierto de mi vida.

Señor, Gracias por darme tu amor y entenderme en medio de las sequías de mi vida, enviándome el agua de tu Espíritu. Amén.

Dr. Daniel A. Brown.

Disfrute Tu Diario Vivir.